Los privilegios que la Iglesia no quiere perder

enero 26, 2020

La institución episcopal mantiene aún privilegios en educación, tributos, financiación y registro de inmuebles 40 años después de su separación formal del Estado.

Visita del rey a la Conferencia Episcopal. / CONFERENCIA EPISCOPAL

Visita del rey a la Conferencia Episcopal. / CONFERENCIA EPISCOPAL

A. Moreno, Público, 26 de enero de 2020

La Constitución de 1978 representó de facto por primera vez en la historia de España la separación Iglesia-Estado, con el único paréntesis frustrado de la II República. Hasta entonces, durante al menos ocho siglos, la institución eclesiástica había sido un organismo incrustado en las entrañas del poder civil, que había asumido el catolicismo como religión oficial hegemónica. Esa realidad permitió a la Iglesia disfrutar de privilegios cuasi omnímodos en todos los órdenes sociales, políticos, económicos, jurídicos o educativos.

La Transición puso formalmente punto final a un sistema confesional incompatible con un Estado moderno, pero toleró a la jerarquía episcopal ventajas y prerrogativas, que hoy son discutidas por amplios sectores sociales y políticos. De hecho, los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede fueron firmados el 3 de enero de 1979, apenas cinco días después de la ratificación de la Constitución, sometida a consulta popular el 6 de diciembre de 1978. Es decir: fue un Gobierno no constitucional quien diseñó y suscribió un acuerdo internacional de la trascendencia del suscrito con el Vaticano. Es evidente que la UCD se apresuró a amarrar ciertos privilegios eclesiásticos antes de que las elecciones de marzo de 1979 dictaran una aritmética parlamentaria menos complaciente con la Iglesia.

Las prerrogativas que la institución católica logró conservar en aquel acuerdo son muchas y notables. Empezando por una de singular calado histórico: el rey y jefe de Estado está obligado a jurar (no a prometer) la Carta Magna. No es un detalle menor en un país construido sobre la alianza centenaria entre el altar y el trono. Pero la Iglesia dispone de más prebendas.

Aquí reseñamos las más importantes:

La financiación y la casilla del IRPF Lee el resto de esta entrada »


De inmatriculaciones y otros privilegios

diciembre 26, 2019

Las mentiras resultan a menudo mucho verosímiles, más atractivas para la razón, que la realidad, pues quien miente tiene la gran ventaja de conocer de antemano lo que su audiencia espera o desea oír.

Hannah Arendt

catedral cordoba

Antonio Chazarra, Entreletras, 26 de diciembre de 2019

Podemos observar que la izquierda ha dejado de ser anticlerical. Ofreciendo en este aspecto sensibles diferencias con el pasado. Ahora bien, abandonar el anticlericalismo, en modo alguno puede significar dejar de criticar a la Iglesia cuando su comportamiento es egoísta, incívico y contrario a los valores de una sociedad democrática y de los principios que sientan las bases de una justicia social.

Voy a tratar en este breve ensayo, de las inmatriculaciones. Por cierto, un buen número de ciudadanos ignoran qué es eso y gracias, precisamente a esa ignorancia, se continúan perpetrando abusos y atropellos.

Probablemente, no sea ocioso a este efecto, indicar que desde 1998 hasta 2018 han tenido lugar más de treinta mil inmatriculaciones. El número es sin duda escalofriante. Podemos hablar, por poner algunos ejemplos, de plazas públicas como la de Alcalá de Henares, mezquitas como la de Córdoba, que fue registrada por treinta euros y cuya visita cuesta diez, a cualquier ciudadano deseoso de contemplar esa maravilla de la época musulmana. He ahí, por tanto, un suculento negocio. Si seguimos enumerando, nos encontraremos asimismo con cementerios, ermitas, garajes, fuentes, casas y un largo etcétera.

Esto de inmatricular es un privilegio que sigue la estela del franquismo y frente al que es preciso adoptar una actitud crítica e incluso, emprender una serie de medidas tendentes a subsanar lo que de escandaloso tienen estas apropiaciones indebidas. Durante mucho tiempo se ha venido mintiendo, tergiversando y obteniendo pingües beneficios. Ya es hora de poner fin a estas cínicas actitudes.

Antes de seguir adelante, conviene señalar que obispos, arzobispos y otros cargos eclesiásticos podían auto-concederse la propiedad de los bienes, simplemente emitiendo un certificado sin tener que aportar documento alguno de propiedad. Lee el resto de esta entrada »


¿Qué hacemos con la Iglesia?

diciembre 15, 2019

Si por fin se conforma un Gobierno de izquierdas entre el PSOE y Podemos, debe asumir como una prioridad la revisión del concordato con la Santa Sede y el fin de los injustificables privilegios de la religión católica

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Clara Usón, El Periódico, 15 de diciembre de 2019

Un ministro de Hacienda denunciaba en un informe que los bienes de la Iglesia católica no tributaban a la Hacienda real, en grave perjuicio a la misma y al resto de contribuyentes. Era el conde de Floridablanca, ministro de Carlos III, en su informe reservado de 1787. Más de dos siglos después, en el año 2019, cuando España ya no es una monarquía absoluta, sino una democracia aconfesional y parlamentaria, ese privilegio de la Iglesia permanece incólume, con el agravante de que en el ínterin ha adquirido muchas más prebendas.

