El mito del “ahorro” de dinero público con la concertada encubre un sistema que favorece la desigualdad

julio 1, 2019

La propaganda de la jerarquía católica condiciona el debate educativo con la insistencia en que el coste por plaza escolar es menor en la concertada

Ángel Munárriz, InfoLibre, 1 de julio de 2019

Lo repite sin cesar la Conferencia Episcopal Española (CEE). Lo amplifican los medios de comunicación y grupos de presión afines a las posiciones de la jerarquía católica. Y ha terminando comprando la idea el PP. ¿Qué idea? Que la educación concertada, católica en más de un 60%, erigida en el gran espacio de poder e influencia de la Iglesia católica ante la secularización social, supone de rebote un ahorro milmillonario a las arcas del Estado. Esta propaganda circula sin descanso a pesar de que la educación concertada, que consume más recursos públicos cada año desde 2014, rompió su techo de financiación estatal en 2017 con 6.179,44 millones dedicados a su funcionamiento, pese a que el gasto público educativo sigue por debajo de los niveles precrisis. Los defensores de esta idea –que el gasto en financiar colegios privados con dinero público, lejos de suponer una merma de los recursos dedicados a la educación pública, supone un ahorro para la misma– afinan cada año su argumentario y varían la cifra del supuesto ahorro, que se mueve entre 2.500 y 5.000 millones. Pero, mirados con lupa, estos datos no sólo no ofrecen una imagen fiel de la relación entre la educación pública y la concertada, sino que la distorsionan, al ignorar factores clave como el entorno social de los centros y los gastos que se ven obligadas a hacer las familias, a su vez causantes de desigualdad.

“La concertada”, señala el sociólogo Xavier Bonal, “genera mayor segregación” y “la segregación tiene elevados costes a medio y largo plazo”. “Así que un cálculo bien hecho es posible que demuestre que los costes sean mayores que los beneficios”, añade. Ese cálculo no existe. Lo que sí existe, en cambio, es una torrencial emisión en sentido opuesto, que se produce en un contexto de creciente protagonismo en el sistema público de la concertada, favorecida a su vez por la Lomce.

Miles de millones

La Iglesia católica, una organización ramificada en miles de terminales, depende del Estado para su supervivencia. Su estructura y actividad no podrían sostenerse sin laasignación vía IRPF para pagar los sueldos de curas y obispos, las exenciones fiscales, la opacidad de sus cuentas, los conciertos educativos y sanitarios, los sueldos de los capellanes carcelarios y hospitalarios, las subvenciones a sus múltiples organizaciones… Ante esta situación, que podría considerarse unavulneración de los acuerdos entre España y la Santa Sede de 1976-1979, la jerarquía católica ha optado por un discurso según el cual la Iglesia devuelve al Estado más de lo que recibe. “Cada euro que se invierte en la Iglesia redunda casi cinco veces en la sociedad“, ha llegado a afirmar el vicesecretario de Asuntos Económicos de la CEE, Fernando Giménez Barriocanal, que cita por ejemplo la atracción que ejerce el patrimonio eclesial para el turismo, principal sector económico español.

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Carta abierta al (nuevo) Gobierno y al poder legislativo

junio 26, 2019

Esta reflexión, a modo de carta abierta, va dirigida al (nuevo) Gobierno, cuando se configure, a los partidos y coaliciones que están negociando para la investidura de la presidencia, al poder legislativo, emanado de las elecciones del mes de abril y a las gobernanzas municipales y autonómicas.

Francisco Delgado, Nueva Tribuna, 26 de junio de 2019

En las campañas electorales de 2019 apenas se ha hablado o debatido sobre “laicidad de las instituciones y de sus representantes”. Ello preocupa a una gran parte de la sociedad. También en los programas y documentos electorales apenas aparece la cuestión de los Derechos Humanos en lo que afecta a la libertad de conciencia o la obligada laicidad de las instituciones públicas y de los poderes del Estado, como principio constitucional.

Existe una enorme deuda con la historia y con una gran parte de la ciudadanía de los diversos pueblos que constituyen el Estado español. Durante décadas y siglos, salvo en muy cortos espacios de tiempo, el catolicismo, como religión de Estado, ha sido impuesto, incluso -durante siglos- se prohibía cualquier otra religión o convicción no religiosa, pagando con hasta la muerte quienes no se declaraban católicos. No debemos olvidar que la última incruenta dictadura fue nacional católica y fascista. Muriendo decenas de miles de personas por defender la democracia y, junto a ello, principios republicanos y el derecho a la libertad de conciencia.

