El terrorista santo

noviembre 4, 2019

Nunca jamás en su historia, desde las catacumbas, la Iglesia ha tenido tantos ingresos provenientes del Estado sin ninguna exigencia a cambio

Manuel Herrero, La Voz del Sur (vía Laicismo.org), 4 de noviembre de 2019

El 1 de Octubre de 1975, Pío Moa, miembro fundador del GRAPO, grupo terrorista que cometió 84 asesinatos en España, entró en la sucursal del Banesto en la Avenida del Mediterráneo de Madrid, acompañado de otros dos terroristas, Cerdán y Collazo, su misión, matar al policía de guardia en represalia por la últimas ejecuciones firmadas por Franco. Cerdán, alias “Costa”, disparó a quemarropa y a sangre fría al policía de guardia, que cayó malherido, Pío Moa, alias “Verdú”, se acercó al agente moribundo y según algunos testimonios lo remató de un martillazo y le quitó la pistola. (ABC Madrid, 15 Febrero 1977, pág. 2).

Ese individuo, Pío Moa, alias “Verdú”, apareció el 1 de Abril de 2008 a las 20,30 en la sala Juan Pablo II, del obispado de Jerez, invitado, pagado, claro está, por la Unión de Hermandades de Jerez y en colaboración con el obispado para que diera una conferencia sobre la iglesia en la II República. (Diario de Jerez, 2 Abril 2008).

Con esta innoble paradoja se ve claramente el camino que ha escogido la jerarquía católica española, en vez de la de la reconciliación o la fraternidad ha elegido la confrontación y aumentar la división entre españoles, usando para ello cualquier medio, terroristas, falsos profesionales o medios de comunicación pagados con los fondos que el estado y los fieles les dan a la iglesia para luchar contra la pobreza o el bienestar de las personas. Lee el resto de esta entrada »


El sueño de Franco: liderar su propia iglesia y emular a Felipe II

octubre 23, 2019

El dictador se construyó por conveniencia una imagen pública de católico devoto mientras mantenía disputas políticas con Juan XXIII y Pablo VI

Valle de los Caidos

El dictador Francisco Franco en una visita al Valle de los Caídos para revisar los planos de las obras. EFE

Juan G. Bedoya, El País, 23 de octubre de 2019

Francisco Franco se envolvió en el manto del nacionalcatolicismo, procesionado bajo palio por los obispos, para decidir el nacimiento del Valle de los Caídos, un costosísimo complejo religioso en una España de sangre, campos de concentración y racionamiento. Los textos de la época, la mayoría llevados al BOE, abundan en la parafernalia que acompañó al dictador hasta su muerte, siempre a su lado el brazo incorrupto de la santa Teresa de Ávila. Unos ejemplos: “Santa Cruzada contra la tiranía de los sin Dios”. “Salvar la civilización cristiana”. Dios, Patria y Fe. Victoria. Caídos. Peregrinación. Santa Cruz. Basílica…

Los primeros párrafos del decreto de la Jefatura del Estado sobre Cuelgamuros, de 1 de abril de 1940, son como un sermón de la época: “La dimensión de Nuestra Cruzada, los heroicos sacrificios que la Victoria encierra y la trascendencia que ha tenido para el futuro de España esta epopeya, no pueden quedar perpetuados por los sencillos monumentos con los que suelen conmemorarse en villas y ciudades los hechos salientes de Nuestra Historia y los episodios gloriosos de los Hijos de Dios”. Así se anuncia la creación del Valle de los Caídos. Sin embargo, Franco no había sido un meapilas, según frase del general Gonzalo Queipo de Llano. Fue su intuición de que Adolf Hitler y Benito Mussolini no podrían vencer en una guerra contra el resto del mundo lo que le impulsó a tratar con mimo obsesivo a la Iglesia católica, su principal apoyo, mostrándose en público como un devoto de misa diaria, rosario antes de cenar y cuatro días de ejercicios espirituales cada año con los jesuitas.

Esos afanes cristianos se exaltan en el primer decreto sobre el Valle, pero conviene subrayar la decisión de construirlo frente a Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, tan lejos de Madrid. Como Carlos V y Felipe II, Franco soñaba con liderar su propia Iglesia nacional, con poder sobre el Vaticano, y consolidar el papel de salvador de la civilización cristiana. En cambio, los papas, sobre todo Juan XXIII y Pablo VI, le pararon los pies en un combate político que culminó en la cuaresma de 1974, cuando el cardenal Vicente Enrique y Tarancón acudió al palacio del Pardo con el decreto de excomunión y advirtió al dictador que ejecutaría la sanción papal si el Gobierno persistía en la idea de mandar al exilio al obispo de Bilbao, Antonio Añoveros. Según Tarancón, el Caudillo, muy enfermo, se echó a llorar y musitó que él siempre había sido un fiel cristiano. Lee el resto de esta entrada »


