Asturianos desfilando en Bilbao, Robert Capa| [Republican soldier during the battle of Mount Solluve, Bilbao region, Spain] _______________
Pablo Martínez Corral, La Trókola, 15 de abril de 2026
Los asturianos en la Batalla de Saibigáin (abril de 1937)
Introducción
La batalla del monte Saibigáin, desarrollada en abril de 1937 en el contexto de la ofensiva franquista sobre Bizkaia, constituye uno de los episodios más representativos del frente Norte durante la Guerra Civil española. Más allá de su resultado inmediato, este enfrentamiento permite comprender las dinámicas estructurales que definieron el conflicto en la zona cantábrica: fragmentación política, debilidad material y, al mismo tiempo, una notable capacidad de resistencia por parte de las fuerzas republicanas, así como el potencial de las tropas sublevadas, nutridas por la ayuda alemana e italiana, factor decisivo en la ofensiva en el frente Norte.
El monte Saibigáin, con una altitud cercana a los 950 metros, se sitúa en una posición estratégica clave dentro del eje Urquiola-Mañaria. Desde su cumbre se dominan las comunicaciones hacia el Duranguesado, lo que lo convertía en una pieza fundamental del sistema defensivo republicano. En un frente caracterizado por el terreno montañoso, la posesión de las alturas no solo tenía valor táctico, sino también operativo, al permitir el control visual y artillero de amplias zonas.
El PSOE presentó una proposición no de ley para instar al Gobierno a reconocer y documentar la destrucción masiva de libros durante la Guerra Civil, que tras dos empates ha resultado aprobada a la tercera.
Combatientes de la Guerra Civil en un aula de la Ciudad Universitaria, en 1937 |Biblioteca Nacional Española ____________________
Laura Prieto Gallego, Público, 15 de abril de 2026
El 19 de agosto de 1936 se produjo la primera quema pública de libros de la Guerra Civil. Ardieron más de un millar de ejemplares en pequeños fuegos repartidos a lo largo de la dársena del puerto de Coruña. «A orillas del mar, para que el mar se lleve los restos de tanta podredumbre y tanta miseria, la Falange está quemando montones de libros y folletos de criminal propaganda comunista y antiespañola y de repugnante literatura pornográfica», escribió esa jornada El Ideal Gallego.
Las obras de Blasco Ibáñez, Ortega y Gasset, Pío Baroja o Miguel de Unamuno acabaron hechas cenizas. Corrió la misma suerte la biblioteca privada del diputado de Izquierda Republicana Santiago Casares Quiroga o la de la editorial Nós. No sólo desaparecieron sus colecciones en lengua gallega, sino que su director acabó fusilado. Como él, decenas de libreros y bibliotecarios fueron asesinados o encarcelados. La pionera de la biblioteconomía, Juana Capdevielle, fue una de ellas. Sus restos aparecieron ese mismo 19 de agosto en una cuneta de Lugo.
Aniversario de la II República | Ofrenda floral en la fosa común del cementerio gijonés de «El Sucu»
Actos ayer en el cementerio gijonesa de El Sucu| Foto Marcos León ______________
Asturias Laica, 15 de abril de 2026
Como todos los años, en este 2026, -95 aniversario de la II República-, Ateneo Obrero y Sociedad Cultural Gijonesa organizaron el acto que reivindica la República para rendir homenaje a quienes dieron la vida en su defensa con un acto que finalizaría con ofrenda floral en una de las fosas comunes del cementerio gijonés de El Sucu.
Al acto que, «desde un punto cívico y cultural«, como recordaría Luis Pascual, presidente del Ateneo Obrero, organiza junto a la Cultural Gijonesa se han sumado más de un centenar de personas, asociaciones como Asturias Laica o el Ateneo Republicano de Asturias, además de grupos políticos como IU y Podemos, y sindicatos como CC.OO.
Se abriría con el himno de Riego a la gaita, seguido por unas breves palabras del presidente del Ateneo, Luis Pascual, y de la Cultural Gijonesa, Pedro Roldan.
