Llamar ideología de género a la lucha por la igualdad es como llamar ideología de raza al rechazo del racismo
Yadira Maestre, durante su intervención en un acto del PP | Fuente (foto cedida) ______________________
Enrique del Teso, Nortes, 27 de septiembre de 2025
Cuando se juntan, dan lo peor de sí mismos. Ninguna versión de Dios es buena cuando se enreda con la patria. Ninguna versión de la patria es buena cuando va envuelta en Dios. Lo de Dios y la cruz depende siempre del contexto. Los boomers nos criamos en el nacional catolicismo y había una cruz en las aulas y muchos otros sitios. Era un telón de fondo, un ruido ambiental que llega a no oírse de tan persistente. La infancia de cada uno es de cada uno, es su territorio de inocencia, juegos y asombro. Es difícil que no tenga algo de entrañable todo lo que agite los hilos de la memoria de la infancia. Hasta las fotos de los setenta de las calles insalubres llenas de charcos en los que chapoteábamos nos ponen una sonrisa dulce. También la cruz y las peroratas sobre Dios. Y los que nos criamos en barrios obreros con parroquias con fuerte acento social vimos muchas veces la cruz en espacios y actos muy sentidos. Todo es cosa de contexto.
La misma cruz, cuando la usaba la niña de El exorcista para masturbarse, mientras daba a vuelta a su cabeza demacrada y hablaba con aquella voz cavernosa y antinatural («¿has visto lo que hace la cerda de tu hija?») era literalmente un instrumento del infierno evocador de pesadillas. La cruz que vemos en las recreaciones cinematográficas del Ku Klux Klan era la señal del odio racial descerebrado. Lo de Dios y la cruz siempre es cosa del contexto. Cuando Trump dice que tenemos que devolver a Dios a EEUU, Dios vuelve a ser el mismísimo diablo.
Padre Guilherme, capellán con el grado de Teniente Coronel en las fuerzas armadas portuguesas ___________________
MHUEL (Movimiento hacia un Estado Laico), 18 de septiembre de 2025
La asociación aragonesa Movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) manifiesta su rechazo frontal a la actuación musical de carácter confesional anunciada por el Ayuntamiento de Zaragoza para inaugurar las próximas Fiestas del Pilar.
El consistorio ha presentado un concierto religioso del sacerdote portugués conocido como Padre Guilherme, promovido por Vox y sufragado con 50.000 euros de dinero público. El evento, descrito como “actuación provida”, se celebrará el 3 de octubre en el escenario principal de la Fuente de Goya, el más grande de las fiestas.
El partido de Abascal y organizaciones ultrarreligiosas y antivacunas están detrás de la avalancha de querellas y denuncias en gran parte abocadas al archivo
De izquierda a derecha: Ignacio Arsuaga (Hazte Oír), Polonia Castellanos (Abogados Cristianos) y Miguel Bernard (Manos Limpias) | IL _____________________
Manuel Altolozano, InfoLibre, 15 de septiembre de 2025
Lo que la derecha y la ultraderecha española no gana en el juego de mayorías y minorías en el Parlamento, lo lleva directamente al Supremo. Por lo Penal. Como si sus adversarios políticos hubieran cometido un delito. La Sala Segunda del Alto Tribunal, la que lleva estas causas criminales contra miembros del Gobierno, parlamentarios y otros aforados, lleva meses avisando del atasco que estas denuncias y querellas sin ningún tipo de futuro provocan en el trabajo de los magistrados. La avalancha de este tipo de escritos obliga a que cinco magistrados deliberen sobre su admisión y a designar un ponente que se estudie cada caso y elabore una resolución que en más del 90% de los casos es de archivo. Pero sus autores, en su mayoría partidos o personajes ligados a la ultraderecha o satélites del PP, no se conforman y recurren, duplicando el trabajo del órgano.
Es lo que, en argot jurídico, se denomina «querulantes», un término que, según la definición del diccionario de la Real Academia de la Lengua, define a los «querellantes patológicos». Gente que lleva a los tribunales cualquier asunto cuando no obtiene la razón por otras vías, pese a que los órganos judiciales les cierren casi sistemáticamente el paso.
