Segunda entrega de tres. Esta parte analiza los mitos relacionados con la enseñanza religiosa confesional en los centros escolares, desde infantil hasta bachillerato.
Un crucifijo en un aula| Image Archivo | L.P. – Fuente ________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 15 de octubre de 2026
Con las elecciones generales del 29 de noviembre a la vista, y siendo la escuela el ámbito donde más pueden decidir los gobiernos sobre este asunto, conviene mirar con cifras en la mano qué hace hoy el sistema educativo con la religión. De ello depende que los programas se comprometan, o no, con una escuela realmente laica.
Mitos sobre el adoctrinamiento infantil en los centros escolares
Pasemos por tanto de las parroquias a las escuelas. El ámbito escolar constituye la principal vía de penetración institucional de la doctrina religiosa en la infancia, y por tanto del abuso religioso mental infantil.
«Cuatro culturas, un solo corazón» es la consigna identitaria y comunitarista, a menudo oficial e incluso turística, que en Ceuta se repite estos días de «crisis migratoria». Cuatro cavidades para cuatro religiones –cristiana, musulmana, judía e hindú-, de modo que quien no profesa ninguna de ellas, o profesa algo distinto, se queda fuera del corazón de las identidades: es un extracardíaco. Muchos extracardíacos ni siquiera querrían montar un club propio, pues precisamente rechazan las comunidades, o tribus, de corte identitario.
¿No es necesario mirar lo humano -es decir, a las personas- desde una perspectiva que vaya más allá de la fe, o la ausencia de ella, que cada cual profese? El propósito de estas líneas es examinar la crisis de Ceuta desde las coordenadas del laicismo, que, como defiende Europa Laica, no se reduce a la mera neutralidad de los Estados en cuestiones de creencias.
Durante todo este tiempo hemos venido encontrando sacerdotes deambulando por las salas de los hospitales públicos como cualquier otro personal sanitario.
El consejero de Sanidad, Antonio Sanz, con los arzobispos de Sevilla y Granada, José Ángel Saiz y José María Gil, respectivamente | Foto: Junta de Andalucia _________________
José Antonio Naz Valverde | Nueva Tribuna, 13 de agosto de 2026
– ¿El paciente de la 40 tiene cura? – Cura sí, lo que no tiene es médico.
Este mini diálogo, que ha circulado en redes sociales después de conocerse el Convenio del Servicio Andaluz de Salud con los Arzobispados andaluces para el pago de capellanes hospitalarios, refleja con simpleza y fuerza la realidad de nuestro sistema sanitario andaluz. Reducción de recursos, recortes en los cuidados y atención sanitaria y gastos inexplicables y sin sentido como los 7 millones de euros de ese convenio.
El texto pretende justificar el acuerdo como casi una obligación de las distintas normativas jurídicas
El Parlamento, reverenciando a una figura que rechaza abiertamente leyes democráticas consolidadas en el propio Parlamento, como las del matrimonio igualitario, la eutanasia o el aborto
León XIV en la reunión con participantes en la Asamblea Plenaria para el Dicasterio de la Fe | Fuente foto _________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 4 de junio de 2026
El próximo 8 de junio, las Cortes Generales vivirán una jornada inédita e histórica: la intervención del papa León XIV ante la sede de la soberanía popular y altas autoridades del Estado.
Es Caperucita rindiendo honores al lobo. El Parlamento, reverenciando a una figura que rechaza abiertamente leyes democráticas consolidadas en el propio Parlamento, como las del matrimonio igualitario, la eutanasia o el aborto, a las que califica como “pecados”, “aberraciones” o “crímenes abominables”.
Es el mundo al revés. El autócrata jefe de un Estado teocrático que no respeta derechos humanos, incluidos los de naturaleza política (y muy especialmente los de las mujeres, que son excluidas), da un repaso moral a los representantes de un Estado de derecho cuyos principales déficits democráticos se deben, precisamente, a la subordinación de parte de su soberanía a los intereses del Vaticano.
