“Hollywins”, sagrada patochada [iniciada] en la diócesis de Alcalá

noviembre 1, 2019

San Pedro de Verona

31 de octubre de 2019

La Iglesia católica celebra este jueves 31 de octubre la fiesta de Holywins, en la que diferentes parroquias de España animan a los niños a disfrazarse de santos, frente al «eclipse» que está causando, a su juicio, Halloween, cuando las calles se llenan de niños disfrazados de muertos vivientes.

Asturias, donde contra «la exaltación de la fealdad de los disfraces y la estética de estos días» clamaba también el arzobispo de Oviedo en la revista del arzobispado, Esa hora, (así lo recogía La Voz de Asturias), no es ajena a esa celebración alternativa de Holywins que tiene presencia desde hace cuatro años en Pola de Laviana

La idea no es autóctona sino que surgió en 2002 en la diócesis de París y en España la iniciativa fue impulsada en 2009 por la diócesis de Alcalá de Henares, de la que está al frente el obispo Juan Antonio Reig Plà.

Sobre la celebración de “Holywins” escribía Nieves Concostrina, El País (29 de octubre de 2019)

“Hollywins”, sagrada patochada en la diócesis de Alcalá

La Iglesia lleva siglos aprovechándose de la ignorancia de sus adeptos para colarles patrañas como que la celebración de los muertos es un invento sagrado

Que sepáis, queridos infantes adoctrinados, que este jueves podéis ir a celebrar Halloween al Patio de Armas del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Las niñas pueden ir disfrazadas de Santa Lucía, con los ojos en las manos; y los niños, de San Sebastián, cosidos a flechazos. De nada por la publicidad, obispo Reig. La patochada lo merece.

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Una investigación señala a los manuales de confesión de la Iglesia de los siglos XVI y XVII como germen indirecto de la violencia de género

octubre 9, 2019

Un investigador de la Universidad de Granada analiza el legado sociocultural actual que han dejado los mecanismos de control que ejercía la Iglesia en los siglos XVI y XVII. La investigación pone el enfoque en el sacramento de la confesión como instrumento de disciplinamiento de las costumbres sociales y, específicamente, observa el rol que el discurso eclesiástico definía de la mujer.

El investigador Andrea Arcuri, doctorando en el programa de “Historia y artes” de la UGR

Canal UGR, 9 de octubre de 2019

El doctorando Andrea Arcuri, del programa de “Historia y Arte” de la Escuela Internacional de Posgrado (EIP) de la Universidad de Granada, ha publicado un artículo en la revista “Ex Aequo” sobre las técnicas de represión sexual y de género a través del sacramento de la confesión en los siglos XVI y XVII. Su tesis doctoral tiene como título “Disciplinamiento social y vida cotidiana en la época de la confesionalización: Costumbres, sacramentos y ministerios en Granada y Sicilia” (1565-1665).

La mayoría de investigaciones hasta el momento estudiaban la posición de la Iglesia con respecto a los abusos sexuales dentro del confesionario, conocidos como “solicitatio ad turpia”. El discurso de esta investigación es más novedoso por dos razones: pone el enfoque en el sacramento de la confesión como instrumento de disciplinamiento de las costumbres sociales y, específicamente, observa el rol que el discurso eclesiástico definía de la mujer.

En los siglos XVI y XVII, la Iglesia católica buscaba disciplinar a sus fieles con mayor fuerza debido a las divisiones ocasionadas por la Reforma protestante. Una de las herramientas de disciplinamiento más eficaces que tenían era el sacramento de la confesión que, en estos siglos, era obligatorio realizar una vez al año como mínimo para recibir un certificado de confesión, tal y como establecía el Concilio de Trento.

Así, la Iglesia católica creó un complejo sistema de control: creaba traumas en entornos de la vida como son el sexo, la familia o la economía, convirtiendo en pecado todo lo que no fueran los dictados de la Iglesia y solo permitía la redención de estos pecados a través de la confesión, controlando el comportamiento de todos los fieles. Lee el resto de esta entrada »


La Santa Sede y España durante la guerra civil

octubre 2, 2019

Un artículo del historiador Santiago Navarro de la Fuente sobre el papel del Vaticano en la contienda española.

Mayo 1944 Franco con el nuncio Cicognani y el obispo de Madrid-Alcala, Eijo Garay en consagración monumento Sagrado Corazón

Franco, junto con el nuncio Cicognani y el obispo de Madrid-Alcala, Eijo Garay, consagran el monumento al Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles / Mayo 1944 / Fuente

Santiago Navarro, The Conversation, 2 de octubre de 2019

En 1936, la nunciatura apostólica en España se enfrentaba a un cambio de ciclo. La marcha del ya cardenal Federico Tedeschini ponía fin a un periodo de representación iniciado en 1921, todavía durante el pontificado de Benedicto XV. El fin de etapa coincidía también con la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero y con la crisis del posibilismo católico tras la derrota. Pero no fue el único cambio.

