La Iglesia y el 23-F: cuando los más progresistas chocaron con los más conservadores

febrero 23, 2021

40 años del golpe de Estado fallido en el Congreso… ¿y en la CEE?

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Francisco Martínez Hoyos, Religión Digital, 23 de febrero de 2021

Es difícil saber a ciencia cierta cómo vivió la jerarquía eclesiástica el día del golpe de Estado encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero. Se sabe, sin embargo, que la Conferencia Episcopal se encontraba reunida en aquellos momentos para elegir al sucesor de Tarancón y existen indicios dan a entender que los obispos no eran del todo ajenos a lo que estaba a punto de pasar

Parece que fue ayer, pero han pasado ya cuarenta años desde el 23 de febrero de 1981 en el que un intento de golpe de Estado nos hizo temer que regresaran las horas más siniestras de la dictadura de Franco. Desde entonces, aquel esperpento digno de Valle-Inclán se ha analizado desde múltiples ópticas. ¿Qué hicieron los representantes de la Iglesia en aquella jornada infausta?

El episcopado había apoyado, en líneas generales, la transición democrática. A los partidarios del aperturismo del cardenal Tarancón podía disgustarles que se hablara, por ejemplo, de legalizar el divorcio, pero creían que el Régimen constitucional suponía un progreso para el país. Ese no era el parecer de una minoría de recalcitrantes, con Marcelo González, arzobispo de Toledo y primado de España, a la cabeza. A Marcelo le molestaba profundamente que la Carta Magna no mencionara a Dios por ninguna parte.

Es difícil reconstruir con exactitud cómo vivió la jerarquía eclesiástica el día del golpe de Estado. Los detalles difieren en función de la fuente que consultemos. Está claro, eso sí, que la Conferencia Episcopal se había reunido, precisamente en aquellos momentos, para elegir al sucesor de Tarancón, que sería el obispo de Oviedo Gabino Díaz Merchán. Roberto Muñoz Bolaños, en su reciente libro

El 23F y los otros golpes de estado de la Transición (Espasa, 2021), cuenta que, nada más empezar la reunión, sucedió algo extraño. Uno de los obispos, cuyo nombre desconocemos, advirtió a sus colegas que debían permanecer “atentos a la radio, pues es posible que se produzcan importantes acontecimientos”. El comentario da a entender, de forma clara, que un sector de la jerarquía no era del todo ajeno a lo que estaba a punto de pasar. Lee el resto de esta entrada »


Inmatriculaciones o hacer que el camello entre por el ojo de una aguja. Escribe José María Castillo

febrero 19, 2021

“Querer anunciar el Evangelio, mediante la posesión y acumulación de bienes, es como querer que el animal más grande (un camello) pase por el orificio más pequeño”

José María Castillo / Fuente Imagen

José María Castillo, Religión Digital, 19 de febrero de 2021

Yo no soy jurista. Ni entiendo de leyes. He dedicado mi vida a estudiar y enseñar la religión cristiana. Y estudiando esta religión, he aprendido lo que pueden y deben hacer los obispos. Y también lo que no pueden ni deben hacer.

Por supuesto, todos los obispos son ciudadanos. Y tienen, por eso, los derechos y deberes de todos los ciudadanos. Pero, además de eso, tienen que cumplir también con los derechos y deberes que son propios de un obispo. O sea, un obispo es un sujeto que, además de “ciudadano”, tiene y ejerce una “vocación”. Dicho de otra manera, el obispo, además de ejercer una “profesión”, vive y pone en práctica su “vocación”. Es decir, el obispo es el que “siente como un deber el cumplimiento de su tarea profesional en el mundo” (Max Weber, Ética Protestante, cap, 3º). Lo ideal sería que todo el mundo viviera su “profesión” como una “vocación”. Sin duda, el mundo funcionaría mejor. Pero, por lo menos, es obvio que los obispos lo deben de vivir así.

Pues bien, como enseña la teología cristiana, los obispos son los sucesores de los Apóstoles. Pero son sucesores, no sólo en sus poderes y derechos, sino también en sus deberes, Y si es que somos fieles a lo que dice el Evangelio, es evidente que lo que Jesús les exigió a los primeros Apóstoles, se lo exige también a quienes son los sucesores de aquellos primeros Apóstoles.

