De la guerra, de la paz y de las religiones, de necropolítica y necroliberalismo, de ecocidio y violencia de género…, de todo ello habló el teólogo y escritor Juan José Tamayo en su conferencia Guerra y paz. ¿De que lado están las religiones?
Ulpiano Álvarez, Juan José Tamayo y Luis Fernández | Gijón, Centro de Cultura Antiguo Instituto _____________
Asturias Laica, 7 de abril de 2026
«La paz es un bien preciado pero frágil y amenazado», así comenzaba Juan José Tamayo su conferencia, -tras una didáctica introducción-, este lunes en Gijón, en el Salón de actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto, un salón abarrotado y con personas sin poder entrar.
De la presentación del ponente, de la relación de todos los méritos y cargos que ostenta Juan José Tamayo, se encargó el presidente del Ateneo Republicano, Ulpiano Álvarez, acompañado en la mesa por Luis Fernández, presidente de Asturias Laica que intervendría brevemente.
El acto estuvo organizado, además de por las asociaciones cuyos presidentes acompañaron al conferenciante en la mesa, por el Ateneo Obrero de Gijón.
Teólogo, filósofo y escritor, Juan José Tamayo estará este lunes en Gijón para reunirse durante la mañana con los alumnos del Instituto Padre Feijoo de La Calzada y para ofrecer durante la tarde una conferencia en el salón de actos del Antiguo Instituto (19 horas) organizada por el Ateneo Republicano de Asturias, el Ateneo Obrero de Gijón y Asturias Laica.
–’Guerra y paz. ¿De qué lado están las religiones? es el título de su conferencia. ¡Vaya pregunta!
–Tiene su dificultad, no es fácil encontrar respuestas.
–Estas guerras que vivimos: EE UU, Irán, Israel, Líbano. ¿Qué tienen de religiosas o son solo económicas?
–Fundamentalmente son guerras económicas para ocupar nuevas tierras con grandes beneficios, y también para intentar demostrar quién tiene la hegemonía, no solo económica sino también política, pero en el trasfondo hay una motivación religiosa. En el caso de Israel contra el pueblo palestino y el sur del Líbano la motivación es religiosa. Netanyahu, que se mueve en un ámbito de judaísmo ultraortodoxo, sigue defendiendo los principios de Israel como tierra prometida y pueblo elegido, por lo tanto cualquier concesión a los palestinos supone un retroceso en la realización del reino de Dios.
La Santa Sede ha ratificado la convención sobre la eliminación discriminación racial, la convención contra la tortura y la convención sobre los derechos del niño. No se ha sumado a los pactos de derechos civiles y políticos, ni a los relacionados con los derechos de la mujer. Tampoco a los que protegen a migrantes ni contra las desapariciones forzadas.
El papa León en la misa del jueves santo este 2 de abril de 2026 en Roma| Reuters/Vincenzo Livieri __________________
Hay, junto a la declaración universal de 1948, la piedra angular, nueve tratados fundamentales internacionales sobre Derechos Humanos, según la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas. La Santa Sede, que tiene un estatus particular en la ONU, de observador permanente, solo ha ratificado tres de ellos, la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial (1965), la convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (1984) y la convención sobre los derechos del niño (1989).
Así, la Santa Sede no ha expresado su consentimiento, según los datos publicados por la organización de Naciones Unidas (ONU), al pacto de Derechos Civiles y Políticos; el Comité de Derechos Humanos (1966); la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación sobre la mujer (1979); la convención sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (1990); la convención para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas (2006), y la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006).
Conferencia en el Salón de actos del Antiguo Instituto el 6 de abril
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Asturias Laica, 27 de marzo de 2026
Organizada por el Ateneo Republicano de Asturias y Asturias Laica, con la colaboración del Ateneo Obrero de Gijón, el lunes 6 de abril Juan José Tamayo dará una charla en el salón de Actos del Antiguo Instituto con el título Guerra y paz. ¿De qué lado están las religiones? a las 19:00 h.
Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 7 de octubre de 1946), es doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid, miembro del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación y de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones, cofundador y secretario general de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII, y profesor invitado en numerosas universidades latinoamericanas, europeas y estadounidenses. De 2002 a 2020 fue director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III de Madrid, de la que ahora es profesor emérito. Es cofundador y actual Secretario General de la progresista Asociación de Teólogos Juan XXIII, miembro de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones, del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación y del Consejo de Dirección del Foro Ibn Arabi.Es figura clave de la teología de la liberación, la teología feminista y el diálogo interreligioso e intercultural en Europa y América Latina.
