Durante la contienda, la Dirección General de Bellas Artes creó en Madrid la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico para proteger las obras de arte de todo el país
Acondicionamiento de ‘La familia de Carlos IV’ de Goya para su traslado a Valencia durante la Guerra Civil | Fondo de la Junta del Tesoro Artístico/Instituto del Patrimonio Cultural de España, Ministerio de Cultura _____________________
El 17 de julio de 1936, tras el fallido golpe de Estado del bando franquista y el estallido de la Guerra Civil que se cobró miles de vidas, se desencadenó la mayor evacuación de obras de arte de la historia de España, que cumple ahora 90 años. Solo unos días después, la Dirección General de Bellas Artes creó en Madrid la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, origen de las diversas Juntas que se formaron en la España republicana e integradas por funcionarios y voluntarios encargados de salvaguardar el patrimonio artístico, y encargada de salvar las obras de arte del Museo del Prado de las bombas.
Durante décadas, el régimen franquista construyó un relato muy diferente. La dictadura acusó a la República de azuzar a los grupos revolucionarios para quemar iglesias e imágenes religiosas. La realidad fue muy diferente. Si bien se destruyeron obras arquitectónicas, no fue con el beneplácito del Gobierno. Todo lo contrario. Su objetivo fue protegerlas. Es más, la vuelta de las obras salvadas y reunidas al finalizar la contienda fue resultado de la acción previa de la República y no de las autoridades franquistas. Todo empezó en la capital.
Pedro María Fernández Sandino, Errepublika Plaza, 6 de agosto de 2026
IV. El título III de la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas de 1933
El artículo 11: la propiedad pública nacional
El artículo 11 establecía un principio revolucionario:
Los templos de toda clase y sus edificios anexos pertenecían a la propiedad pública nacional. La ley incluía: iglesias; catedrales; parroquias; capillas; ermitas; palacios episcopales; casas rectorales; seminarios; monasterios; dependencias auxiliares.
La importancia histórica de este artículo resulta enorme. Por primera vez una ley española afirmaba expresamente que el patrimonio religioso histórico no pertenecía a una corporación privada sino a la nación. La República reconocía que dichos bienes habían sido construidos mediante el esfuerzo acumulado de generaciones enteras. Por tanto, debían permanecer vinculados al patrimonio común.
Sanjurjo y otros oficiales en el banquillo de acusados, durante su juicio (1932) | Wikipedia __________________
Pedro María Fernández Sandino, Errepublika Plaza, 15 de julio de 2026
El fracaso de la Sanjurjada no supuso el final de los intentos por derribar la Segunda República. Constituyó, por el contrario, un aprendizaje. Los conspiradores comprendieron que un pronunciamiento militar al estilo del siglo XIX ya no bastaba para acabar con un régimen que contaba con un amplio respaldo popular y con una legitimidad emanada de las urnas. Si querían triunfar, el próximo golpe debía ser cuidadosamente planificado, contar con apoyos políticos y económicos sólidos y garantizar la adhesión de las principales guarniciones militares del país.
Entre 1933 y el verano de 1936 fue tejiéndose una compleja red de complicidades en la que confluyeron generales, aristócratas, grandes propietarios, financieros, dirigentes monárquicos, tradicionalistas, falangistas y una parte significativa de la jerarquía eclesiástica. Aquella alianza no respondía a un proyecto político único; coexistían en ella monárquicos alfonsinos, carlistas, conservadores autoritarios y fascistas. Sin embargo, todos compartían un objetivo inmediato: destruir el régimen republicano antes de que las reformas emprendidas desde 1931 modificaran definitivamente la estructura económica, social y política de España.
Una visión laica y republicana sobre el mayor proceso de apropiación patrimonial de la historia contemporánea de España
Santa Cristina de Lena, Asturias. Construida hacia el año 850 es uno de los ejemplos más interesantes del arte prerrománico asturiano, incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Inmatriculada por la iglesia | Fuente foto ____________________
Pedro María Fernández Sandino, Errepublika Plaza, 6 de julio de 2026
Pocas cuestiones simbolizan con tanta claridad la persistencia de los privilegios históricos de la Iglesia católica en España como el fenómeno de las inmatriculaciones. Nos encontramos ante un proceso que, constituye uno de los mayores episodios de privatización de patrimonio colectivo de la historia contemporánea española. No se trata únicamente de una controversia jurídica o registral. Estamos ante un problema político, histórico, patrimonial y democrático que afecta a miles de iglesias, ermitas, cementerios, casas rectorales, huertas, plazas, terrenos comunales y edificios históricos que durante siglos fueron considerados bienes de uso público, comunal o perteneciente al patrimonio histórico de la nación.
