Alejandro Ortea, La Nueva España, 16 de julio de 2022
Una de las pocas cosas positivas de esta Corporación es que haya puesto las cosas en su sitio respecto a la necesaria separación del órgano de gobierno de la administración local de cualquier confesión religiosa, en particular de la católica por ser la predominante y más influyente en nuestro país. No era de recibo que a ciertas funciones religiosas asistieran integrantes de la corporación -gobierno u oposición- en representación de la institución y que ocupasen lugares de honor. Es un error en el que cayeron todas las corporaciones municipales gijonesas hasta este mandato y ahora, por fortuna, está al caer un reglamento que ordene la necesaria laicidad a la hora de asistir a los actos religiosos de los representantes municipales. Ya proliferan bastantes fenómenos fantasmagóricos en las oficinas consistoriales como para añadir actividades supersticiosas a las que asistan los ediles como tales. También llama la atención la presencia de representantes del ejército y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado uniformados con guante blanco y toda la pesca.
Cuándo esos concejales que tanto se encocoran con estas sanas medidas de convivencia se percatarán que hay ciudadanos a los que ofenden las cuestiones confesionales y que, además de una mayoritaria durante siglos, hay otras confesiones que se sentirán arrumbadas porque los representantes del pueblo no asistan a sus servicios religiosos. No. Aconfesionales y laicos. Completamente. Cosa distinta es que un representante público no asista de modo estrictamente particular a una actividad religiosa o que los profesionales uniformados participen, igualmente de manera privada ataviados de civiles.
Los principales sacramentos acumulan una caída del 40% en la última década y sólo crecen las confirmaciones y las unciones
Jóvenes rezan en en la Parroquia San Manuel y San Benito (Madrid) / José Ayma
Fuente: Elena L. Villalvilla-María Albalat Bello, El Mundo, 16 de julio de 2022
España ha asistido en la última década a un proceso acelerado de descenso del número de sacramentos religiosos, con un impacto especialmente alto en las bodas católicas y los bautizos. Así lo muestran los datos de la Conferencia Episcopal Española (CEE): los bautizos, las comuniones y las bodas han caído en picado, con un descenso del 40% entre 2007 y 2019. A estas cifras le siguieron el año de la pandemia, donde se registraron mínimos históricos por la crisis del coronavirus y las severas limitaciones a las reuniones de personas en lugares públicos.
Para hacerse una idea global, en 2009 hubo más de 174.000 matrimonios en España, de los que el 45% fueron católicos. Diez años más tarde, en 2019, se llevaron a cabo 161.000 bodas, de las que tan solo el 21% se celebraron por la Iglesia.
Este fenómeno se reproduce en los bautizos, ya que si en 2009 hubo 495.000 nacimientos y el 65% de los bebés fueron bautizados, una década más tarde el porcentaje había disminuido hasta el 48%, lo que significa que en 2019 recibieron el bautismo menos de la mitad de los nacidos.
En esta línea, las comuniones han bajado ocho puntos en estos diez años: del 28% en 2009 al 20% en 2019. Mientras, las confirmaciones han aumentado un 28%.
Esta circunstancia se ve agravada con una población más envejecida e iglesias más vacías. Para los expertos esto se debe a la brecha generacional de los jóvenes respecto a generaciones anteriores, la desconfianza en la Iglesia y a un uso del lenguaje desactualizado. «Antes la religión era indiferente, ahora es insignificante», explica Rafael Ruiz Andrés, profesor de Sociología de la Religión en la Universidad Complutense de Madrid.
Tras la pandemia se han recuperado celebraciones aplazadas, pero sigue sin ser suficiente. El mayor ejemplo se aprecia en las bodas. En 2009, los matrimonios civiles superaron a los religiosos por primera vez desde 1996, primer año que el INE registró datos al respecto. En diez años ha habido casi 45.000 bodas religiosas menos, lo que supone un descenso de 67,6 puntos y un cambio de tendencia evidente.
Unos sacramentos suben y otros bajan
Sin embargo, los mínimos históricos de estos datos no preocupan por igual a todo el mundo. Para Juan Carlos, vicario de una parroquia del distrito de Salamanca, en Madrid, la pérdida de fieles y la caída de los sacramentos se traduce en que ahora solo lo hacen los que quieren hacerlo y «se deja fuera a los que lo hacen por tradición». «Cada vez se ve más con las bodas, ya que todavía hay gente que se sigue casando por tradición, pero que después no comulgan por la Iglesia», puntualiza.
