El momento político y el laicismo

septiembre 20, 2018

Firma del acuerdo entre España y la Santa Sede en 1979.

Antonio Gómez Movellán, presidente de Europa Laica. Público, 20 de septiembre de 2018

En un contexto de cambio político pero  también de gran inestabilidad y fragilidad gubernamental  se han dado gestos, por parte del gobierno, que parecen ir en un sentido de avance en los derechos civiles y en la laicidad institucional o, digámoslo más propiamente, del secularismo estatal; queremos destacar, entre ellos, las tomas de posesión de los cargos públicos y del propio Presidente del gobierno  en un protocolo no confesional o  la iniciativa de sacar a Franco del Valle de los Caídos, aunque este proceso se ha dado en un ambiente de cierto secretismo por lo que se refiere a la intervención de la Iglesia Católica. Tampoco se ha dicho nada de la Cruz nacional católica que preside ese horrible monumento fascista.

También cabe destacar el anuncio de hacer públicas las inmatriculaciones de la iglesia Católica y la apertura de un proceso de reclamaciones por parte del Estado. Entendemos que, en este ámbito, se debería abordar una reforma de la Ley de Patrimonio Histórico para incluir los templos y bienes de interés cultural en la plena titularidad y administración pública, independientemente de que puedan tener un uso religioso.  En el ámbito educativo, si bien se han tomado algunas medidas de contención de los recortes públicos, no se ha avanzado en los retos de una escuela laica, y los anuncios realizados se han movido en cierta ambigüedad queriendo tranquilizar a la escuela católica; en algunos aspectos, como el adoctrinamiento religioso a menores en la escuela, se quiere volver a la situación anterior a la LOMCE. Esta situación ha hecho que las otras religiones presionen más para que las Comunidades Autónomas oferten también clases de religión islámica o evangélica, ya que en este curso el avance del adoctrinamiento de estas dos religiones en la escuela ha sido muy considerable, aunque aún no tenemos, todavía, una información fiable. Lo que sí sabemos es que el tinglado del adoctrinamiento religioso a los menores cuesta más de seiscientos millones de euros a las administraciones públicas. Lee el resto de esta entrada »


“Hubo un breve periodo de la historia de España, allá por 1931-1936, en que al Estado no le hubieran colado las inmatriculaciones”, Ángel Munárriz

septiembre 11, 2018

Un tweet de Ángel Munárriz (11 de septiembre de 2018),  nos recordaba y nos remitía a un período de tiempo en que el Gobierno dictaba una Ley de Confesiones y Congregaciones religiosas (1933) que habrían hecho imposible la situación que actualmente estamos viviendo con las inmatriculaciones de la iglesia católica.

TÍTULO III:

Del régimen de bienes de las Confesiones religiosas:  Pertenecen a la propiedad pública nacional los templos de toda clase y sus edificios anexos, los palacios episcopales y casas rectorales, con sus huertas anexas o no, seminarios, monasterios y demás edificaciones destinadas al servicio del culto católico o de sus ministros. La misma condición tendrán los muebles, ornamentos, imágenes, cuadros, vasos, joyas, telas y demás objetos de esta clase instalados en aquéllos y destinados expresa y permanentemente al culto católico, a su esplendor o a las necesidades relacionadas directamente con él. (Artículo 11º)

Ley promulgada relativa a Confesiones y Congregaciones religiosas. Gaceta, 3 de junio de 1933 (PDF)

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Obispos rebeldes ante la Justicia

septiembre 4, 2018

¿Es posible un pacto educativo sobre la enseñanza de la religión (o de las religiones) en las escuelas sin reformar o anular lo concordado con el Vaticano en esa materia por el entonces dirigente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), Marcelino Oreja, que actuó entonces más como súbdito del Vaticano que como ministro de Exteriores en el Gobierno de Adolfo Suárez?

