¡¡Saquen sus manos de nuestras familias!!

enero 18, 2020

Javier Balboa, Nueva Tribuna, 18 de enero de 2020

Al principio pensé ¡hombre!, por fin la derecha (una de ellas la del Sr. Casado, hay más pero no se diferencian mucho), le va a leer la cartilla a los curas. Mi gozo en un pozo. Era por lo del “pin parental”, que inocente suena ¿verdad?, se refería a los niños, pero no en el sentido que yo pensaba, pues no, los ateos vamos a poder seguir disfrutando de nuestra libertad, de coger las vacaciones o los días de descanso cuando ellos quieran, ver las misas y procesiones en la tele pública y seguir subvencionado con nuestros impuestos su maquinaria recolectora de dinero B e inmuebles públicos. He oído en algún sitio, que un lumbreras de Obispo quiere poner dos años de cursillo prematrimonial, ¡bien pensado!.

Lo raro del tema es que ahora dan una vuelta de tuerca más y adelantan, por la derecha, no podría ser de otra manera, a los Testigos de Jehová, o como se escriba ese invento,”MIS HIJOS SON MÍOS Y NO DEL ESTADO” dice el Bifachito + C´s (que no sabe, no contesta, pero gobierna en comandita).

¿No os suena a los Testigos de Jehová  cuando no autorizan las transfusiones de sangre o intervenciones a sus hijos aunque les causen la muerte?,  ¿Es más o menos eso a lo que se refieren?. Mis niños que tienen que ver con las obligaciones y derechos del estado democrático, otra cosa seria analizar las materias a tratar y los contenidos, ¿Por qué tienen miedo de que los chicos aprendan sobre las cosas que se van a encontrar a lo largo de su vida?. Conviene tener una idea de que van ciertos asuntos (sexualidad, civismo, solidaridad, drogas, etc.,). Claro, eso ya se lo enseñamos en religión (católica, por supuesto, la verdadera), que al día de hoy sigue sirviendo para nota media y el que no quiera religión tiene que estudiar otra materia, por narices. Lee el resto de esta entrada »


Misericordia progresista con la Iglesia

enero 16, 2020

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez.- EFE

David Bollero, Público, 16 de enero de 2020

Con la llegada del nuevo gobierno progresista podríamos hacer una porra: ¿Quién anda más inquieto, el empresariado o la Iglesia católica? El primero ya se chocó contra un muro cuando comprobó que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros, lejos de perjudicarle, le ha beneficiado. En cuanto a la Iglesia católica, ésta vuelve a evidenciar un cuadro esquizofrénico asumiendo un papel de víctima cuando, a lo largo de la Historia, siempre ha sido más ejecutora.

¿Por qué en un Estado aconfesional la religión ha de puntuar en el currículum académico del alumnado? Busquen, indaguen, sumérjanse en la bibliografía que les plazca que no hallarán una respuesta lógica. Como también parece reñido con la sensatez que el Estado pague los salarios de un profesorado -el de Religión- sobre cuya selección no tiene ningún poder porque es postestad de la Iglesia católica. Esa anomalía también se produce con la educación concertada y por ello, desde este espacio, siempre he justificado su eliminación.

¿Qué teme la Iglesia? Perder privilegios. La élite eclesiástica está más preocupada por los bienes terrenales que espirituales. De no ser así, ya se habría ocupado de adaptarse a los nuevos tiempos cambiando postulados retrógrados que ella misma inventó sin fundamento en alguno en sus sagradas escrituras. El número de alumnos matriculados en religión desciende año a año. El pánico de la curia es que, al no computar para la nota media de cara a selectividad y ser voluntaria, se produza el temido motín de infieles. Lee el resto de esta entrada »


La iglesia se enfada

diciembre 29, 2019

El temor a los recortes en la enseñanza concertada

Fuente imagen

José Manuel Barreal, La Nueva España, 29 de diciembre de 2019

La iglesia católica, se enfada por penúltima vez con la política educativa del posible gobierno PSOE/UP.  Sus eminencias en su trato honorífico, y tal vez por la interpretación “sui géneris” que suelen hacer de la doctrina católica, hacen sonar el frufrú de las sotanas y salen al paso de las declaraciones de lo que ellos consideran pérdida de libertad, en los padres a la hora de “escoger” centro educativo.

Sin embargo, no parece, a tenor del concepto de “libertad” que tienen los tonsurados, que lo que esté en juego sea la ” libertad de enseñanza” y menos “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa”, que sí tienen; sino que el dinero público se empleé en financiar la educación religiosa y la educación privada. La respuesta exagerada, crispada y falaz de la jerarquía católica y de su brazo político el PP y cia, ante las palabras de la ministra Celaá demuestra lo mucho que les importa controlar la educación de las élites. Esto es así.