La Iglesia y el Estado, asignatura pendiente

octubre 11, 2019

La mención de la Iglesia Católica en el artículo 16 de la Constitución y los Acuerdos con la Santa Sede que se publicaron en el BOE el 4 de enero de 1979 son una herencia del régimen del general Franco que todavía gravita sobre la democracia española, como estamos pudiendo comprobar con la exhumación del dictador

El nuncio de la Santa Sede, Renzo Fratini, en una audiencia con el entonces rey, Juan Carlos I / EFE

El nuncio de la Santa Sede, Renzo Fratini, en una audiencia con el rey Juan Carlos I, ahora emérito. / EFE

Javier Pérez Royo, El Diario, 11 de octubre de 2019

Nada de lo que está ocurriendo con la exhumación del general Franco se explica sin volver al momento constituyente. La Iglesia católica consiguió ser mencionada expresamente en el artículo 16 de la Constitución y consiguió negociar con el Gobierno presidido por Adolfo Suárez unos Acuerdos a lo largo del año 78, es decir, al mismo tiempo que se estaba haciendo la Constitución. El contenido de dichos acuerdos estaba fijado antes de que la Constitución se publicara y entrara en vigor el día 29 de diciembre. Los Acuerdos, sin embargo, se publicaron el 4 de enero de 1979. Son por tanto unos Acuerdos materialmente preconstitucionales, pero formalmente posconstitucionales. La Iglesia sabía que esos Acuerdos no hubieran podido ser negociados una vez la Constitución estuviera en vigor y con un gobierno constitucional. Pero era importante que la publicación de los Acuerdos se hiciera después de la entrada en vigor de la Constitución, porque de esta manera gozaban de una presunción de constitucionalidad mucho más fuerte que la que hubieran tenido de haberse publicado antes.

Con estos Acuerdos, la Iglesia consiguió conservar parte de la situación de privilegio de la que había gozado durante el Régimen del general Franco. La Iglesia española, que había sido una pieza clave en la lucha contra la democracia antes de que se iniciara la Guerra Civil, continuó siendo una pieza todavía más importante durante la Guerra Civil y las décadas posteriores. Entendió perfectamente que no podría mantener íntegramente la situación de privilegio que había venido disfrutando desde 1936, pero sí supo maniobrar para intentar conservar lo más posible. Lee el resto de esta entrada »


¿Quién manda aquí?

octubre 10, 2019

Los Acuerdos existen y ofrecen una cierta verosimilitud a la posición del prior Cantera

Tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

Tumba de Franco en el Valle de los Caídos / SAMUEL SANCHEZ

Juan G. Bedoya, El País, 11 de octubre de 2019

Cuando Franco se vio forzado a abrir una cárcel en Zamora solo para curas, el ministro de Gobernación, Camilo Alonso Vega, planteó si no era el momento de romper con el Estado vaticano y tratar a la Iglesia católica como una simple religión. “Camilo, no te metas con los curas, que la carne de cura indigesta”, dicen que dijo el dictador a su jefe de policía. Corría el año 1969 y Franco llevaba tiempo irritado con los papas Juan XXIII y Pablo VI, y con el mismísimo Concilio Vaticano II, por su alejamiento del nacionalcatolicismo que tanto mimo y dinero había puesto en proteger. Tampoco el Vaticano se decía contento. Pero los dos estados estaban atados (y bien atados) por el Concordato firmado en Roma en 1953 y publicado en el BOE con este encabezamiento: “En el nombre de la Santísima Trinidad”.


Así se puso la Iglesia de lado de Franco

septiembre 22, 2019

En contra de lo que aseguran hoy los revisionistas de la extrema derecha, documentos históricos como pastorales de obispos, cartas y grabaciones de radio prueban que la curia católica española tomó partido por los sublevados desde el primer momento

El cardenal Enrique Pla y Deniel, en compañía de jefes franquistas en Toledo

José Antequera, Diario 16, 22 de septiembre de 2019

Apenas dos meses. Ese fue el tiempo que tardó la Iglesia católica española en dar carta de legitimidad al golpe de Estado de Franco y bendecir la guerra civil como “cruzada nacional” contra la República. Sin embargo, 83 años después, la curia aún no ha pedido perdón por situarse de lado de unos sublevados cuya aventura costó un millón de muertos y sangrientas tropelías y crímenes contra la humanidad como nunca antes se habían visto. Hoy existen suficientes documentos, tanto escritos como radiofónicos, para saber con meridiana exactitud qué fue lo que pasó y cuál fue la posición de los obispos españoles en aquellos momentos trágicos para el país. Los revisionistas de la historia, esos mismos que apuestan por resucitar el franquismo en pleno siglo XXI, tratan de darle la vuelta a la realidad. Pero los hechos son los hechos.

