El nombre de este insecto le viene por su postura de rezo cuando se prepara para la caza y es conocida por comerse a su pareja durante el apareamiento.
Es la imagen que me ha venido a la cabeza, como una buena metáfora, al leer las recientes declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal, señor Argüello. Declaraciones que no sólo son un insulto a los sectores o personas a las que se refiere, sino también una provocación moral e intelectual a la ciudadanía en general, viniendo del máximo representante de la Iglesia Católica en nuestro país.
Se ha remitido a las pruebas para decir que el Estado, sin ética, se convierte en una banda de ladrones. Y lo dice desde la “autoridad moral” de quien representa a una institución que se ha apropiado del 80% del patrimonio Nacional que explota en beneficio propio y de más de 100.000 propiedades inmuebles de todo tipo. Una institución que recibe de ese Estado “ladrón” todo tipo de privilegios económicos, estimados en unos 13.000 m€ anuales, permitiéndole lucrarse con la educación, la sanidad, los servicios sociales, los geriátricos y hasta con la caridad, todo exento de cualquier tipo de impuestos.
Ante las recientes declaraciones[1]del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, en las que ha tildado al Estado de «banda de ladrones» y ha reprochado una supuesta «falta de ética» en las instituciones públicas, Europa Laica quiere manifestar su más absoluto rechazo a la hipocresía institucional que arrastra la jerarquía católica en España.
Resulta un ejercicio de cinismo que la misma institución que se beneficia históricamente de un paraíso fiscal legalizado en nuestro país acuse de «ladrón» al Estado que la sostiene de forma millonaria. Si la Iglesia católica deseara un sistema más ético, renunciaría a prebendas económicas y fiscales que extrae anualmente de las arcas públicas, es decir, del esfuerzo de toda la ciudadanía, sea cual sea su conciencia.
Por todo ello, y manteniendo nuestra firme defensa de la separación absoluta entre las Iglesias y el Estado, Europa Laica reclama al Gobierno y a los representantes de la ciudadanía:
Resulta ser cierta aquella expresión del Siglo de Oro “cree el ladrón que todos son de su condición”. Porque es difícil encontrar una afirmación que refleje mejor la actuación de la propia institución a la que representa. Una institución que, gracias a un privilegio jurídico heredado del franquismo y ampliado en 1998 por el Gobierno de José María Aznar, ha promovido la inmatriculación de más de 100.000 bienes inmuebles desde 1946 mediante un procedimiento excepcional que le permitía inscribir propiedades con la simple declaración escrita de un obispo; sin ningún otro tipo de garantía.
Y, además, realizado con una opacidad difícilmente compatible con una sociedad democrática. Las inmatriculaciones se hicieron sin publicidad efectiva, sin conocimiento de los pueblos, sin que los vecinos pudieran defender sus derechos, sin informar a los ayuntamientos y, en no pocas ocasiones, incluso sin que los propios párrocos conocieran que iglesias, ermitas, cementerios, huertos, casas rectorales, fincas o monumentos históricos estaban siendo inscritos a nombre de la diócesis correspondiente.
¿Vuelve la Jerarquía eclesiástica más recalcitrante a posicionarse con la extrema derecha y la polarización, el insulto, los bulos, la mentira y el negacionismo?
Luis Argüello, durante su intervención | CEE __________________
Coordinadora Estatal de Comunidades Cristianas Populares, Religión Digital, 12 de julio de 2026
“Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones. A las pruebas me remito” (Luis Argüello, presidente de la CEE).
Monseñor (con respeto que desmerece):
Que usted, siendo presidente de la CEE, representante (que no representativo), de la Iglesia Católica española, acuda a la ética para atacar al Gobierno (dándole una patada en el culo del Estado), suena paradójico: Ustedes, que disfrutan de exagerados privilegiospor parte de ese Estado “banda de ladrones”, como la exención de impuestos (IBI y demás), una importante partida de los Presupuestos Generales para la Iglesia Católica, sueldos de curas y obispos (capellanes castrenses incluidos); una notable inyección de dinero público en la Enseñanza Concertada en gran parte eclesiástica (con el plus “ideológico” de la clase de religión: profesores nombrados por el obispo y pagados por el Estado); la aportación de la “casilla” en la Declaración de Hacienda a favor de la Iglesia Católica…
Y, ¡para colmo!, el escándalo “monumental” de las inmatriculaciones (unas 38.000 reconocidas de 1998 a 2015; y más de 100.000 estimadas desde 1946 a 2015): apropiaciones probablemente indebidas, ¡con la complicidad de funcionarios “del Estado”!, en los Registros de propiedad, con información “privilegiada” y nocturnidad, sin transparencia…Y sin intención de devolver nada. ¿Forman ustedes parte de la “banda de ladrones” del Estado o son cómplices y beneficiados?
