El Día de Asturias asoma con silencio, pereza y arzobispo

agosto 31, 2019

El Día de Asturias no puede seguir expresándose en una ceremonia cuyo protocolo pone al poder político por debajo de la jerarquía eclesiástica

Adrián Barbón saluda al arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.

Acto de la toma de posesión de los miembros del Gobierno del Principado / Adrián Barbón saluda al arzobispo de Oviedo / Foto Miki López_Fuente

Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 31 de agosto de 2019

Enseguida llega el Día de Asturias. Llega todos los años, como un susto, cuando todavía no despegamos de nosotros las últimas hebras de la modorra de agosto. La jornada viene distinguiéndose por cierta forma de silencio y por cierta forma de tradicionalidad. Pocas veces Asturias es motivo de atención informativa, por incomunicada que esté o por excepcional que sea su declive. Si no hay alguna truculencia, los asuntos de aquí son inexistentes. El 8 de setiembre es el día en que Asturias está por un momento en el centro del escenario. Por eso es el día en que más se nota que el dos por ciento del Estado que es Asturias es inaudible en el murmullo ibérico. No solo es el día que más se oye el silencio fuera, sino también dentro.

El Día de Asturias aún no tiene cuerpo y contenido dentro de la propia Asturias. Y además del silencio, la tradición. Las tradiciones nos gustan porque nos identifican y dan raíz. Pero no debemos olvidar de qué están hechas y que muchas veces hay que entresacar sus materiales como cuando había que desparramar las lentejas en la mesa para quitar el grijo que llevaban disuelto. Las tradiciones las sostiene la complacencia colectiva en reconocerse como grupo, pero también la simple pereza y rutina. No hace falta ser un fanático de la corrección política para comprender el racismo torpón de la imagen de marca de los Conguitos, desde el nombre que parece una rechifla del Congo, hasta la imagen física que hace comicidad de los rasgos raciales africanos. Es difícil explicar a un extranjero de visita que ni siquiera habíamos reparado en caso tan llamativo. Los Conguitos siempre estuvieron ahí en el quiosco, la costumbre hace que no reparemos en ello y la inercia y la pereza hace que tampoco derrochemos indignación. Las tradiciones son siempre fósiles de costumbres o hechos pasados sin motivación presente, y a veces son una especie de sonda por la que el pasado sigue bombeando materiales dañinos impropios de los tiempos. El Día de Asturias está montado sobre un armazón tradicional que incluye un pasado de guerreros heroicos tirando morrillos a infieles con Vírgenes haciendo milagros y un presente de dirigentes políticos en misa genuflexos ante el arzobispo. A ocho días del Día de Asturias sólo se intuye esa pereza que mantiene el bombeo del pasado. Lee el resto de esta entrada »


Los bienes de la Iglesia y otros males (de la socialdemocracia)

agosto 28, 2019

Aznar remontó las entrañas de la dictadura hasta 1946 para encontrar una ley que diera a los obispos licencia para apropiarse de lo que no era suyo. Y encontró que aquella ley de 1946 era demasiado moderna…

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Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 28 de agosto de 2019

En 1946 los calzoncillos de los varones en España siempre eran blancos. Hasta tres décadas después no hubo esa prenda en colores. Faltaban todavía 50 años para que hubiera teléfonos móviles y DVDs. No podía haberlos: 1946 era 30 años antes de las cintas de vídeo VHS. Solo había radio, faltaban 10 años para que llegara la televisión, 26 años para que hubiera televisión en color y 44 años para que hubiera más de dos canales y se pudiera zapear en España. Todavía faltaban 7 años para que hubiera gas butano en las casas. Y solo hacía 8 años que era legal que una mujer casada trabajara en España. El año 1946 fue hace mucho tiempo y más en una oscura dictadura.

