Vivimos tiempos oscuros. Cuando creíamos que la luz de la razón iluminaría el porvenir y el progreso sería irreversible, el mundo se nos volvió un desquiciadero de chamanes, tarambanas y vendedores de crecepelo. En la pantalla de nuestro teléfono, el expresidente de Brasil se pega un lingotazo homeopático en medio de una pandemia. En una emisora de radio, el presentador cede el micrófono a un julái que escupe sobre la tumba de Ptolomeo y jura por todos sus muertos que la Tierra es plana. En las redes sociales, una lunática con diploma anuncia que destapará a los perpetradores del experimento climático que desató la DANA en València.
Una vez descartada la ciencia, nada escapa al regreso de lo religioso, a veces con nostalgias de la España cañí y muchas otras veces en forma de cultos nuevos. Hay sectas del burpee, gurúes, conversos y estafadores piramidales que prometen un cielo de lamborghinis y piscinas. Una devota llama «satanista» a Pedro Sánchez frente a los juzgados de Plaza de Castilla. Un influencer con ínfulas apostólicas recorre las universidades pastoreando rebaños cayetanos que lo vitorean como feligreses en el sermón de la montaña. «¿Atisbamos un momento católico?», se pregunta el ABC al tiempo que interpone sus propias conclusiones demoscópicas: los jóvenes están regresando a la religión.
Esta docente ha recuperado los cuadernos escolares de su madre entre 1931 y 1941, un viaje desde el sueño educativo republicano al adoctrinamiento del nacionalcatolicismo que presenta en Santander
La escritora María Jesús Martín-Díaz en la librería La Vorágine de Santander _______________________
Paco Gómez Nadal, El Diario, 30 de octubre de 2025
El 15 de marzo de 1938 Aurora Díaz Blasco, con tan solo 11 años de edad, reproducía en un ejercicio de clase la instrucción del Jefe del Servicio Nacional de Primera Enseñanza de los golpistas que libraban aún una guerra brutal contra el gobierno democrático de la Segunda República: “La educación que se debe dar es: religiosa, patriótica y cívica (…) Cantos populares e himnos patrióticos han de ser entonados. El retrato de nuestro invicto caudillo tiene que estar en la escuela”. Y vaya si lo estuvo.
La madre de María Jesús Martín-Díaz, autora de ‘Franco en los pupitres’ —que se presentó este miércoles 29 de octubre a las 19.30 horas en la librería La Vorágine de Santander—, era de un pequeño pueblo abulense limítrofe con la provincia de Madrid. Cuando se produjo el golpe ese pueblo se llamaba Escarabajosa, aunque en 1955 pasó a llamarse Santa María de Tiétar; entonces rozaba los 800 habitantes, hoy son poco más de 500. Allí no llegaron las bombas ni los tiros, pero sí la Falange, los curas y toda la maquinaria adoctrinadora del régimen en ciernes.
Formando parte del especial informativo que RTVE está dedicando a fosas de la Guerra Civil, se encuentra documental «La historia olvidada de Les Candases»
Cabo Peñas (Asturias) | Fotograma del documental ________________
RTVE / El Salto (Félix Población), 29 de octubre de 2025
El documental La historia olvidada de Les Candases aborda el asesinato de ocho mujeres de Candás (Asturias) que fueron arrojadas al mar desde el Cabo Peñas el 2 de junio de 1938 junto a otros cinco hombres. Varias trabajaban en la industria conservera y todas ellas, excepto María, ‘La Papona’, eran familiares de republicanos vinculados al Frente Popular, a los que buscaban los falangistas tras huir. En los días siguientes, algunos de los cuerpos fueron apareciendo en playas cercanas. Los restos de Daría González, fueron exhumados en 2017 de una fosa en el cementerio de Bañugues, donde fue enterrada en su día.
El documental, de J.K. Álvarez, cedido por el Ayuntamiento de Carreño, rescata del olvido la historia de todas ellas a través de sus familiares y de dos personas que vivieron los hechos.
