Bioética y laicismo

febrero 25, 2021

Javier Sádaba, Público, 25 de febrero de 2021

La Bioética es una rama de la Ética que ha tenido una fuerte y compleja evolución en los últimos años. Sin ánimo de hacer un viaje desde sus comienzos, como disciplina autónoma, en los años setenta, me detendré en algunos de sus los aspectos más relevantes. En primer lugar, y tratando de completar el tronco de la Ética, los grandes avances tecnológicos rozan los límites de la vida y la muerte. Y sus posibles aplicaciones asustan o entusiasman ante una hipotética redefinición del hombre y del proceso evolutivo. Ya no se trata solo del aborto o la eutanasia, presentes desde antiguo, sino de la clonación parcial e incluso total, la investigación con embriones, el uso de las células madre en toda su extensión o el conocimiento cada vez más exhaustivo de la Genética y la Epigenética. En un paso de gigante llegaríamos, en manos de los algoritmos, a la ansiada, entre otros por el poder económico, a la Inteligencia Artificial, Superinteligencia o Singularidad. Y por medio, la edición genética, descubrimiento medio español, merecedor del Premio Nobel. Se podrían insertar partes de un genoma en otro distinto dando lugar a una hibridación hasta ahora desconocida.

De lo expuesto se deduce que quien se dedique a la Bioética ha de saber de ciencia, concretamente de biología, e interesarse por el funcionamiento de la salud tanto en las obligaciones políticas como en la relación médico y paciente. Es una pena que casi todo se ha reducido a esta última parte. Interesante como es, no es de recibo que se reduzca la Bioética a cuatro supuestos y arbitrarios principios de uso clínico sin conocer la base científica antes mentada. Muchos se han aprovechado de dicho estrechamiento bioético. Así, cualquiera puede dar clases de bioética, no necesita estudiar mucho y fácilmente se aliará con los profesionales de la medicina más inclinados al espíritu que a la materia. Lee el resto de esta entrada »


Obispos: a Dios rogando y con el mazo dando

enero 23, 2021

Obispo de Córdoba, misa en Aguilar de la Frontera / Canal Sur

Pedro López López, Público, 23 de enero de 2021

“A Dios rogando y con el mazo dando” es una expresión que cabe entender en un doble sentido: 1º) queriendo significar que para conseguir algo no basta con rezar o rogar a Dios, sino que hay que trabajar para ello, y 2º) puede referirse a las personas que de cara a los demás se muestran piadosas y religiosas, pero que hipócritamente encubren sus malas acciones o intenciones, o, por decirlo de otra manera, a lo que entendemos por doble moral; no obstante la web diccionarioactual.com habla de otro matiz diciendo que la expresión se emplea “con un sesgo irónico para referirse a las personas que son muy religiosas y sin embargo, no tienen escrúpulos a la hora de agredir a otros para conseguir sus objetivos”. Creo que la homilía del pasado 17 de enero pronunciada por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, puede enmarcarse en este último significado.

“¡Ojo, con tocar los sentimientos religiosos!”, advertía el obispo. Sorpresa, poca, pues Su Eminencia tiene una trayectoria vamos a decir que llamativa, para no topar con el código penal, que es fácil cuando se critica a autoridades, ideas, discursos o prácticas religiosas, pues tanto autoridades como simples fieles se ofenden con mucha facilidad y, a diferencia de los demás, están más que defendidos por el código penal, por la Asociación de Abogados Cristianos, por los jueces y por el sursuncorda. Los demás, nos defendemos de sus ofensas como podemos, que suele ser acudiendo al razonamiento, aunque suelen mostrarse poco permeables al mismo, ya que para eso tienen el blindaje del dogma y conocen la verdad absoluta, a diferencia de los pobres mortales que utilizamos la reflexión y no tenemos conexión directa con ninguna divinidad.

La diatriba, que puede verse aquí (minutos 32-33 aproximadamente) completaba la frase citada anteriormente con “que nadie los toque, o si los toca, que se atenga a las consecuencias”. Vaya… suena a amenaza, Eminencia. Hay que ver cómo rogamos a Dios, pero con el mazo cerca. Lee el resto de esta entrada »


Mantener los Acuerdos concordatarios de 1979, sólo es cuestión de voluntad política

enero 8, 2021

Cardenal Giovanni Villot – Marcelino Oreja

A lo largo de más cuatro décadas ninguno de los gobiernos conservadores o progresistas que ha habido, ha mostrado interés alguno en denunciar y derogar, ni siquiera renegociar, estos los acuerdos con el Vaticano, de enero de 1979. Tampoco en el Pacto de gobernanza de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos de principios de 2020 figura ninguna referencia a ello. A pesar de que tanto en el PSOE como en la mayoría de los partidos y grupos que forman parte de la coalición de UP hay muy variadas referencias en resoluciones internas, en programas electorales y en declaraciones públicas de algunos de sus líderes, de forma más o menos expresa, anunciando la derogación de esos Acuerdos. Claro… en campaña electoral.

Además, en una reciente proposición no de Ley votada el 18 de febrero de 2018 por los partidos, entonces en la oposición y que ahora forman gobierno y/o lo han apoyado en sede parlamentaria, se instaba al gobierno a denunciar y derogar dichos Acuerdos. Pero la tozuda realidad es que, cuando se inicia la tercera década del siglo XXI, no existe voluntad política (real) para hacerlo.