La semana pasada, tres miembros renunciaron ante el Arzobispado de Madrid, que ha retirado a la superiora de la agrupación de fieles por la acumulación de denuncias
Las Hijas del Amor Misericordioso (HAM), comunidad religiosa ubicada en la sierra de Guadarrama | Lucía Franco _________________
Las Hijas del Amor Misericordioso (HAM) no son monjas: lo parecen, pero viven notoriamente peor que ellas. De lo contrario, no se entendería que, en un mes, cinco jóvenes hayan abandonado la casa en donde vivían en Los Molinos, un pequeño pueblo ubicado en la sierra de Guadarrama, en el norte de Madrid y hayan presentado su renuncia después de años de vivir una supuesta vida consagrada. Algo está cambiando dentro de la asociación de fieles.
Las HAM son una asociación pública de fieles aprobada en 2007 por el cardenal Rouco Varela y que ha estado en el centro de una fuerte controversia en España. Han sido intervenidas por la Iglesia católica debido a denuncias de abusos de poder, de conciencia y de conductas sectarias. En la actualidad, está en manos del Vaticano decidir el cierre de la institución, tal como ha recomendado el tribunal de la Rota tras una investigación previa a raíz de más denuncias. Paralelamente, la Fiscalía y la Policía Nacional también avanzan en investigaciones sobre este grupo, con presencia en Madrid, Toledo y Sevilla.
ras la reunión mantenida el pasado 18 de marzo(1), el Defensor del Pueblo admite a trámite la Queja presentada por RECUPERANDO al entender que «reúne los requisitos establecidos en el artículo 54 de la Constitución, en relación con la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril, que regula esta institución»
Resulta sorprendente que aún no se conozcan cuántos y cuáles son los más de 100.000 bienes inmatriculados por la Iglesia Católica en España, así como la falta de iniciativas de los distintos Gobiernos al respecto para recabar la correspondiente información.
Pero resulta indignante, más que sorprendente, que aquella información de la que sí dispone el Gobierno (información detallada contenida en las Notas Simples que acompañaban al listado facilitado en 2021) se siga ocultado a la ciudadanía y a los propios parlamentarios que la solicitan en el Congreso de los Diputados.
El Prado, Montealto, Las Tablas-Valverde o Tajamar son algunos de los muchos centros de formación privada o concertada vinculados a la prelatura ultraconservadora, que se fundó en la capital española y ha desplegado en ella ofertas educativas tanto en los barrios acomodados como en las zonas más humildes, en estos casos concertados, por lo tanto «gratuitos», «pero el precio real es que traten de evangelizarlos”,
Imagen de archivo en una clase antigua del colegio Tajamar, centro histórico del Opus en Vallecas |Hemeroteca Escuela Tajamar _________________
Septiembre de 1928. El sacerdote español Josemaría Escrivá de Balaguer viaja a unos retiros espirituales. El segundo día, cuando releía unas anotaciones viejas en su habitación después de ir a misa, recibe una inspiración divina: debe crear el Opus Dei, una nueva prelatura en la Iglesia que inspire a los fieles con acompañamientos pastorales y formación espiritual. Años más tarde, el fundador de esta jurisdicción católica pasó a ser conocido internacionalmente y, en 2002, fue canonizado por el Papa Juan Pablo II. Abrió camino a una sólida doctrina que hoy aún se imparte en colegios, institutos, universidades o centros concertados de todo el país. Pero hubo un lugar en el que empezó todo.
En sus cuadernos, custodiados por el Opus, escribió lo siguiente: “Consideraba yo por la calle, ayer tarde, que Madrid ha sido mi Damasco, porque aquí se han caído las escamas de los ojos de mi alma […] y aquí he recibido mi misión”. Decidió que su organización se fundaría en la capital, donde los suyos aún mantienen una importante influencia. Aunque hoy en día se distribuyen centros educativos del Opus Dei por los distintos barrios de la ciudad, y con distinto poder adquisitivo, buena parte de ellos continúa centralizándose en distritos acomodados como Fuencarral-El Pardo. Especialmente en los barrios de Valverde o Mirasierra.