El 8 de marzo me parece una fecha muy oportuna para reflexionar sobre uno de los patriarcados todavía más poderosos e influyentes: Me refiero al patriarcado de las religiones: Uno de los últimos bastiones en el mantenimiento de un tercer tipo de patriarcado: el de «Extremoduro»
El 8 de marzo me parece una fecha muy oportuna para reflexionar sobre uno de los patriarcados todavía más poderosos e influyentes en el imaginario social, en las orientaciones ideológicas de la ciudadanía y en el mantenimiento de las prácticas sexistas en la sociedad en general y en las actitudes, las mentes y las conciencias de las personas vinculadas directa o indirectamente a los diferentes sistemas de creencias. Me refiero al patriarcado de las religiones, que yo he definido como “Extremoduro”, tomando el nombre del grupo musical extremeño que se autodefine como “rock trangresivo urbano”.
El patriarcado es un sistema de dominación estructural y permanente de las mujeres, las niñas, los niños y de los sectores más vulnerables de la sociedad, basado en la masculinidad hegemónica, que constituye el fundamento del poder de los varones, del sometimiento a las mujeres, de la legitimación de la discriminación e incluso de la violencia de género. Considera al varón como referente de lo humano y de los valores morales. Utiliza el concepto “hombre” para referirse a los varones y a las mujeres con expresa exclusión de estas en el lenguaje y niega que dicho uso sea excluyente porque se entiende que es genérico.
Los datos del Barómetro sobre Religión y Creencias en España de 2025 confirman que no estamos ante un retorno del catolicismo, sino ante una reconfiguración profunda del campo religioso
Un grupo de religiosas durante el concierto de la banda de pop cristiano Hakuna, en La Puerta del Sol el 28 de diciembre | Santi Burgos _________________
Juan José Tamayo, José Antonio Vázquez, El País, 6 de enero de 2025
En los últimos tiempos se ha instalado en ciertos discursos mediáticos, eclesiásticos y políticos la idea de que estaríamos asistiendo a un “renacer católico”, especialmente entre la juventud.
El éxito de figuras culturales como Rosalía o la película Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa, 2025) por un lado, y el auge de movimientos como Hakuna, Emmanuel o Effetá, por otro, han sido utilizados como pruebas de una supuesta reconfiguración religiosa que devolvería la centralidad al catolicismo en una sociedad secularizada. Sin embargo, esta lectura resulta profundamente engañosa. Lo que muestran los datos sociológicos es que la secularización no ha desaparecido; se ha transformado.
La sociología de la religión describe la secularización como el proceso mediante el cual amplios sectores de la vida social se emancipan del control religioso. Este proceso no implica simplemente la pérdida de creencias, sino la afirmación de la autonomía humana.
Numerosos han sido los informes y las denuncias de tan poco ejemplar comportamiento enviados por los colectivos citados al Nuncio del papa en España, a los papas Francisco y León XIV y a los diferentes presidentes de la Conferencia Episcopal Española. ¿Resultado? La callada por respuesta
El obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, saluda al papa León XIV en el Vaticano el pasado mes de junio | Vatican Media-Fuente ________________________
Juan José Tamayo, InfoLibre, 1 de diciembre de 2025
El papa León XIV ha aceptado la dimisión de Rafael Zornoza como obispo de Cádiz y Ceuta, quien ha gobernado la diócesis durante 14 años como un rey absoluto en un reino de Taifas de manera autoritaria con total impunidad y sin ningún control del Vaticano, que es quien nombra a los obispos. La respuesta del obispo dimitido al papa no se ha hecho esperar, y no ha sido precisamente de protesta o de malestar por la medida tomada.
Todo lo contrario, le ha expresado su sincero agradecimiento por tres razones: “su comprensión y cercanía pastoral”, el haberle concedido poder de dedicarse plenamente a los tratamientos médicos por el cáncer que padece y que desconocíamos, y el poder atender, “con serenidad y confianza en Dios”, a su defensa por “una acusación injusta y falsa”. ¡Siempre apelando a Dios y confiando en él en situaciones límite como si fuera un “tapaagujeros” o un paracaídas que salvara de un aterrizaje mortal!
