Solo 2 de cada 10 matrimonios se celebran por la Iglesia en España

junio 4, 2020

El número de matrimonios civiles en nuestro país aumenta un 5,5% con respecto a 2018

 

El Ayuntamiento de Murcia abre el calendario de 2020 para la ...

Boda civil en el Ayto. de Murcia / Foto Ayuntamiento, Fuente

Vida Nueva, 4 de junio de 2020

Según la serie histórica desde 2009, la cifra más baja de bodas se produjo en 2013, cuando se celebraron 156.446. A partir de ese momento, se incrementó su número: 162.554 en 2014; 168.910 en 2015, y 175.343 en 2016. En 2017 volvió a bajar hasta las 173.626, una tendencia que ha continuado en los años posteriores, con 167.613 en 2018 y 165.578 en 2019.

De estas 165.578 bodas celebradas en 2029 en nuestro país, un total de 33.869 bodas lo fueron por la Iglesia. Este dato, recogido por Europa Press de las ‘Estadísticas del movimiento natural de población. Indicadores demográficos básicos. Año 2019’ del Instituto Nacional de Estadística, (publicado este pasado miércoles), supone un 10,5% menos que en 2018.

Mientras, se celebraron 129.240 matrimonios civiles, un 5,5% más que en el año anterior, suponiendo de esta manera el 79,5% del total de matrimonios celebrados en 2019. De ellos un 3,1%  lo fueron entre parejas del mismo sexo (5.108).

Los matrimonios católicos suponen el 20,1%, mientras que los celebrados por otros ritos supusieron el 0,4% del total.

Estos datos reflejan la continua tendencia a la baja en el número de bodas celebradas por la Iglesia católica en España que se registra desde que, en 2009, el número de matrimonios civiles superase a los eclesiásticos. Asimismo, el número de parejas que contrajeron matrimonio es un 1,2% más bajo que en 2018, con un total de 165.578, la cifra más baja desde 2014. Lee el resto de esta entrada »


Adiós a Dios: la Iglesia hace números ante el avance de la secularización

diciembre 14, 2019

…Así es la Iglesia española. Puede perder terreno en la sociedad, pero no en la política. Ni en los círculos de poder. Y ha conseguido, siendo cada vez más prescindible para el pueblo, hacerse imprescindible para la Administración. Puede haber perdido la llave de las armas, pero tiene a buen recaudo las de las arcas y las aulas.  Puede que España se haya secularizado, pero el Estado no.

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Fotografía de Álvaro Minguito

Ángel Munárriz, LAU, 14 de diciembre de 2019

Crece en España la indiferencia ante Dios. La salvación pierde fuerza entre los anhelos íntimos de una población cada vez menos dispuesta a apencar sin rechistar en este valle de lágrimas a la espera de una incierta recompensa tras la muerte. Ni ofreciendo esperanza ni infundiendo miedo la religión es ya capaz de imponer su producto en un mercado ciertamente saturado de competidores civiles.

Los datos del CIS son inequívocos. Conviene no dejarse deslumbrar por el neón de ese todavía elevado porcentaje de españoles, un 68,7%, que se dicen católicos. En primer lugar, porque son casi 10 puntos menos que hace una década. Además, de esos católicos, un 56,2% no va «nunca» a misa (sin contar bodas, bautizos y comuniones). Los ateos, agnósticos y no creyentes suben con proyección exponencial: el 8,5% en 1980, el 9,8% en 1990, el 13,2% en 2000 y el 27% en 2018. En el caso de los jóvenes de 18 a 24 años, el porcentaje de no religiosos asciende al 48,9%. No hay relevo generacional.

¿Damos pues por amortizada, al menos por amenazada de extinción, a la vieja institución de la hostia y la cruz? Eh, no tan deprisa. Eso sería muy precipitado. Y no sólo porque existe en España una arraigada religiosidad popular, más cultural que espiritual, que es difícil de cuantificar pero que con toda seguridad incrementa la influencia de la Iglesia católica más allá de donde alcanzan los datos de filiación. También, y más importante aún, porque la Iglesia está compensando hábilmente –en la política, en las aulas, en el diseño mismo de la sociedad, en los círculos de poder– su retroceso en el púlpito.

