En el centro de la montaña de Collserola (Barcelona), hoy abandonado y en estado de ruina, se reportaron maltratos físicos y emocionales contra centenares de niños durante más de 20 años
Valentín y Lale, dos exalumnos de La Ciudad de los Muchachos, junto a imágenes de archivo de la inauguración del centro en 1951 __________________
Valentín circula por la carretera de la Rabassada lentamente. Curva tras curva, a medida que los árboles van engullendo la carretera, este hombre de 59 años se va sumergiendo en su infancia. “Hay cosas que no he hablado con mi familia y ya no creo que vaya a hacerlo”, dice tras tomar un desvío. “No te puedes imaginar el miedo. Solo éramos niños, necesitábamos que nos protegieran”, añade.
Son las últimas palabras que pronuncia antes de aparcar el coche en medio de un camino por el que sabe que no pasará nadie. A un lado, el bosque. Al otro, una valla que impide el paso y la vista. Pero Valentín sabe lo que hay detrás. Se encarama al coche y señala hacia el dintel de una casa en ruinas. Allí se puede leer: “Ayuntamiento de Barcelona. Beneficencia Casa Puig. Ciudad de los Muchachos”.
Los trabajos de exhumación sacan a la luz «un amasijo de huesos» de al menos nueve personas más y confirman la extrema violencia ejercida y avanzan en la identificación de los cadáveres.
La viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, durante la visita a la fosa de La Lloba,Castrillón, junto a familiares para conocer los avances de los trabajos | Portal Actualidad Gobierno de Asturias __________________
La exhumación de la fosa de la Lloba, en Castrillón, ha permitido localizar restos de otras nueve personas en un segundo tramo de la trinchera, lo que eleva a 16 el número total de víctimas recuperadas en este proceso impulsado por la Dirección General de Memoria Democrática, dependiente de la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos. Los trabajos que realiza el Grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo siguen aportando evidencias de la brutalidad con la que fueron asesinadas y ocultadas las víctimas republicanas durante la Guerra Civil.
La viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, que ha visitado hoy los trabajos junto con la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado, ha destacado la labor técnica desarrollada en la fosa y su impacto en las familias: “Creemos que el enorme trabajo que está realizando el equipo Arqueos, al frente del cual está Avelino Gutiérrez, es muy gratificante para las familias que llevan años esperando por esta exhumación”.
Asturianos desfilando en Bilbao, Robert Capa| [Republican soldier during the battle of Mount Solluve, Bilbao region, Spain] _______________
Pablo Martínez Corral, La Trókola, 15 de abril de 2026
Los asturianos en la Batalla de Saibigáin (abril de 1937)
Introducción
La batalla del monte Saibigáin, desarrollada en abril de 1937 en el contexto de la ofensiva franquista sobre Bizkaia, constituye uno de los episodios más representativos del frente Norte durante la Guerra Civil española. Más allá de su resultado inmediato, este enfrentamiento permite comprender las dinámicas estructurales que definieron el conflicto en la zona cantábrica: fragmentación política, debilidad material y, al mismo tiempo, una notable capacidad de resistencia por parte de las fuerzas republicanas, así como el potencial de las tropas sublevadas, nutridas por la ayuda alemana e italiana, factor decisivo en la ofensiva en el frente Norte.
El monte Saibigáin, con una altitud cercana a los 950 metros, se sitúa en una posición estratégica clave dentro del eje Urquiola-Mañaria. Desde su cumbre se dominan las comunicaciones hacia el Duranguesado, lo que lo convertía en una pieza fundamental del sistema defensivo republicano. En un frente caracterizado por el terreno montañoso, la posesión de las alturas no solo tenía valor táctico, sino también operativo, al permitir el control visual y artillero de amplias zonas.
El PSOE presentó una proposición no de ley para instar al Gobierno a reconocer y documentar la destrucción masiva de libros durante la Guerra Civil, que tras dos empates ha resultado aprobada a la tercera.
