Jair Bolsonaro, presidente de Brasil entre 2019 y 2023, está en prisión domiciliaria por su intento de golpe de Estado. Ungió como candidato a su hijo Flávio, una copia devaluada y sin carisma que, aun así, empata con Lula en las encuestas de las elecciones del 4 de octubre. El bolsonarismo resiste, entre otros factores, porque mantiene en el centro de su discurso las cuestiones morales y demoniza a la izquierda, presentándola como una amenaza a la fe y la familia
Una partidaria del Partido Liberal se fotografía con imágenes de Flávio Bolsonaro (izquierda) y su padre Jair Bolsonaro en un acto de campaña en Río de Janeiro, este mes de agosto | Mauro Pimentel (AFP / Getty images) _________________
Naiara Galarraga Cortázar, El País, 29 de septiembre de 2026
Brasilia. 2016. El diputado raso Jair Messias Bolsonaro dedica su voto a favor del impeachment de la presidenta, la izquierdista Dilma Rousseff, al militar que la torturó durante la dictadura, cuando era guerrillera. Aquel gesto generó repulsa… y notoriedad. A los dos años, el militar al que el Ejército invitó a irse por indisciplinado y parlamentario mediocre durante tres décadas consiguió un rotundo triunfo en las presidenciales de Brasil. Capitalizó la frustración y la rabia hasta convencer a sus compatriotas de que él encabezaría la batalla para enterrar los modos tradicionales de hacer política y acabaría con la corrupción que corroe el sistema desde los tiempos de la colonia. Se erigió en el paladín de guerras culturales contra el feminismo, las minorías y el medio ambiente. El camino a la victoria quedó allanado con el encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva a las puertas de los comicios.
Dos mandatos después, los papeles se han intercambiado. Bolsonaro, de 71 años, está preso, y Lula, de 80 años, en la presidencia, ahora entregado a la batalla para coronar su carrera con un cuarto mandato. Frente a él, el hijo de su gran rival, Flávio Bolsonaro, de 45 años, copia devaluada del patriarca y sin el carisma paterno. Brasil celebra elecciones el domingo próximo. Si nadie supera el 50% de los votos válidos, habrá segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
Miguel Sala analiza el libro de Rubén Pérez Trujillano, Jueces contra la República. El poder judicial frente a las reformas republicanas (Dykinson, Madrid, 2024)
Acto de apertura del año judicial, el 15 de septiembre de 1932, en presencia del ministro Álvaro de Albornoz | foto: Duque-Fuente ________________
De la muy amplia bibliografía sobre la Segunda República faltaban estudios sobre el papel de la judicatura. Ese vacío ha empezado a llenarse con los trabajos de Rubén Pérez Trujillano en Jueces contra la República. El poder judicial frente a las reformas republicanas (Dykinson, Madrid, 2024) y Ruido de togas. Justicia política y polarización social durante la República (1931-1936) (Valencia, Tirant lo Blanch, 2024). Dos aportaciones eruditas, con mucho trabajo de investigación y conclusiones muy claras sobre la implicación de la judicatura en el sabotaje de la república y en su relación con los golpistas. El autor lo explicita: “El ruido de togas y el ruido de sables coincidieron, se solaparon, se tocaron”.
Jueces contra la República se ordena en cuatro capítulos: sobre la laicidad; la autonomía regional (el Estatut de Catalunya) y la reforma agraria; sobre las libertades individuales y el cuarto sobre la peligrosidad social y su aplicación en la Ley de Vagos y Maleantes. Ruido de togas se concentra en el estudio de la diferente vara de medir de la judicatura frente a las crisis que vivió la República: dureza contra el laicismo, los movimientos anarquistas, las ocupaciones campesinas, la revolución de Asturias y la rebelión catalana de 1934 y tibieza y comprensión frente al golpe de Estado de Sanjurjo en 1932 o ante el terrorismo fascista.
Viñeta de Goval para el programa _______________________
Fuente Domingos Laicos en Paradigma Radio, 28 de septiembre de 2026
Domingos Laicos comienza su décima temporada en Paradigma Radio (programa 142). El programa, junto al “¡¿Qué tal, cómo estamos?!”, más longevo de nuestra emisora, presentado por Ana Baragaña y José Antonio Naz, trata hoy un tema muy presente en la historia de España y no muy analizado ni muy poco tenido en cuenta para comprender nuestra actualidad social y política.
En este programa se debate sobre la relación entre la aristocracia, la Iglesia católica y la monarquía. Y para ello se cuenta con un entrevistado de lujo, una persona que nos hablará desde su propia experiencia y vivencias personales, Iñigo Ramírez de Haro.
