No hay feminismo sin laicismo

diciembre 3, 2018

Los principios ideológicos de las religiones y sus estructuras de poder afectan particularmente a las mujeres y atentan contra su libertad porque fomentan una imagen tradicional y negativa de las mujeres y perpetúan la desigualdad

Juan Antonio Gallego Capel, eldiario.es, 3 de diciembre de 2018

La República es sin lugar a duda, la forma laicista y feminista por excelencia. El empeño de la derecha más rancia de enfrentar la ideología más extrema de este país con el acatamiento de la voluntad de la Conferencia Episcopal en lo relacionado con la educación o por ejemplo la exigencia de regular desde el Estado el uso de las lenguas oficiales en las comunidades con idioma propio.

Los principios ideológicos de las religiones y sus estructuras de poder afectan particularmente a las mujeres y atentan contra su libertad porque fomentan una imagen tradicional y negativa de las mujeres y perpetúan la desigualdad; porque inculcan sentimientos como los de culpa y pecado que prolongan el control social sobre ellas; porque niegan o atacan el feminismo y por lo tanto a la emancipación y autonomía de las mujeres como ciudadanas y seres humanos de pleno derecho; o porque orlan de prestigio al modelo patriarcal ante toda la comunidad.

Un estado democrático de vocación igualitaria no debería, por tanto, ofrecer un trato de privilegio ni financiar con el dinero público a ninguna organización religiosa, apostando decididamente por el laicismo. Lee el resto de esta entrada »


¿Es Dios quien prohíbe el sacerdocio de las mujeres?

diciembre 2, 2018

Testosterona y pedofilia sí. Mujeres sacerdotes, jamás

Yolanda Alba, periodista y escritora. Autora del libro “Sacerdotas”*
Atlántica XXII, 2 de diciembre de 2018

Sacerdota es una palabra que fue propuesta y defendida por el periodista Haro Tecglen que admiraba la valentía anglicana de adecuarse a la época: “He escrito sacerdotas por no escribir sacerdotisas, que en España es un término reservado a las servidoras de las divinidades y los templos gentílicos (ojo, no confundir con gentilicios); pero sacerdote no tiene femenino. La Academia siempre ha sido hija amantísima de la Iglesia, y siempre ha tenido dignidades eclesiásticas para que, precisamente, definieran su propio vocabulario”. La situación de inferioridad de las mujeres y su marginación del poder en casi todas las creencias me hace afirmar que las religiones son hoy auténticos templos de la no-paridad.

Incluso Miguel Ángel, rompiendo esquemas y prejuicios ideológicos de su tiempo, había pintado en la cúpula de la Capilla Sixtina el Altar del Sacrificio de Noé con tres mujeres ejerciendo funciones sacerdotales, siglo tras siglo inconmovibles ellas ante las miradas de visitantes, papas y autoridades eclesiásticas. También fuentes arqueológicas y epigráficas testifican casos de sacerdocio femenino (sepulcros con inscripciones: presbíteras y obispas), al igual que otras referencias en las comunidades cristianas primitivas: cartas y epístolas de obispos y papas que testimonian la presencia de mujeres presidiendo la liturgia cristiana (s. IX, obispo Vercelli: “estas mujeres que eran llamadas presbíteras asumieron las funciones de predicar, dirigir y enseñar”), práctica extendida durante los 9 primeros siglos (especialmente en la Iglesia de Oriente) que muestra que los ritos y la ordenación del diaconado era idéntica en lo esencial para hombres y mujeres.

Apelando a esta tradición, crecen hoy las demandas reiteradas de movimientos que claman que otro mundo es posible desde la cordura justa donde las religiones puedan ser sal y fermento transformadores con su potencial de ética. Y hasta al mismo cielo llegan también las reivindicaciones de cristianas feministas a favor de la ordenación sacerdotal de las mujeres. Con este propósito, la Red Internacional de organizaciones ecuménicas para la Ordenación de Mujeres Católicas en el Mundo (WOW) había organizado en 2001 el Congreso Internacional de Dublín, dado que en otras iglesias cristianas las mujeres sí están teniendo acceso a todos los ministerios y existen ya obispas y primadas (la de Londres y la de Suecia). Lee el resto de esta entrada »


La Iglesia de Franco

noviembre 21, 2018

Franco en la iglesia de Santa María. (Fondo Car-Kutxa Fototeka) / vía Público

Julián Casanova, InfoLibre, 21 de noviembre de 2018

El 17 de abril de 1946 Francisco Franco envió una carta a Rigoberto Doménech y Valls, arzobispo de Zaragoza. El español “es el único Estado verdaderamente católico que hoy existe”, le decía el Generalísimo, y por eso le “acechan” la masonería y el comunismo, “por su condición de católico y anticomunista”.