Desde la institución eclesiástica aseguran que procedieron a registrar los terrenos porque en el catastro municipal constaba como titular la Colegiata de Santa María
Mirador del Bellveret i Ermita de Sant Josep i Castello | Wikimedia Commons _________________
Fuentes: Las Provincias (B. González) / Levante (Sergio Gómez), 29 de octubre de 2025
Hasta 1998, la Iglesia podía inmatricular bienes mediante certificación, pero no en el caso de los templos. Fue a partir de ese año cuando comenzó en España el proceso de inmatriculación de bienes por parte de la entidad eclesiástica, a raíz de la reforma del Reglamento Hipotecario al considerarse inconstitucional y discriminatoria la exclusión de los templos católicos de la inscripción, dado que otras confesiones sí que tenían registrados sus espacios de culto.
Así, desde 1998 y hasta 2015 la Iglesia inscribió en el Registro de la Propiedad unos 35.000 bienes, de los que alrededor de 15.000 fueron viviendas, suelos o terrenos. Uno de esos terrenos que fueron inmatriculados fueron los del Bellveret, junto a la ermita de Sant Josep, en Xàtiva, concretamente consta como propiedad de la Iglesia en el Registro desde el año 2002.
El edificio se construyó en su día en el antiguo Corral de Concejo, en un terreno de titularidad comunal y en su construcción participó el pueblo a través del sistema tradicional de hombro-vecino.
«El Centro», teleclub de Cepeda | Fuente foto _______________________
Fuentes: Cadena SER / Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla-Instagram, 29 de octubre de 2025
El grupo Memoria Cepedana, formado por vecinos y personas vinculadas a la localidad abulense de Cepeda la Mora se ha movilizado para intentar que el edificio del antiguo Teleclub ‘El Centro’ de esta localidad de nuestra provincia se mantenga como un lugar de uso público. Y por ese motivo han llevado a cabo una recogida de firmas suscrita por 441 personas.
El pasado mes de septiembre, el Obispado sacaba a subasta pública la venta de este inmueble a la que podía optar cualquier persona interesada. El edificio se construyó en su día en el antiguo Corral de Concejo, en un terreno de titularidad comunal y en su construcción participó el pueblo a través del sistema tradicional de hombro-vecino.
Charlie Kirk era un agitador de esos que convierten el odio en espectáculo. Un cóctel de racismo envuelto en bandera, machismo apoyado en la Biblia y clasismo con sonrisa de teletienda. Su talento fue hacer del insulto un negocio y del desprecio una ideología rentable. En la internacional del odio ya tenían líderes, gurús y teólogos de la intolerancia, pero les faltaba un mártir. Hasta que a Kirk lo mataron. Desde entonces, el fundamentalismo tiene un santo patrón por quien guerrear. La religión, una vez más, convertida en ariete y en herramienta de agresión.
Sí, la religión ha vuelto al centro del tablero y no precisamente por intervención divina. En España el fervor crece como una burbuja inmobiliaria. Hakuna llena estadios con su fe de festival, las cofradías del sur engordan a ritmo de tambor, las procesiones duran más que un viaje en Rodalies y en Madrid se abre una iglesia evangélica cada cuatro días. Aunque me da que esta cifra es un poco exagerada, parece que el cielo no para de abrir sucursales. Igual que se multiplicaban los videoclubes en los ochenta, ahora se abren templos con micrófono inalámbrico, luces LED y un pastor motivacional que mezcla a Jesús con coaching y criptomonedas. Hakuna concentra a jóvenes pijos, mientras que estas iglesias, ligadas al fundamentalismo latinoamericano, han encontrado un filón entre comunidades precarizadas.
La herencia de la familia Nadal-Guerrero, bien conocida en la ciudad, se ha vinculado durante años al desarrollo de una universidad, aunque acabó malvendida a través de una sociedad quebrada
Recordatorio del fallecimiento de María Catalina Nadal Guerrero | Archivo de Juan Ordóñez Bazán __________________
El 18 de septiembre de 1990 The New York Times publicó un reportaje sobre una fortuna española y un pueblo andaluz. “El futuro de Estepona está a punto de transformarse, no por los gustos de los turistas ni por la codicia de los promotores actuales, sino por decisiones tomadas hace décadas que sólo se han conocido hace poco”, contaba el enviado especial Alan Riding, fascinado por un “cuento lorquiano” de resonancias atávicas irresistibles: una historia de curas y obispos, dineros y matrimonios sin descendencia en un rincón del Mediterráneo donde “el pasado sobrevive” y “todos saludan a todos”.
