Agua va

junio 20, 2019

Bien está que desaparezcan ciertos usos que no pintan nada en las prácticas municipales

“Bendición de las aguas” 2016, con presencia de Sanz Montes / Foto La Nueva España

Alejandro Ortea, La Nueva España, 20 de junio de 2019

La alcaldesa que acabamos de estrenar en esta nuestra querida villa marinera se abstendrá, junto al equipo de gobierno, de asistir a la misa de San Pedro y posterior bendición de las aguas. Bien está que el ayuntamiento se desprenda de ciertas adherencias que no vienen a cuento en una institución laica y aconfesional; lo contrario es una mistificación de la actividad política representativa, al menos en entidades democráticas en España y con nuestra Constitución vigente. Llama la atención de cura de San Pedro por contar en tal acto al alcalde del pueblo, pero contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Ya está bien que se le consienta, en aras del consentimiento a las libertades de expresión y culto que se le permita realizar en plena calle sus ritos y pases mágicos.

Ahora, queda el segundo paso: mover del calendario festivo la fiesta de San Pedro y colocarla en una fecha más popular y, ¿por qué no? Tan cercana como la de San Juan que en la madrugada del 24 de junio es tan celebrada por multitud de conciudadanos. ¿Tanta importancia tendrá para el beaterío militante el desplazamiento de fechas? A fin de cuentas, San Pedro ha poco que es considerada día de asueto local. Habrá que considerarlo para el año que viene. Y si el cura de San Pedro quiere salir revestido con sus galas a tirar una pileta de agua al pedrero cercano, que lo haga y que procure no entorpecer mucho el paseo de los pacíficos viandantes.

Y, con esto, nuestras felicitaciones al grupo que durante los últimos años se acercaba con sus carteles a las cercanías del evento -justo hasta la línea trazada por las fuerzas del orden- para protestar por la asistencia oficial de la representación municipal a misa y bendición de las aguas. Este año, un problema ético y estético menos. Lee el resto de esta entrada »


Laicismo y respeto

junio 20, 2019

Los actos religiosos atañen únicamente a los que profesan una determinada fe

Ana González, Alcaldesa del Ayuntamiento de Gijón. 20 de junio de 2019
La Nueva España

Nuestra Constitución establece que en España no existe ninguna religión con carácter estatal. Eso implica que no hay una confesión que tenga un carácter público o, por decirlo de otra forma, adquiera prioridad sobre otras. Por lo tanto, nuestra Carta Magna consagra a España como un Estado laico, ya que según la Real Academia el laicismo no es otra cosa que la “independencia del individuo o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”.

En estos días he hecho pública mi decisión de no participar en la bendición de las aguas desde el Campo Valdés en el día de San Pedro. Contra lo que argumentan las personas que han criticado mi postura, debo decir que, si he tomado esa determinación, ha sido precisamente por una cuestión de respeto. El Ayuntamiento de Gijón/Xixón, y en este caso específico su alcaldesa, ha de representar a toda la ciudadanía, lo que implica desempeñar una actitud que abarque las creencias de todas y todos. Los actos de carácter estrictamente religioso representan o atañen únicamente a quienes profesan una determinada fe, y una representante pública no puede adoptar una posición de parte porque iría en contra de la misma esencia de su cargo. La religión pertenece a la esfera de lo privado, y en ese ámbito cada persona es muy libre de adoptar a título individual las posturas que considere pertinentes. Pero cuando se representa a toda una sociedad, que además quiso definirse a sí misma como aconfesional al aprobar la Constitución en el referéndum de 1978, hay que separar lo particular de lo general y tener muy en cuenta que por suerte, desde hace poco más de 40 años, en España la fe ya no está vinculada de ningún modo a las instituciones públicas. Lee el resto de esta entrada »


Razones y tradiciones

junio 20, 2019

Reflexiones a propósito de las declaraciones de los concejales de la oposición sobre la no presencia de la Alcaldesa en el rito católico de la bendición de las aguas