Mientras, desde Moncloa, concretamente desde la vicepresidencia primera, se están llevando a cabo preocupantes y opacas reuniones (cuyo contenido no trasciende) con la Conferencia Episcopal y con El Vaticano, y el actual presidente de Gobierno ha visitado, oficialmente, al jefe de la Iglesia Católica. Todo ello se asemeja bastante a las conversaciones que durante la presidencia de Zapatero (PSOE) llevó la vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega y acabaron otorgando aún mayores privilegios, sobre todo con la subida del porcentaje asignado del IRPF, en una especie de falso trueque. Lee el resto de esta entrada »


La reforma educativa (LOMLOE), en la habitual senda confesional

octubre 28, 2020
Las otras aulas vacías: un recorrido por las clases suspendidas de nuestro último siglo

Aula vacía / iStock

Francisco Delgado, Público, 28 de octubre de 2020

Nada nuevo, salvo en el muy breve período de la II República, desde la firma del Concordato isabelino de 1851, el franquista de 1953 y los Acuerdos concordatarios de 1979… la diversidad de sistemas educativos, desde la ley Moyano de 1857, hasta la LOMCE, han estado cargados de un fuerte componente confesional católico, cuya consecuencia ha sido y está siendo, que se segrega al alumnado por cuestiones ideológicas, además de las sociales.

La Declaración Universal de los Derechos  Humanos de 1948 y la Convención de los Derechos del Niño de 1989, suscritas por el Estado español, que proclaman, aunque sea de forma tibia, el derecho a la libertad de conciencia de niños y niñas, hasta la Constitución de 1979, que -en esta materia- es de una calculada ambigüedad, han ayudado poco para que se hubiera podido construir un modelo de enseñanza laica, cuando, además, nada más aprobarse la Constitución se firmó un Concordato que trataba de amarrar la confesionalidad del sistema.

Ahora bien, tampoco han ayudado demasiado las mayorías parlamentarias de izquierda o centro izquierda habidas desde 1982 (durante varias legislaturas con mayorías absolutas),  ya que desde la ley del Derecho a la Educación  (LODE) de 1985 y la LOPEG de 1995, pasando por las que estructuraban el sistema educativo, LOGSE y LOE, cada vez más se afianzaba una red privada concertada no universitaria, que es mayoritariamente de ideario católico y una “asignatura” de catequesis, como materia optativa dentro del horario lectivo que imparten miles de “delegados diocesanos” (“profes de reli”) designados por los obispos, cuya misión es “cristianizar” a la comunidad educativa, es decir llevar la “palabra de Dios” a los centros educativos. Catequistas cuyos salarios son abonados por el Estado y que, con la LOE de 2006 (mayoría PSOE), han consolidado su relación laboral por encima del profesorado interino, vulnerando -en mi opinión- la Constitución. Ley que, además, apoyó una vieja demanda de los obispos al considerar a la red católica dogmática concertada, como un servicio público. Lee el resto de esta entrada »


Laicidad: la asignatura suspensa de la educación

octubre 6, 2020

“En un Estado aconfesional, con respeto a la libertad de conciencia y libertad de culto, se debe impulsar y fortalecer una escuela laica”

Enrique Javier Díez, Público, 6 de octubre de 2020

En diciembre de 2019 el Consejero de Educación catalán, Josep Bargalló, anunció que en la escuela se impartirían más religiones: islam, evangelismo y judaísmo. Este curso 2020-2021 se ha comenzado a impartir islam para los 2.000 alumnos y alumnas catalanes que lo han demandado, de los más de 80.000 que profesan la religión musulmana.

Bargalló se escuda para ello en que el PSOE sigue sin derogar los acuerdos tardofranquistas con el Vaticano. Algo a lo que se ha comprometido reiteradamente. Este “acuerdo”, impuesto en las postrimerías de la dictadura, impone impartir religión católica en la escuela. No solo no lo ha derogado, sino que mantiene los acuerdos firmados en 1992 con las comunidades evangélicas, israelíes e islámicas. De ahí que se esté impartiendo religión musulmana en las escuelas también en Andalucía, Madrid, Valencia, Aragón o Euskadi.

Hasta cuándo seguiremos arrastrando esta “anomalía española” en el panorama de la Unión Europea y del “mundo civilizado”. Hasta cuándo seguiremos consintiendo, en pleno siglo XXI, que se utilice la escuela de todos y de todas para que las jerarquías religiosas difundan sus creencias y sus dogmas, su catequesis, buscando prosélitos y adeptos a su ideología en las aulas.

Es hora de que la nueva Ley Educativa que está en trámite parlamentario, la LOMLOE, establezca de una forma definitiva una educación laica que respete la libertad de conciencia en todos los centros educativos, que eduque sin dogmas y que elimine toda forma de adoctrinamiento del currículo escolar. Y esto exige que el gobierno derogue inmediatamente, de forma exprés, ese acuerdo de privilegios con la jerarquía católica, herencia del nacionalcatolicismo de la dictadura. Lee el resto de esta entrada »