Con los bautizos y las comuniones el patrón se repite. Los primeros han bajado un 46% desde 2007. Antes del comienzo de la crisis económica, el 66% de los niños que nacían se bautizaban. Una cifra que hace tres años se reducía a menos de la mitad. Las comuniones, donde la edad media para recibir este sacramento está entre los 9 y 10 años, registró su cifra más baja sin contar la pandemia en 2019. Solo hubo 204.618 comuniones, un 20,3% menos respecto a 2007.
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Bautizos celebrados en 2009 y 2019: casi el 64% de nacidos se bautizaban en 2009, frente al casi 49% que se bautizan en 2019.
Nacimientos
2009 / 494.997
2019 / 360.617
Bautizos
2009/ 314.719
2019 / 175.844
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Purificación Gómez y Sandra Grau, coordinadoras de catequesis de la Primera Comunión en un colegio concertado de Valencia, apuntan que esta bajada se debe a la educación familiar y a la carencia de valores de la sociedad. «Sigue habiendo fe, pero los padres no se comprometen mucho con la religión», explican.
Aseguran, además, que el «desenganche» del catolicismo deriva de los años que pasan entre que se realiza la comunión y la confirmación. «Hay muchos años de vacío en los que solo se tiene contacto con la religión a través de la asignatura escolar, por lo que se desenganchan.» La etapa de adolescencia que atraviesan no ayuda. Las catequistas afirman que los jóvenes son más «susceptibles a los valores sociales» vigentes, en los que ahora mismo prima «el consumo y la imagen».
Esto no ocurre, sin embargo, en La Rioja, donde en 2019 un 40% de la población afirmó ser católica, según el CIS. De esta forma se instauró como la comunidad autónoma más católica de España, seguida de Asturias, con un 37,8%, y la Región de Murcia, con 36,2% de practicantes.
Las confirmaciones, por contra, han aumentado un 28,4% en toda España desde 2007.»El motivo de que hayan subido es el acercamiento a los jóvenes y la escucha activa», explica Santiago Ruiz Gómez, director de medios de comunicación de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.
Otros, Juan Melchor Seguí, rector de la Basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia, aseguran que este aumento de las confirmaciones se debe a la evolución demográfica. «Nacen menos niños y van creciendo los de años anteriores», explica, destacando la crisis de 2008 que provocó un descenso en los nacimientos.
El envejecimiento de la población también ha provocado que ahora se realicen más unciones de enfermos. El año de la pandemia fue histórico: se registraron 29.627, más de 4.500 más que en 2019. «Hay más unciones que bautizos porque hay menos niños. La población está envejecida», aclara Ruiz Gómez.
Los jóvenes son la clave (1)
Y mientras la población envejece, los jóvenes no se identifican con las posturas que promulga esta institución. El sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) explica que esta pérdida de fieles se debe a la desconfianza que provoca la Iglesia y a un uso del lenguaje que no conecta con ellos. Sin embargo, desde la Diócesis de Logroño confirman que sí hay jóvenes, pero que es un público «difícil de acceder». La solución que ven es actualizarse y cambiar ese lenguaje.
Ahí entran en juego las figuras como las del padre Damián María Montés, que además de ser sacerdote es cantante y tiktoker. Respecto al futuro de esta congregación, el padre avisa: «La Iglesia del futuro van a ser pequeñas comunidades de gente». Asegura que habrá que «salir de esa Iglesia mastodóntica» y apostar por una donde quede «gente conectada y fuera de las masas». Sin embargo, mantiene la calma: «La Iglesia lleva viva más de 2000 años. Ha salido de todas las crisis, y la veo muy fuerte por su tradición y religiosidad popular.»
El 23% de los jóvenes españoles considera muy o bastante importante la religión. Así se recoge en el Informe Jóvenes en Iberoamérica 2021 realizado por el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica promovido por la Fundación SM, basado en 13.500 entrevistas. El informe “Jóvenes españoles 2021. Ser joven en tiempos de pandemia”, recoge la realidad de chicos y chicas en un contexto marcado por las consecuencias sanitarias y socioeconómicas de la COVID-19. El informe, realizado por Paloma Fontcuberta, Juan María González-Anleo, Juan Carlos Ballesteros, Ignacio Megías Quirós, Ariana Pérez y Elena Rodríguez San Julián, compara los resultados actuales con los de los últimos 30 años.
