Sobre el 8M y la necesidad de defender el laicismo desde el feminismo nos habla Asunción Villaverde

marzo 4, 2019

En la habitual sección “Renglón torcido” de Sintonía Laica (Europa Laica en Sintonía, 28 de febrero de 2019), Asunción Villaverde nos habla del 8M.

Asunción Villaverde es coordinadora de Alicante Laico, pertenece a la Junta directiva de Europa Laica y de la Coordinadora Recuperando


El ala dura de la Iglesia impone su agenda integrista en la derecha

enero 20, 2019

La pugna entre PP y Vox, que identifican nación y religión y apelan a los valores católicos, rescata las banderas de un sector radical del episcopado opuesto a Francisco.

El potencial movilizador de esta baza es fuerte porque se trata de una batalla “cultural”, no “religiosa”, según el historiador Ángel Luis López Villaverde

HazteOír representa en Ifema (Madrid) un entierro para pedir al PP que “sepulte” la ley de memoria histórica, la del aborto, la de violencia de género o las LGTBI. EP

Ángel Munárriz, InfoLibre, 20 de enero de 2019

La identidad católica como factor de agitación política regresa con fuerza. Y la traen de vuelta Vox y el PP de Pablo Casado, que han entrado en una espiral de apelaciones a la naturaleza intrínsecamente católica del español, señalando además al discrepante. Ni el contenido del discurso ni el tono son nuevos. De hecho tienen su antecedente en los propios puntales del conservadurismo eclesial, que han mantenido viva la llama del rechazo a la “ideología de género”, enfoque desde el que cargan contra el aborto, la eutanasia, los derechos de las personas LGTBI y el feminismo.

El debate político en torno a estos temas en la derecha española, por extensión en su sistema político, está al rojo vivo. Tanto Santiago Abascal como Pablo Casado presentan su causa política como una “reconquista”, con ese término exacto. “La derecha entra en una fase de polarización de bloques políticos y electorales sobre la base de la cuestión religiosa. Hacía tiempo que esto no se daba. [Alberto Ruiz] Gallardón lo intentó con la Ley del Aborto, pero no tuvo suficientes apoyos“, señala Antonio Gómez Movellán, presidente de Europa Laica.

InfoLibre repasa las claves de este triunfo en toda regla del ala radical de la Iglesia.

La Iglesia “teocón”

18 de junio de 2005. El lema de la manifestación era “La familia sí importa”. Se agitaban banderas rojigualdas al cielo de Madrid. En una estaba escrito: “Familia=Hombre y mujer”. Había pancartas ingeniosas: “No al desmadre, queremos padre y madre”. Según el punto de vista, otras podían ser ofensivas: “Sodomía, no con mi dinero”. Y otra:¿Cambiarías a Juan y Puri por Boris y Zerolo?”. No fue una manifestación cualquiera. Convocada por el Foro Español de la Familia, una auténtica multitud se echó a la calle contra la legalización del matrimonio homosexual. Fueron 700.000 almas, según la Comunidad de Madrid, del PP; 166.000, según la Delegación del Gobierno, del PSOE. Y entre ellos había 19 obispos, encarnación de una línea dura del episcopado que ya entonces entonaba el discurso integrista que hoy abandera Vox y gana enteros en el PP.

Sí, aquella jornada de junio de 2005, que deparó la inolvidable fotografía de Antonio María Rouco Varela manifestándose con alzacuellos y gafas ahumadas, trae ecos del auge de un esencialismo catolicista que hoy marca la competición política en la derecha. Ni lo que podríamos llamar ahora los temas de Vox en el campo moral son nuevos ni tampoco lo son el tono tremendista y victimista con el que los plantea. Los ha mantenido vivos siempre el sector duro de la jerarquía católica, que lleva años denunciando que ningún partido asume sus postulados hasta las últimas consecuencias. Eso se acabó. Lee el resto de esta entrada »


Avanzar en laicidad

enero 17, 2019

Afirmar que el hecho de que los “principios democráticos”, como es el proyecto laicista, sigan en nuestros días en un segundo o tercer plano de prioridades políticas no nos conduce nada más que a la injusticia y a propiciar fanatismos indeseables

El delegado de Enseñanza de la Diócesis de Cartagena, José Ruiz, junto a el Obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes / El Diario.es

Juan Antonio Gallego Capel, El Diario, 17 de enero de 2019

La democracia o es laica o no es democracia; es decir, es vital acoger la pluralidad de ideologías y sistemas de valores presentes en la sociedad como fruto de la libertad de conciencia de las personas. Una de las bases fundamentales de los sistemas sociales democráticos es precisamente buscar la organización de la convivencia en común desde el pluralismo (lo cual implica no simplemente vivir en comunidad, sino la voluntad de diálogo para construir juntos) y, por tanto, no puede fundamentarse en una única religión, filosofía o ideología.