El auditor de la representación, Tito Crespi, se suicidó en abril. Lo hizo mientras marchaba a Roma en barco para reponerse de un severo trastorno depresivo. Eso provocó que Silvio Sericano fuese destinado a la nunciatura de Madrid. Aquella llegada fue la primera de las provisionalidades que marcaron la representación del Papa en España durante la Guerra Civil, como he estudiado en el libro La Santa Sede y la Guerra Civil.

La etapa de Sericano

Poco después del suicidio de Crespi, en junio, fue cuando Tedeschini marchó definitivamente a Roma. La nunciatura quedó entonces en manos de Sericano como encargado provisional de negocios. Su papel estaba en mantener la representación a la espera de la llegada del nuevo nuncio, Filippo Cortesi.

Durante el periodo que medió entre la salida de Tedeschini y el golpe de Estado de julio, Sericano demostró gran habilidad a la hora de defender los derechos de los católicos usando el ordenamiento jurídico democrático de la Segunda República, en una muestra de la tendencia que la Santa Sede parecía querer imprimir al nuevo periodo de sus relaciones con el gobierno español.

El golpe de Estado de julio y el comienzo de la guerra sorprendieron a una nunciatura a cargo de Sericano, que hubo de mantener la representación en calidad de encargado de negocios en aquellas circunstancias. Finalmente, Cortesi nunca llegó y en la Navidad de 1936 fue destinado a Polonia.

La condición provisional de la representación del Papa en España no sólo afectó a Sericano, sino que se proyectó también sobre los dos primeros representantes del pontífice ante el gobierno de los sublevados. Así, el cardenal arzobispo de Toledo Isidro Gomá fue representante confidencial y oficioso ante Franco entre la Navidad de 1936 y octubre de 1937. Lee el resto de esta entrada »


La anunciada transparencia sigue a la espera en la Iglesia

septiembre 28, 2019

Lagunas y equívocos lastran la memoria publicada por la Conferencia Episcopal

Ángel Munárriz, InfoLibre, 28 de septiembre de 2019

Han pasado más de cuarenta años de los acuerdos del Estado español con el Vaticano de 1979, que reformaron el Concordato de 1953. La Iglesia solemnizaba con estos acuerdos su “propósito” de autofinanciación a cambio del mantenimiento, ya en un régimen aconfesional, del grueso de sus centenarios privilegios económicos, simbólicos y educativos, traducidos al lenguaje democrático. La Iglesia ha incumplido su parte. La “dejación de funciones del Estado”, en palabras del profesor de Derecho Eclesiástico Alejandro Torres, le ha permitido mantenerse con total dependencia del erario público, que la surte de recursos directamente a través del IRPF e indirectamente a través de exenciones fiscales, a las que se suma una miríada de subvenciones, ayudas, retribuciones y conciertos por valor de miles de millones. Y ello a pesar de que no sólo no ha avanzado hacia la autofinanciación, requisito al que se aspiraba en el arranque de la democracia, sino que tampoco ha alcanzado la transparencia, exigencia que sobre el papel se le hace ahora, una vez constatado que la autofinanciación es una quimera. Este déficit de transparencia, pese a los avances en este terreno durante la última década, ha sido ahora puesto de relieve por un informe de Europa Laica, que concluye que la Iglesia disfruta de un “paraíso jurídico” sólo posible por una opacidad consentida por el Estado.

Aunque más cerca en el tiempo que el Concordato bis de 1979, también pasan los años para el Canje de Notas entre el Ministerio de Exteriores de España y la Nunciatura Apostólica para subir del 0,523% al 0,7% la aportación a la institución religiosa por cada equis marcada en la casilla de la Iglesia. Eso fue en 2006, hace trece años. La Iglesia pasó de ingresar directamente de las arcas públicas menos de 175 millones a 250 al año. ¿A cambio de qué? Esto es clave. Hubo dos concesiones. La primera, una supuesta “renuncia” de la Iglesia a la exención del IVA, que no era tal porque la Comisión Europea obligaba a España acabar con este privilegio. La segunda, laobligación de presentar anualmente una memoria justificativa del uso dado al dinero ingresado vía IRPF. Según proclamaba en 2006 la entonces vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, se trataba de introducir mayor “transparencia”.

Ese término, “transparencia”, ha pasado desde entonces a formar parte del catálogo habitual de las autoridades eclesiásticas españolas. La Conferencia Episcopal tiene un “portal de transparencia”, las páginas webs de las diócesis tienen apartados de “transparencia”, la Iglesia tiene firmado un convenio con Transparencia Internacional… Pero lo cierto es que, trece años después, las cuentas de la Iglesia en general, pero también el uso de los recursos públicos obtenidos, siguen protegidas del escrutinio de la opinión pública por un manto de confusión y opacidad. Lee el resto de esta entrada »


La violación de la Mezquita de Córdoba por la iglesia católica

septiembre 24, 2019

¿Qué tiene que pasar para que se respete la Constitución en el punto de la fe y se trate a la Iglesia Católica como una más? ¿Qué tiene que pasar para parar los pies a ese poder fáctico tan y tan poderoso, despojándola de los privilegios que mantiene? / Escribe Víctor Claudín en Diario del Aire

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Parte de la exposición ‘Por tu cruz redimiste al mundo’, en el interior de la Mezquita. / Juan Ayala / Fuente

24 de septiembre de 2019. Víctor Claudín en Diario del Aire

La Mezquita de Córdoba (me vais a perdonar, pero me niego a llamarla catedral) fue de titularidad pública hasta hace 12 años, cuando en la famosa campaña de apropiación de bienes terrenales por parte de la Santa Iglesia Católica, ésta cambió la propiedad a su favor. Desde entonces ya es esa cosa híbrida convertida en espléndida fuente de beneficios.

