La capilla estaba en penumbra; al pie del altar sobre una tarima había una mesa camilla iluminada por un flexo que proyectaba contra las paredes la sombra puntiaguda, tenebrosa, del director de los ejercicios espirituales allí sentado, quien en ese momento describía minuciosamente las penas del infierno sin escatimar ningún horror. Decía que este castigo podía caer sobre un niño de siete años recién llegado al uso de razón que cometía su primer pecado o sobre un viejo a punto de morir que lo cometiera en plena agonía después de una vida intachable. Ambos serían condenados al fuego eterno para toda la eternidad.
¿Qué era la eternidad? Si una hormiga diera vueltas alrededor de la tierra, cuando llegara a partirla en dos mitades, la eternidad alcanzaría el primer segundo. El terror llenaba toda la capilla y yo era uno de aquellos adolescentes aterrorizado. Pero había una única solución: no caer en el pecado, no tener un solo pensamiento impuro. En ese caso el infierno se transformaría en el paraíso.
Los matriculados en la escuela pública caen más de un 20% en diez años. Aunque Asturias mantiene el empleo del profesorado gracias a un acuerdo firmado en 2022
«Cada vez hay menos niños en las aulas y, de esos, cada vez menos se matriculan en la asignatura de Religión». Gonzalo Menéndez, de USO, resume así la realidad de una materia y un profesorado que, sin duda, han vivido tiempos mejores. Sigue perdiendo alumnos la materia: 370.000 en un lustro en toda España. Y Asturias no es ajena a la situación.
La enseñanza de la religión católica y de las otras religiones con las que el Estado español ha suscrito los correspondientes acuerdos (evangélica, judía e islámica), se imparten en el segundo ciclo de Educación Infantil, Educación Primaria, ESO y Bachillerato, tanto en centros públicos como privados. Tales enseñanzas son de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para el alumnado.
Innerarity concluye que la religión contemporánea, al estar más alejada de la pretensión de controlar la totalidad de la vida , podría incluso ser más coherente con la naturaleza democrática y la experiencia espiritual libre
El artículo de Daniel Innerarity titulado ¿Vuelve la religión? fue publicado el 20 de febrero de este año en El País. Para el filósofo la “vuelta de la religión” no implica un retorno a las instituciones religiosas tradicionales ni una recuperación de su antigua capacidad para estructurar la sociedad. Según él lo que observamos hoy es un fenómeno distinto: una circulación ecléctica y descontextualizada de elementos religiosos que las personas utilizan de manera personal y selectiva. Desde esta perspectiva, Innerarity concluye que la religión contemporánea, al estar más alejada de la pretensión de controlar la totalidad de la vida, podría incluso ser más coherente con la naturaleza democrática y la experiencia espiritual libre.
Pero la interpretacion de Innerarity parece dejar de lado que el supuesto “ retorno de lo sagrado” no es una deriva espontánea hacia una espiritualidad íntima, sino una arquitectura deliberada. No, la religión no vuelve porque hayamos alcanzado un clímax de libertad secular o porque el individuo esté componiendo libremente su puzle existencial. No hay un puzzle de libre elección donde cada uno pueda quedarse con lo que más le gusta : vuelve porque ha sido reconvertida en un instrumento de la ultraderecha.
En algún momento cantan «soy un novio de la Muerte», «un», no «el»; se ve que ella mantiene relaciones abiertas, pero dicen asimismo que es «leal», de modo que son relaciones consentidas por todas las partes
Imágenes del traslado y entronización del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas. Málaga 2026 | Ayto. de Málaga ___________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 9 de abril de 2026
Cuando desperté, la Legión todavía estaba allí.
En la tele. Durante horas. Ahora los soldados llevaban, brazos y mentones en alto, al Cristo de la Buena Muerte, sin duda un guiño en defensa del derecho a la eutanasia y a la muerte digna en general. También lo llamaban en la tele el Cristo de Mena, seguro que otro gesto progresista, en este caso a favor de los menores extranjeros no acompañados.
Unas horas antes me había dormido –tras pasar una noche regulera por la literalmente conmovedora música cofrade–, viendo en la misma TVE o en la pública andaluza Canal Cofrade –también llamada Canal Sur– el espectáculo de la Legión desembarcando en Málaga para trasladar a ese Cristo a 160-180 pulsaciones por minuto, o algo así. No veía esos saltitos rápidos y en fila desde que, de pequeño, el profe falangista de gimnasia nos decía «¡marquen puntas!». Emociona ver cómo algunos a quienes la camisa se les ha quedado estrecha –y no siempre a la altura del pecho– llevan el ritmo sin importarles la taquicardia. Son tan machos –y algunas, tan hembras– que he propuesto que el año que viene no porten ese crucifijo tan llevadero, sino la Cruz de Cuelgamuros hasta su barco, con todo lo que esto resignificaría.