EL PAÍS reconstruye la dura negociación del Ejecutivo con los obispos hasta un acuerdo histórico obstaculizado por tensiones políticas, espoleado por las investigaciones periodísticas y bendecido por el Vaticano
Protesta de un grupo de víctimas de abusos de la iglesia frente a la Conferencia Episcopal que celebra una asamblea plenaria, en marzo de 2024 | Jaime Villanueva _____________________
La imagen era insólita. El líder de la institución con mayor poder en la Iglesia española, el arzobispo Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), se inclinaba sobre una mesa con tapa de mármol en la sede del Ministerio de Justicia para firmar el acuerdo que durante los dos últimos años se había negado a aceptar: que la jerarquía eclesial pagase las indemnizaciones a las víctimas de pederastia en el clero bajo la tutela del Defensor del Pueblo. A su izquierda también estaban rubricando otras copias del mismo documento Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes; y el presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), el dominico Jesús Díaz Sariego.
Gobierno e Iglesia han firmado un acuerdo para la reparación de las víctimas de pederastia: contarán con un asidero en la administración pública que tendrá la última palabra en caso de discrepancia, y las reparaciones económicas -exentas de IRPF- serán a cargo de la Iglesia.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes , Félix Bolaños (centro), junto al presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello (izquierda), y el presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Jesús Díaz Sariego (derecha), este jueves durante la firma del acuerdo _____________________
Fuente: Julio Núñez, Eleanora Giovio, El País, 8 de enero de 2026
La Iglesia se retracta y acepta un acuerdo con el Gobierno para colaborar en un sistema de reparación mixto con el Estado en el que se hará cargo del pago de las indemnizaciones a las víctimas de pederastia en el clero español. El documento señala que será el Defensor del Pueblo el que estudiará cada caso, “elaborará una propuesta de reconocimiento de la condición de víctima que incluya la reparación pertinente” y, en caso de que las partes no estén conformes con la resolución, será el encargado de “adoptar la resolución definitiva”. El convenio, al que ha tenido acceso este periódico, ha sido firmado este jueves por el ministro de Presidencia, Félix Bolaños; el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello; y el presidente de la Conferencia Española de Religiosos (Confer), Jesús Díaz Sariego.
Los responsables eclesiásticos se comprometen a acatar tal decisión. “La Iglesia católica asume la reparación de aquellas víctimas que no quieran acudir al PRIVA [en referencia al equipo que gestiona desde hace un año los casos que llegan a la Iglesia y que se denomina Plan de Reparación Integral de Víctimas de Abusos]”, recoge el texto, que señala que el convenio “no está basado en la imposición unilateral de una obligación jurídica, sino en el mutuo acuerdo de las partes” y que cuenta “con la opinión de las víctimas”.
Las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal llamando al adelanto electoral, sumadas a la presión de los grupos ultracatólicos, ‘resucitan’ el espíritu de las manifestaciones contra el matrimonio igualitario, Educación para la Ciudadanía o las ‘misas de Colón’ durante la etapa de Zapatero
Un cura asiste a uno de los rezos del rosario frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz | Alberto Pozas _____________________
Jesús Bastante, El Diario, 27 de diciembre de 2025
“Por si no éramos pocos, parieron los obispos”. Un destacado dirigente socialista apuntaba esta semana su malestar ante el creciente protagonismo de algunos responsables de la Conferencia Episcopal, azuzando la crispación y lanzando mensajes contra el Gobierno, que rompen la tradicional neutralidad que se presumía a la Iglesia católica desde la Transición.