El sustrato sobre el que descansan la mayoría de las falsas tradiciones es la religión, el sentimiento religioso popular
La Legión en la Semana Santa de Málaga, Plaza de Santo Domingo |Fuente ________________
Pedro Luis Angosto, Nueva Tribuna, 9 de mayo de 2026
Decía Eugenio D’Ors, padre del fascismo español y nacionalista catalán en su primera juventud, que “todo lo que no es tradición es plagio”. Pretendía explicar de esa manera que nadie podía llegar a pintar como Pablo Picasso si antes no había intentado hacerlo como los grandes maestros clásicos.
La ciencia, el arte, el conocimiento no brotan de la nada, sino que lo hacen del tiempo, de lo que otros seres humanos hicieron en otra época, en un contexto diferente, buscando la belleza, la expresión y la mejora de la vida de sus semejantes. Si no se conoce el pasado, la posibilidad de estar plagiando la obra realizada por otro aumenta considerablemente, también la posibilidad de errar, de obrar fuera del tiempo, en un mundo que ya existió y dejó de ser.
Cuanto un Estado es más republicano más laicismo existe en este estado y que solo los enemigos del laicismo son los que quieren trocear la universalidad de los servicios públicos y su privatización o mercantilizan.
Caricatura de la Primera República publicada en la revista satírica ‘La Flaca’ _____________
Ximo Estal Lizondo, Nueva Tribuna, 20 de abril de 2026
Me gustaría empezar este artículo, indicando que el laicismo, esto es la laicidad viene de la palabra laico que significa decisión de todo el pueblo y he querido empezar con este comentario porque eso es lo que conlleva la república y tiene como objetivo primordial “la de defender y potenciar la voluntad y decisión de lo que el pueblo decide y propone».
De ahí que el título de este artículo sea consecuente, es decir, desde mi opinión como persona defensora de un estado laico, entiendo que la laicidad es una fuente del republicanismo. Es decir, que cuanto un Estado es más republicano más laicismo existe en este estado y que solo los enemigos del laicismo son los que quieren trocear la universalidad de los servicios públicos y su privatización o mercantilizan. De ahí que laicidad y republicanismo vayan de la mano.
Exigimos y demandamos que la laicidad y el estado laico sea un derecho que toda democracia necesita
En algún momento cantan «soy un novio de la Muerte», «un», no «el»; se ve que ella mantiene relaciones abiertas, pero dicen asimismo que es «leal», de modo que son relaciones consentidas por todas las partes
Imágenes del traslado y entronización del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas. Málaga 2026 | Ayto. de Málaga ___________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 9 de abril de 2026
Cuando desperté, la Legión todavía estaba allí.
En la tele. Durante horas. Ahora los soldados llevaban, brazos y mentones en alto, al Cristo de la Buena Muerte, sin duda un guiño en defensa del derecho a la eutanasia y a la muerte digna en general. También lo llamaban en la tele el Cristo de Mena, seguro que otro gesto progresista, en este caso a favor de los menores extranjeros no acompañados.
Unas horas antes me había dormido –tras pasar una noche regulera por la literalmente conmovedora música cofrade–, viendo en la misma TVE o en la pública andaluza Canal Cofrade –también llamada Canal Sur– el espectáculo de la Legión desembarcando en Málaga para trasladar a ese Cristo a 160-180 pulsaciones por minuto, o algo así. No veía esos saltitos rápidos y en fila desde que, de pequeño, el profe falangista de gimnasia nos decía «¡marquen puntas!». Emociona ver cómo algunos a quienes la camisa se les ha quedado estrecha –y no siempre a la altura del pecho– llevan el ritmo sin importarles la taquicardia. Son tan machos –y algunas, tan hembras– que he propuesto que el año que viene no porten ese crucifijo tan llevadero, sino la Cruz de Cuelgamuros hasta su barco, con todo lo que esto resignificaría.