Hoy la Iglesia, la misma Iglesia de los seminarios declinantes, es una institución decisiva en el modelo de funcionamiento del Estado social a través de su posición privilegiada en los ámbitos educativos, sanitario y caritativo. Hoy la Iglesia, la misma Iglesia incapaz de pastorear a un rebaño desorientado, mantiene un caudal de privilegios simbólicos, económicos, fiscales, patrimoniales, educativos y de presencia en el espacio público mayor incluso que a la salida de la Transición.

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Europa abandona el ‘laissez faire’ con la religión

septiembre 1, 2019

Aunque la sociedad es cada vez más secular, las jurisdicciones europeas están promulgando más leyes para controlar o prohibir determinadas prácticas religiosas. Especialmente del islam.

Foto: Un hombre se manifiesta contra la prohibición en Francia del 'burkini'. (Reuters)

Un hombre se manifiesta contra la prohibición en Francia del ‘burkini’. (Reuters)

A.A. El Confidencial, 1 de septiembre de 2019

La sociedad europea es cada vez más secular y menos practicante –el 55% de los jóvenes adultos europeos se considera “sin religión”, según datos de la Encuesta Social Europea 2014/16-, y pese a la importante presencia histórica del cristianismo se ha promulgado durante las últimas décadas la separación Iglesia-Estado, dejando a hacer a las religiones en el ámbito privado. Sin embargo, en los últimos años las jurisdicciones de los países europeos están promulgando más y más leyes para controlar, reducir o incluso prohibir determinadas prácticas religiosas. Y el objetivo de estas leyes es, principalmente, el islam.

Europa es, precisamente, la zona geográfica donde más han crecido las , según un análisis de la encuestadora Pew Research publicado el pasado julio. Si en 2007 la tasa de limitaciones de los gobiernos europeos sobre las distintas religiones era de 1,5 frente al 2,3 de la media global sobre un máximo de diez, en 2017 (los últimos datos que reflejan) había crecido hasta 3,0 frente al 3,4 de la media global. El doble en diez años.

Es decir, las restricciones sobre la religión impuestas por los gobiernos han crecido, pero en Europa de manera especialmente rápida y brusca, tanto porque partían de una base sin apenas restricciones y más aún tratándose de un continente que promulga el respeto total y a la libertad de culto y la tolerancia religiosa. Lee el resto de esta entrada »


Secularización y laicismo

julio 28, 2019

La décima entrega de DOMINGOS LAICOS se dedica a una tertulia sobre secularización y laicismo. Han intervenido Aureliano Sainz, catedrático de Ciencias de la Educación de la UCO y recién jubilado, y Jaime Aja, profesor de sociología de la UCO. Han coordinado el programa Ana Begaraña y José Antonio Naz.

Nuevo programa de Domingos Laicos: Secularización y Laicismo

Domingos Laicos. Paradigma Radio, 28 de julio de 2019

El debate ha sido profundo e interesante. Se ha aclarado el concepto de “Secularización”, que no es igual a laicización. Es cierto que cada vez más personas dejan de regirse por las reglas religiosas, y las autoridades no dependen de leyes religiosas. Pero no se produce la emancipación real que es el objetivo del laicismo.

En el debate se coincide en que en España se ha producido una rápida secularización en los últimos 30 años, y que en las generaciones más jóvenes está muy generalizada. Pero eso no se traduce en los distintos ámbitos de la sociedad, ni en determinados comportamientos individuales que pueden parecer contradictorios, como que haya parejas que no se casan por la Iglesia (el 75%) y luego bauticen a su hijo o hija y fomenten la celebración de la primera comunión. Los profesores participantes lo han explicado, uno desde el ámbito de la familia y las emociones y el otro desde la sociología. Las personas mayores de las familias conservan la tradición religiosa, que ha regido la sociedad española durante siglos y con marcado acento desde el golpe de Estado y la guerra civil, y a su vez influyen en los miembros más jóvenes, sobre todo en las celebraciones que son un motivo de encuentro. Por otro lado, en todas las sociedades  los ritos y las tradiciones cumplen un papel muy importante, y estas han sido y continúan siendo controladas por la Iglesia. Sin embargo, ambos coinciden en que estas aparentes contradicciones no tienen en la mayoría de los casos fondo de conciencia religiosa, se realizan como azotes sociales o familiares. Las tradiciones pueden y deben cambiarse por otras menos dependientes del control eclesiástico y con carácter más universal.

Más preocupante les parece las relaciones de la Jerarquía eclesiástica con los poderes económicos y políticos, la penetración en ellos y la fuerte capacidad de utilizarlos en su beneficio. Lee el resto de esta entrada »