De aquel mundo antiguo de 1946 es la ley por la que los obispos pueden inmatricular edificios y espacios públicos. Aznar remontó las entrañas de la dictadura hasta 1946 para encontrar una ley que diera a los obispos licencia para apropiarse de lo que no era suyo. Y encontró que aquella ley de 1946 era demasiado moderna. En 1998 Aznar amplió los privilegios que la ley de 1946 daba a los obispos para actuar como notarios y registradores. La Iglesia se apropió de unas 30.000 propiedades en estos últimos años. Bastaría la Mezquita de Córdoba para llamar saqueo a lo que Aznar propició. Aznar hizo legal el expolio y los obispos se lanzaron a la rapiña sin pudor, con voracidad y sin reparar en el qué dirán.

En los rincones patrios de los privilegiados, nuestra transición se hizo digna de El Gatopardo: se cambió todo para que todo siguiera igual.

 


Libertad (y la risa de la derecha)

agosto 17, 2019

Enrique del Teso sobre la libertad, las censuras y los pactos

Obra de Joaquín Torres-García.

Obra de Joaquín Torres-García

Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 17 de agosto de 2019

Libertad es la palabra de estos días, por las censuras a grupos musicales y por el pacto de las derechas en Madrid. El anhelo de libertad de las derechas madrileñas es tal que la sola reiteración de esa palabra las hermanó y confundió en un solo ser. Vox y PP dijeron a C’s que querían libertad. ¿Qué se puede decir ante eso? ¿Cómo podría Aguado no cargar con una Vicepresidencia para la libertad? Ayuso se fajaba defendiendo a Abascal, Aguado nadaba en la moderación en la extrema derecha y Monasterio lucía el candor del encuentro después del malentendido. Debemos ya de dejar de hablar de las derechas en plural: es una derecha única, y las diferencias que se quiera ver entre ellas son puro trile. C’s siempre fue solo una marca de repuesto del PP. Y la relación del PP con Vox no es como la del PSOE con Podemos o IU. Vox es mucho de lo que el PP no quiere parecer y en realidad es. Podemos e IU son mucho de lo que el PSOE quiere parecer y en realidad no es. Por eso el deslizamiento del PP hacia Vox es fluido y el del PSOE hacia la izquierda es remolón y áspero. Pablo Iglesias debería considerar rechazar las ofertas vaporosas del PSOE, darle la investidura gratis como mal menor y, libre de compromisos, anunciar iniciativas legislativas que obliguen al PSOE a ser lo que quiere parecer o a dejar de parecer lo que no es.

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La Iglesia y sus ideologías y que predique el nuncio

julio 6, 2019

Renzo Fratini y Felipe VI, 2015 / Imagen Nunciatura Apostólica en España

Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 6 de julio de 2019

Hace catorce años yo tenía una situación familiar normal y corriente. Como no soy Sergio Ramos, basta con lo básico: estaba casado, tenía una hija y un hijo. En ese momento el gobierno de Zapatero elabora una ley que permite que se casen personas del mismo sexo. Y entonces ocurrió con mi normalísima familia lo que tenía que ocurrir. Absolutamente nada. Habían tronado púlpitos eclesiales y atahonas conservadoras con que las familias como la mía estaban en peligro, clamaron en manifestaciones y anunciaron oscuridades. Como era de temer, lo ocurrido hace catorce años mejoró la vida de algunos y no perjudicó a nadie, salvo a los metomentodo episcopales y su fijación por la entrepierna de los demás. Vistos de cerca, los homosexuales parecen tan normales que lo sucedido hace catorce años, no solo fue inofensivo, sino justo, la reparación de una desigualdad necia. El problema del prejuicio, y su hermano mayor el odio, es que anida en esa zona nuestra que está fuera del razonamiento y a la que no llega el lenguaje. No les fue fácil decir cuál era el problema de aquella ley. Repetían lo de hombre y mujer, hombre y mujer, como un castañeteo mecánico de juguete averiado, balbuceaban peras y manzanas en frases que no sabían acabar y la única frase que podían pronunciar con sujeto y predicado era aquella de que no lo llamen matrimonio. Todo aquel rugido era por un problema léxico, qué gracia. Pero les pasa con más cosas. Con la igualdad de hombre y mujer, sin ir más lejos. La jerarquía eclesiástica da lenguaje, soporte dogmático y horma emocional a un principio conservador según el cual hombres y mujeres tienen distintos cometidos familiares y sociales, el hombre tiene una jerarquía y una responsabilidad superior y la relación entre los dos sexos es una versión de la que se da entre los adultos y los menores. Y de nuevo es difícil expresar este prejuicio cuando se habla de brecha salarial, de agresiones sexuales o de violencia de género. Tanto, que los metomentodo episcopales hablan muy poco de este tipo de cosas, con lo dados que son a hurgar desde los púlpitos en las vidas ajenas.

