Sor Citroën o el feminismo sin subvenciones

enero 28, 2019

…en la relación de entidades subvencionadas el pasado año por la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, consta que 287.610 euros fueron destinados a nueve congregaciones provinciales de Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, y que 573.177 euros fueron a parar a otras tantas asociaciones regidas por monjas…

Fotograma de la película Sor Citroen, dirigida por Pedro Lazaga, 1967

Maria Jesús Ruiz, CaoCultura, 28 de enero de 2019

En el minuto cuarenta de Sor Citroën (1967) la hermana Tomasa Carrasco (Gracita Morales), haciendo su ronda petitoria por un edificio del extrarradio madrileño, llama a la puerta de Rosalía, una antigua pupila del convento que creyó solucionada su vida “de locuela” al casarse con un honrado pescadero del mercado con prometedor nombre de apóstol:  don Santiago. Rosalía recibe indignada a la monja, le enseña los moretones de la cara, el pecho, los brazos, producidos por las palizas que le da su marido y le reprocha haberle aconsejado con tanta insistencia un matrimonio que, para ella, se ha convertido en una cárcel y en una continua tortura.

Resultaría inverosímil una escena tan áspera en el cine amable del franquismo si no fuese seguida del remedio que la hermana Tomasa pone al conflicto. Sin pensárselo dos veces, la monja se dirige a la pescadería donde trabaja el esposo maltratador y le reprocha el trato violento que le dispensa a su mujer, argumentando que esta de ningún modo lo merece, pues “es más buena que el pan”. El marido, en un principio, se justifica diciendo que a las mujeres hay que tenerlas a raya y que Rosalía “es una manirrota, ni sabe cocinar, ni sabe coser, ni sabe planchar y, además, la miran”, aunque finalmente se aviene a razones, regala una hermosa merluza a la monja y más o menos promete no perseverar en su violencia conyugal. Asunto solucionado. Lee el resto de esta entrada »


Ideología o teología de género. Escribe José Antonio Martín Pallín

enero 16, 2019

Martín Pallín, Público, 16 de enero de 2019

Nuestra sociedad carece de una base educativa que inicie a los escolares en los rudimentos esenciales para entablar un debate, con eficacia oratoria y capacidad dialéctica suficiente que permita alumbrar una solución, lo más racionalmente posible, a los conflictos que alteran nuestra vida diaria.  Esta carencia se ha puesto de manifiesto, una vez más, con ocasión de la  repetitiva algarabía motivada por la sentencia de Apelación del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, que condena, a nueve años de prisión, a la jauría componente de La Manada. Las posiciones me han parecido, estridentes, compulsivas y peligrosas para el equilibrio del Estado de derecho. Sin duda volverán a repetirse, cuando se pronuncie el Tribunal Supremo.

La polémica ha entrelazado un cúmulo de cuestiones que nada tienen que ver entre sí, como es el de la libertad provisional en espera de juicio o de sentencia firme, la ideología de género, el machismo, la violencia intrafamiliar o en el ámbito doméstico. En estas condiciones es difícil, por no decir imposible, encontrar una vía que nos permita avanzar en una grave cuestión  que indudablemente preocupa a la sociedad española que conviven a diario con muertes y agresiones a mujeres derivadas de relaciones familiares o de sentimientos primitivos machistas que no han sido corregidos a pesar del transcurso de los años. En mi opinión se ha puesto el acento, una vez más, en la utilización del derecho penal como elemento disuasorio, olvidando la fuerza desactivadora que tiene una educación permanente, desde la infancia, sobre la ancestral y bíblica relación entre el hombre y la mujer.

Se ha prescindido de un factor que ha gravitado durante varios siglos sobre la convivencia y que sigue teniendo impacto sobre nuestra vida y relaciones sociales. Nuestra Constitución, en el texto laica, mantiene un especial reconocimiento a las creencias religiosas de la sociedad española, indudablemente extraídas de las doctrinas de la Iglesia Católica. La inmensa mayoría de los que se proclaman católicos: que curiosa la distinción entre practicantes y no practicantes, desconocen la Historia y la doctrina presente de su Jefe espiritual y sus pastores. Lee el resto de esta entrada »


Del género manipulador, por Elisa Beni

enero 6, 2019

“Con la ideología de género el hombre pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo, se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo y se convierte en un dios para sí mismo”  Joseph Aloisius Ratzinger. Benedicto XVI

El Diario, 6 de enero de 2019

Han conseguido instalar en los medios y en las redes un debate falso y viejo. Ese es su éxito y nuestro error. El ansia por el poder de algunos ha permitido que un concepto vacuo y falso inventado por los ultras católicos y avalado por el Vaticano más reaccionario se convierta en parte del debate público en España, cuando no tiene nada que ver con la realidad social de este país. Así quieren, poco a poco, llevarnos hacia su objetivo que no es otro que la teocracia. O de cómo el neofascismo -español, latinoamericano, polaco- tiene un componente ultra católico que se mantiene oculto y que no podemos menos que denunciar.

La ideología de género no existe. La ideología de género es el nombre que el Vaticano y los ayatolás del catolicismo le dieron a todos aquellos avances en materia de mujeres y de minorías que no les gustaban porque, según afirman, contradicen sus principios normativos sobre la familia tradicional y el papel de la mujer en la misma. Las primeras reacciones ultramontanas de los católicos ultras surgieron a raíz de las conclusiones de la Conferencia de Pekín de 1995 auspiciada por Naciones Unidas. Ahí nació esa bestia negra que, según ellos, se denomina ideología de género y que ha venido para destruir al hombre porque “la ideología de género es la rebelión de la criatura contra su propia condición de criatura”, en palabras de Benedicto XVI aunque todo lo empezó Juan Pablo II y de esas fuentes bebieron los Legionarios, los kikos, los opusinos y hasta los de esa secta secreta llamada El Yunque que ha sido acusada por ex miembros de Vox de financiarlos. Una maldita “ideología de género” por la que criminalizan también a la ONU y a todas sus agencias. Lee el resto de esta entrada »