El generar la falacia como argumento de fidelidad a los postulados católicos. Lo cual está, o ha estado siempre, muy alejado de lo que en realidad pregonan
Núñez Feijóo y Santiago Abascal en un acto institucional, 2023|Fuente foto ____________________
Ximo Estal Lizondo, Nueva Tribuna, 5 de abril de 2026
La verdad es que cuando uno analiza profundamente la actividad política en España, se observa como las falacias están en el argumentario de muchos de los partidos de nuestra escena política, sobre todo en los partidos conservadores y también en algunas instituciones que no tienen mucho que ver con la política pero que piensan y actúan como si pudieran utilizar sus medios institucionales para hacer política o condicionarla e incluso favorecer a determinados partidos o ideologías. Total, la falacia, es decir la mentira como norma política. Triste, pero bajo mi humilde opinión cierto.
Es triste ver como la Iglesia Católica en España, la cual debería ser garante de la libertad, el respeto y de poner en la sociedad la convivencia, se empeña una vez y otra en entrometerse en la política para llevar a sus seguidores a unos postulados que no van ni con el siglo donde nos encontramos, ni mucho menos con lo que se entiende que deberían pregonar en sus púlpitos y en sus mensajes. Se empeñan una vez y otra en abrir y generar en sus seguidores el odio y la crispación. El generar la falacia como argumento de fidelidad a los postulados católicos. Lo cual está, o ha estado siempre, muy alejado de lo que en realidad pregonan.
La historia del apoyo de las religiones a las mayores tiranías es larga y obscena
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Pedro López López, Nueva Tribuna, 16 de marzo de 2026
Como hemos visto, una veintena de líderes religiosos acompañaron hace una semana a Trump en el despacho oval con el objeto de rezar por él y sus victorias bélicas… a las víctimas no las alcanzaba su piadosa actitud. Bajo la invocación del pastor evangélico Greg Laurie apoyaron las letales aventuras de Trump en su curioso camino hacia el Nobel de la Paz, un camino que, igual que en la famosa 1984, nos quiere convencer de que “la guerra es la paz” sin la mínima prueba. Las fotos y vídeos mostraban a todos los reunidos en esa actitud compungida que tan bien casa con la hipocresía del fanatismo religioso.
La historia del apoyo de las religiones a las mayores tiranías es larga y obscena. Pudimos ver cómo la Iglesia católica apoyó la dictadura de Videla en Argentina, la de Pinochet en Chile o la odiosa travesía franquista en nuestro país durante cuatro décadas. Otras religiones no se han quedado atrás, pero centrándonos en las tres del libro, tanto el islam como el cristianismo y el judaísmo han apoyado igualmente regímenes tiránicos, guerras o genocidios.
Convence más la moda que la fe, y desde luego más que la racionalidad crítica.
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José María Agüera Lorente, Nueva Tribuna, 11 de febrero de 2026
«El problema de la humanidad es que las personas estúpidas y fanáticas están seguras de todo, y las inteligentes están llenas de dudas.» (Bertrand Russell: El triunfo de la estupidez)
Cuando estudié la filosofía de Marx por primera vez, de una forma superficial, allá por mi último año de bachillerato, había en mi libro de texto un recuadro en el que aparecían algunas notas biográficas del filósofo alemán. Una que me pareció especialmente curiosa por lo que tenía de paradójica es una frase que al parecer escribió en una de sus últimas cartas, a saber: «yo no soy marxista» (en el francés original en el que la expresó: moi, je ne suis pas marxiste). Una declaración con todo el sentido en un contexto en el que se fraguaban ideologías históricamente poderosas, y en el que el propio Engels llegó a redactar un borrador del famoso Manifiesto comunista (1848) en forma de catecismo.
Me imagino a ese barbudo Marx sexagenario hasta salva sea la parte de las trifulcas doctrinales sobre sus ideas y los enfrentamientos entre sus fanáticos partidarios y sus agresivos detractores, comportándose igual que los acólitos de sendas sectas antagónicas. Es como si dijese: que yo no soy ningún mesías, que lo que he hecho es pensar por mí mismo de una forma crítica para analizar y comprender el mundo en el que vivimos y las opciones que tenemos para transformarlo a mejor; si queréis creer ciegamente en algo para tener una bandera que empuñar y con la que atizarle a quien piense distinto, conmigo no contéis.