Los evangélicos en la política de América latina

mayo 23, 2021

Así influyen los evangélicos en la política regional latinoamericana (Vídeo)

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Un hombre reza en una iglesia evangélica, en Bogotá, Colombia / AP Foto / Fernando Vergara

García-Ruiz Jesús, Michel Patrick, « América latina: los evangélicos en la política », Études no. 0, 2021, 23 de mayo de 2021

21 millones en 1980, 46 millones en 1990, de 80 a 90 millones en 2000: los evangélicos en América Latina representan hoy cerca del 40 % de la población en Guatemala, el 25 % en Chile, el 22 % en El Salvador y, sin duda, más del 23 % en Brasil. Esta expansión debía tener necesariamente efectos en el terreno político. En 2010, la primera vuelta de la elección presidencial en Brasil puso en evidencia el peso de la referencia religiosa en el espacio público. Para muchos observadores , la adscripción de la candidata verde, Marina Silva, a la Assembleia de Deus permite explicar el resultado del escrutinio, tan brillante como inesperado para ella. En campaña, navegó constantemente entre la ecología y la religión y, en este último terreno, no vaciló en atacar a la candidata de Lula —a quien otros tildaron de ser solo una “cristiana en vísperas de elección”—, por la cuestión del aborto, entre otras, lo que le permitió forzar a Dilma Rousseff a una segunda vuelta. Y numerosos pastores siguieron su ejemplo: “Alerta al pueblo de Dios. Únanse. ¡No voten a Dilma Rousseff!”.

El giro hacia la política

Al final de los 70, el surgimiento de un nuevo neopentecostalismo, dedicado a proveer a su base social (clase media, burguesía, oligarquía, funcionarios públicos) de los elementos capaces de justificar el estatus que detenta o al que aspira, significó un giro que implicaría tanto una transformación de la relación con la política como una búsqueda de nuevas estrategias.

La visión pentecostal del mundo como lugar de tránsito fue reinterpretada en América Latina por los neopentecostalistas, cuya escatología de carácter postmilenarista los hace concebirlo como un espacio de reconquista. Al estar el Reino aquí abajo, el mundo se vuelve un lugar competitivo y de ejercicio del poder. Con ello se plantea la cuestión de la participación de los cristianos en la vida pública. Este ingreso a la política fue promovido por teóricos norteamericanos (Paul D. Henry, John H. Yoder, Gary North) provenientes, sobre todo, del Instituto Teológico de Tejas, donde se han formado numerosos dirigentes latinoamericanos. Pero serán principalmente los televangelistas, como Pat Robertson o Jimmy Swaggart, los encargados de propagar los fundamentos conceptuales de esta “nueva visión”, que exige al creyente involucrarse en la construcción del Reino. En efecto, como afirma John Stott, es forzoso impedir que “Satanás y el Reino de las Tinieblas se consideren los maestros absolutos del poder político […]. El reino de Cristo abarca toda la realidad de la existencia histórica de los seres humanos, incluida su dimensión económica, social y política”

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Evangélicos

abril 11, 2021

sadaba

Javier Sádaba / Juan Lozano / Fuente foto

Javier Sádaba, Público, 11 de abril de 2021

Los llamados evangélicos evangelistas son una amplia rama del protestantismo y que tiene su inspiración en Lutero. Lutero rompe con Roma y, esa es su intención, intenta retornar a la pureza de los inicios frente a la supuesta corrupción del Vaticano. Si en Roma existe una cabeza, el Papa, que manda sobre el resto de los creyentes cristianos, el protestantismo se parece a un archipiélago con muchas islas, algunas de estas de nuevo subdivididas.

A pesar de sus diferencias internas, evangélicos y romanos se declaran cristianos puesto que tienen creencias básicas comunes. Por ejemplo, Jesús es el Hijo de Dios que nos redimirá del pecado y nos salvará en una vida futura feliz. Tales creencias las basan en unos libros sagrados, los evangelios, que estarían revelados por el mismo Dios. Es verdad que lo que está escrito en los citados evangelios los católicos lo toman de una manera más amplia y alegórica, mientras que los evangelistas se agarran a lo escrito como si el texto fuera en sí mismo divino. De ahí su fundamentalismo, su integrismo y su dogmatismo.

Los evangelistas, y dejando atrás su historia, se están extendiendo por el mundo de modo imparable. Las causas de dicha expansión son varias. Por citar algunas, el poder económico, con el que les es fácil penetrar en las capas populares más empobrecidas. Téngase en cuenta que su base reside en Estados Unidos. En este aguerrido, económicamente y militarmente, país, la mitad de la población es evangelista, con la cantidad de ramificaciones antes citada, como es el caso, y es un ejemplo, de los pentecostalistas o los metodistas. De ahí sale buena parte del dinero que se derramará después, en nombre de un Dios Salvador, a lo largo del mundo. Por otro lado, no habría que olvidar el decaimiento del catolicismo romano. El catolicismo se ha hecho viejo y le falta, además, el ardor proselitista que les sobra a los evangélicos. Nada extraño que allí en donde antes se profesaba la fe católica ahora tomen el relevo los evangélicos. Es este un fenómeno que se da en muchos grupos y movimientos. Una vez que las ideas y los ideales se hacen difusos la derrota se disimula con palabras, gestos o una simple liturgia. El evangélico, sin embargo, se emociona, canta, grita, reza en común con las manos unidas y forma, así, una comunidad enfebrecida que se lleva por delante lo que comienza a contemplarse como algo sin fuerza ni firmeza.

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