Tras el golpe del 36, y nada más tener noticia de la toma de Toledo, el cardenal Isidro Gomá adoptó la más rotunda posición beligerante en una alocución transmitida por Radio Navarra: “Judíos y masones, fuera de ley o contra ley, o con la ley cuando llegó su hora, envenenaron el alma nacional con doctrinas absurdas, con cuentos tártaros o mongoles aderezados y convertidos en sistema político y social en las sociedades tenebrosas manejadas por el internacionalismo semita y que eran diametralmente opuestas a las doctrinas del Evangelio, que han alboreado en siglos nuestra historia y nuestra alma nacional”. Lee el resto de esta entrada »


El lento genocidio del pueblo palestino

septiembre 22, 2019

“Poniendo nuestra confianza en el Todopoderoso firmamos esta declaración en esta sesión del Consejo de Estado provisional en la tierra de nuestro hogar, en la ciudad de Tel-Aviv, en visperas del Sabat del día 5 de Iyar, 5708 (14 de mayo de 1948)”.   David Ben Gurion

Teresa Galeote, Laicismo.org, 22 de septiembre de 2019

En el Primer Congreso Sionista (1897) a requerimiento del padre espiritual del Estado judío, Theodor Herzl, se proclamó el derecho del pueblo judío al territorio que Dios le había prometido a Abraham, primer patriarca de las religiones monoteístas. Al finalizar la 1ª guerra mundial, este derecho fue reconocido en la Declaración de Balfour, de 2 de noviembre de 1917, y fue asumido por la Liga de Naciones, la cual confirmó la conexión histórica existente entre el pueblo judío y Eretz-lsrael (Tierra de Israel).

“El gobierno de Su Majestad ve con buenos ojos el establecimiento en Palestina de un hogar para los judíos, y utilizará sus mejores medios para facilitar la consecución de esta causa. Sin embargo, debe quedar claro que no debe hacerse nada que perjudique los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o que merme los derechos y el estatus político del que gozan los judíos en cualquier otro país”.

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que dictaminaba el establecimiento del Estado judío en Erezt-Israel. El reconocimiento del derecho de los judíos a un Estado era irrevocable, a la vez que instaba a la formación de dos Estados. Pero inmediatamente, y antes de que el pueblo palestino tuviese oportunidad de organizarse, el pueblo hebreo inició una masiva agresión, que culminó en una diáspora masiva del pueblo palestino de las tierras habitadas durante siglos. Se estima que existen alrededor de tres millones de personas refugiadas en países del entorno a las que se les niega el retorno.

Algunos fragmentos de la declaración de independencia de Israel Lee el resto de esta entrada »


Europa abandona el ‘laissez faire’ con la religión

septiembre 1, 2019

Aunque la sociedad es cada vez más secular, las jurisdicciones europeas están promulgando más leyes para controlar o prohibir determinadas prácticas religiosas. Especialmente del islam.

Foto: Un hombre se manifiesta contra la prohibición en Francia del 'burkini'. (Reuters)

Un hombre se manifiesta contra la prohibición en Francia del ‘burkini’. (Reuters)

A.A. El Confidencial, 1 de septiembre de 2019

La sociedad europea es cada vez más secular y menos practicante –el 55% de los jóvenes adultos europeos se considera “sin religión”, según datos de la Encuesta Social Europea 2014/16-, y pese a la importante presencia histórica del cristianismo se ha promulgado durante las últimas décadas la separación Iglesia-Estado, dejando a hacer a las religiones en el ámbito privado. Sin embargo, en los últimos años las jurisdicciones de los países europeos están promulgando más y más leyes para controlar, reducir o incluso prohibir determinadas prácticas religiosas. Y el objetivo de estas leyes es, principalmente, el islam.

Europa es, precisamente, la zona geográfica donde más han crecido las , según un análisis de la encuestadora Pew Research publicado el pasado julio. Si en 2007 la tasa de limitaciones de los gobiernos europeos sobre las distintas religiones era de 1,5 frente al 2,3 de la media global sobre un máximo de diez, en 2017 (los últimos datos que reflejan) había crecido hasta 3,0 frente al 3,4 de la media global. El doble en diez años.

Es decir, las restricciones sobre la religión impuestas por los gobiernos han crecido, pero en Europa de manera especialmente rápida y brusca, tanto porque partían de una base sin apenas restricciones y más aún tratándose de un continente que promulga el respeto total y a la libertad de culto y la tolerancia religiosa. Lee el resto de esta entrada »