Y es que, tal y como confiesan en privado miembros del Gobierno, “parece que la Iglesia ha vuelto a recuperar las pancartas contra el PSOE que ya blandieron hace veinte años”, en referencia a las manifestaciones que tuvieron lugar durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, con una veintena de prelados en primera fila, protestando contra Educación para la Ciudadanía, el matrimonio igualitario o promoviendo las tristemente famosas ‘misas en Colón’ el último fin de semana de diciembre, que se convirtieron en auténticos mítines comandados por los obispos contra el Gobierno y que, desde la jubilación del cardenal Rouco Varela, no se han repetido. Al menos, organizadas por la diócesis de Madrid.
La presidencia de Argüello en la Conferencia Episcopal ha estado marcada por ataques al Ejecutivo y por la defensa de ideas cercanas a la extrema derecha. «El Gobierno ha conseguido que Roma sea un interlocutor más directo y eso está en la base del cabreo interno de Argüello», señala el periodista Jesús Bastante
Luis Argüello, en un congreso de la Fundación Pablo VI en 2022 | Europa Press _______________________________
Pablo de la Serna, InfoLibre, 20 de diciembre de 2025
Las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, reclamando que Pedro Sánchez se someta a una cuestión de confianza, dimita o convoque elecciones anticipadas no son un hecho inédito en la historia reciente de la Iglesia española. Los obispos han opinado —y a menudo con dureza— sobre la política nacional desde la Transición, especialmente frente a los Gobiernos socialistas. Desde las advertencias contra la ley del aborto de Felipe González hasta las campañas contra el matrimonio igualitario o Educación para la Ciudadanía durante los mandatos de José Luis Rodríguez Zapatero, los choques han sido recurrentes.
Sin embargo, el momento, el tono y el respaldo institucional en el que se producen estas declaraciones han generado una crisis entre la Iglesia y el Gobierno de mayor calado. La diferencia es que ahora esas palabras llegan desde la presidencia de la CEE, en un momento de debilidad interna de la institución y con el Gobierno negociando los principales asuntos Iglesia-Estado directamente con el Vaticano, al margen de Añastro.
El presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, mantiene un diálogo con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, Madrid, 17 de diciembre | EFE/ Borja Sanchez-Trillo _________________________
Esther Palomera, El Diario, 18 de diciembre de 2025
Hola, Juan.
Hoy toca hablar de la Iglesia. Del presidente de la Conferencia Episcopal. De sus análisis políticos. Y de sus anhelos, que nada tienen que ver con recuperar fieles, ni con acabar con la pederastia, ni con impartir su doctrina social, sino con un cambio de gobierno. “Cuestión de confianza, moción de censura o elecciones”, ha declarado un reincidente Luis Argüello, que ya en junio pasado pidió al Gobierno que llamara a las urnas de forma inmediata.
La Iglesia toma así de nuevo partido. Lo de perder su papel central en el Estado, tras el final del franquismo, no es algo que haya superado pese a los casi 50 años de democracia, un trato más que privilegiado respecto a otras confesiones y una Constitución que, en su artículo 16, establece que España es un estado aconfesional y que ninguna religión tendrá carácter estatal.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), durante la entrevista con La Vanguardia | Dani Duch ______________________
Isabel Garcia Pagan, La Vanguardia, 17 de diciembre de 2025
El Atlas de la Polarización que elabora desde hace años More in Common revela que cinco millones de españoles han roto con su familia o amistades por discusiones políticas en el último año. La “toxicidad”, la “deshumanización y ridiculización” del adversario político, y no solo la sabiduría del cuñado pelma, está reventando las comidas y cenas de Navidad. La bronca familiar ya no es cosa del procés y Catalunya. En 2017, algunos medios exhibían supuestas rupturas entre padres e hijos, matrimonios y amigos por culpa del independentismo; y Ciudadanos y el PP se hacían eco de un drama que no era. El cantante de Love of Lesbian, Santi Balmes, habló por todos para deshacer el entuerto político y periodístico: “Cuando oigo que el procés ha roto familias, pienso que no se querían demasiado”.
Ya no hay procés que valga como excusa. Ahora resulta que quien polariza en España son Pedro Sánchez y Santiago Abascal, sin pensar en que las reuniones familiares en esta época del año son una tortura, sin más, que algunos han decidido evitar. La Navidad ideal no existe y hasta el @diostuitero amenaza con salir corriendo “cualquier día de estos” con la cruz a cuestas.