En 2020[1], España tenía más ateos y agnósticos que musulmanes. Bastante más: el 26,4% de la población no se identificaba con ninguna religión, frente al 3,6% que era musulmán. Si hubiera que describir la transformación religiosa real de España en la última década, el protagonista no sería el islam. Sería la secularización.
Este dato procede del informeReligious Diversity Around the World, publicado en febrero de 2026 por el Pew Research Center, el centro de investigación demográfica más citado del mundo en materia de religión. El estudio analiza la composición religiosa de 201 países y territorios a partir de más de 2.700 censos y encuestas, y construye un índice que permite comparar el grado de pluralismo religioso entre naciones y regiones. Sus conclusiones sobre España no dejan mucho margen a la ambigüedad: este es un país con una minoría musulmana modesta, en retroceso cristiano acelerado y con un nivel de diversidad religiosa inferior al promedio europeo.
Los no creyentes ya son mayoría en España por primera vez en siglos, según el Barómetro sobre Religión y Creencias. La comunidad andaluza (57%) lidera el número de católicos mientras que Cataluña registra el índice más bajo (31%)
Aristóteles Moreno, Cordópolis, 8 de febrero de 2026
España acaba de cruzar un umbral sin precedentes. Por primera vez en su historia, los no creyentes superan al número de personas religiosas. Y no es un dato menor en un país sometido a la hegemonía católica desde hace más de cinco siglos y al islam en el periodo andalusí. Eso, al menos, certifica el informe del Barómetro sobre Religión y Creencias en España, publicado el mes pasado por la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de la Presidencia.
El análisis se sustenta en 4.742 entrevistas personales, 744 en Andalucía, y consolida una clara tendencia sociológica de creciente pérdida de influencia de las religiones tradicionales en beneficio de la secularización y el surgimiento de las espiritualidades alternativas. Baste recordar que hace apenas 25 años, más del 83% de los españoles se declaraban católicos y los no creyentes solo representaban un 8,7% de la población. Los ateos entonces rozaban el 5% y las religiones minoritarias sumaban un exiguo 1%.
Los datos del Barómetro sobre Religión y Creencias en España de 2025 confirman que no estamos ante un retorno del catolicismo, sino ante una reconfiguración profunda del campo religioso
Un grupo de religiosas durante el concierto de la banda de pop cristiano Hakuna, en La Puerta del Sol el 28 de diciembre | Santi Burgos _________________
Juan José Tamayo, José Antonio Vázquez, El País, 6 de enero de 2025
En los últimos tiempos se ha instalado en ciertos discursos mediáticos, eclesiásticos y políticos la idea de que estaríamos asistiendo a un “renacer católico”, especialmente entre la juventud.
El éxito de figuras culturales como Rosalía o la película Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa, 2025) por un lado, y el auge de movimientos como Hakuna, Emmanuel o Effetá, por otro, han sido utilizados como pruebas de una supuesta reconfiguración religiosa que devolvería la centralidad al catolicismo en una sociedad secularizada. Sin embargo, esta lectura resulta profundamente engañosa. Lo que muestran los datos sociológicos es que la secularización no ha desaparecido; se ha transformado.
La sociología de la religión describe la secularización como el proceso mediante el cual amplios sectores de la vida social se emancipan del control religioso. Este proceso no implica simplemente la pérdida de creencias, sino la afirmación de la autonomía humana.
La Oreja de Van Gogh ha vuelto cepillo en mano. A Dios cantando y en Spotify facturando, tararea su nueva melodía. Estrenó su single «Yo creo en Dios a mi manera» y la cantada vuelta de Amaia Montero -como solista del grupo- en la tele de todos en fin de año. Todo el artefacto es un ver para creer y confirmarse como adorador del ser humano.
Mientras aquí el catolicismo sigue cuesta abajo y sin frenos, por más que los que le quedan estén llenando estadios con sus coros, «la espiritualidad» crece en todo Occidente, según los sondeos y las encuestas. Las paradojas post-religión son dignas de reflexión y estudio. Se trata de una espiritualidad a la carta, de un cajón de sastre donde cada uno cree en lo que le da la gana.
En el programa de laSexta Columna «Del rosario a Rosalía ¿ha vuelto la fe?» se intenta analizar, entre otras cosas, el resurgimiento de la visibilidad pública de la fe, relacionando este «resurgimiento» con fenómenos varios desde Rosalía a Hakuna pasando por una supuesta vuelta a la religiosidad de la juventud o de la relación catolicismo-ultraderecha. Para ello recoge momentos de distintas entrevistas, predominantemente en el ámbito católico, si bien también ha contado con José Antonio Naz, presidente de Europa Laica, al que han entrevistado previamente y del que apenas han incluido unas intervenciones casi anecdóticas.
La iluminación navideña huele a incienso este año, en redes sociales brotan vídeos de chavales animándote a rezar y, al escuchar los hits del momento, entre balbuceos y farfulla se cuelan referencias religiosas. ¿Qué está pasando?
Muchos de quienes frecuentan la parroquia la encuentran igual de vacía. Aunque, al mismo tiempo, templos como la capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol, en Barcelona, perciben que los jóvenes acuden a su misa en mayor proporción que a la misa convencional. Allí ofician la eucaristía siguiendo el «rito tradicional»: ese en el que el cura está de espaldas a los fieles y recita los textos en latín. Luis Argüello, portavoz de la Conferencia Episcopal, se lo confirma: «el movimiento joven que más crece es el vinculado a la liturgia tradicional».