Temen los clérigos, lo que es motivo de enfado y demagogia por su parte, eso que llaman “la dictadura del relativismo ético”, que según ellos impregna la supuesta “dictadura laicista” que domina en esta España nuestra y que ven venir con el posible gobierno de una izquierda que, insisto, tendrá muy difícil, ya no poner en peligro la enseñanza concertada, sino aun minimizarla.

Sobre las declaraciones de la ministra en funciones, cabe recordar que ella no ha cuestionado ni los conciertos que están manteniendo a la enseñanza religiosa, como tampoco el famoso concordato con el Vaticano. Tanto el PSOE, dada su trayectoria en el tema, ya desde los años ochenta, como UP, en su minoritaria e hipotecada posición, no lo cuestionarán. Que me equivoque. Lee el resto de esta entrada »


El belén es un hecho religioso

diciembre 17, 2019

 

 

 

Víctor Moreno,  Nueva Tribuna, Nueva Tribuna

La mejor manera de demostrar que montar un belén en los edificios públicos rompe cualquier protocolo y que no debe figurar en dichos establecimientos del Estado, es recordar el contenido de “las recomendaciones de la Iglesia para vivir la Navidad”. Tales recomendaciones proceden del “Directorio sobre la Piedad y la Liturgia”elaborado por la “Congregación para el Culto y Divino y la Disciplina de los Sacramentos”, made in Vaticano.

El Directorio pudo establecer diez recomendaciones, como los mandamientos de la ley de Moisés, pero no. Inexplicablemente, se quedaron en nueve. Todas ellas derivan de la consideración de Navidad como hecho religioso fundamental en la fe del cristiano y, en especial, de su representación más simbólica, el llamado Belén o Pesebre navideño.

Cuando el Estado no defiende la naturaleza aconfesional de sus instituciones públicas y mete de matute en ellas belenes y demás adornos navideños,refuerza la presencia y permanencia de una determinada religión, la católica y quienes esto lo permiten y lo aplauden ni son respetuosos con quienes profesan otra religión; ni, tampoco, constitucionalistas a pesar de comer todos los días Constitución a la meniere”

El texto da la sensación de que el cristiano sin Navidad parece que le falta el referente más importante de su fe. Veamos. Lee el resto de esta entrada »


¿Qué hacemos con la Iglesia?

diciembre 15, 2019

Si por fin se conforma un Gobierno de izquierdas entre el PSOE y Podemos, debe asumir como una prioridad la revisión del concordato con la Santa Sede y el fin de los injustificables privilegios de la religión católica

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Clara Usón, El Periódico, 15 de diciembre de 2019

Un ministro de Hacienda denunciaba en un informe que los bienes de la Iglesia católica no tributaban a la Hacienda real, en grave perjuicio a la misma y al resto de contribuyentes. Era el conde de Floridablanca, ministro de Carlos III, en su informe reservado de 1787. Más de dos siglos después, en el año 2019, cuando España ya no es una monarquía absoluta, sino una democracia aconfesional y parlamentaria, ese privilegio de la Iglesia permanece incólume, con el agravante de que en el ínterin ha adquirido muchas más prebendas.

En el siglo XIX, durante los Gobiernos liberales, y también bajo el Gobierno conservador de O’Donnell, la mayor parte de las propiedades de la Iglesia fueron nacionalizadas mediante los procesos de desamortización de Mendizábal y Madoz. En aquella época, España era mayoritariamente católica y se libraron las cruentas guerras carlistas; aun así, se consiguió reducir el inmenso poder material de la Iglesia católica.

Vulneración de un principio constitucional

En el siglo XXI, la Iglesia católica vuelve a ser la mayor propietaria de España, gracias en parte al firme apoyo del franquismo, pero, sobre todo, al descarado (e inconstitucional) favoritismo de los gobernantes de la democracia. En 1979, el Gobierno español firmó con la Santa Sede unos acuerdos que prolongaban el concordato firmado por el franquismo en 1953, en clara vulneración del principio constitucional de aconfesionalidad de la democracia española. Gracias a esos acuerdos, que siguen vigentes, la Iglesia católica continua exenta de impuestos, la religión católica sigue siendo una asignatura evaluable, el Estado paga los sueldos de los profesores de religión y de todo el clero español, las escuelas católicas reciben ingentes subvenciones, a través de la ‘x’ de la casilla de renta la Iglesia ingresa cada año 250 millones de euros, y, en conjunto, según cálculos de Europa Laica, el Vaticano percibe anualmente de los contribuyentes españoles alrededor de 11.000 millones de euros, una cifra escandalosa.

