España, uno de los países más secularizados de Europa

diciembre 4, 2018

Informe “España 2018”, Universidad de Comillas

El informe ‘España 2018’ de Comillas alerta de la pérdida de compromiso religioso en las últimas tres décadas / Comillas

Jesús Bustamante. Religión digital, 4 de diciembre de 2018

Los españoles somos líderes en el apoyo a la igualdad, el rechazo a la discriminación en políticas de género o inmigración y el desprecio al fraude y la corrupción. Estos son algunos de los elementos que definen a nuestro país hoy, según el informe ‘España 2018‘ que la Universidad Pontificia Comillas presenta esta mañana.

Un informe que, por otro lado, deja datos preocupantes en lo tocante a los valores religiosos: así, España es uno de los países más secularizados de Europa, sólo por debajo de Alemania, Grecia, Eslovenia y Suecia.

En las últimas tres décadas, constata el estudio, España ha pasado de un confesionalismo prácticamente unánime (el 99% de los ciudadanos se declaraban católicos) a que uno de cada cuatro afirme, taxativamente, no creer en Dios o religión alguna.

La asistencia a servicios religiosos (católicos o no) también ha caído, de un modo incluso más acusado que en otros países. Hacia 2011 sólo uno de cada seis españoles asistía a misa u otros servicios religiosos semanalmente. En conclusión, la España de la segunda década del siglo XXI está claramente más secularizada que la España de los años ochenta y noventa. Lee el resto de esta entrada »


Escuela pública y Religión

noviembre 21, 2018

Por la fuerza de un tratado internacional no puede imponerse una asignatura que no tiene acomodo en un Estado confesional

Profesor de Religión en el instituto Vega del Jarama, en San Fernando de Henares (Madrid) / Bernardo Pérez / El País

Cayetano López, El País, 21 de noviembre de 2018

Supongamos que un país extranjero opina que la presencia de una determinada asignatura en nuestro sistema de enseñanza es insuficiente y solicita que se firme un convenio internacional que nos obligue a incorporar esa asignatura en la modalidad que mejor convenga a ese determinado país. Imagino que nuestras autoridades rechazarían de plano semejante idea y reivindicarían, en uso de nuestra soberanía, su responsabilidad en el diseño del currículo que deben estudiar nuestros escolares. Nadie puede estar más interesado en la educación de los escolares de un país que sus propias autoridades. Pues bien, esa hipótesis inaceptable es precisamente lo que sucede con la enseñanza de la Religión Católica, y el convenio internacional existe. En efecto, dicha enseñanza está regulada por los convenios con el Vaticano firmados en 1979, y que nuestros Gobiernos deben cumplir escrupulosamente. La obligatoriedad de la oferta de dicha asignatura en nuestros centros públicos se deriva de dicho convenio, así como la consideración de docentes para quienes la imparten, designados por las autoridades eclesiásticas, por encima de cualquier procedimiento para la selección del profesorado fijado en nuestras leyes.

Pongo el énfasis en el aspecto del tratado internacional porque en todos los debates y discusiones en que he participado sobre este asunto, después de hablar de los aspectos pedagógicos y formativos, la última ratio, el argumento definitivo para defender la postura de que hay que incluir la Religión Católica en la escuela, es que, sean cuales sean los argumentos que puedan aducirse, el Estado español está obligado por ese tratado internacional. Y quienes así razonan pasan, de forma inadvertida, a actuar como representantes del otro Estado firmante en lugar de ciudadanos preocupados por la calidad de nuestro sistema escolar y de nuestra democracia. Por otra parte, cuando este asunto ha sido examinado en alguna de sus vertientes por los tribunales, el fallo se ha basado exclusivamente en la existencia de un tratado que nuestras autoridades deben cumplir.

Y cuando se menciona el dichoso tratado, parece que estuviera hablándose de algo inmutable, algo así como la ley de la gravitación universal, ineludible y sobre la que no tenemos control alguno. Aunque un convenio entre dos países es algo aceptado voluntariamente por las dos partes y puede modificarse según procedimientos normalmente contemplados en él. No se trata de una circunstancia impuesta por terceros ajenos a los firmantes. Por eso es urgente que el Gobierno español requiera la modificación de los acuerdos con el Vaticano, quizá también en otros aspectos, pero desde luego en el apartado que se refiere a la enseñanza de Religión en la escuela pública. Es un obstáculo prominente en la tarea de diseñar una escuela pública eficaz en un entorno institucional no confesional. Lee el resto de esta entrada »


¿Cuáles son los países más ateos del mundo en el año 2017?

noviembre 5, 2018

Sergio Parra,  Xataca Ciencia, 5 de noviembre de 2018

Tras realizar un estudio de 60.000 personas en 68 países que fueron encuestado por WIN / Gallup en 2017 a propósito de diversas cuestiones relativas con la fe religiosa, ahora podemos hacer un ranking de países ateos en el mundo.