La Constitución vigente proclama, con más o menos claridad, la laicidad del Estado. No hay lugar a dudas: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”. Es cierto que no se proclama estrictamente el Estado laico y que se contempla que los poderes públicos mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones. Esa posiblemente fue la coartada para la firma del Concordato y otros Acuerdos. Pero ello, en ningún caso, debería de significar una tutela católica de las instituciones del Estado.

La realidad ha sido muy otra: Los diferentes gobiernos y los poderes legislativo y judicial se han ido “echando en brazos de los obispos” en multitud de temas y ocasiones: educación, servicios sociales, fiscalidad, patrimonio, folclore religioso y han ido retrasando ciertos derechos civiles.

Mantener relaciones de cooperación con cualquier entidad privada, sea religiosa, empresarial, sindical, fundación, etc., no significa que esa cooperación tenga que romper el principio constitucional de laicidad o el principio del artículo 14, de que todos y todas somos iguales ante la ley o el artículo 10 en cuanto al cumplimiento de la DUDH o el 27, al pleno desarrollo de la personalidad humana. Como así está siendo. Lee el resto de esta entrada »


Sobre qué es la laicidad

octubre 23, 2018

Por Luis Fernández González, presidente de Asturias Laica

Luis Fernández González

En una primera aproximación puede resultar atractiva la propuesta de Taylor y Maclure de definir la laicidad (“Laicidad y libertad de conciencia”.- C. Taylor y J. Maclure) como una modalidad de gobierno, destinada a permitir que los Estados respeten “por igual a individuos que tienen visiones del mundo y esquemas de valores diferentes”. Para ellos la laicidad “descansa en dos grandes principios morales, el de la igualdad de trato y el de la libertad de conciencia, así como en dos procedimientos que permiten la ejecución de estos principios, a saber, la separación entre las iglesias y el Estado y la neutralidad del Estado respecto a todas las religiones. Los procedimientos de la laicidad no son tan sólo medios contingentes que nos podemos ahorrar. Por el contrario, son disposiciones institucionales indispensables”.

(Esta propuesta estructura lo que ha dado en llamarse “laicidad abierta” o “laicidad liberal y pluralista”, que intenta dar un estatuto de equivalencia a todas las estructuras ideológicas de las conciencias, en oposición a la calificada por ellos como “laicidad rígida” o “laicidad republicana de Estado” -al asociarla al modelo originariamente francés- a la que acusan de pretender igualar en una “falsa neutralidad” a toda la ciudadanía.)

Es obvio que los procedimientos planteados por Taylor y Maclure son asumibles por muchas otras formas de entender la laicidad ya que constituyen un mecanismo imprescindible para romper una de las más fuertes coacciones que se ha ejercido sobre la conciencia individual: la imposición a la fuerza o el dominio social de una fe considerada como verdad absoluta (en estas batallas nació el laicismo). Lee el resto de esta entrada »


Más allá del vídeo de los “pobres mediocres”: así es el ultraliberalismo educativo de la Iglesia

octubre 20, 2018

La Conferencia Episcopal y los grupos católicos se benefician de un modelo que alienta la segregación y debilita la red pública

La jerarquía, soslayando la importancia de la ubicación de los centros, afirma que la concertada “reduce la criminalidad” y “mejora la salud”

El Opus Dei, partidario de penetrar en los centros de poder, controla una red de unos 24.000 alumnos

Fotograma del vídeo proyectado en el proyectado en el colegio concertado Salesianos de Estrecho, en Madrid capital

Ángel Munárriz, InfoLibre, 20 de octubre de 2018

“Vamos a ver las diferencias entre una persona rica y una persona pobre”. “Los ricos son personas de éxito, los pobres son personas mediocres”. La proyección a los alumnos de secundaria del colegio concertado Salesianos de Estrecho, en Madrid, de un vídeo de contenido clasista ha levantado cierta polvareda. A pesar de que la sociedad convive con una normalidad con las muestras de clasismo que ya serían inaceptables, por ejemplo, con el racismo –¿pueden imaginar la misma afirmación sustituyendo “ricos” por “blancos” y “pobres” por “negros”–, las afirmaciones del vídeo eran demasiado llamativas como para pasar inadvertidas. La dirección del colegio ha emitido un comunicado señalando que la emisión es un “error” y que su contenido no responde a su “ideario”. Es obvio que ningún “ideario” explicita la adhesión a ideas como las que defiende el vídeo. Es más, la escuela salesiana está en general entre las que promueve unos valores más solidarios de toda la educación católica en España, en línea con la tradición caritativa de la Iglesia católica española. No obstante, el vídeo sí conecta con una creciente tendencia de la escuela católica, así como de la Conferencia Episcopal, a la exaltación de valores ultraliberales en el ámbito educativo.