El 40% de los encuestados en España, de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años, se confiesan creyentes. Cuestionados sobre 17 cosas importantes de la vida –entre las que se incluye la educación, el trabajo, la familia, los amigos, la pareja, el ocio, la política, etc.–, la religión ocupa el último lugar (23%), siendo la única que baja del 50%. Así, la política, que ocupa el penúltimo lugar, se sitúa en el 54%.
En concreto, la religión para un 11% es muy importante, para un 12% bastante, pero para un 25% poco importante y para un 48% nada.
Unidas Podemos ha logrado sacar, con apoyo del PSOE sus propuestas de resolución en materia de educación, cultura e igualdad dentro del Debate sobre el Estado de la Nación, aunque su socio no ha apoyado sus propuestas concretas en materia fiscal, económica y laboral, ni su apuesta por la laicidad y el refuerzo de servicios públicos.
Los socialistas han respaldado la iniciativa de su socio, transaccionada con ERC y Bildu, que insta a considerar las políticas de igualdad como una acción transversal de todo el Gobierno, con su correcta financiación y dar pasos a unos Presupuestos Generales Feministas.
Entre los puntos figuran la adopción de un nuevo sistema de financiación del Pacto de Estado contra la violencia de género, recoger en las cuentas públicas un plan nacional de cuidados y la mención genérica a desplegar una reforma «fiscal justa, progresiva y feminista».
También emplaza al Gobierno a desplegar acciones para garantizar el derecho a cuidar, a no ser cuidado y a «no cuidar», reconociendo que la realidad actual a día de hoy el «imperativo de esas labores recae de manera «prioritaria sobre las mujeres.
En una sociedad que ha dejado de ser católica estaría bien contar con alguna voz católica de referencia, siquiera para no tener que avergonzarnos de algunos silencios, como el de los abusos sexuales
Miguel Hurtado, víctima de abusos sexuales en el monasterio de Montserrat, en el interior de la abadía en 2019 / Susana Vera / REUTERS
Vivíamos mucho peor con Diocleciano, pero quien hoy siga considerándose católico tendrá que conllevar algún que otro estupor. En apenas dos generaciones hemos pasado del catolicismo unánime a la ruptura en la transmisión de la fe: los abuelos tal vez rezaban el rosario en familia, pero los nietos ya no han sido bautizados. A mediados del XIX, el poeta Matthew Arnold escuchaba la bajamar de la fe en Inglaterra como “un clamor largo y melancólico”: por contraste, en España, el proceso de secularización ha sido mucho más tardío pero mucho más veloz. La contestación a la antropología cristiana ya es mayoritaria tanto en la política como en la sociedad españolas: este fenómeno, quizá previsible en países noreuropeos, lo era mucho menos en un país de monocultivo eclesiástico, y sin embargo el catolicismo ha perdido batalla tras batalla cultural desde la Transición. Por otra parte, la ilusión del catolicismo de masas —aquellas Jornadas de la Juventud impulsadas por el papa Wojtyla— ha cedido paso a un reajuste de los números, del mismo modo que hay una relación directa entre el avance de las comunidades protestantes en América Latina y el declinar de las católicas. En fin, cómo olvidarlo: tenemos dos papas. ¿La nave zozobra? Como mínimo, volvemos a las dimensiones —según había visto Ratzinger en la posguerra— del pequeño rebaño.
Europa Laica exige a las fuerzas parlamentarias de progreso y a las implicadas en el Gobierno de coalición a cumplir con los compromisos existentes en el acuerdo de gobierno e investidura.
El Grupo Parlamentario de Unidas Podemos ha presentado en el día de hoy una resolución al debate sobre el Estado de la Nación para que el pleno de la Cámara tome en consideración los siguientes puntos, en resumen:
– Promulgar una Ley de Libertad de conciencia y laicidad del Estado.
– Derogar los Acuerdos de 1979 con la Santa Sede, y con confesiones minoritarias, lo que comporta suprimir los privilegios económicos y fiscales que disfruta la Iglesia Católica, así como la supresión de la asignatura de religión confesional en la escuela.
– Promulgar las medidas legislativas adecuadas para recuperar los bienes inmatriculados por la Iglesia católica.
– Investigar y resolver los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia católica.