En 1979, el espíritu de la Constitución dejaba atrás la España ultracatólica, el nacionalcatolicismo de la dictadura, consagrando en su artículo 16 la garantía de “libertad religiosa y de culto” y que “ninguna confesión” tendría carácter estatal. España es, por tanto, un estado aconfesional, o lo que es lo mismo, laico, simplemente por cuanto no tiene una confesión oficial.

Se tiene un concepto bastante alejado de la realidad, y fuertes contradicciones en cuanto la defensa y los principios democráticos que la socialdemocracia siempre ha defendido. La idea que tienen algunos sobre la laicidad consiste en recalcar que, por encima de todo, están las tradiciones y los eventos culturales. Se atreven al afirmar que “el PSOE es un partido laico, y, por eso, respetan y defienden al máximo el principio de laicidad y neutralidad confesional en el ámbito institucional”. Pero, ¿quién dice que no se han de respetar las tradiciones? Claro que sí, pero ello no quiere decir que desde nuestras ciudades y pueblos se deba participar como representantes del pueblo, porque el pueblo insisto, es plural. Lee el resto de esta entrada »


No hay feminismo sin laicismo

diciembre 3, 2018

Los principios ideológicos de las religiones y sus estructuras de poder afectan particularmente a las mujeres y atentan contra su libertad porque fomentan una imagen tradicional y negativa de las mujeres y perpetúan la desigualdad

Juan Antonio Gallego Capel, eldiario.es, 3 de diciembre de 2018

La República es sin lugar a duda, la forma laicista y feminista por excelencia. El empeño de la derecha más rancia de enfrentar la ideología más extrema de este país con el acatamiento de la voluntad de la Conferencia Episcopal en lo relacionado con la educación o por ejemplo la exigencia de regular desde el Estado el uso de las lenguas oficiales en las comunidades con idioma propio.

Los principios ideológicos de las religiones y sus estructuras de poder afectan particularmente a las mujeres y atentan contra su libertad porque fomentan una imagen tradicional y negativa de las mujeres y perpetúan la desigualdad; porque inculcan sentimientos como los de culpa y pecado que prolongan el control social sobre ellas; porque niegan o atacan el feminismo y por lo tanto a la emancipación y autonomía de las mujeres como ciudadanas y seres humanos de pleno derecho; o porque orlan de prestigio al modelo patriarcal ante toda la comunidad.

Un estado democrático de vocación igualitaria no debería, por tanto, ofrecer un trato de privilegio ni financiar con el dinero público a ninguna organización religiosa, apostando decididamente por el laicismo. Lee el resto de esta entrada »


¿Educación para la ciudadanía? Por supuesto

noviembre 14, 2018

Por Pedro Luis Angosto

Pedro Luis Angosto, Nueva Tribuna, 14 de noviembre de 2018

Recuerdo mis años mozos en el pueblo de la Sierra de Segura en el que nací, en pleno franquismo, en plena pobreza, en plena diáspora migratoria. Era un pueblo muy hermoso, de casas de dos plantas encaramadas a los cerros, con calles sin pavimentar, con un alumbrado público casi invisible, pero rodeado del verde y azul de las montañas y del verde inmenso de la huerta que lo aprisionaba mamando de las acequias que lo atravesaban y bordeaban. Criado como un pequeño salvaje que creía descubrir América cada vez que penetraba en la huerta interminable o construía una cabaña en los árboles junto a sus hermanos y amigos, aquel rincón era lo más parecido al paraíso que he conocido a lo largo de mi vida. Pese a ello, el ambiente era hostil una vez que abandonabas la naturaleza y te metían en las instituciones del régimen. Teníamos que acudir obligatoriamente a absurdos oficios religiosos en los que personas de muy escasa preparación nos aconsejaban sobre cualquier cuestión mundana, dejando las enseñanzas de su señor Jesucristo para mejor ocasión. A ellos, a los curas que iban a las escuelas, a los institutos y a las casas, les preocupaba nuestro sexo, qué hacíamos con él y qué iba a ser de nosotros pecadores llenos de lujuria adolescente. Eran unos obsesos que, en muchas ocasiones, cometieron actos incompatibles con el más mínimo sentido ético de la vida.