Para nadie es un secreto que la jerarquía católica española, instalada cómodamente en la dictadura franquista por los múltiples privilegios del régimen y por la consideración de la Iglesia católica como la religión del Estado, tardó en encontrar su lugar en la democracia.
Desde que durante la Transición fue perdiendo su pretensión de co-gobernante, co-legisladora y co-ejecutora de la justicia, su estrategia ha sido el apoyo a la derecha política, cultural y moral y la crítica de las políticas de izquierda. Y lo ha hecho de múltiples formas: desde los púlpitos y a través de documentos oficiales y de la participación en manifestaciones contrarias a las políticas educativas no confesionales, al matrimonio igualitario, a la interrupción voluntaria del embarazo, a las leyes de memoria histórica, etc.
Pero el actual presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, en su pretensión de cogobernante político, ha dado un paso más que hasta ahora no se había producido. En declaraciones a ABC, alegando la corrupción existente y el “bloqueo institucional”, ha pedido la convocatoria de elecciones generales, uniéndose así al acoso y derribo del Gobierno que viene practicando el PP y Vox desde el comienzo de la legislatura. En la misma entrevista minusvalora la petición pública de perdón del presidente del Gobierno calificándola de “gesto humanamente reconocible, pero políticamente irrelevante”.
Para el teólogo, pensador y profesor Juan José Tamayo, la irrupción de la cúpula de los obispos en política, con la petición de elecciones y alabanzas al rey, supone «una toma de postura partidista a favor del PP y de Vox intolerable, que demuestra una vez más más de qué lado político está la jerarquía católica y de manera especial su presidente, Luis Argüello, que está marcando a la Conferencia Episcopal Española una orientación política no compartida por un importante sector de la misma«.
Tamayo acaba de publicar un nuevo libro, titulado Cristianismo radical (Editorial Trotta), prologado por Leonardo Boff, uno de los grandes exponentes de la teología de la liberación. En él, Tamayo analiza lo que hoy -a partir de la raíz, de la figura de Jesús de Nazaret- implica ser cristiano y plantea, a lo largo del volumen, diversas soluciones a los dilemas éticos y morales del presente, para componer prácticamente un programa total, en el que se abraza la laicidad, el feminismo, la igualdad y el antidogmatismo, entre otros puntos clave.
En conversación telefónica con Público -acompañada de alguna respuesta por escrito- Tamayo, además de dar cuenta de los temas tratados en el volumen, responde también a las cuestiones de actualidad que le plantea este periódico.
La disputa sobre la eliminación del Código Penal del delito contra los sentimientos religiosos y la polémica en torno a la estampa mostrada por Lalachus en fin de año reactivan la discusión sobre los límites del humor aplicado a estas creencias
Lalachus enseñando su estampa de la vaquilla del Grand Prix durante las campanadas de Nochevieja / Imagen base RTVE ______________
Fuente: Edu Galán, Juan José Tamayo, El País, 22 de enero de 2025
Es una discusión recurrente a lo largo de los años, pero la polémica por la exhibición de una imagen durante la retransmisión de las campanadas de Nochevieja en Televisión Española ha vuelto a poner en el foco la cuestión del tratamiento de la religión en el humor y la conveniencia de retirar del Código Penal el delito de ofensas a los sentimientos religiosos.
Edu Galán y Juan José Tamayo ofrecen sus puntos de vista.
Tómese una blasfemia a diario · Edu Galán
Más vale tarde, programa de La Sexta. Hace unos años. Nos convocaron de improviso a Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, y a mí. La cuestión a debate: una de las múltiples polémicas excretadas por su propia congregación. Recoloqué mi día con dificultad. Me recogieron una hora antes de la tertulia. En la sala de invitados, corría el tiempo y no nos llamaban. Carajo. De pronto, a diez minutos del final, una regidora nos grapó y con rapidez nos arrastraron dentro. Entonces, justo al borde del plató, nos comunicaron que había estallado una guerra en Laponia —¿o en Ruritania?— y, desgraciadamente, no saldríamos al directo. A nuestra puñetera casa, vamos. Tome aire, el tilín de mis vértebras rumbeando, y exclamé la ya tradicional imprecación asturiana: “¡Me cago en dios!”. Un “¡me cago en dios!” deleitoso, apoyado el “en dios” sobre el “me cago”. Cual brizna, la “o” de “dios” hizo eco y sus átomos se encalomaron en el tímpano de Polonia.