Ahora bien, lo primero que Jesús les exigió a los Apóstoles del Evangelio es que “tenían que dejarlo todo” (Mc 10, 28; Mt 19, 27; Lc 18, 28). Y les prohibió, de manera tajante, llevar nada para cumplir su misión (Mt 10, 9-10; Mc 6, 8). Y es que “seguir a Jesús” es abandonarlo todo, quedarse sin nada y así – sólo así – se puede “seguir a Jesús”. Esto es tan serio y tan fuerte, que, si esto no se acepta y se toma en serio, es como querer que un camello pase por el ojo de una aguja (Mt 19, 24 par). Lee el resto de esta entrada »


Propiedades e Iglesia: de las desamortizaciones a las inmatriculaciones

julio 7, 2020

7 de julio de 2020

Escribe Ángel Aznárez un artículo, en dos partes, “La desamortización y las inmatriculaciones”, que publican La Voz de Asturias  (Primera parte – Segunda) y Religión Digital (Primera parte Segunda). En el artículo Aznárez revisa los procesos de desamortización y de inmatriculación.

La revisión de la desamortización eclesiástica del siglo XIX le lleva a concluir que Las diferencias entre la desamortización y las inmatriculaciones son absolutas, esenciales y con finalidades contrarias. Únicamente se relacionan cuando con las inmatriculaciones pudiera pretenderse una especie de “dejar sin efecto” la previa desamortización. Ambas son instituciones jurídicas, pero las inmatriculaciones son de naturaleza estrictamente hipotecaria, que de ninguna manera es un modo de adquirir la propiedad, sino un medio de dar publicidad a la propiedad ya adquirida, fuera del Registro. 

O que las consecuencias y efectos de la desamortización no concluyeron, un proceso interminable, llegando hasta la actualidad 

Y llegan hasta la actualidad, entre otras cosas, en la medida en que si la desamortización de bienes eclesiásticos por Mendizábal resultó irreversible fue porque el artículo 42 del Concordado de 1851 (entre la Iglesia y el Estado), luego repetido en la Ley 4 de abril de 1860, convino que no se “molestaría” por la Iglesia a los que compraron fincas por el procedimiento de la desamortización eclesiástica, tampoco se molestaría a sus herederos ni a los sub/adquirentes […]

Y que Ese no molestar no fue “gratis et amore”, pues el Concordato de 1851 a cambio obligó a dotar por el Estado importantes cantidades para el culto y para el clero; reconoció también a la Iglesia Católica y a su clero, el secular y el regular, la capacidad plena para volver a adquirir bienes. La Ley de 1860 determinaría (artículo 6º) qué bienes estarían excluidos de la desamortización, entre ellos los templos, luego exceptuados, como los bienes de dominio público, de la inscripción en el Registro de la Propiedad y así hasta 1998. 

En la segunda parte comparará la legislación anterior, la del siglo XIX, con la posterior a 1944, para llegar a la vigente legalidad hipotecaria. Lee el resto de esta entrada »


Los abusos sexuales, el Opus Dei y el ominoso silencio de los medios

julio 5, 2020

El silencio de los medios ante los abusos en el Opus Dei clama al cielo, nos devuelve a realidades que parecían olvidadas en este país, cuando la Obra manejaba los hilos de la economía, la sociedad y el periodismo. Tiempos que, como vemos, no están tan lejos

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El padre Manuel Cociña y Abella, como miembro de la Orden del Santo Sepulcro / Lo Santo y lo profano

Jesús Bastante, Religión Digital, 5 de julio de 2020

Es la primera condena en firme del Vaticano a un clérigo del Opus Dei por abusos sexuales. Y no un cura menor: el primer numerario de la historia, un religioso que convivió con el mismísimo Escrivá de Balaguer. Manuel Cociña y Abella fue condenado por un delito continuado de ‘Solicitación’ y varias ‘imprudencias’. Una condena histórica, aunque ínfima para un hombre que abusó de chicos a su cargo, y que utilizó para ello el sacramento de la confesión.

La noticia ha sido la más leída de las últimas semanas en RD, y ha desatado la polémica en las redes sociales. Sin embargo, tanto la Prelatura del Opus Dei como la práctica totalidad de medios de comunicación (con la salvedad de los diarios de Granada -donde reside Cociña, que NO ha sido expulsado de la Obra- y medios chilenos -donde vive el principal denunciante-) han silenciado la noticia.

Y porque no se queda sólo en eso. Y es que, cuando se trata del Opus Dei, algunos adalides de la defensa de las víctimas de abusos se esconden debajo de las piedras. ¿Por qué? ¿Es tanto el poder que el Opus Dei sigue teniendo en la sociedad española para que medios tan poco sospechosos de cercanía a la Iglesia como El País o la Ser -que sí siguieron la noticia cuando salió a la luz, gracias a RD, en abril de 2019- han callado la sentencia? Recordemos, un fallo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que ya se está cumpliendo. Lee el resto de esta entrada »