Los curas tenían poder en todo el proceso educativo, no sólo en los colegios de curas y monjas, sino en los que eran públicos, estatales. No obstante, España era la reserva espiritual de Europa y un Estado Nacional-Católico, nombre que se dio en España al fascismo patrio. En mi proceso de adoctrinamiento fascista, llegué a tener un singular terror al demonio, personaje al que no conocía pero que me describían un día y otro con absoluto tremendismo. También se me apareció la virgen, creo que era la del Carmen. Estaba mi madre un poco trastornada y me mandó que fuese a su dormitorio a por unas aspirinas. Así lo hice, pero la virgen que había encima de su cama me llamó vestida de azul: ¡Pedro, acércate, no temas! Salí triscando como alma que lleva el diablo y durante muchas semanas me abstuve de entrar en aquella habitación sagrada. Años después, pensé en comentar el suceso a la curia murciana y promover en mi casa una peregrinación que me habría dado pingües beneficios. Luego lo dejé por desidia, también por un poquito de rubor que he roto hoy para escribir este artículo. Lee el resto de esta entrada »


Apuntes históricos sobre el laicismo en España

noviembre 1, 2018

La pugna clericalismo/anticlericalismo ha provocado que podamos constatar sus profundos problemas pasionales y beligerantes hoy

Foto: La Barraca (1933), RTVE / CTXT

Fuente: José María Rueda Gómez,  CTXT, 1 de noviembre de 2018

Cualquier repaso al debate sobre el laicismo o la pugna clericalismo/anticlericalismo en España durante el siglo XX (y no sólo en el mismo) hace que constatemos su “apasionamiento” y su profunda beligerancia. Sólo a partir de la Constitución de 1978 se atisba una moderación en los términos de la cuestión, sin duda debida al aprendizaje de nuestra historia, que ya se venía apuntando en las actitudes políticas de la oposición al franquismo desde los años 50 y 60. En su inicio, no puede eludirse el dato fundamental de la crisis profunda en todos los sentidos en que se hallaba sumido nuestro país tras el llamado “desastre de 1898” y sus consecuencias; la pugna entre el mantenimiento del status quo y el consiguiente sistema de turnosentre los partidos Conservador y Liberal, con los innumerables y no siempre bien coordinados intentos de regeneración y reforma política y social. Ello traerá consigo, como he manifestado, una fuerte radicalidad del debate político en general y de la cuestión religiosa en particular.

La misma se irá acrecentando hasta la proclamación de la Segunda República y la redacción de la Constitución de 1931, alcanzando unos niveles de virulencia que imposibilitaban cualquier posibilidad de acuerdo o consenso, convirtiendo la cuestión en un verdadero bucle interminable en las que pretendo mostrar la evidencia de que el debate sobre la laicidad o no del Estado español, ofrece en pleno siglo XXI contenidos enormemente similares al debate de 100 años antes, toda una demostración de la idiosincrasia española a la hora de abordar cuestiones troncales de nuestra sociedad.

“El debate sobre la laicidad o no del Estado Español, ofrece en pleno siglo XXI contenidos enormemente similares al debate de 100 años antes”

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Sobre qué es la laicidad

octubre 23, 2018

Por Luis Fernández González, presidente de Asturias Laica

Luis Fernández González

En una primera aproximación puede resultar atractiva la propuesta de Taylor y Maclure de definir la laicidad (“Laicidad y libertad de conciencia”.- C. Taylor y J. Maclure) como una modalidad de gobierno, destinada a permitir que los Estados respeten “por igual a individuos que tienen visiones del mundo y esquemas de valores diferentes”. Para ellos la laicidad “descansa en dos grandes principios morales, el de la igualdad de trato y el de la libertad de conciencia, así como en dos procedimientos que permiten la ejecución de estos principios, a saber, la separación entre las iglesias y el Estado y la neutralidad del Estado respecto a todas las religiones. Los procedimientos de la laicidad no son tan sólo medios contingentes que nos podemos ahorrar. Por el contrario, son disposiciones institucionales indispensables”.

(Esta propuesta estructura lo que ha dado en llamarse “laicidad abierta” o “laicidad liberal y pluralista”, que intenta dar un estatuto de equivalencia a todas las estructuras ideológicas de las conciencias, en oposición a la calificada por ellos como “laicidad rígida” o “laicidad republicana de Estado” -al asociarla al modelo originariamente francés- a la que acusan de pretender igualar en una “falsa neutralidad” a toda la ciudadanía.)

Es obvio que los procedimientos planteados por Taylor y Maclure son asumibles por muchas otras formas de entender la laicidad ya que constituyen un mecanismo imprescindible para romper una de las más fuertes coacciones que se ha ejercido sobre la conciencia individual: la imposición a la fuerza o el dominio social de una fe considerada como verdad absoluta (en estas batallas nació el laicismo). Lee el resto de esta entrada »