Combatientes de la Guerra Civil en un aula de la Ciudad Universitaria, en 1937 |Biblioteca Nacional Española ____________________
Laura Prieto Gallego, Público, 15 de abril de 2026
El 19 de agosto de 1936 se produjo la primera quema pública de libros de la Guerra Civil. Ardieron más de un millar de ejemplares en pequeños fuegos repartidos a lo largo de la dársena del puerto de Coruña. «A orillas del mar, para que el mar se lleve los restos de tanta podredumbre y tanta miseria, la Falange está quemando montones de libros y folletos de criminal propaganda comunista y antiespañola y de repugnante literatura pornográfica», escribió esa jornada El Ideal Gallego.
Las obras de Blasco Ibáñez, Ortega y Gasset, Pío Baroja o Miguel de Unamuno acabaron hechas cenizas. Corrió la misma suerte la biblioteca privada del diputado de Izquierda Republicana Santiago Casares Quiroga o la de la editorial Nós. No sólo desaparecieron sus colecciones en lengua gallega, sino que su director acabó fusilado. Como él, decenas de libreros y bibliotecarios fueron asesinados o encarcelados. La pionera de la biblioteconomía, Juana Capdevielle, fue una de ellas. Sus restos aparecieron ese mismo 19 de agosto en una cuneta de Lugo.
En 1937, en Vizcaya, combatieron más de un centenar de asturianos en el monte Saibigain, el «monte de la sangre», cuyos restos se siguen buscando junto a los de los gudaris vascos. Este domingo Asturias y Euskadi han rendido homenaje a los desaparecidos en la batalla de Saibigain en 1937
Milicianos asturianos en País Vasco en 1937, calzados con madreñas, de autor desconocido. Fondo Indalecio Ojanguren | Gure Gipuzkoa, de la Diputación Foral de Guipúzcoa ___________________
Entre el 6 y el 15 de abril de 1937 se produjo la batalla del Saibigain (Urquiola, Vizcaya), en la que gudaris vascos y milicianos asturianos lucharon contra el ejército de Franco. Se estima que allí fallecieron unos 250 combatientes republicanos, la mitad de los cuales serían asturianos. Y de ellos, unos 120 permanecen desde entonces desaparecidos.
Sacarlos metafórica y literalmente de su olvido es el empeño de las asociaciones de memoria histórica, que desde hace unos años ponen en marcha campañas de exhumación de restos en ese monte vasco de terrible pasado. Se han abierto ya cuatro y hay localizada una quinta. Y eso que no es fácil dar con los restos, puesto que el terreno es muy ácido y hay que localizar los cuerpos a través de detectoristas, es decir, al hallar un metal, que bien podría ser un plato, se presupone la presencia de restos y de esta forma se ha dado hasta la fecha con cinco individuos.
En ‘La mala memoria’ da voz a las víctimas de la represión franquista en los centros educativos de la Iglesia y advierte de los riesgos de repetir la historia: “La Iglesia fue la gran beneficiada de la Transición”
Francisco Franco recibe en audiencia al cardenal Herrera Oria, en 1965 |EFE/Hermes Pato _____________________
Ha tardado años en ponerse a la tarea de recordar, de ponerse en la piel de otros que durante décadas sufrieron la represión por ser pobres o hijos de perdedores de la Guerra Civil a manos de colegios de la Iglesia católica. En ‘La mala memoria’ (El Mono Libre), Jesús Pozo traza una historia de poder, adoctrinamiento e injusticia, poniendo voz a los testimonios de personas silenciadas durante años.
Como Amelia, Nati o Ana, condenadas por el “pecado” de ser pobres. O Pino, o Juana, castigadas por ser “hijas de rojos”. O “el niño sin identificar, cuyos restos estaban al fondo de otra fosa en Víznar (Granada), con un tiro en la cabeza, junto a su lapicero y su goma de borrar”, al que este veterano periodista dedica su investigación. Con un prólogo (imprescindible) de Nieves Concostrina y un epílogo (no menos conseguido) de Carlos Santos.
Este órgano, conformado por personas expertas de ámbitos académicos, jurídicos, científicos y de los derechos humanos, tendrá como presidente a Baltasar Garzón. Contará con una subcomisión para investigar la conculcación de los derechos de las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, junto al resto de integrantes del Consejo de la Memoria Democrática. ________________
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha presidido, en la sede del Ministerio, la reunión del Consejo de la Memoria Democrática, en la que se ha aprobado el acuerdo de designación de las personas que integrarán la Comisión sobre violaciones de los derechos humanos durante la Guerra y la Dictadura, también llamada ‘Comisión de la Verdad’, en cumplimiento de lo establecido en la Ley 20/2022, de Memoria Democrática.