Ideología de la LOMCE

El optimismo pedagógico dice que la escuela es el laboratorio del porvenir, que allí se fraguan los cambios que harán de la sociedad futura un lugar mejor. Por sociólogos como Pierre Bordieu sabemos que no es así. La escuela es sobre todo una expresión de la sociedad y la economía en la que nace y del propósito a veces inconsciente del tiempo que le toca vivir. La ley educativa de 1945, redactada a la medida de la Iglesia, se orientaba a la constitución de un sujeto nacional sometido a dogmas, sin capacidad de crítica, rendido al reglazo en las yemas del Estado y la Iglesia y presto a asumir sin rechistar su papel en una sociedad aquietada y rígidamente estratificada. La Ley Villar Palasí (1970), que supuso el gran salto cualitativo, supuso al fin el regreso de la educación a la tutela del Estado. El motivo económico que justificó la ley del 70 era la necesidad de conectar las aulas con el mercado laboral. Era imprescindible una fuerte inversión en mano de obra, que la Iglesia no podía asumir, para mejorar la productividad de una economía expansiva que empezaba a recibir capital extranjero tras más de una década de planes modernizadores pilotados por los ministros tecnócratas del Opus. Lee el resto de esta entrada »


A cuestas con la asignatura de religión

julio 18, 2018

“El franquismo supo darle a la iglesia católica uno de los mejores regalos: que la enseñanza formal estuviera siempre bajo su control directo o indirecto”

Imagen nuevatribuna.es

Jesús Parra Montero, (catedrático de Filosofía) / nuevatribuna.es, 18 de julio de 2018

Lo que fue un pacto indebido, a conveniencia de parte, por mor a la dignidad e independencia de una institución que “se considera portadora de valores como la dignidad de la persona humana, la convivencia fraterna y la auténtica solidaridad entre los hombres, no puede correr el riesgo de filtrar su doctrina a través de una determinada ideología política, pretendiendo conformar el cristianismo con ella”. Así lo afirmaba el cardenal Tarancón en el curso de su carta cristiana, en marzo de 1978, titulada “El cristiano y las ideologías”. El franquismo ha sido una “excrecencia y anomalía ideológica e histórica”, un régimen tóxico que todo cuanto tocó lo contaminó; por desgracia, su “nacional-catolicismo” (identificó su perversa dictadura fascista como “una cruzada”) significó la exclusión política de los disconformes y la total sumisión, cuando no la supresión, de los desafectos, un acentuado uniformismo político y administrativo, un descarado y arbitrario protagonismo del ejército y la responsable aquiescencia de una gran parte de la jerarquía católica, a la que, bajo “palio” cobijó y dotó de un poder poco evangélico sobre “cuerpos y almas”; a su régimen se unieron militares, falangistas, tradicionalistas, monárquicos y católicos conservadores e integristas (entre ellos, asociaciones católicas, una parte del clero y no pocas congregaciones de religiosos y religiosas), entre los que supo repartir cargos y prebendas – como señala Antonio Viñao en su artículo “La educación en el franquismo” (***)-, intentado conciliar sus intereses y acallar sus conciencias, con el objetivo de que nadie pusiera en cuestión su preeminencia, hasta ser considerado “Caudillo de España por la Gracia de Dios”. El régimen franquista nació católico. Desde su inicio la religión católica fue declarada religión oficial, prohibiendo el ejercicio de cualquier otra.

En lo que la educación se refiere, dentro de ese reparto de “cargos y prebendas”, el franquismo supo darle a la Iglesia católica uno de los mejores regalos: que la enseñanza formal estuviera siempre bajo su control directo o indirecto. La mayoría de los obispos, fueron partidarios, como establecía el anacrónico “Syllabus” (***), promulgado por Pío IX, de una educación católica controlada, dogmática y teocéntrica, que estuviera siempre bajo la tutela de la Iglesia. El dictador vio en la Iglesia Católica un factor proclive a su régimen y propicio para la unificación de España, viendo en la religión católica el único cuerpo de creencias común y fácilmente utilizable; para ello se propuso como meta homogenizar la lengua y el cuerpo de creencias y actitudes a través de la escolarización; imponiendo la inclusión en el currículum de la lengua castellana y la religión católica a toda la población, instrumentada ésta última por las congregaciones religiosas y el clero secular principalmente. La religión católica pasó a ser una materia obligatoria en todos los niveles y modalidades de enseñanza, incluida la universidad, prodigándose en todos ellos, en especial en la enseñanza primaria, las actividades, símbolos y espacios religiosos; en relación con la iniciativa privada y el principio de libre elección de centros docentes por las familias, se redujo dicha posibilidad de elección a las escuelas católicas o las de un sector público asimismo “recatolizado”. Lee el resto de esta entrada »