La cuestión de las inmatriculaciones no puede analizarse únicamente desde la reforma hipotecaria impulsada por José María Aznar en 1998. Sus raíces se hunden en una larga evolución histórica que incluye la legislación republicana de 1931-1933, la ruptura producida por la Guerra de España, el Concordato franquista de 1953 y los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede de 1976 y 1979.
Aniversario de la II República | Ofrenda floral en la fosa común del cementerio gijonés de «El Sucu»
Actos ayer en el cementerio gijonesa de El Sucu| Foto Marcos León ______________
Asturias Laica, 15 de abril de 2026
Como todos los años, en este 2026, -95 aniversario de la II República-, Ateneo Obrero y Sociedad Cultural Gijonesa organizaron el acto que reivindica la República para rendir homenaje a quienes dieron la vida en su defensa con un acto que finalizaría con ofrenda floral en una de las fosas comunes del cementerio gijonés de El Sucu.
Al acto que, «desde un punto cívico y cultural«, como recordaría Luis Pascual, presidente del Ateneo Obrero, organiza junto a la Cultural Gijonesa se han sumado más de un centenar de personas, asociaciones como Asturias Laica o el Ateneo Republicano de Asturias, además de grupos políticos como IU y Podemos, y sindicatos como CC.OO.
Se abriría con el himno de Riego a la gaita, seguido por unas breves palabras del presidente del Ateneo, Luis Pascual, y de la Cultural Gijonesa, Pedro Roldan.
Fuente: Ateneo Obrero de Gijón, 10 de abril de 2026
Con motivo del 95 aniversario de la proclamación de la II República, se realizarán, con carácter cívico y social, una serie de actividades en torno a esta conmemoración.
El 14 de abril, día de la proclamación de la II República, está programado un acto, a las 18:00 h, en el cementerio «El Sucu», organizado, como viene siendo habitual, por el Ateneo Obrero de Gijón y la Sociedad Cultural Gijonesa, y en el participan también representantes de distintas asociaciones (Asturias Laica entre ellas), que forman parte del colectivo de Entidades Memorialistas y Republicanas de Asturias, del que forman parte los dos colectivos organizadores.
En el acto intervendrá Enrique del Teso Martín, Profesor Titular de Lingüística de la Universidad de Oviedo. Es autor de artículos especializados y de varios libros sobre lingüística y comunicación y de dos ensayos de materia sociopolítica. Dio cursos de doctorado en varias universidades extranjeras: Amherst en Massachusetts, Oriente en Venezuela y Cienfuegos, Las Villas, Varona y La Habana en Cuba. En el campo de los medios de comunicación, tiene una columna periodística primero en el diario La Voz de Asturias y ahora en Nortes, colabora regularmente con programas de radio y fue miembro del Consejo de Administración de la RTPA.
El proceso de secularización comenzado en el siglo XIX estaba muy avanzado cuando se proclamó la II República, aunque la religión aún influía enormemente en el mundo rural. Prueba de esta secularización de la sociedad eran los informes que cada 5 años remitían los párrocos a sus obispos sobre el “estado de las almas”, de los que nos habla el historiador Francisco Espinosa Maestre. En estos informes se decía que las iglesias estaban vacías, que sólo iban a misa las señoras mayores, que al cura le trataba la gente como a un hombre cualquiera, que la gente se casaba y enterraba por lo civil, etc.
Aunque no fue la única, la experiencia de enseñanza laica más larga y fructífera fue la encabezada por Francisco Giner de los Ríos: la Institución Libre de Enseñanza. Fundada en 1876 por un grupo de catedráticos expulsados de la Universidad Central de Madrid por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral (entre los que se encontraban Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón, ex presidente del poder ejecutivo de la I República, entre otros). Bajo la influencia de Giner de los Ríos y la Institución se crearon el Museo Pedagógico y la Junta para Ampliación de Estudios, de la que dependían el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales o la Residencia de Estudiantes.