No se trataba de una declaración aislada. Franco pudo comprobar muchas veces a lo largo y ancho de su dictadura lo útil que resultaba ese recurso al catolicismo. Gustaba mucho a los obispos, satisfechos con que los grandes problemas históricos de España hubieran acabado así, con el sueño cumplido de un Estado “verdaderamente católico“, en pleno siglo XX y después de todas las guerras y revoluciones imaginables.

El nacionalcatolicismo, como antídoto perfecto frente a la República laica, el separatismo y las ideologías revolucionarias, tuvo un significado específico para burgueses y terratenientes, para los militares y para un amplio sector de pequeños propietarios rurales y clases medias urbanas. El nacionalcatolicismo resultó una ideología eficaz para la movilización de todos esos grupos que se propusieron desterrar los conflictos sociales y darles una solución quirúrgica. El nacionalcatolicismo, pensaban sus defensores, tenía raíces profundas y lejanas en la historia de España, en la época imperial de los Reyes Católicos, en la Edad de Oro y en la Contrarreforma. De la decadencia posterior eran causantes las diversas herejías extranjeras, el protestantismo, el liberalismo y el socialismo, a las que los malos españoles se habían agarrado. Desde Menéndez Pelayo a finales del siglo XIX hasta los apologetas católicos del orden y la autoridad de los años veinte, esa visión fue repetida en manuales escolares, publicaciones religiosas, cartas pastorales y sermones. Lee el resto de esta entrada »


El Gobierno está ultimando el listado de bienes inmatriculados por la iglesia católica y manifiesta su intención de hacerlo público / VÍDEO

noviembre 20, 2018

20 de noviembre de 2018

Dolores Delgado, sesión de control al Gobierno en el Senado / 20 de noviembre de 2018

En la Sesión de Control al Gobierno celebrada en el Senado el 20 de noviembre, la senadora de Unidos Podemos, Miren Gorrochategui, peguntó a la Ministra de Justicia “sobre si la Vicepresidenta del Gobierno ha hablado con el Secretario de Estado de la Santa Sede sobre el problema de las inmatriculaciones ilegítimas realizadas por la Iglesia Católica al amparo del artículo 206 de la Ley Hipotecaria. XII Legislatura”.

Hubo también turno de réplica.

En su respuesta inicial, Dolores Delgado, confirmó que el tema de las inmatriculaciones había sido tratado en la reunión de la Vicepresidenta con el Secretario de Estado de la Santa Sede en la que “se trató de establecer un diálogo constructivo sobre las inmatriculaciones”.

Miren Gorrochategui en su nueva intervención, ante la iregularidad e inconstitucionalidad de las inmatriculaciones, preguntaría/sugeriría a la Ministra de Justicia

Que se publique el listado de todos los bienes para que no puedan darse acuerdos opacos entre Gobierno y Santa Sede

Que si tiene previsto procedimientos para anular los registros

Que se cree una nueva categoría jurídica de bienes de patrimonio de dominio público y de naturaleza religiosa. Lee el resto de esta entrada »


La iglesia católica española y el general Franco

noviembre 19, 2018

Por Vicenç Navarro

Franco bajo palio saliendo de una catedral / EFE

Vicenç Navarro, Público, 19 de noviembre de 2018

La visión que el establishment político-mediático conservador español tiene del papel que la Iglesia Católica Española (ICE) ha jugado en la historia reciente de España es que tal institución apoyó el golpe militar de 1938 como respuesta a la hostilidad expresada por la Segunda República hacia sus intereses, estableciendo un régimen autoritario del que fue distanciándose más tarde, facilitando por último el proceso de transición hacia un régimen democrático homologable a cualquier otro régimen democrático existente en la Europa Occidental. Tal visión es, en general, la que se enseña en el sistema educativo de este país.

El gran error de las fuerzas progresistas y democráticas es no haber denunciado la enorme falsedad de tal visión, siendo su campaña de recuperación de la memoria histórica un proyecto muy limitado, caracterizado por la moderación y el temor a enfrentarse a la ICE, que continúa teniendo un enorme poder en el diseño y formulación de la política educativa del país. No quisiera minimizar, por cierto, el impacto positivo que la recuperación de la memoria histórica ha tenido en muchos ámbitos del país. Su campaña, por ejemplo, para prohibir homenajear a figuras de aquel régimen, definido como meramente autoritario, ha sido valiosa para, al menos, diluir y, en muchas ocasiones, eliminar la visibilidad de figuras representativas de aquella dictadura. Pero incluso ahí, la permanencia de un mausoleo, el Valle de los Caídos, en honor de la figura del dictador muestra la enorme timidez en esta corrección del pasado. Lee el resto de esta entrada »


Poder creer

noviembre 18, 2018

LO PRIMERO FUE —por una vez y sin que sirva de precedente— un tuit que despertó muchas respuestas: “A veces, aquí, en la belleza, me da tanta pena no poder creerles…”, decía, sobre una foto de las nervaduras increíbles de Santa María del Mar, en Barcelona. Y era cierto: por una vez y sin que sirva de precedente escribí en un tuit lo que pensaba…

Santa María del Mar, en Barcelona. Siglos después de su construcción, las catedrales siguen siendo lugares de magia y sugerencia. JORDI CAMÍ (AGE FOTOSTOCK)

Martín Caparrós, El País, 18 de noviembre de 2018

Lo primero fue —por una vez y sin que sirva de precedente— un tuit que despertó muchas respuestas: “A veces, aquí, en la belleza, me da tanta pena no poder creerles…”, decía, sobre una foto de las nervaduras increíbles de Santa María del Mar, en Barcelona. Y era cierto: por una vez y sin que sirva de precedente escribí en un tuit lo que pensaba.