El renacer del espíritu religioso no se aprecia en las aulas españolas. Más bien al contrario. El declive de la asignatura de Religión se ha acelerado en los últimos años tras la aprobación de la actual ley educativa, la Lomloe. La clase ha perdido 369.807 alumnos en un lustro en las etapas donde se imparte -Primaria, ESO y Bachillerato-, 10 veces más de lo que ha caído el número total de estudiantes en el mismo periodo por la evolución demográfica, según refleja la estadística oficial en el documento Las cifras de la educación en España 2026.
El bajón de alumnado y la reducción de horas semanales que se imparte de la materia en buena parte de España desde la entrada en vigor de la Lomloe, al tiempo que el número de profesores de Religión se ha mantenido prácticamente igual (12.554, según el último dato oficial) hace que muchos docentes tengan más horas de contrato que clases que dar.
La creencia no ha vuelto en su función estructuradora de la sociedad, con la pretensión de recuperar la antigua función de regular el espacio social en su totalidad
Circulan últimamente canciones, películas, videojuegos, eventos musicales de temática religiosa que son interpretados como la vuelta de algo que había desaparecido. Por supuesto que nada de ello tiene la densidad y coherencia de una cosmovisión religiosa completa, pero suscita diversos interrogantes en cuanto a su sentido y, sobre todo, acerca de nuestra condición humana. En el fondo se trata de símbolos descontextualizados que hoy sirven más de adorno que para simbolizar aquella totalidad que significaban en otros momentos de religiones omniabarcantes.
Con la religión desprovista de su antiguo simbolismo totalizador, como alusión u ornamento, ¿vuelve la religión en su tradicional formato? Mi tesis es que no nos encontramos ante un retorno de la creencia en su función estructuradora de la sociedad; no vuelven las religiones con la pretensión de recuperar la antigua función de regular el espacio social en su totalidad.
‘Sobrevivir al paraíso: más allá de los Testigos de Jehová’ es una serie documental de tres episodios que llega a HBO Max el 20 de febrero. «Tienen una comunidad importante aquí en España, y en el mundo también. Tuvieron derecho a réplica, nos hubiese encantado, pero no pudo ser», cuenta el director, Pablo Aguinaga
HBO Max estrena ‘Sobrevivir al paraíso: más allá de los Testigos de Jehová’ / HBO Max ______________
«Son una secta destructiva«. Esa es la afirmación que incesantemente se repite en el histórico juicio celebrado en 2022 en Madrid -y cuya causa sigue abierta a la espera de sentencia firme- en el que los integrantes de la Asociación de Víctimas de los Testigos de Jehová se defienden ante la demanda interpuesta por la organización para obligarles a eliminar el término ‘víctimas’ de su denominación. Un proceso clave porque, por primera vez, la sentencia de la jueza la calificó así, como “secta destructiva”, después de escuchar los testimonios de muchos de sus exmiembros.
Este es uno de los puntos culminantes de Sobrevivir al paraíso: más allá de los Testigos de Jehová, la nueva serie documental que llega el próximo 20 de febrero a HBO Max y que explora, a través de los testimonios de personas que abandonaron la organización por diferentes motivos, expertos en sectas o periodistas, cómo funciona esta influyente institución fundada en 1881 en Estados Unidos. El espectador acompaña así a las víctimas en su experiencia: desde sus inicios en esa familia de amor y fe, pasando por su traumática expulsión o abandono, hasta conseguir unirse en el dolor y autodenominarse ‘víctimas’.
Cada vez más prospera el discurso que trata de ofrecer certezas a los jóvenes en supuesta contraposición al “pensamiento único” progresista. Su objetivo, sostiene Nuria Alabao, es “redefinir qué conflictos son políticamente legítimos y desplazar el debate social y redistributivo hacia guerras culturales”
Gregorio Luri, Jacques Philippe, Juan Manuel de Prada, Jano García, Ana Iris Simón, Antonini de Jiménez y Juan Soto Ivars | infoLibre __________________
“El péndulo da señales de estar recorriendo el camino inverso”. La frase es de Juan Soto Ivars y fue incluida en un artículo del diario conservador Abc de hace apenas unos días. En él, este periodista y escritor, considerado uno de los intelectuales más influyentes en la construcción del discurso neotradicionalista en España, razonaba la tesis de que, después de décadas de hegemonía cultural de la izquierda, “ha empezado a percibirse un cambio que corre parejo a las opciones de gobierno de los partidos conservadores en Occidente”.