Luis Fernández, presidente de Asturias Laica / 20 de junio de 2019

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Gijón, Alberto López-Asenjo, entiende que la ceremonia de bendición de las aguas «trasciende de lo estrictamente religioso». Es decir, entiende que la justificación de su asistencia no se apoya en la creencia en que el oficiante del rito es alguien “ordenado” por un ser superior que transmite sus poderes a una porción de agua con la que se salpica la orilla del mar. Ser superior que, agradecido por la presencia de los participantes, va a influir en las condiciones de la naturaleza para que éstas sean favorables a los invocantes (el favor cambia con el tiempo, lo que empezó siendo una plegaria para que las aguas fueran generosas con los pescadores se convierte en una petición de buen tiempo para que abunde el turismo). Según el edil su justificación se apoya, “transcendiendo todo eso”, en una supuesta tradición, por lo que advierte: «quien no respeta a sus tradiciones, no se respeta a sí mismo».

Llama la atención la frivolidad con que se desprecia a los verdaderamente creyentes quienes, después de asistir a una ceremonia destinada a convertir el pan y el vino en la carne y la sangre de su dios, salen a la orilla a implorarle por su futuro (al menos todo eso dice el oficiante). Algo tan singular según sus creencias es “trascendido”, según López-Asenjo, por la costumbre repetida de salpicar el mar.

Y para remachar lo importante de las costumbres reiteradas se admoniza a los dubitativos con aquello de que «quien no respeta a sus tradiciones, no se respeta a sí mismo». Lee el resto de esta entrada »


Avanzar en laicidad

enero 17, 2019

Afirmar que el hecho de que los “principios democráticos”, como es el proyecto laicista, sigan en nuestros días en un segundo o tercer plano de prioridades políticas no nos conduce nada más que a la injusticia y a propiciar fanatismos indeseables

El delegado de Enseñanza de la Diócesis de Cartagena, José Ruiz, junto a el Obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes / El Diario.es

Juan Antonio Gallego Capel, El Diario, 17 de enero de 2019

La democracia o es laica o no es democracia; es decir, es vital acoger la pluralidad de ideologías y sistemas de valores presentes en la sociedad como fruto de la libertad de conciencia de las personas. Una de las bases fundamentales de los sistemas sociales democráticos es precisamente buscar la organización de la convivencia en común desde el pluralismo (lo cual implica no simplemente vivir en comunidad, sino la voluntad de diálogo para construir juntos) y, por tanto, no puede fundamentarse en una única religión, filosofía o ideología.

En 1979, el espíritu de la Constitución dejaba atrás la España ultracatólica, el nacionalcatolicismo de la dictadura, consagrando en su artículo 16 la garantía de “libertad religiosa y de culto” y que “ninguna confesión” tendría carácter estatal. España es, por tanto, un estado aconfesional, o lo que es lo mismo, laico, simplemente por cuanto no tiene una confesión oficial.

Se tiene un concepto bastante alejado de la realidad, y fuertes contradicciones en cuanto la defensa y los principios democráticos que la socialdemocracia siempre ha defendido. La idea que tienen algunos sobre la laicidad consiste en recalcar que, por encima de todo, están las tradiciones y los eventos culturales. Se atreven al afirmar que “el PSOE es un partido laico, y, por eso, respetan y defienden al máximo el principio de laicidad y neutralidad confesional en el ámbito institucional”. Pero, ¿quién dice que no se han de respetar las tradiciones? Claro que sí, pero ello no quiere decir que desde nuestras ciudades y pueblos se deba participar como representantes del pueblo, porque el pueblo insisto, es plural. Lee el resto de esta entrada »


La educación, la Iglesia y la valentía

octubre 1, 2018

Con las reducciones horaria de 2015, comenzaron a sobrar “catequistas” en Andalucía que mantuvieron igualmente su puesto de trabajo: Un 12% del profesorado de Religión católica lleva tres años cobrando por dar unas clases que no imparte… El Gobierno de Susana Díaz localiza a 263 profesores sin horario lectivo completo y advierte de que “no puede comprobar” si otros 1.895 docentes “cumplen con la jornada por la que están contratados”… (eldiario.es).