Íñigo Ramírez de Haro es ingeniero y diplomático, licenciado en Filología Hispánica y doctorando en filosofía, es miembro de esa aristocracia que él desenmascara en su obra “La Mala Sangre”, cuya lectura recomendamos. Ateo y laico, es socio de Europa Laica desde hace más de 20 años.
En el caso de Asturias, (una de las provincias desde las que se enviaron más de 1.000 cuerpos documentados), los traslados masivos de restos comenzaron oficialmente a partir de marzo de 1959. El Ministerio de Justicia tiene constancia nominalizada de 1.162 asturianos identificados enterrados en las criptas.
Recordando…En 1959 se iniciaba el traslado de restos humanos de la Guerra Civil en proporción adecuada al gigantismo del monumento. El 23 de mayo de 1958 el entonces ministro de la Gobernación y Presidente del Consejo de las Obras del Monumento Nacional a los Caídos, Camilo Alonso Vega, remitió una circular a los Gobernadores Civiles solicitando que se recabara la colaboración de los “Alcaldes, Guardia Civil, Párrocos y Autoridades locales” para el traslado de cuerpos de la guerra al Valle.
En el Valle de los Caídos, señalan en EpData, yacen los restos registrados de 33.833 personas, víctimas de uno y otro lado de la contienda, que desde 1959 hasta 1983 fueron llevados en 491 traslados desde fosas y cementerios de todas las provincias de España, salvo Orense, A Coruña y Santa Cruz de Tenerife, para ser depositadas en columbarios individuales y colectivos. De los restos inhumados desde 1954 alrededor de 21.423 son de víctimas identificadas y 12.410 de personas desconocidas, según información del Ministerio de Justicia. La gran mayoría de la gente que está enterrada en el Valle de los Caídos son hombres, aunque el censo elaborado por el Ministerio de Justicia recoge el nombre de 203 mujeres cuyos restos fueron trasladados al monumento a partir de 1959.
Cuando faltan médicos, el sistema no se refuerza, se resigna. Y la resignación llega con alzacuellos
Capellán | Imagen creada con IA _______________
José Carlos Enríquez Díaz, Religión Digital, 27 de septiembre de 2026
Hay decisiones políticas que se justifican con discursos, con cifras o con comparecencias solemnes, y hay otras que se explican solas en cuanto uno observa la escena cotidiana de la sanidad pública, donde los pacientes se acumulan en los pasillos, las urgencias funcionan al límite y los profesionales sostienen el sistema bajo una presión constante que ya no parece excepcional sino estructural.
En medio de este escenario, la respuesta institucional incorpora un elemento que redefine el concepto mismo de refuerzo sanitario: la contratación de 117 capellanes para los hospitales públicos en Andalucía. Como si la falta de médicos, enfermeros o quirófanos pudiera compensarse con una ampliación del acompañamiento espiritual.
Vista de los carteles en protesta colgados en el exterior del edificio número 2 de la Calle Angosto de los Mancebos, uno de los trece edificios vendidos por la Iglesia, y de los que quieren expulsar a los inquilinos, en 2025 | César Vallejo Rodríguez – Fuente _________________
Asturias Laica | Fuentes: Infovaticana, El Diario (Lourdes Barragán), El País (Juan José Mateo-Óscar Oliván), 27 de septiembre de 2026
El desalojo de Maricarmen, una vecina de 87 años del barrio del Retiro con contrato de renta antigua, ha desatado una intensa movilización vecinal y una ofensiva política de primer orden. En el Arzobispado de Madrid, con el caso Fusara todavía abierto en los tribunales y dos centenares de familias inquilinas en los edificios que vendió su fundación, la polémica se sigue con evidente inquietud, señalan en Infovaticana
La polémica [de su desalojo] llega en un momento especialmente delicado para la diócesis de Madrid, que arrastra su propio expediente inmobiliario con familias dentro. La Fundación Santamarca y de San Ramón y San Antonio (Fusara), cuya presidencia corresponde al arzobispo de Madrid, administraba edificios del centro de la capital procedentes del legado de dos viudas que los destinaron a personas en situación de exclusión social.
Hay lugares que forman parte de la historia y otros que, con el paso de los años, se convierten en algo más: memoria viva, conciencia colectiva y espacios desde los que interpretar el presente y construir el futuro. El Mazucu pertenece a estos últimos. Cada septiembre regresamos al Alto de la Tornería, en Llanes, para recordar a quienes combatieron y murieron defendiendo la República; para honrar a quienes continuaron la lucha contra el franquismo cuando la guerra ya había terminado; y para recuperar los nombres de quienes fueron asesinados, encarcelados, perseguidos y condenados al silencio. Pero no regresamos únicamente para mirar hacia atrás: el Mazucu es ayer, es hoy y es mañana.