Aquella fortuna recién descubierta provenía de la herencia de la familia Nadal-Guerrero, personas pías hasta el fervor, y se había concentrado en un fabuloso patrimonio inmobiliario que tenía su destino sellado en escrituras y testamentos secretos: debía servir al pueblo de Estepona (Málaga), al de Ontinyent (València), a sus parroquias y a sus jóvenes para que ellos y sobre todo ellas pudieran estudiar en la Universidad, si era católica mucho mejor.
Ayer se presentó en el Ateneo Obrero de Gijón el último libro de Rocco Rossetti
Anabel Cubero, editora de RUTA Ediciones, y Rocco Rossetti | Asturias Laica _____________________
Asturias Laica, 28 de octubre de 2025
Ayer tarde, en el Ateneo Obrero de Gijón, Rocco Rosseti presentó su último libro, «Asturias Octubre 1934. Una revolución comunitaria», editado por Ruta Ediciones, cuya editora, Anabel Cubero, le acompañó en la presentación y moderaría el coloquio. Para presentar a ambos intervendría Luis Pascual, presidente del Ateneo Obrero.
«Asturias Octubre 1934. Una revolución comunitaria» es un ensayo que aborda la revolución del 34, que, como nos adelantan en la contraportada del libro, sitúa «su valor en el convulso contexto europeo y nacional en el cual tomó forma su experiencia», y analiza «el proceso que fue preparando esta revolución y en los quince días de su vida autónoma, las motivaciones y las características humanas, las raíces antropológicas, de un experimento que se propuso, y consiguió, empezar a definir sobre nuevas bases materiales, ideales y morales la vida de las comunidades de las cuencas mineras. Es ésta la dimensión en la que podemos sentir su actualidad, sin olvidar la distancia temporal, y es este el intento de reflexión y de imaginación que se propone este ensayo».
En el programa de hoy, que hace la edición 123, Ana Baragaña y José Antonio Naz entrevistan a Jordi Lozano González, conocido como Jordi Petit, una persona referente de la lucha por los derechos a la libertad sexual. Una lucha que, ligada a la general por la democracia, le supuso conocer la cárcel franquista en varias ocasiones en los años 70.
Jordi ha trabajado y representado a organismos y asociaciones LGTBI de España e internacionales, como el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, o la International Lesbian and Gay Association (ILGA), que tiene el status de ONG consultiva del consejo de Europa, el programa antidiscriminatorio de ONUSIDA. Ha recibido reconocimientos de todo tipo, entre ellos la Medalla de Honor del Ayuntamiento de Barcelona y la Creu de Sant Jordi de la Generalitat. Y entre otras militancias, forma parte de la Asociación Catalana de Personas Ex presas políticas del franquismo.
La asociación ultra Hazte Oír vuelve a apelar ante la Audiencia de Barcelona por la caracterización del niño Jesús en una ilustración
Fragmento de la portada de la revista por la que fue querellada y en la que se representaba al niño Jesús con un emoticón de un helado de chocolateconsiderado por los querellantes como un excremento __________________
El Juzgado de Instrucción número 4 de Mataró (Barcelona) ha archivado la demanda presentada por la asociación ultra Hazte Oír contra la revista satírica Mongolia, la última que quedaba abierta de las cuatro que presentaron diferentes organizaciones conservadoras por la portada de la publicación en su último número de 2022. La querella de Hazte Oír argumentaba que la publicación ofendía ”los sentimientos religiosos».
“Se produce una situación peculiar en este Juzgado”. En estos términos se expresa la magistrada de Mataró (Barcelona) para archivar la última de las cuatro querellas o denuncias que entidades de ultraderecha han presentado contra la revista Mongolia “por idénticos hechos”, estos son: la portada que se mofaba del belén.
En un auto, al que ha tenido acceso elDiario.es, la jueza da carpetazo a la última causa que permanecía viva contra los editores de la revista, Pere Rusiñol, Darío Adanti y Fernando Luis Carballo, por un delito de ofensa a los sentimientos religiosos.