María José Frápolli, InfoLibre, 4 de agosto de 2025
“Jumilla hace historia. Se aprueba la primera medida en España que impide celebrar fiestas islámicas en espacios públicos”. Estas son afirmaciones de Vox en su cuenta oficial de X. ¿Una declaración de la saludable separación de Iglesia y Estado? No, que nadie se alarme. “Esto no va ni de religión ni de nacionalidades, sino de que se va a iniciar una modificación de la ordenanza para que las instalaciones deportivas se usen para la celebración de actividades deportivas, sin más”, responden desde el PP que gobierna en Jumilla. ¿Se han vuelto laicistas las derechas en este país? No, tranquilos, no ha cambiado nada. Vox nos saca de dudas rápidamente. “¡España es y será siempre tierra de raíces cristianas!” (InfoLibre 06/08/2025)
Con demasiada frecuencia los laicistas nos enfrentamos a la acusación de intransigencia y de persecución de las creencias religiosas. Nada más alejado de la realidad. De hecho, no hay ninguna incompatibilidad entre ser laicista y ser creyente, de cualquier confesión. Después de leer el maravilloso libro de Javier Cercas sobre el viaje del papa Francisco a Mongolia (Random House, 2025), estoy convencida de que Francisco hubiera apoyado la causa del laicismo. Desconozco si de hecho lo hizo.
Fotomontaje con las caras de Ignacio Arsuaga y Jaime Mayor Oreja y los logos de dos de las plataformas ultracatólicas / IL __________________
Álvaro Sánchez Castrillo, InfoLibre, 30 de agosto de 2025
La capital se ha convertido en los últimos años en una especie de oasis ultra, con Javier Milei viajando en repetidas ocasiones y la extrema derecha europea celebrando su cumbre
Mayor Oreja impulsa otra iniciativa en España, con epicentro en Madrid, mientras sigue vinculado a plataformas internacionales de las que forman parte entidades que aglutinan a políticos de PP y Vox
Madrid, 2 de diciembre de 2024. Las agujas del reloj del antiguo salón de plenos del Senado marcan las nueve y cuarto de la mañana. Y Jaime Mayor Oreja deja atrás su asiento en la Mesa y toma la palabra desde la tribuna de oradores, que se alza sobre los cimientos de lo que hace siglos fue una iglesia. Durante diez minutos, habla del retroceso de la cultura woke y de la decadencia de la sociedad occidental, donde se quiere reemplazar «un orden social basado en fundamentos cristianos por un implacable desorden social». Pero ya no lo hace como ministro o eurodiputado. Ahora, se pronuncia como uno de los máximos exponentes de una ola ultracatólica que recorre el mundo, de este a oeste.
Vox y el PP han elegido las únicas tradiciones e identidades que violan los derechos humanos. Son también, por desgracia, tradiciones e identidades muy “españolas”: las expulsiones, los autos de fe, la pureza de sangre, la Inquisición
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el de Vox, Santiago Abascal, en una imagen de archivo / Kiko Huesca/EFE _____________
Santiago Alba Rico, El Diario, 15 de agosto de 2025
La reciente moción del ayuntamiento de Jumilla, presentada por Vox y revisada y apoyada por el PP, no busca defender nuestras “tradiciones” y nuestra “identidad”; constituye en sí misma el ejercicio de una antigua e inquietante “tradición” española y de una de las más ancestrales y peligrosas “identidades” nacionales. No pretende preservar “nuestro país” de influencias extranjeras; es ya la manifestación en acto de uno de los países “auténticos” que este país lleva dentro, un país que creíamos haber dejado atrás para siempre y que vuelve ahora, fúnebre y seco, para meternos el miedo en el alma.
En 1566, una cédula real –o “pragmática”– prohibió las expresiones culturales de los moriscos españoles. Ya en 1499, incumpliendo el compromiso de las Capitulaciones de Granada, Cisneros había impuesto la conversión forzosa de los musulmanes del reino nazarí y quemado sus bibliotecas. Luego, durante décadas, la Corona y la Inquisición presionaron sin cesar a los cristianos nuevos, identificando sus prácticas culturales con la traición religiosa y la felonía anticastiza. La cédula de 1566 fue el colofón de una política mutiladora orientada a defender la “tradición” y la “identidad” católicas, horma de la Castilla imperial que aspiraba a construir una España pura y sin arrugas.
Comunicado de Europa Laica sobre la moción aprobada por el ayuntamiento de Jumilla por PP+VOX prohibiendo «prácticas» religiosas en instalaciones deportivas
Balcón Ayuntamiento de Jumilla / Fuente ____________________
Europa Laica, 12 de agosto de 2025
Comunicado
La moción aprobada por el ayuntamiento de Jumilla por PP+VOX demuestra una evidente discriminación hacia los practicantes de religión islámica con respecto a la católica.