Sobre esta situación, escribe hoy Lucrecia Hevia en eldiario.es, 1 de octubre de 2018

La responsabilidad de que se esté gastando dinero público en horas de religión que no se imparten es  de unas administraciones públicas que han estado varios cursos mirando hacia otro lado

Imaginen que en una escuela hay una serie de profesores de matemáticas sin carga lectiva ninguna. No pueden impartir su clase porque no tienen horas suficientes, se han contratado demasiados profesores de matemáticas. Pero tampoco pueden hacer otra cosa (hacer refuerzo, sustituciones) porque la ley no se lo permite. Imaginen que siguen cobrando su sueldo público pese a todo. Y esto, en medio de la crisis.

Imaginen que una administración autonómica conoce este problema desde casi el principio porque los directores de los centros han alertado de lo que sucede. Imaginen que saben lo que pasa pero es un tema espinoso este de las matemáticas, porque hay quien dice que el alumnado debería tener más horas de la materia. Pero la Junta cree que es bastante con lo puesto aunque no quiere entrar en si hay muchos o pocos profesores, y si alguno cobra sin trabajar porque claro, entraría de conflicto con las familias que quieren más matemáticas en el aula. Así que hace como que no pasa nada. Y que todo siga igual.

Imaginen un Ministerio de Educación que también conoce prácticamente desde el principio esta “anomalía” pero con tal de no pelearse con el sindicato de profesores de matemáticas, ni mira. Porque el sindicato de Matemáticas dice que no se mueva nada porque nunca se sabe si se van a aumentar un año de estos las horas. Y el sindicato de matemáticas es muy influyente en la sociedad. Lee el resto de esta entrada »


¿Hasta cuándo un estado semiconfesional?

septiembre 26, 2018

Raquel Ortiz, coordinadora de Valencia Laica
Levante, 26 de septiembre de 2018

El pasado martes 18, València Laica celebró un acto en la Universitat de València que desbordó completamente el aforo y cuyo título era El Estado laico, un reto inaplazable. Desde creencias e ideologías variadas hemos coincidido en la urgente necesidad del Estado laico como modelo de convivencia.

Voces desde Redes Cristianas, Europa Laica, desde Juezas y Jueces para la Democracia y tantas otras asociaciones que aunque no estaban allí –Avall, masonería, agnósticos y tantas más– comparten esta exigencia del Estado laico. Diversidad en las conciencias, pero todos reivindicando la necesidad de unas instituciones absolutamente neutrales que realmente representen a toda la ciudadanía y no solamente a católicos.

El laicismo es un modelo de Estado, el más democrático hasta la fecha. No es una ideología, ni una religión, ni una moda. Es el modelo de convivencia por excelencia para que nadie quede excluido y todos quepan. La misma igualdad real y jurídica para todas las personas. Un modelo de transversalidad donde todo el arco político debería implicarse. El laicismo no es de derechas ni de izquierdas, conviene a toda la ciudadanía. Lee el resto de esta entrada »


Estado Laico: Iguales en la diversidad

septiembre 22, 2018

#IglesiaYEstadoAsuntoSeparado

El medio metraje “Estado laico: iguales en la diversidad” (2018), estrenado en Argentina el pasado 20 de septiembre, está producido por la Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL), y Católicas por el Derecho a Decidir Argentina. De la cámara y de la edición se encargó Activismo Audiovisual, (canal en Youtube)

CAEL “es un conglomerado de organizaciones y personas con un objetivo común. Luchar por un Estado laico en Argentina. El Estado laico supone la autonomía de lo político ante lo religioso, que el poder civil no se recueste en símbolos y poderes religiosos para obtener legitimidad. Y más que eso, una cultura ciudadana y política que garantice la libertad de conciencia, la no discriminación y que amplíe derechos”.

Por su parte, Católicas por el Derecho a Decidir Argentina se definen como “un movimiento autónomo de personas católicas, comprometidas con la defensa de los derechos de las mujeres, especialmente los que se refieren a la sexualidad y a la reproducción humana, y a una vida libre de violencia y discriminación. Trabaja por la equidad en las relaciones de género y por la ciudadanía de las mujeres contrarrestando, desde una perspectiva teológica y feminista, los fundamentalismos religiosos. Sus acciones se remontan al año 1993 y en la actualidad está constituida como una asociación civil sin fines de lucro”.

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