Lo religioso parece estar de moda. El resurgimiento de la visibilidad pública de la fe en España a través del arte
La Cátedra José María Martín Patino de la Cultura del Encuentro de la Universidad Pontificia Comillas, con el apoyo y la colaboración de la Fundación Ramón Areces, ha presentado el Informe España 2025, un análisis exhaustivo que radiografía las transformaciones sociales, económicas y culturales más relevantes del país en los últimos 40 años. Este año, “el análisis se focaliza en temas que ilustran claramente el cambio de época en el que estamos inmersas todas las sociedades, pero particularmente las europeas y la española”, revela Agustín Blanco, director de la Cátedra y coordinador del Informe España.
De entre los asuntos que aborda el informe de este año, elaborados por autores procedentes de la Universidad Pontificia Comillas y de otras universidades, destacan tres que se refieren a cuestiones económicas. El primero, a la vivienda y la juventud: el informe resalta que la edad media de emancipación de la “generación inquilina” como la denomina el informe, alcanza los 30,4 años, frente a los 26,3 de la media europea. El coste del alquiler de un piso completo supone el 92% del salario joven, y solo el 3,3% de las viviendas son de alquiler social. La propiedad entre menores de 35 años cae del 58% en 2017 al 27% en 2024, mientras el 80% de los jóvenes en alquiler desearía poder comprar vivienda.
Una encuesta oficial muestra que solo un 47% de los que profesan la religión están de acuerdo con este sistema, clave para la financiación de la institución
Un sacerdote da misa en 2020, durante la pandemia de covid, ante las fotografías que le mandaron sus feligreses, que no podían asistir | Biel Aliño (EFE) ____________________
Pocas cosas hay más difíciles de medir que la religiosidad, la fe, las creencias, la espiritualidad y todo lo que las rodea. Pero ese es el empeño de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de Presidencia, con su Barómetro sobre Religión y Creencias en España, elaborado a partir de 4.742 entrevistas online realizadas en marzo y publicado ahora. Como adelantó EL PAÍS el sábado, el estudio muestra una sociedad profundamente secularizada, sobre todo entre los jóvenes. Menos de la mitad de la población se considera católica, mientras avanzan nuevas formas de espiritualidad. Pero el barómetro permite algo más que una primera toma de la —baja— temperatura religiosa en España. A lo largo de sus 152 páginas, que constituyen la primera entrega de una serie que Pluralismo y Convivencia quiere ampliar cada dos años, las respuestas dibujan una actitud hacia lo religioso llena de claroscuros.
Los jóvenes son los más descarriados: solo un 29% se declara católico, según los datos de una encuesta oficial todavía inédita que evidencian que no es real el supuesto retorno de la fe
Si en la Conferencia Episcopal ha cundido el optimismo por el aluvión de especulaciones sobre el rebrote católico que estaría evidenciando el interés de la cultura popular por la religión, bien harían los obispos en contener su entusiasmo. Más allá de los hábitos de monja de Rosalía y de los nuevos influencers que predican la castidad, la imagen que devuelve el espejo a España es la de un país que sigue alejándose de Dios.
El catolicismo no solo mengua su dimensión, sino que la que todavía conserva se entremezcla con un espiritualismo rampante, el horror para cualquier guardián del dogma. “Siempre hemos pensado que la secularización disminuiría los católicos y aumentaría los ateos, pero es más complejo. Está todo lleno de grises”, afirma Mar Griera, catedrática de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, en una llamada a la cautela en el análisis que no altera la premisa: “No podemos hablar de un rebrote católico. La tendencia a la secularización sigue”.
«El porcentaje de bautizados y de niños que hacen la primera comunión ha caído apreciablemente desde hace 50 años en España y sigue a la baja», recoge un trabajo del centro de estudios católico CEU-CEFAS
Bautizo en El Vaticano. Imagen de archivo / DPA vía Europa Press _________________
El proceso de secularización iniciado en España hace décadas ha superado la frontera del 50% en lo que respecta a los bautizos y las comuniones católicas. Así lo recoge un informe reciente del centro de estudios católico CEU-CEFAS: «El porcentaje de bebés bautizados y de niños que hacen la primera comunión es menor del 50%, ha caído apreciablemente desde hace 50 años en España, y sigue a la baja».
«De cara al futuro, como la condición de católico -analiza el trabajo, titulado Demografía de la Iglesia Católica, a las puertas de su tercer milenio– empieza por el bautismo, es muy relevante el porcentaje de recién nacidos que son bautizados».
«Es igualmente indicativo comparar el número de primeras comuniones con el número de niños de nueve años. En ambos casos, las proporciones serían inferiores al 50%, y claramente a la baja en los últimos años, y mucho más comparadas con las que había hasta hace 40 o 50 años en España», añade el estudio.
Sin embargo, según el último informe publicado por el Observatorio Demográfico del Centro CEU ‘Demografía de la Iglesia Católica, a las puertas de su tercer milenio’, la Iglesia mantiene una «gigantesca» presencia en obra social, caritativa y educativa,
En el estudio se analiza la evolución y situación actual de la Iglesia Católica tanto a nivel mundial como en España y según este informa la Iglesia católica en España se enfrenta a un «desplome» de vocaciones, práctica religiosa y sacramentos, aunque mantiene una «gigantesca obra social«.
«Actualmente, aunque la gran mayoría de los españoles fueron bautizados y son ‘culturalmente católicos’, los católicos practicantes son minoritarios en España, como evidencian el desplome de las bodas por la Iglesia, la mucha menor asistencia a misa, los datos de las encuestas sobre sentimiento religioso, la caída de las vocaciones al sacerdocio o el número de bautismos en relación con el de nacimientos», subrayan los autores del informe.