Esta Comisión tiene como finalidad contribuir al esclarecimiento de las violaciones de derechos humanos cometidas durante este periodo, en coherencia con los principios de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
Su creación se enmarca en el desarrollo del Real Decreto 265/2025, que regula el Consejo de la Memoria Democrática, y está compuesta por diez personas independientes y de reconocido prestigio en el ámbito académico, jurídico, científico y de los derechos humanos. La presidencia recaerá en Baltasar Garzón Real.
«Nos robaron diez años de democracia»: las supervivientes del Patronato de la Mujer logran que el Estado pida perdón. Medio centenar de mujeres que estuvieron encerradas en los centros del Patronato de Protección de la Mujer han recibido declaraciones de reparación con las que han sido acreditadas como víctimas de la dictadura en el primer acto oficial de reconocimiento público.
Supervivientes del Patronato de Protección de la Mujer (Paca Blanco y Paquita Beltrán) recogen el documento oficial que las reconoce como víctimas del franquismo | A. Pérez Meca / Europa Press ____________________
Fuentes: El Diario (Marta Borraz) / Público (Laura Prieto), 21 de marzo de 2026
Han pasado más de cuatro décadas desde que cerrara el último centro y medio siglo desde el fin de la dictadura que creó y mantuvo el Patronato de Protección de la Mujer, la institución represora más longeva del franquismo. Son los años que han tenido que esperar las mujeres que pasaron por estos reformatorios para chicas ‘inmorales’ para recibir una reparación pública oficial.
Este pasado viernes viernes el Gobierno ha celebrado por primera vez un acto en el que ha pedido perdón y ha reconocido la represión específica que sufrieron estas mujeres, encerradas en estos centros sin un juicio ni garantías, sometidas a duras condiciones de vida y aislamiento para intentar “reeducarlas” en línea con los mandatos del régimen.
Los trabajos de exhumación permiten identificar seis cráneos en el enclave, donde ya se habían detectado indicios en 2025. Los investigadores confían en encontrar los cuerpos de veinte represaliados por la dictadura franquista: «Ha sido una labor muy difícil», explican sobre los trabajos iniciados en noviembre pasado.
Trabajos en la fosa de La Lloba, Castrillón | Portal Actualidad Gobierno de Asturias
La Consejería de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos ha confirmado hoy la localización de al menos seis víctimas en la fosa de La Lloba, en Castrillón, tras el hallazgo de otros tantos cráneos durante los trabajos de exhumación en curso.
El consejero Ovidio Zapico ha visitado esta mañana la zona de exhumación, acompañado por la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado; el director del grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo, Avelino Gutiérrez González, y familiares de víctimas. Durante la visita, el responsable del equipo arqueológico ha explicado sobre el terreno los descubrimientos realizados hasta el momento, así como los próximos pasos previstos en la intervención.
Durante 40 años existió, bajo el mandato del Ministerio de Justicia, una institución que controló el adoctrinamiento moral de niñas y adolescentes en España, el Patronato de Protección a la Mujer. La existencia de reformatorios en nuestro país es de sobra conocida por todos, pero la realidad es que la mayoría de estos centros pertenecieron a un entramado religioso que trató de corregir el comportamiento de miles de niñas «desviadas», según la visión represiva del franquismo.
Una de las mujeres que pasó años en estos centros es Consuelo García del Cid: «Mi madre era castrante, yo tenía la sensación de que mis hermanos tenían unos espacios de libertades que a mí se me negaban», ha explicado en Hora 25. La familia de Consuelo era «tremendamente intelectual», pero con la «tendencia tremendamente a la derecha». Empezó sus estudios en una academia, donde conoció de todas clases sociales, y fue allí cuando descubrió su verdadera identidad e ideología: «Me entero de que vivo en un país con pena de muerte y de que van a ejecutar a Salvador Puig Antich, esa fue mi primera manifestación», ha relatado.