Un ejemplo de ese movimiento pendular ha sido el evento El Despertar, organizado por el laboratorio de ideas It’s Time To Think (ITTT) en el Palacio Vistalegre de Madrid el pasado fin de semana, que congregó a más de 6.000 jóvenes en una jornada que contó con ponentes como Antonini de Jiménez (economista y youtuber neoliberal), Jano García (evangelista contra el consenso progresista, la justicia social y la multiculturalidad), Ana Iris Simón (figura puente entre el tradicionalismo y la crítica materialista), el sacerdote Jacques Philippe (profeta de la reflexión interior frente a la sociedad de consumo) y el propio Soto Ivars.
La Iglesia es una institución profundamente misógina y homófoba que ha marcado de forma grosera los modos de vida. El auge del imaginario católico no es inocente ni decorativo: es política cultural. Mística, cine y pop como blanqueamiento de una institución misógina y homófoba.
Imagen promocional de la película Los domingos (Ruiz de Azúa, 2025) | David Herranz _____________________
En el último curso de la licenciatura, especialmente en los meses finales, tuve la sensación de haber aprendido a estudiar de veras, aunque para entonces parecía un superpoder un poco inútil. Era gratificante salir de algunas de las clases tan fascinada por lo que se había contado que, con un esquema y sin mayor esfuerzo, seguiría mantener aquello en mi memoria no solo para los exámenes, también mirar incluso para tratar de y pensar mejor a partir de ese momento.
Me ocurría sobre todo con una asignatura en la que el profesor hablaba sobre la estética de ciertas creaciones literarias y cinematográficas, también de lo social. Entre las cosas más impactantes –por darnos cuenta de cómo habían sido normalizadas hasta la indiferencia– analizamos, por ejemplo, por qué por aquel entonces un porcentaje nada desdeñable de gente se manifestaba contra la guerra ataviada con prendas de mimético militar.
Identificamos el casi risible retrofuturo en los libros de William Gibson y vimos, por supuesto, El triunfo de la voluntad , de Leni Riefenstahl, la potencia y armonía de aquellos cuerpos sobre el fondo de esvásticas y demás parafernalia nazi. La frase que resume todo aquello es lapidaria: “Las palabras se discuten, los símbolos se siguen”.
A partir de la fotografía más lejana hecha nunca de la Tierra, Sagan reflexiona con una lucidez y una profundidad poética apabullante acerca de las miserias de la ambición humana, para terminar lanzando un aviso a los navegantes creyentes: la salvación no nos vendrá de fuera; estamos a nuestra sola merced
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Carlos López-Keller, InfoLibre, 18 de enero de 2026
Hará unos meses me crucé por la calle con un chaval que llevaba al colegio, con mucho cuidado, una bonita maqueta del Sistema Solar. El trabajo era notable: pegados sobre unos pequeños vástagos de madera, ahí estaban en corcho el Sol naranja, Mercurio gris, Venus blanco, la Tierra azul, Marte rojo, Júpiter de colores, Saturno con sus anillos, Urano y Neptuno blanco azulados. El niño tenía motivos para estar orgulloso aunque, en realidad, la maqueta adolecía de un problema crítico de escala y perspectiva. Lejos de ser anecdótico, este error es relevante, porque muestra cómo nos vemos, cómo nos queremos ver a nosotros mismos en el universo. ¿Qué pasaría si aquel alumno, llevado de un insólito espíritu crítico, quisiera llevar a clase un modelo del Sistema Solar a escala real? Hagámosle el trabajo; sugirámosle una escala mínimamente manejable: por ejemplo, de una milmillonésima. La Tierra tendría el tamaño de una pequeña canica; para el Sol, y aquí empiezan las dificultades, tendríamos que buscar una enorme pelota medicinal de más de un metro de diámetro, un tanto incómoda para llevar al colegio. Entonces el alumno aplicado se preguntaría a qué distancia tendrá que poner la canica de la gran pelota si quiere respetar la proporción del Sistema Solar; meditará si le cabrá en su pupitre o si, por el contrario, tendrá que utilizar todo el aula para mantener la escala. Muy optimista.