Este 19 de septiembre, FAMyR y Ahaztuak 1936-1977 hemos vuelto a reunirnos en el XIX Homenaje a los Luchadores Antifascistas, en un año especialmente significativo. El Principado de Asturias acaba de iniciar el procedimiento para declarar el monolito y su entorno Lugar de la Memoria Democrática de Asturias, después de que FAMyR solicitara formalmente esa declaración en octubre de 2024. La resolución reconoce la especial relevancia histórica, memorial y simbólica del enclave y establece su anotación preventiva en el catálogo asturiano de lugares de memoria.
«La lista de los sufrimientos físicos no es corta y la de los psicológicos no le queda a la zaga. Teniendo todo esto en cuenta, ¿no merezco acaso más dignidad?»
Luis Belzunce Martínez ha fallecido. El certificado dirá que la defunción se produjo el 23 de septiembre de 2026, pero en realidad él murió el 21, sólo y a escondidas, como un criminal. El resto del tiempo es el sufrimiento, agotamiento y dolor que nos ha regalado a él y a sus seres queridos la soberbia y falta de humanidad de algunas personas que se creen con la superioridad suficiente como para decidir si alguien realmente sufre o no, si alguien realmente quiere seguir viviendo o no, a pesar de que esa persona, en su sano juicio y completamente cabal, haya repetido por activa y por pasiva que no le compensa la vida, que está sufriendo intolerablemente física, psicológica y emocionalmente y que quiere terminar cuanto antes. Y así, unas personas que por lo visto están por encima del bien y del mal, le deniegan la posibilidad de haberse podido despedir en condiciones de sus seres queridos y le deniegan una muerte digna, rápida, indolora, controlada y sintiendo el cariño y apoyo de quienes hubiéramos estado ahí, acompañándolo.
El resto del escrito está redactado por él mismo. Nos pidió que lo publicáramos tras su muerte y va íntegro:
Someter a la infancia a la amenaza del castigo eterno, a la culpa por los procesos biológicos naturales o a la adscripción obligatoria a un credo particular no es educar, es amputar la libertad de conciencia antes de que esta pueda manifestarse.
Un aula con mensajes que defienden el derecho de los niños al pensamiento independiente | IA _______________________
Pedro María Fernández Sandino, 24 de septiembre de 2026
La infancia no es una propiedad privada, ni un territorio conquistado por la genealogía, ni un lienzo en blanco destinado a la reproducción servil de los prejuicios, mitos y dogmas de sus progenitores.
Durante siglos, la institución familiar, estructurada bajo la lógica del patriarcado y la propiedad, ha operado como un espacio de impunidad donde los derechos del menor quedan subordinados a las creencias, herencias e impulsos identitarios de los adultos. Sin embargo, la dignidad humana exige romper de manera drástica con la premisa de que los hijos pertenecen a sus padres. Los niños y niñas son sujetos de derecho, de pleno derecho, seres en proceso de formación cuyo interés superior debe ser protegido no solo frente al abuso físico o económico, sino frente a la colonización temprana de sus mentes y la mutilación simbólica o material de su autonomía futura.
Después de que EL PAÍS revelara las acusaciones de agresiones de Miguel Parrilla en las décadas de 1970 y 1980, cinco exinternos han presentado el caso ante la Fiscalía
Niños miembros de la Colonia Piraí en la década de 1973 en el albergue, en una foto tomada del libro ‘Colonia Piraí- Forja de Hombres’ | Llibro Colonia Piraí Forja de hombres __________________
Los exmiembros de Colonia Piraí, un albergue en Bolivia para niños en situación de calle, que denunciaron a este medio los abusos sexuales que sufrieron en ese lugar, presentaron el martes una denuncia penal ante la Fiscalía contra su presunto abusador, el fallecido cura español Miguel Parrilla, y otros religiosos. Las víctimas se querellan contra Parrilla y el exsecretario adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana, Fernando Rojas, por agresión sexual infantil que dicen haber sufrido en las décadas de 1970 y 1980, cuando tenían entre 7 y 13 años.
Además, han sido acusados de encubrimiento los que fundaron Piraí junto al sacerdote español: los jesuitas bolivianos Rafael y Álvaro Puente. Figuran también otros dos altos cargos eclesiásticos que supieron de las denuncias desde 2019 y no presentaron el caso al Ministerio Público.
Aunque la muerte extingue la acción penal, el abogado de los demandantes, Jhonny Arratia, incluyó en la imputación a Parrilla, fallecido en 2014, y a Rafael Puente, en 2025, para establecer conexiones que los vinculen al resto de los demandados vivos. “La Fiscalía desestimará a los fallecidos con el tiempo, pero a mí me sirve como antecedente en la investigación para revelar una red de encubrimiento”, explicó Arratia.