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Pactos con mil ausentes al fondo y una Manada en el redil

junio 22, 2019

La violencia de género incomoda a la derecha y a la Iglesia, porque los materiales que quedan sobre la mesa cuando se pasa esa violencia por la trituradora apelan enseguida a una sociedad desigual entre hombres y mujeres.

Foto Fernando Sánchez, El Diario.es / Manifestación feminista frente al Tribunal Supremo, 11 de junio de 2019

Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 22 de junio de 2019

Los números redondos tienen algo de remanso. Si las cosas que se suceden son algo que fluye, cuando se acumulan hasta juntar un número redondo parece que ese flujo se detiene en remolinos perezosos e invita a la recapitulación y la búsqueda de sentido. Se llegó a mil mujeres asesinadas desde 2003. Un número redondo, que se refuerza con unos pactos políticos en los que se discute si eso es una tragedia, un fastidio o solo cosas que pasan; y con un Supremo que tuvo que decidir si en España es legal violar.

Decir que PP y C’s están pactando con la extrema derecha a veces resulta demasiado abstracto. Concretemos. Están pactando negar que ese número redondo de mujeres muertas constituya un fenómeno del que haya que ocuparse. Pactan dejar de poner medios y esfuerzos para combatir la violencia machista. Por supuesto, nadie va a negar que esas mujeres murieron asesinadas. Lo que pactan es negar que esas muertes tengan algo de particular y que haya un patrón violento específico, negocian el abracadabra que hace desaparecer la violencia machista diluyéndola en hechos inespecíficos (la maldad, la locura, el crimen). Y le añaden algunas mezquindades para simular razonamiento.

Insisten en la obviedad de que es igual el asesinato de una mujer que el de un hombre, como si hubiera alguna ley que diga otra cosa. La violencia machista es muy distinta del terrorismo, en génesis y procedimientos. Pero, como son dos formas de violencia sistémica, el recuerdo del terrorismo ayuda a reconocer lo evidente. Un crimen siempre fue un crimen, lo cometiera ETA o un delincuente común. Cuando las leyes tipificaron cierta violencia como violencia terrorista, no agraviaron a unas víctimas respecto a otras. Simplemente, establecieron que se trataba de una violencia con un patrón diferente que no se podía enfrentar con los recursos normales. Si se hubiera negado la existencia del terrorismo y se hubiera pretendido enfrentar el problema con la vigilancia policial normal, ETA se hubiera hecho con el territorio en unos meses. Que una mujer mate a un hombre es delincuencia común a la que se hace frente con los recursos y procedimientos normales. Que se asesine a una mujer por su condición de mujer (por razones sexuales, de posesión, de dominio o similares), en la familia o fuera de ella, es la reproducción de un patrón muy complejo de violencia que necesita de una acción policial, legal, judicial y educativa específica. Tan crimen es uno como otro, pero uno es sistémico y necesita procedimientos y recursos especiales para ser enfrentado. Esto lo entiende hasta Toni Cantó. Lee el resto de esta entrada »