En 1937, en Vizcaya, combatieron más de un centenar de asturianos en el monte Saibigain, el «monte de la sangre», cuyos restos se siguen buscando junto a los de los gudaris vascos. Este domingo Asturias y Euskadi han rendido homenaje a los desaparecidos en la batalla de Saibigain en 1937
Milicianos asturianos en País Vasco en 1937, calzados con madreñas, de autor desconocido. Fondo Indalecio Ojanguren | Gure Gipuzkoa, de la Diputación Foral de Guipúzcoa ___________________
Entre el 6 y el 15 de abril de 1937 se produjo la batalla del Saibigain (Urquiola, Vizcaya), en la que gudaris vascos y milicianos asturianos lucharon contra el ejército de Franco. Se estima que allí fallecieron unos 250 combatientes republicanos, la mitad de los cuales serían asturianos. Y de ellos, unos 120 permanecen desde entonces desaparecidos.
Sacarlos metafórica y literalmente de su olvido es el empeño de las asociaciones de memoria histórica, que desde hace unos años ponen en marcha campañas de exhumación de restos en ese monte vasco de terrible pasado. Se han abierto ya cuatro y hay localizada una quinta. Y eso que no es fácil dar con los restos, puesto que el terreno es muy ácido y hay que localizar los cuerpos a través de detectoristas, es decir, al hallar un metal, que bien podría ser un plato, se presupone la presencia de restos y de esta forma se ha dado hasta la fecha con cinco individuos.
Meter las procesiones con calzador en ciudades donde no tenían tradición las convierte en espectáculos vacíos de su sentido original, poco más que cabalgatas orientadas al turismo
Uno de los pasos de la procesión del Santo Entierroa la salida de la iglesiade San Pedro, Gijón 2026 | Fuente foto ___________________
Me gustan mucho más las vacaciones de Navidad que las de Semana Santa. Y tengo razones más que convincentes para defender las primeras frente a las segundas. En primer lugar porque las vacaciones de Navidad son más largas y en segundo lugar, pero no menos importante, porque me gusta tanto dar como recibir regalos. Y además, cuando terminan, comienzan las rebajas. Son todo ventajas. Sin embargo las de Semana Santa se me hacen cortas, mi madrina y mi padrino hace ya muchos años que nos dejaron –demasiado pronto– y mi ahijado –mi hermanín pequeño– es ya un señor con barba, así que cero regalos para dar y recibir. Como punto a su favor, eso sí, hay que reconocer que es bastante probable que durante la Semana Santa tengamos buen tiempo, o algo parecido.
Y como a mí lo de ser creyente me duró de los nueve a los once años, estas fechas son simplemente días de asueto adornados con una serie de rituales vaciados de su sentido original, por lo que prefiero mil veces las Saturnales que los cristianos robaron a los romanos que esta apología del luto, la peineta, el himno nacional y la Legión y su uniforme XXXS de botones reventones y pecho depilado que acabamos de pasar.
En el programa de este domingo, Ana Baragaña y José Antonio Naz contaron con la presencia de Antonio Manuel Rodríguez y Aristóteles Moreno que presentaron el libro “El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia. La mezquita de Córdoba y otros casos de libro”, del que ambos son autores.
Antonio Manuel es profesor de Derecho de la Universidad de Córdoba, escritor prolífico y artista en sentido amplio y variado (desde realización de documentales hasta espectáculos de flamenco), y Aristóteles Moreno, licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Granada, y Máster en Ciencias de la Comunicación por la UAM, con 30 años de activa profesión periodística, posiblemente sea el periodista que más ha escrito e investigado sobre las inmatriculaciones de la Iglesia.
La Iglesia católica continúa, impasible el ademán, escaqueándose de las infinitas acusaciones de pederastia que vamos conociendo por cuentagotas de agua bendita. Acabamos de saber que el Vaticano ha archivado una investigación contra el ex obispo de Cádiz y Ceuta por abusar de un seminarista menor durante años. Eludo el presuntamente, porque al parecer todas las partes (menos las partes del acusado) admiten los sicalípticos hechos. Incluso hubo testigos que declararon haber sorprendido al obispo con la frente muy alta y la sotana muy corta en el lecho del chaval.
Este debate sobre el sexo de los ángeles se dirime a favor del sexo del obispo y en contra de la pureza de los ángeles, porque los graciosos cardenales vaticanos no se ponen de acuerdo en si el chaval tenía 14 ó 16 años. Lo que viene a decir el Derecho Canónico de la época (hace 25 años) es que los obispos podían follarse a niños y niñas en cuanto cumplían los 16 con la bendición de dios y sus leguleyos, y por eso este tal monseñor Rafael Zornoza puede seguir disfrutando de su plácida jubilación