Adolfo González Montes, obispo de Almería / Foto El Plural

Juan G. Bedoya, El País, 4 de septiembre de 2018

Si los obispos creen que seleccionar a los profesores de catolicismo en todas las escuelas españolas es como “la elección de un párroco o decidir el horario de las misas” (así ha opinado el de Almería durante 17 años, empecinado en incumplir leyes y sentencias españolas), prepárense quienes vayan a negociar, más pronto que tarde, el necesario pacto educativo. La idea de la Conferencia Episcopal es que quien manda en la enseñanza religiosa escolar, tan conveniente para acabar con el analfabetismo religioso de los jóvenes, es el Estado vaticano y que sus docentes, escogidos por cada obispo pero contratados y pagados por el Estado (se gasta cada curso en pagarlos 700 millones), deben someterse a sus caprichos, sin derechos laborales y, por tanto, susceptibles de ser despedidos por irse de copas, presentarse a las elecciones por un partido de izquierdas, vivir con un hombre que no es su marido y casarse por lo civil. O porque sí.

Miles de profesores han sido enviados al paro por motivos tan extravagantes o sin motivo alguno, y cuando los tribunales declaran nulos esos despidos, la jerarquía católica no hace caso de las sentencias. Docentes hay que suman una docena. Lo extravagante es que quien paga las indemnizaciones no es la Iglesia romana, sino el Ministerio de Educación o las correspondientes consejerías autonómicas, allí donde la materia ha sido transferida. Este es el punto del conflicto que le ha parecido “surrealista”, textualmente, al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, cuando anuló por cuarta vez el despido de la profesora Resurrección Galera, enviada al paro por casarse por lo civil, hace 17 años, con el exfuncionario del Parlamento alemán, Johannes Romes.

Comoquiera que sea, los obispos, al negarse a cumplir ocho sentencias que les obligaban a readmitir a Galera, abrieron un debate inevitable: ¿Es posible un pacto educativo sobre la enseñanza de la religión (o de las religiones) en las escuelas sin reformar o anular lo concordado con el Vaticano en esa materia por el entonces dirigente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), Marcelino Oreja, que actuó entonces más como súbdito del Vaticano que como ministro de Exteriores en el Gobierno de Adolfo Suárez? Por cierto, la Constitución nada dice sobre que la religión confesional deba enseñarse en las escuelas. Afirma sólo lo lógico, en su artículo 27.3: que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Lee el resto de esta entrada »


A cuestas con la asignatura de religión

julio 18, 2018

“El franquismo supo darle a la iglesia católica uno de los mejores regalos: que la enseñanza formal estuviera siempre bajo su control directo o indirecto”

Imagen nuevatribuna.es

Jesús Parra Montero, (catedrático de Filosofía) / nuevatribuna.es, 18 de julio de 2018

Lo que fue un pacto indebido, a conveniencia de parte, por mor a la dignidad e independencia de una institución que “se considera portadora de valores como la dignidad de la persona humana, la convivencia fraterna y la auténtica solidaridad entre los hombres, no puede correr el riesgo de filtrar su doctrina a través de una determinada ideología política, pretendiendo conformar el cristianismo con ella”. Así lo afirmaba el cardenal Tarancón en el curso de su carta cristiana, en marzo de 1978, titulada “El cristiano y las ideologías”. El franquismo ha sido una “excrecencia y anomalía ideológica e histórica”, un régimen tóxico que todo cuanto tocó lo contaminó; por desgracia, su “nacional-catolicismo” (identificó su perversa dictadura fascista como “una cruzada”) significó la exclusión política de los disconformes y la total sumisión, cuando no la supresión, de los desafectos, un acentuado uniformismo político y administrativo, un descarado y arbitrario protagonismo del ejército y la responsable aquiescencia de una gran parte de la jerarquía católica, a la que, bajo “palio” cobijó y dotó de un poder poco evangélico sobre “cuerpos y almas”; a su régimen se unieron militares, falangistas, tradicionalistas, monárquicos y católicos conservadores e integristas (entre ellos, asociaciones católicas, una parte del clero y no pocas congregaciones de religiosos y religiosas), entre los que supo repartir cargos y prebendas – como señala Antonio Viñao en su artículo “La educación en el franquismo” (***)-, intentado conciliar sus intereses y acallar sus conciencias, con el objetivo de que nadie pusiera en cuestión su preeminencia, hasta ser considerado “Caudillo de España por la Gracia de Dios”. El régimen franquista nació católico. Desde su inicio la religión católica fue declarada religión oficial, prohibiendo el ejercicio de cualquier otra.