A la pregunta ¿te consideras una persona religiosa? todos los encuestados respondieron que sí en un 62 %. En 2005, el porcentaje para esa respuesta fue del 77%.

Los más ateos de Europa

A la pregunta sobre si se consideraban ateos, los ciudadanos de Eslovenia (28%) lideran la tabla de la liga europea, seguida por la República Checa (25%), Francia y Bélgica (ambos 21%). Luego están Suecia (18%), Islandia (17%), España (16%), Alemania y Dinamarca (ambos 14%) y el Reino Unido (11%). Noruega, Austria y Estonia tienen un 10% de ateos comprometidos, mientras que Letonia, Irlanda, Portugal y Albania tienen el 9%. Italia, sede de la Iglesia Católica, tiene un 8%.

Los únicos países no europeos que se encuentran arriba en la lista son Australia (13%) y Canadá (10%). Al mismo tiempo, Europa es el hogar de algunos de los países menos ateos del mundo: Bosnia, Macedonia y Polonia solo tienen un 1% de ateos, Bulgaria y Rumania solo el 3%.

Y en el mundo

Lee el resto de esta entrada »


La educación, la Iglesia y la valentía

octubre 1, 2018

Con las reducciones horaria de 2015, comenzaron a sobrar “catequistas” en Andalucía que mantuvieron igualmente su puesto de trabajo: Un 12% del profesorado de Religión católica lleva tres años cobrando por dar unas clases que no imparte… El Gobierno de Susana Díaz localiza a 263 profesores sin horario lectivo completo y advierte de que “no puede comprobar” si otros 1.895 docentes “cumplen con la jornada por la que están contratados”… (eldiario.es).

Sobre esta situación, escribe hoy Lucrecia Hevia en eldiario.es, 1 de octubre de 2018

La responsabilidad de que se esté gastando dinero público en horas de religión que no se imparten es  de unas administraciones públicas que han estado varios cursos mirando hacia otro lado

Imaginen que en una escuela hay una serie de profesores de matemáticas sin carga lectiva ninguna. No pueden impartir su clase porque no tienen horas suficientes, se han contratado demasiados profesores de matemáticas. Pero tampoco pueden hacer otra cosa (hacer refuerzo, sustituciones) porque la ley no se lo permite. Imaginen que siguen cobrando su sueldo público pese a todo. Y esto, en medio de la crisis.

Imaginen que una administración autonómica conoce este problema desde casi el principio porque los directores de los centros han alertado de lo que sucede. Imaginen que saben lo que pasa pero es un tema espinoso este de las matemáticas, porque hay quien dice que el alumnado debería tener más horas de la materia. Pero la Junta cree que es bastante con lo puesto aunque no quiere entrar en si hay muchos o pocos profesores, y si alguno cobra sin trabajar porque claro, entraría de conflicto con las familias que quieren más matemáticas en el aula. Así que hace como que no pasa nada. Y que todo siga igual.

Imaginen un Ministerio de Educación que también conoce prácticamente desde el principio esta “anomalía” pero con tal de no pelearse con el sindicato de profesores de matemáticas, ni mira. Porque el sindicato de Matemáticas dice que no se mueva nada porque nunca se sabe si se van a aumentar un año de estos las horas. Y el sindicato de matemáticas es muy influyente en la sociedad. Lee el resto de esta entrada »


A cuestas con la asignatura de religión

julio 18, 2018

“El franquismo supo darle a la iglesia católica uno de los mejores regalos: que la enseñanza formal estuviera siempre bajo su control directo o indirecto”

Imagen nuevatribuna.es

Jesús Parra Montero, (catedrático de Filosofía) / nuevatribuna.es, 18 de julio de 2018