En efecto, la moción titulada “Sobre la defensa de los usos y costumbres del pueblo español frente a las prácticas culturales foráneas, como ‘la Fiesta del Cordero’ y modificación del reglamento de uso y funcionamiento de instalaciones deportivas municipales” incumple el artículo 14 de la Constitución española que impide la discriminación por motivos religiosos.
La utilización de los espacios públicos debe regirse por criterios similares para cualquier tipo de asociación. Recordamos que el Art. 21 de la Constitución recoge el derecho de reunión y manifestación ciudadana, que en la vía pública sólo tiene que ser comunicado a efectos de organización y seguridad vial. Quizás el Ayuntamiento de Jumilla prefiera las reuniones de creyentes musulmanes en las plazas de la Glorieta o de la Constitución, junto a la estatua del penitente católico.
El domingo 25 de julio de 2022, a las siete y media de la mañana, el sonido amplificado de una misa en latín me despertó en mi casa, a dos kilómetros y medio de la iglesia del Remediu. Durante una hora, los altavoces atronaron el valle con cantos religiosos. Pensé que algún vecino había puesto la misa de la televisión a todo volumen, pero pronto me di cuenta de la realidad: los grupos de extrema derecha habían llegado a nuestro pueblo.
Tres años después, el sábado 26 de julio de 2025, esa realidad se ha vuelto aún más siniestra. Ya no se contentan con despertar a los vecinos con misas amplificadas: ahora han dado el siguiente paso. Grupos organizados con chalecos azules que rezan «Seguridad» paran a los vecinos en las carreteras, los interrogan sobre si «son del pueblo» y deciden quién puede circular por nuestras calles.
Vox y otras fuerzas extremistas refuerzan su ofensiva contra “el ‘lobby’ gay” y la “ideología de género” con una obsesiva alerta de pedofilia
Un manifestantes portando la Biblia protesta en contra de la marcha del Orgullo de Budapest, el sábado 28 de junio / ZUMA vía Europa Press ___________________
¡Los niños están en peligro! ¡Les roban su inocencia! El grito se repite en la extrema derecha española. Es el grito de Vox, cuya portavoz adjunta en el Ayuntamiento de Madrid, Carla Toscano, proclamaba la semana pasada: “El adoctrinamiento LGBTI de los niños es corrupción de menores y lleva a la pederastia”. También es la alarma que pulsa la presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, que aseguraba en una reciente entrevista en OKdiario que en Castellón han enseñado a críos de 11 años a “cocinar con semen”. “Absolutas barbaridades”, se escandalizaba.
Este discurso no es nuevo, pero este año viene con fuerza porque la Hungría de Viktor Orbán, inspiración de Santiago Abascal, prohibió la marcha del Orgullo invocando la protección de los menores, una medida que agitó el debate en España y lo llevó al Congreso. Allí Vox respaldó el mes pasado el veto a la manifestación. Orbán, solemnizó la diputada Rocío de Meer, cumple con su “deber” de “proteger a los niños”.
Para nadie es un secreto que la jerarquía católica española, instalada cómodamente en la dictadura franquista por los múltiples privilegios del régimen y por la consideración de la Iglesia católica como la religión del Estado, tardó en encontrar su lugar en la democracia.
Desde que durante la Transición fue perdiendo su pretensión de co-gobernante, co-legisladora y co-ejecutora de la justicia, su estrategia ha sido el apoyo a la derecha política, cultural y moral y la crítica de las políticas de izquierda. Y lo ha hecho de múltiples formas: desde los púlpitos y a través de documentos oficiales y de la participación en manifestaciones contrarias a las políticas educativas no confesionales, al matrimonio igualitario, a la interrupción voluntaria del embarazo, a las leyes de memoria histórica, etc.
Pero el actual presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, en su pretensión de cogobernante político, ha dado un paso más que hasta ahora no se había producido. En declaraciones a ABC, alegando la corrupción existente y el “bloqueo institucional”, ha pedido la convocatoria de elecciones generales, uniéndose así al acoso y derribo del Gobierno que viene practicando el PP y Vox desde el comienzo de la legislatura. En la misma entrevista minusvalora la petición pública de perdón del presidente del Gobierno calificándola de “gesto humanamente reconocible, pero políticamente irrelevante”.