Los matriculados en la escuela pública caen más de un 20% en diez años. Aunque Asturias mantiene el empleo del profesorado gracias a un acuerdo firmado en 2022

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Olga Esteban, El Comercio, 18 de mayo de 2026
«Cada vez hay menos niños en las aulas y, de esos, cada vez menos se matriculan en la asignatura de Religión». Gonzalo Menéndez, de USO, resume así la realidad de una materia y un profesorado que, sin duda, han vivido tiempos mejores. Sigue perdiendo alumnos la materia: 370.000 en un lustro en toda España. Y Asturias no es ajena a la situación.
La enseñanza de la religión católica y de las otras religiones con las que el Estado español ha suscrito los correspondientes acuerdos (evangélica, judía e islámica), se imparten en el segundo ciclo de Educación Infantil, Educación Primaria, ESO y Bachillerato, tanto en centros públicos como privados. Tales enseñanzas son de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para el alumnado.
Según las cifras publicadas por el Ministerio de Educación en la edición de 2026 de ‘Las cifras de la educación en España. Curso 2023-2024’, un 55% del alumnado de Primaria de todo el país opta por cursar religión católica, cifra que baja al 51,10% en Secundaria y hasta el 31,66% en Bachillerato. En Asturias se mantiene la línea general. Un 58,4% del alumnado de Primaria ha elegido esa materia, frente al 55,1% en Secundaria. Donde marca Asturias mucha diferencia es en Bachillerato, donde en el último curso analizado solo optaba por religión el 14,7% de los estudiantes.
La cuestión es que los porcentajes han bajado de forma considerable en los últimos años. Primaria ha perdido un 16% de estudiantes de religión en los últimos diez cursos. Mucho más importante ha sido la caída en Bachillerato, que pierde algo más del 26% de su alumnado. Mientras tanto, en Secundaria la cifra ha aumentado: hace diez cursos se matriculaba el 45,5% de los estudiantes, diez puntos menos que ahora.
La situación es dispar si se analizan las cifras en función de la red de enseñanza. Porque donde se pierde realmente alumnado es en la escuela pública, que ha visto cómo los matriculados en Religión bajaban un 21% en estos años en la etapa de Primaria. Los concertados y los privados, aunque también han sufrido ligeros descensos, aguantan mejor el tirón.
Sin ‘asignatura espejo’
La última ley educativa mantuvo como obligatoria para los centros la oferta de esta materia, cuya calificación no obstante no es tenida en cuenta para solicitar becas, o para la selectividad. Y, además, se eliminó la posibilidad de que hubiera una ‘materia espejo’, esto es, una materia alternativa para el alumnado que no quisiera hacer Religión. En su lugar, se ha establecido una ‘atención educativa’, una hora en la que el alumnado no puede adelantar materia.
A la evolución de la natalidad y de las preferencias de familias y alumnos, se suma el hecho de que la materia de Religión ha ido perdiendo también carga lectiva con el paso del tiempo. La ley indica que debe impartirse como mínimo 45 minutos a la semana y 90 como máximo. Y cada comunidad autónoma se ha organizado en ese abanico. En Asturias, por ejemplo, se estipula una única sesión de 60 minutos. En Madrid tienen 90 minutos, repartidos en dos sesiones de 45.
En el caso de Bachillerato hay otra cuestión que ha influido: el alumnado que cursa Religión tienen una hora más de clase. Así lo había diseñado el Principado y, tras la batalla judicial emprendida por el Arzobispado, el Tribunal Supremo dio la razón al Gobierno regional. Por lo tanto, quienes cursan Religión hacen 31 horas semanales y los que no optan por estas enseñanzas, hacen 30. Lo habitual en los centros es ubicar la materia a última hora de la jornada para que, en su caso, el alumnado pueda marchar.
Todo ello, claro está, ha influido en el profesorado. En Asturias hay entre 230 y 250 docentes de religión que, cabe recordar, tiene unas características especiales: tienen que ser propuestos por el Arzobispado. En otras comunidades autónomas han surgido debates en las últimas semanas sobre la situación de muchos de estos docentes, con menos horas de clase de las que marca su contrato.
Explica Gonzalo Menéndez que no es el caso de Asturias, donde «están contratados en función de las horas de clase». Eso sí, existe un acuerdo con la Consejería de Educación, firmado hace cuatro años, para la provisión de plazas en centros públicos. Según dicho acuerdo se permite a los docentes que den clase en varios centros, de forma que puedan mantener una jornada completa. Es la fórmula que se encontró para «dar viabilidad a muchos profesores con décadas de experiencia que se iban a quedar con medias jornadas en los últimos diez años de su carrera». El acuerdo fue firmado por la entonces directora general, Eva Ledo, hoy consejera de Educación, y el comité de empresa.
«Antes había un profesor de Religión por centro, ahora no», dice Menéndez. Por eso, llegó a haber 300 docentes en Asturias. Los profesores de Religión pueden hacer alguna otra tarea, como guardias o encargarse de la Biblioteca, pero no pueden impartir ninguna otra materia (en otras comunidades, sí). Sí pueden ser tutores de un grupo de Secundaria si todo el grupo cursa Religión.

