Lo que fue un pacto indebido, a conveniencia de parte, por mor a la dignidad e independencia de una institución que “se considera portadora de valores como la dignidad de la persona humana, la convivencia fraterna y la auténtica solidaridad entre los hombres, no puede correr el riesgo de filtrar su doctrina a través de una determinada ideología política, pretendiendo conformar el cristianismo con ella”. Así lo afirmaba el cardenal Tarancón en el curso de su carta cristiana, en marzo de 1978, titulada “El cristiano y las ideologías”. El franquismo ha sido una “excrecencia y anomalía ideológica e histórica”, un régimen tóxico que todo cuanto tocó lo contaminó; por desgracia, su “nacional-catolicismo” (identificó su perversa dictadura fascista como “una cruzada”) significó la exclusión política de los disconformes y la total sumisión, cuando no la supresión, de los desafectos, un acentuado uniformismo político y administrativo, un descarado y arbitrario protagonismo del ejército y la responsable aquiescencia de una gran parte de la jerarquía católica, a la que, bajo “palio” cobijó y dotó de un poder poco evangélico sobre “cuerpos y almas”; a su régimen se unieron militares, falangistas, tradicionalistas, monárquicos y católicos conservadores e integristas (entre ellos, asociaciones católicas, una parte del clero y no pocas congregaciones de religiosos y religiosas), entre los que supo repartir cargos y prebendas – como señala Antonio Viñao en su artículo “La educación en el franquismo” (***)-, intentado conciliar sus intereses y acallar sus conciencias, con el objetivo de que nadie pusiera en cuestión su preeminencia, hasta ser considerado “Caudillo de España por la Gracia de Dios”. El régimen franquista nació católico. Desde su inicio la religión católica fue declarada religión oficial, prohibiendo el ejercicio de cualquier otra.

En lo que la educación se refiere, dentro de ese reparto de “cargos y prebendas”, el franquismo supo darle a la Iglesia católica uno de los mejores regalos: que la enseñanza formal estuviera siempre bajo su control directo o indirecto. La mayoría de los obispos, fueron partidarios, como establecía el anacrónico “Syllabus” (***), promulgado por Pío IX, de una educación católica controlada, dogmática y teocéntrica, que estuviera siempre bajo la tutela de la Iglesia. El dictador vio en la Iglesia Católica un factor proclive a su régimen y propicio para la unificación de España, viendo en la religión católica el único cuerpo de creencias común y fácilmente utilizable; para ello se propuso como meta homogenizar la lengua y el cuerpo de creencias y actitudes a través de la escolarización; imponiendo la inclusión en el currículum de la lengua castellana y la religión católica a toda la población, instrumentada ésta última por las congregaciones religiosas y el clero secular principalmente. La religión católica pasó a ser una materia obligatoria en todos los niveles y modalidades de enseñanza, incluida la universidad, prodigándose en todos ellos, en especial en la enseñanza primaria, las actividades, símbolos y espacios religiosos; en relación con la iniciativa privada y el principio de libre elección de centros docentes por las familias, se redujo dicha posibilidad de elección a las escuelas católicas o las de un sector público asimismo “recatolizado”. Lee el resto de esta entrada »


¿Qué pasa con la Religión?

julio 15, 2018

eldiario.es, 14 de julio de 2018

 

La tira de Vergara, 14 de julio de 2018


Juan José Tamayo: La transición religiosa

julio 12, 2018

Las medidas que garantizan la laicidad del Estado todavía no han sido adoptadas

Pedro Sánchez promete ante el rey Felipe VI el cargo de presidente del Gobierno sin presencia de la Biblia y del crucifijo. Fernando Alvarado / EFE

El País, 11 de julio de 2018. Juan José Tamayo

El gesto simbólico de Pedro Sánchez y los ministros de prometer su cargo sin la presencia del crucifijo ni la Biblia abriga la esperanza de que pueden producirse cambios importantes en las relaciones entre política y religión y, más en concreto, entre la Iglesia católica y el Estado español. Todos los presidentes anteriores prometieron o juraron su cargo delante del crucifijo, la Biblia y la Constitución, colocados al mismo nivel, con la carga simbólica de confesionalidad católica que implicaba.

Siempre me ha resultado difícil definir al Estado español en su relación con la religión. Ciertamente no es un Estado ateo, que la persiga, ni laicista, que la reduzca a la esfera privada, como tampoco confesional, en la medida en que tenga una confesión única, ya que la Constitución afirma en el artículo 16.3 que “ninguna religión tendrá carácter estatal”. Pero no me atrevería a llamarlo “laico”. El propio texto constitucional disuade de tal calificación e incurre en una contradicción manifiesta cuando, a renglón seguido, coloca a la Iglesia en una situación de privilegio al declarar que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”.

La sociedad española es una de las más secularizadas del continente europeo. Sin embargo, el Estado español conserva todavía importantes restos de nacional-catolicismo y da constantemente muestras de trato desigual para con las religiones. Y lo hace en el propio texto constitucional, en las leyes y los acuerdos con las religiones y en la actividad política cotidiana. Lee el resto de esta entrada »