Esta docente ha recuperado los cuadernos escolares de su madre entre 1931 y 1941, un viaje desde el sueño educativo republicano al adoctrinamiento del nacionalcatolicismo que presenta en Santander
La escritora María Jesús Martín-Díaz en la librería La Vorágine de Santander _______________________
Paco Gómez Nadal, El Diario, 30 de octubre de 2025
El 15 de marzo de 1938 Aurora Díaz Blasco, con tan solo 11 años de edad, reproducía en un ejercicio de clase la instrucción del Jefe del Servicio Nacional de Primera Enseñanza de los golpistas que libraban aún una guerra brutal contra el gobierno democrático de la Segunda República: “La educación que se debe dar es: religiosa, patriótica y cívica (…) Cantos populares e himnos patrióticos han de ser entonados. El retrato de nuestro invicto caudillo tiene que estar en la escuela”. Y vaya si lo estuvo.
La madre de María Jesús Martín-Díaz, autora de ‘Franco en los pupitres’ —que se presentó este miércoles 29 de octubre a las 19.30 horas en la librería La Vorágine de Santander—, era de un pequeño pueblo abulense limítrofe con la provincia de Madrid. Cuando se produjo el golpe ese pueblo se llamaba Escarabajosa, aunque en 1955 pasó a llamarse Santa María de Tiétar; entonces rozaba los 800 habitantes, hoy son poco más de 500. Allí no llegaron las bombas ni los tiros, pero sí la Falange, los curas y toda la maquinaria adoctrinadora del régimen en ciernes.
Ofrenda floral en la Fosa Común del cementerio de El Sucu, en Gijón
Asturias Laicaen la ofrenda floral ___________________
15 de marzo de 2025
Ayer, 14 de abril, un año más el Ateneo Obrero y la Sociedad Cultural Gijonesa organizaron un sencillo acto conmemorativo de la proclamación de la II República, reivindicando el pasado y mirando hacia el futuro, como recordaría Pedro Roldán, presidente de la Cultural Gijonesa.
Este año, además, en colaboración con el Ateneo Republicano, se pudo contar con una invitada de honor, Carmen Negrín Fetter, nieta de quien fuera presidente del Gobierno de la República, Juan Negrín, que se había desplazado desde París para recibir la «Distinción Republicana 2025» que le concedió en Ateneo republicano.
El violín de Dani García de la Cuesta, interpretando distintos temas republicanos, marcó el inicio del acto, al que acudieron alrededor de dos centenares de personas, y que como siempre se desarrolló al lado de las fosas comunes del cementerio de El Sucu, en Gijón.
Pedro Roldán, en su intervención destacaría que no solo estamos aquí para honrar la memoria de quienes dieron su vida por la libertad y la democracia: «Venimos aquí, no principalmente a llorar la memoria de aquellas personas que dieron su vida por una sociedad más justa y democrática. Estamos para celebrar algo nuevo, el deseo de un país que quiere volver a recuperar su plena libertad».
Desde la proclamación de la República en 1931, los sectores reaccionarios (Iglesia, burguesía, terratenientes y Ejército) se organizaron para frenar los avances sociales
Antes de la misa del 20 de mayo, el cardenal primado Isidro Gomá (en el centro de la imagen) pasó revista a las tropas y las bendijo. Acto seguido, la Iglesia española sacralizó a Franco y su “Cruzada”/ Foto: EFE-Fuente, (aquí coloreada) __________________
La Segunda República Española (1931-1939) representó un intento ambicioso de modernizar y democratizar España, pero se enfrentó a una feroz resistencia por parte de los sectores más reaccionarios de la sociedad —la Iglesia, la burguesía, los terratenientes y el ejército— que veían amenazados sus privilegios históricos. Esta oposición, combinada con las contradicciones internas del propio proyecto republicano, dificultó una transformación social profunda que fue finalmente truncada por el golpe de estado ejecutado por la misma reacción. A continuación, se analiza la resistencia de estos sectores, los privilegios que tenían y cómo las tensiones internas de la República limitaron su capacidad.