Laicidad, ojalá llegues pronto

marzo 30, 2018

Diego Valiño, La Voz de Asturias, 30 de marzo de 2018

Goyo Rodríguez, El Soma, 2018

Volvemos a presenciar, una Semana Santa más, la falta de separación real entre la Iglesia Católica y el Estado en sus diferentes administraciones (no en todas, afortunadamente, pero sí en bastantes). El calendario dice que estamos en 2018, pero en una ciudad como Oviedo ya hace 130 años el concejal Leopoldo Alas ‘Clarín’ consideraba que la corporación no debería participar en eventos religiosos en representación municipal. Es un tema por tanto que lleva mucho tiempo y, aunque el actual Gobierno Local de la capital de Asturias cumpla a rajatabla con su deber de mantenerse neutral, es sabido que un cambio de rumbo en las próximas elecciones puede conllevar la vuelta a lo que sucedía hasta junio de 2015, donde en días previos a la investidura que proclamó al compañero Wenceslao López como Alcalde de Oviedo el entonces primer edil participaba en el Corpus Christi en representación del cargo que ostentaba. Podemos volver atrás si retornan a gobernar y que se repitan escenas como la de Policías Locales y de Bomberos que escoltaban los pasos con sus uniformes oficiales de trabajo, labor no encomendada a un equipo funcionarial en ningún caso (cada uno de ellos que quiera participar ha de hacerlo a título individual).

Pero sin caer en supuestos futuros, en el presente tenemos en los cuarteles militares y en el Ministerio de Defensa la bandera de España a media asta por la muerte de Jesucristo. Además, se ha aprobado otro año más el indulto a cinco presos a petición de cinco cofradías religiosas. La derecha española, y particularmente el PP, incumple en mi opinión el artículo 16.3 de la Constitución Española (que tanto dicen ahora defender sin haberla votado cuando tocaba hacerlo). Las creencias personales de cada uno merecen todo el respeto (también se garantiza en nuestra propia Carta Magna), pero las instituciones no las tienen. Mezclar creencias personales de índole religiosa con la labor que la ciudadanía que le ha otorgado a ese político es ir hacia atrás y no hace otra cosa más que saltar por los aires la neutralidad religiosa que debería producirse. Lee el resto de esta entrada »


¿Es la sociedad asturiana cada día más laica?

diciembre 9, 2017

Desciende la participación en ritos católicos y el número de alumnos de Religión mientras aumenta la presión de los colectivos laicistas. Los expertos señalan que una sociedad 100% secular es imposible

Arzobispo de Oviedo, Presidente del Principado, Delegado del Gobierno y otras autoridades en Covadonga

S.D.M. La Voz de Asturias, 9 de diciembre de 2017

«Una sociedad laica pura no es posible. Una religión se sustituye por otra. El mejor ejemplo reciente es el experimento de la Unión Soviética, tras la revolución. Con la Perestroika florecieron de nuevo las religiones. Lo cierto es que no se habían ido nunca. No lo consiguió ni Stalin». David Alvargonzález es profesor titular de Filosofía en la Universidad de Oviedo y experto en Filosofía de la Religión. Hoy, día 9 de diciembre, se celebra el Día Internacional del Laicismo y de la Libertad de Conciencia. En los últimos años, la participación en actos religiosos ha caído en picado, así como la matrícula en la asignatura de Religión en los colegios y las vocaciones sacerdotales. Mientras tanto, el movimiento laicista ha ganado presencia. Reclama que se investiguen las inmatriculaciones de la Iglesia, se corrija la terminología católica imperante, los municipios se incorporen en la Red de Municipios Laicos, los cargos públicos no participen en ritos… Trata de agitar el debate y fomentar la reflexión. Hasta ha abierto la idea de cambiar el Día de Asturias, para que deje de ser el 8 de septiembre, con la Virgen de Covadonga, y pase a ser el 25 de mayo, fecha que conmemora el año 1808, cuando la Junta General se declaró soberano y declaró la guerra a los franceses. ¿Pero, en realidad, la sociedad asturiana camina hacia la secularización? ¿Comparte estos postulados?

Datos objetivos

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