Europa Laica viene de tiempo atrás reclamando cambios legislativos para avanzar en la laicidad del Estado como principio democrático de convivencia en una sociedad que es diversa, haciendo efectivo el art. 16.3 CE “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”.
Aunque no son cuestiones que se hayan abordado esta semana en el Congreso de los Diputados, Unidas Podemos reclamará un proyecto de ley “sobre libertad de conciencia que garantice laicidad del Estado”. También suprimir la asignación tributaria a la Iglesia católica, así como eliminar del sistema educativo la enseñanza de la religión.
Unidas Podemos ya ha registrado sus 15 propuestas de resolución, una vez finalizado el Debate sobre el estado de la Nación. El socio minoritario del Gobierno ha dedicado una de ellas, completa, a la «libertad de conciencia y la aconfesionalidad del Estado». Ha centrado una de sus resoluciones en solicitar que España evolucione hacia un Estado laico y promueva, en consecuencia, una ley de libertad de conciencia que propugne dicho principio.
De esta forma, ha recalcado que la Constitución recoge el principio de aconfesionalidad, pero transcurridas cuatro décadas desde la aprobación de la Carta Magna concluye que la Iglesia católica «sigue gozando de privilegios incompatibles con el principio constitucional de aconfesionalidad». Para Unidas Podemos, constituye «una anomalía democrática» que la Iglesia católica «siga gozando de privilegios incompatibles con el principio constitucional de aconfesionalidad», en virtud del artículo 16.3 de la Carta Magna de 1978: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal».
La coordinadora local de la coalición, Ana Castaño, apunta que «el articulado fue revisado por los servicios jurídicos y confío en ellos»
Ana Castaño y Monchu García, en una reciente reunión / Joaquín Pañeda
M. Menéndez, I. Villar, El Comercio, 14 de julio de 2022
La cautela con la que se ha tomado la Agrupación Socialista de Gijón el análisis del borrador del proyecto de laicidad (ahora bautizado de aconfesionalidad por el equipo de gobierno) no es tal en el seno de Izquierda Unida, que ve mucho más clara su puesta en marcha. «Forma parte del acuerdo de gobierno con el PSOE y los acuerdos están para cumplirse», indicó ayer la coordinadora local de la coalición, Ana Castaño, quien recordó la «larga tradición de acuerdos con el PSOE y estamos acostumbrados a que siempre los cumple».
Castaño ve razonable que la nueva dirección socialista quiera analizar el documento pero recordó que «la revisión del articulado la realizaron los servicios jurídicos y técnicos municipales, y confío en ellos». Por eso, remarcó que «no es que se nos ocurriera un texto. Me parece que es sencillo, claro y no tiene ningún elemento de prohibición a la ciudadanía, al tiempo que se respetan las creencias de la gente. Si se lee con objetividad, no tiene por qué representar un problema».
En el programa de ayer, 12 de julio, Nieves Concostrina ofrece un resumen del año, en esta ocasión los programas dedicados a las religiones: En esta temporada hemos hablado mucho sobre la Iglesia: Miguel Servet, la ejecución de Juana de Arco, las reliquias, varios papas… Aquí va el resumen.
Un juzgado cancela la inmatriculación del conjunto de valiosos edificios a favor del Obispado y otorga la titularidad a la orden de religiosas que lo habitaban. ACTUALIZACIÓN: El obispo recurrirá la sentencia
Patio interior del Convento de San Jerónimo / J.Serra
El juzgado de instrucción número 9 de Palma ha dado la razón a la orden de las jerónimas y las reconoce como propietarias del monasterio de Santa Elisabet, en el barrio de la Calatrava . En una sentencia a la que ha tenido acceso IB3 Noticias , el juez concede la titularidad del inmueble a las religiosas y ordena que se cancele su inmatriculación por parte del Obispado de Mallorca, es decir, que la propiedad les sea devuelta.
“Es una sentencia muy bien fundamentada, que se detiene en el análisis de los hechos y documentos incontestables jurídicamente y que han aportado las monjas jerónimas en su demanda. Una sentencia que fulmina la inmatriculación perpetrada por el Obispado de Mallorca en noviembre de 2014 contra todo derecho y razón y que impone expresamente los gastos procesales en el Obispado. Ahora es el momento de que hablen las monjas después de esta sentencia que hoy celebran con inmensa alegría”, ha dicho la abogada de las monjas.