Lo sigo pensando: sería tanto mejor poder creerles, poder creer. Ver esas piedras y esas luces y sentirse parte, sentirse seguro; creer que hay algo, que hay alguien, que todo tiene sentido. Suponer que hay un orden, que lo que pasa pasa por alguna razón, que no me voy a deshacer como una rama al fuego. Debe ser tan fácil vivir sabiendo que te alcanza con obedecer algunas reglas para que un poder portentoso se haga cargo, para que dures para siempre. A veces, allí, en la belleza, en medio de esos lugares increíbles que esa facilidad, ese miedo crearon, los que pueden me dan tremenda envidia.

Pero sé que yo no —que creer lo increíble es un don que no me ha sido dado— y entonces, a veces, pienso que si por lo menos consiguiera pensar que esa es mi historia. Pensar que esto también me pertenece: es verdad que buena parte de la belleza arquitectónica europea se les debe. Sus catedrales, sus monasterios, sus ermitas y capillas y glorietas varias suelen ser lugares increíbles, llenos de magia y sugerencia: sería tan gozoso poder reconocerme en esa tradición, sentirme orgulloso de los míos, pensar que hace siglos personas que pensaban como yo hicieron esas casas espléndidas. Y no tener que pensar que las montaron unos señores repletos de ambición y de trampitas para que sus súbditos siguieran comprando lo que les decían, para que siguieran soportándolos y engordándolos so pretexto del cuento de su dios, que siguieran aceptando que ignoraban y debían obedecer y creerse las historias más absurdas. Lee el resto de esta entrada »


¿Educación para la ciudadanía? Por supuesto

noviembre 14, 2018

Por Pedro Luis Angosto

Pedro Luis Angosto, Nueva Tribuna, 14 de noviembre de 2018

Recuerdo mis años mozos en el pueblo de la Sierra de Segura en el que nací, en pleno franquismo, en plena pobreza, en plena diáspora migratoria. Era un pueblo muy hermoso, de casas de dos plantas encaramadas a los cerros, con calles sin pavimentar, con un alumbrado público casi invisible, pero rodeado del verde y azul de las montañas y del verde inmenso de la huerta que lo aprisionaba mamando de las acequias que lo atravesaban y bordeaban. Criado como un pequeño salvaje que creía descubrir América cada vez que penetraba en la huerta interminable o construía una cabaña en los árboles junto a sus hermanos y amigos, aquel rincón era lo más parecido al paraíso que he conocido a lo largo de mi vida. Pese a ello, el ambiente era hostil una vez que abandonabas la naturaleza y te metían en las instituciones del régimen. Teníamos que acudir obligatoriamente a absurdos oficios religiosos en los que personas de muy escasa preparación nos aconsejaban sobre cualquier cuestión mundana, dejando las enseñanzas de su señor Jesucristo para mejor ocasión. A ellos, a los curas que iban a las escuelas, a los institutos y a las casas, les preocupaba nuestro sexo, qué hacíamos con él y qué iba a ser de nosotros pecadores llenos de lujuria adolescente. Eran unos obsesos que, en muchas ocasiones, cometieron actos incompatibles con el más mínimo sentido ético de la vida.

Los curas tenían poder en todo el proceso educativo, no sólo en los colegios de curas y monjas, sino en los que eran públicos, estatales. No obstante, España era la reserva espiritual de Europa y un Estado Nacional-Católico, nombre que se dio en España al fascismo patrio. En mi proceso de adoctrinamiento fascista, llegué a tener un singular terror al demonio, personaje al que no conocía pero que me describían un día y otro con absoluto tremendismo. También se me apareció la virgen, creo que era la del Carmen. Estaba mi madre un poco trastornada y me mandó que fuese a su dormitorio a por unas aspirinas. Así lo hice, pero la virgen que había encima de su cama me llamó vestida de azul: ¡Pedro, acércate, no temas! Salí triscando como alma que lleva el diablo y durante muchas semanas me abstuve de entrar en aquella habitación sagrada. Años después, pensé en comentar el suceso a la curia murciana y promover en mi casa una peregrinación que me habría dado pingües beneficios. Luego lo dejé por desidia, también por un poquito de rubor que he roto hoy para escribir este artículo. Lee el resto de esta entrada »