Es conveniente recordar que el obispo de Córdoba celebró el “espectacular” vuelco electoral en Andalucía en favor de PP, Ciudadanos y VOX, explicándolo desde el argumento de que: “No se puede atacar a la libertad religiosa”. Y sentenció que: “Andalucía se sitúa como pionera de un cambio social que esperamos en la sociedad española”.

Entiéndase libertad religiosa como el arzobispado lo entiende: yo hago lo me sale en gana, los demás lo que puedan.

El mismo obispo que ha declarado que no quiere mezquita, sino sólo “catedral”, pidiendo que se suprima el nombre de “mezquita” al popular templo cordobés para que pase a ser sólo el que se supone que le corresponde por gracia divina.

Mientras, expertos piden que se impugne la propiedad ante el Tribunal Constitucional, que se anule la inmatriculación de la Mezquita. Pero el gobierno que es pero no está, que está pero que no se le espera, que dice ser y es todo lo contrario, etc., no hace nada porque, claro, con la Iglesia hemos topado.

Todo este preámbulo para contar mi indignación como persona laica que vive en un estado aconfesional y que exige un respeto a la historia y a las demás confesiones del Estado. Lee el resto de esta entrada »


Así se puso la Iglesia de lado de Franco

septiembre 22, 2019

En contra de lo que aseguran hoy los revisionistas de la extrema derecha, documentos históricos como pastorales de obispos, cartas y grabaciones de radio prueban que la curia católica española tomó partido por los sublevados desde el primer momento

El cardenal Enrique Pla y Deniel, en compañía de jefes franquistas en Toledo

José Antequera, Diario 16, 22 de septiembre de 2019

Apenas dos meses. Ese fue el tiempo que tardó la Iglesia católica española en dar carta de legitimidad al golpe de Estado de Franco y bendecir la guerra civil como “cruzada nacional” contra la República. Sin embargo, 83 años después, la curia aún no ha pedido perdón por situarse de lado de unos sublevados cuya aventura costó un millón de muertos y sangrientas tropelías y crímenes contra la humanidad como nunca antes se habían visto. Hoy existen suficientes documentos, tanto escritos como radiofónicos, para saber con meridiana exactitud qué fue lo que pasó y cuál fue la posición de los obispos españoles en aquellos momentos trágicos para el país. Los revisionistas de la historia, esos mismos que apuestan por resucitar el franquismo en pleno siglo XXI, tratan de darle la vuelta a la realidad. Pero los hechos son los hechos.

Tras el golpe del 36, y nada más tener noticia de la toma de Toledo, el cardenal Isidro Gomá adoptó la más rotunda posición beligerante en una alocución transmitida por Radio Navarra: “Judíos y masones, fuera de ley o contra ley, o con la ley cuando llegó su hora, envenenaron el alma nacional con doctrinas absurdas, con cuentos tártaros o mongoles aderezados y convertidos en sistema político y social en las sociedades tenebrosas manejadas por el internacionalismo semita y que eran diametralmente opuestas a las doctrinas del Evangelio, que han alboreado en siglos nuestra historia y nuestra alma nacional”. Lee el resto de esta entrada »


Catolicismo, aconfesionalidad y república

agosto 18, 2019

Decía Rousseau que no puede haber república cristiana porque un término —basado en absolutos— excluye al otro… En Cataluña Quim Torra nombra al nuevo prior de la capilla de Sant Jordi, tradición reinstaurada por Tarradellas y que tal vez el trozo de un Estado aconfesional, -por no hablar ya de quien aspira a la república-, debería aparcar

Quim Torra y el abad de Poblet.

Quim Torra y el abad de Poblet. / Jaume Sellart / EFE

Francesc Vall, El País, 18 de agosto de 2018

El historiador y sacerdote Joan Bada solía ironizar sobre las exhibiciones de fe sociológicas que tanto abundan en este país. En una ocasión, cuando el Fútbol Club Barcelona ofreció con pompa y boato sus trofeos a la Virgen en la basílica barroca de la Mercè, sentenció: “Los seguidores de los demás clubes deben haber apostatado, puesto que la Virgen ha mostrado que el Barça es el elegido”. Bada murió hace casi dos años y todo va a peor: el Barça ha recuperado su vieja tradición nuñista y vuelve a hacer ofrenda de sus trofeos a la Mercè, una práctica, por otra parte, muy similar a la que sigue el Real Madrid con la Almudena.

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