En lo que la educación se refiere, dentro de ese reparto de “cargos y prebendas”, el franquismo supo darle a la Iglesia católica uno de los mejores regalos: que la enseñanza formal estuviera siempre bajo su control directo o indirecto. La mayoría de los obispos, fueron partidarios, como establecía el anacrónico “Syllabus” (***), promulgado por Pío IX, de una educación católica controlada, dogmática y teocéntrica, que estuviera siempre bajo la tutela de la Iglesia. El dictador vio en la Iglesia Católica un factor proclive a su régimen y propicio para la unificación de España, viendo en la religión católica el único cuerpo de creencias común y fácilmente utilizable; para ello se propuso como meta homogenizar la lengua y el cuerpo de creencias y actitudes a través de la escolarización; imponiendo la inclusión en el currículum de la lengua castellana y la religión católica a toda la población, instrumentada ésta última por las congregaciones religiosas y el clero secular principalmente. La religión católica pasó a ser una materia obligatoria en todos los niveles y modalidades de enseñanza, incluida la universidad, prodigándose en todos ellos, en especial en la enseñanza primaria, las actividades, símbolos y espacios religiosos; en relación con la iniciativa privada y el principio de libre elección de centros docentes por las familias, se redujo dicha posibilidad de elección a las escuelas católicas o las de un sector público asimismo “recatolizado”. Lee el resto de esta entrada »


Sanz Montes: “Vuelve el laicismo que practica la intolerancia, en contra del ejemplo de nuestra transición”

julio 17, 2018
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Sanz Montes en el arzobispado / LNE

El arzobispo de Oviedo vuelve a la carga.

Sus comentarios en Twitter considerando que las reformas propuestas por Celaá a la LOMCE significaban una vuelta “a la dictadura totalitaria”, recibieron en prensa una contestación de IU y también, desde este mismo blog, por parte de Luis Fernández, presidente de Asturias Laica.

En un fallido intento de explicación-justificación a sus palabras, vuelve ahora Sanz Montes. Y lo hace añadiendo a su discurso sobre las dictaduras una nueva “entrega” de cómo el laicismo pretende arrinconar el hecho cristiano, es decir, esas conocidas tesis laicistas que así practican su intolerancia anacrónica e injusta, incapaces de un verdadero diálogo y de una pacífica convivencia… El medio no es en esta ocasión  Twitter sino una entrevista de Pablo Álvarez en La Nueva España, (17 de julio de 2018):

Jesús Sanz Montes: “Se quiere adoctrinar a los niños con una ética de Estado”

El pasado viernes, un tuit suyo encendió la polémica: “Vuelve la dictadura totalitaria”, proclamó el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, como respuesta a los planes del Gobierno central del PSOE sobre la asignatura de Religión, cuya nota ya no contará, y el proyecto de otorgar preminencia a la escuela pública sobre la concertada. Izquierda Unida de Asturias replicó que el Arzobispo está más cerca de “las posiciones de la extrema derecha que de lo que debería ser la doctrina de la Iglesia católica del Papa Francisco”. En la entrevista que sigue, Sanz Montes (Madrid, 1955), religioso franciscano al frente de la diócesis de Oviedo desde 2010, explica con detalle el porqué del mensaje que causó tanto revuelo dentro y fuera de Asturias.

¿Cuál es el motivo de fondo que le llevó a emplear una expresión tan fuerte como “dictadura totalitaria”?

-Hay dictaduras que son la resulta de un golpe de Estado, y las hay también que se transforman en tales después de una legítima elección democrática. La dictadura no explica únicamente cómo se llega al poder sino cómo se ejerce. Cuando el modo es invadente y se conculcan derechos fundamentales de las personas y de los pueblos, entonces estamos ante una “dictadura democrática”. No por haber llegado al poder por un cauce democrático se excluyen los modos y formas totalitarias. Esto es enormemente peligroso y genera sobresaltos, intolerancias, estatalismos que minan la libertad. Lo haga quien lo haga. Lee el resto de esta entrada »