A ello debemos sumar la irregular reforma de la ley hipotecaria del Gobierno de Aznar, que ha permitido a la iglesia inscribir a su nombre 30.000 propiedades, solo con la palabra de los obispos, en un procedimiento opaco donde los haya. Lee el resto de esta entrada »


La conferencia episcopal y la eutanasia

diciembre 15, 2019

Escribe Juan Antonio Salcedo Mata | Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

Encarnación Isabel Pérez, enfermera, Mario Iceta, obis`po de Bilbao y Jacinto Bátiz, médico, en la presentación del informa de la CEE

Nueva Tribuna, 15 de diciembre de 2019

La Conferencia Episcopal acaba de publicar el documento “Sembradores de Esperanza:acoger, proteger,acompañar en la etapa final de la vida”.

Ha sido publicado recientemente por la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, estructurado, aparte de la consabida introducción, en siete capítulos y un epílogo. Aborda diferentes cuestiones: el  debate social en relación con la eutanasia (E), suicidio asistido (SA) y muerte digna (MD), los problemas éticos, cuales deben ser los criterios adecuados para aplicar unos cuidados paliativos (CP) y su suficiencia, la obstinación terapéutica, la sedación paliativa y el resultado y consecuencias de  su aprobación en Holanda. Su conclusión es evidente: oposición rotunda a la regularización de estas prácticas. Sin embargo, los argumentos en que se basa están sesgados y algunos tergiversan la realidad de la experiencia previa. Analizaremos algunos de ellos:

  1. Concepto de dignidad: Siguiendo a Ramón Valls,la discusión sobre la E evidencia dos formas de entenderla: una, aquella en la que la dignidad común a todos los seres humanos procede  de su condición de hijos de Dios y reside en su capacidad de acatar y observar la ley moral que no emana de ellos; y otra, en la que la dignidad consiste en la capacidad que tenemos los humanos de darnos ley moral a nosotros mismos. Es evidente que la E y el SA es inmoral para los creyentes al no acatar el precepto divino de no mataras; para los no creyentes, será posible una ley que las permita sin imponerla a nadie pero exigiendo plena libertad a quien la pida y la lleve a cabo. Ambas formas de entender la dignidad son perfectamente respetables y mis creencias no son objeto de imposición a otros.

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Adiós a Dios: la Iglesia hace números ante el avance de la secularización

diciembre 14, 2019

…Así es la Iglesia española. Puede perder terreno en la sociedad, pero no en la política. Ni en los círculos de poder. Y ha conseguido, siendo cada vez más prescindible para el pueblo, hacerse imprescindible para la Administración. Puede haber perdido la llave de las armas, pero tiene a buen recaudo las de las arcas y las aulas.  Puede que España se haya secularizado, pero el Estado no.

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Fotografía de Álvaro Minguito

Ángel Munárriz, LAU, 14 de diciembre de 2019

Crece en España la indiferencia ante Dios. La salvación pierde fuerza entre los anhelos íntimos de una población cada vez menos dispuesta a apencar sin rechistar en este valle de lágrimas a la espera de una incierta recompensa tras la muerte. Ni ofreciendo esperanza ni infundiendo miedo la religión es ya capaz de imponer su producto en un mercado ciertamente saturado de competidores civiles.

Los datos del CIS son inequívocos. Conviene no dejarse deslumbrar por el neón de ese todavía elevado porcentaje de españoles, un 68,7%, que se dicen católicos. En primer lugar, porque son casi 10 puntos menos que hace una década. Además, de esos católicos, un 56,2% no va «nunca» a misa (sin contar bodas, bautizos y comuniones). Los ateos, agnósticos y no creyentes suben con proyección exponencial: el 8,5% en 1980, el 9,8% en 1990, el 13,2% en 2000 y el 27% en 2018. En el caso de los jóvenes de 18 a 24 años, el porcentaje de no religiosos asciende al 48,9%. No hay relevo generacional.

¿Damos pues por amortizada, al menos por amenazada de extinción, a la vieja institución de la hostia y la cruz? Eh, no tan deprisa. Eso sería muy precipitado. Y no sólo porque existe en España una arraigada religiosidad popular, más cultural que espiritual, que es difícil de cuantificar pero que con toda seguridad incrementa la influencia de la Iglesia católica más allá de donde alcanzan los datos de filiación. También, y más importante aún, porque la Iglesia está compensando hábilmente –en la política, en las aulas, en el diseño mismo de la sociedad, en los círculos de poder– su retroceso en el púlpito.

Hoy la Iglesia, la misma Iglesia de los seminarios declinantes, es una institución decisiva en el modelo de funcionamiento del Estado social a través de su posición privilegiada en los ámbitos educativos, sanitario y caritativo. Hoy la Iglesia, la misma Iglesia incapaz de pastorear a un rebaño desorientado, mantiene un caudal de privilegios simbólicos, económicos, fiscales, patrimoniales, educativos y de presencia en el espacio público mayor incluso que a la salida de la Transición.

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