Juan José Tamayo: La transición religiosa

julio 12, 2018

Las medidas que garantizan la laicidad del Estado todavía no han sido adoptadas

Pedro Sánchez promete ante el rey Felipe VI el cargo de presidente del Gobierno sin presencia de la Biblia y del crucifijo. Fernando Alvarado / EFE

El País, 11 de julio de 2018

El gesto simbólico de Pedro Sánchez y los ministros de prometer su cargo sin la presencia del crucifijo ni la Biblia abriga la esperanza de que pueden producirse cambios importantes en las relaciones entre política y religión y, más en concreto, entre la Iglesia católica y el Estado español. Todos los presidentes anteriores prometieron o juraron su cargo delante del crucifijo, la Biblia y la Constitución, colocados al mismo nivel, con la carga simbólica de confesionalidad católica que implicaba.

Siempre me ha resultado difícil definir al Estado español en su relación con la religión. Ciertamente no es un Estado ateo, que la persiga, ni laicista, que la reduzca a la esfera privada, como tampoco confesional, en la medida en que tenga una confesión única, ya que la Constitución afirma en el artículo 16.3 que “ninguna religión tendrá carácter estatal”. Pero no me atrevería a llamarlo “laico”. El propio texto constitucional disuade de tal calificación e incurre en una contradicción manifiesta cuando, a renglón seguido, coloca a la Iglesia en una situación de privilegio al declarar que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”.

La sociedad española es una de las más secularizadas del continente europeo. Sin embargo, el Estado español conserva todavía importantes restos de nacional-catolicismo y da constantemente muestras de trato desigual para con las religiones. Y lo hace en el propio texto constitucional, en las leyes y los acuerdos con las religiones y en la actividad política cotidiana. Lee el resto de esta entrada »


Sobre el concepto de Estado Laico: Intentando entender algunas interpretaciones

julio 9, 2018

El presidente de Asturias Laica reflexiona sobre la confusión interesada entre el espacio público y los ritos religiosos con un episodio reciente en Gijón

Concentración Campo Valdés, Gijón.

 

Luis Fernández González, La Voz de Asturias, 9 de julio de 2018

No hace mucho, en un pleno del Ayuntamiento de Gijón, mientras se discutía sobre la adscripción del mismo a la Red de Ayuntamientos para un Estado Laico, se oyó a una concejala del Partido Popular decir: «…usted puede ser tan laicista como yo católica pero el Estado español, ya por la Constitución, es aconfesional…  El Estado no se adscribe a ninguna religión».

Repuestos de la sorpresa inicial ante el despropósito de la afirmación puede merecer la pena reflexionar sobre la misma.

Sería demasiado sencillo asumir que la afirmación tiene su origen en el calor de la discusión, en la búsqueda rápida de argumentos para llevar la contraria al ponente simplemente porque sí, sin que exista una sólida construcción racional de la respuesta. No deberíamos aceptarlo. Debemos suponerles a nuestros ediles una actuación más reflexiva, puesto que los puntos a tratar son conocidos con antelación, y por lo tanto preparados.

Pero, si ha habido una reflexión previa, nos asomamos a un panorama preocupante.

Aparece una primera explicación posible: la ignorancia. Es posible que la concejala en acción desconozca el sentido que encierra la expresión «Estado laico». Es posible que, empujada por la rima, incluya laicismo con catolicismo y judaísmo. Es posible que ignore que el laicismo no es una religión sino una propuesta para organizar el Estado con relación a las religiones. Es posible que ignore que, por respeto a la libertad de conciencia, una vez admitido que la opción religiosa de toda persona debe de ser respetada por el Estado, éste debe de organizarse de forma que  no conceda privilegios a ninguna confesión frente a las demás, estableciendo discriminaciones por razón de credo (para ello es necesario que asuma que no hay una «religión verdadera» en sentido absoluto, y que cada persona tiene derecho a considerar la suya como «la verdadera»). En suma, es posible que ignore que el laicismo es aquel movimiento que exige, como condición necesaria (aunque no sea suficiente) que exista una separación clara entre el Estado y las diversas confesiones religiosas, TODAS las confesiones religiosas. Lee el resto de esta entrada »