En el siglo XIX, durante los Gobiernos liberales, y también bajo el Gobierno conservador de O’Donnell, la mayor parte de las propiedades de la Iglesia fueron nacionalizadas mediante los procesos de desamortización de Mendizábal y Madoz. En aquella época, España era mayoritariamente católica y se libraron las cruentas guerras carlistas; aun así, se consiguió reducir el inmenso poder material de la Iglesia católica.

Vulneración de un principio constitucional

En el siglo XXI, la Iglesia católica vuelve a ser la mayor propietaria de España, gracias en parte al firme apoyo del franquismo, pero, sobre todo, al descarado (e inconstitucional) favoritismo de los gobernantes de la democracia. En 1979, el Gobierno español firmó con la Santa Sede unos acuerdos que prolongaban el concordato firmado por el franquismo en 1953, en clara vulneración del principio constitucional de aconfesionalidad de la democracia española. Gracias a esos acuerdos, que siguen vigentes, la Iglesia católica continua exenta de impuestos, la religión católica sigue siendo una asignatura evaluable, el Estado paga los sueldos de los profesores de religión y de todo el clero español, las escuelas católicas reciben ingentes subvenciones, a través de la ‘x’ de la casilla de renta la Iglesia ingresa cada año 250 millones de euros, y, en conjunto, según cálculos de Europa Laica, el Vaticano percibe anualmente de los contribuyentes españoles alrededor de 11.000 millones de euros, una cifra escandalosa.

A ello debemos sumar la irregular reforma de la ley hipotecaria del Gobierno de Aznar, que ha permitido a la iglesia inscribir a su nombre 30.000 propiedades, solo con la palabra de los obispos, en un procedimiento opaco donde los haya. Lee el resto de esta entrada »


El Concordato, Franco y la autodeterminacion se cuelan en la campaña electoral

octubre 31, 2019

Antonio Gómez Movellán, presidente de Europa Laica

Los asistentes al acto de Falange realizan el saludo fascista en el Ateneo.

26O: Los asistentes al acto de Falange realizan el saludo fascista en el Ateneo de Madrid / Fuente

Antonio Gómez Movellán, Público, 31 de octubre de 2019

En las últimas semanas se ha hablado mucho en nuestro país de la reasignación de los símbolos. La exhumación de la momia de Franco, en medio de una retrasmisión televisa con cierto olor a naftalina ha concitado, por un lado, la alegría de todas las personas que sufrieron la represión franquista y por otro, la incomodidad de una derecha española que nunca ha roto su cordón umbilical con el franquismo. Ha sido Nicolás Sánchez de Albornoz quien ha puesto los puntos sobre las ies sobre el futuro del monumento nacional católico: “tengo la esperanza de que un día al mirar la gran cruz, ésta haya desaparecido”.

En España los símbolos del franquismo se han mantenido durante más de cuarenta años y todavía muchos persisten por aquí o por allá. Por ejemplo, en la ciudad de Santander la estatua ecuestre de Franco presidió la plaza central de la ciudad desde el año 1964 hasta el año 2009 y con la aquiescencia explicita de todos los partidos políticos de la ciudad. La realidad es difícil de explicar, pero en España, tras la muerte de Franco, se produjo una reforma, lo que se vino en denominar transición, que fue dirigida por los capitostes del régimen franquista en un contexto de fortísimas movilizaciones sociales. En cierta forma la Constitución española de 1978 tiene, como dice Pérez Royo, más de Carta otorgada que de Constitución radicalmente democrática. La transición española requiere de una urgente revisión histórica y de su desmitificación y el régimen surgido de ella de un reseteo que abra la vía a cambios políticos y constitucionales profundos. El resultado de estas elecciones de 10 N determinará, en gran medida, si se avanza en un sentido de ruptura o bien se consolida un bipartidismo monárquico que ya no cabe en sus costuras.  Desde luego, las reformas que se puedan emprender necesitarán de una fuerte presión popular. Lee el resto de esta entrada »


Dios los cría, y Franco los junta: ¿qué Iglesia es posible en España tras la exhumación?

octubre 26, 2019

Los obispos no se oponen a la exhumación de Franco, pero sí al fin de las prebendas que les dio el dictador

El prior Cantera, con los Franco

Jesús Bastante, Religión Digital, 26 de octubre de 2019

Cuando Franco murió, la Iglesia española había dejado ‘atados y bien atados’ sus privilegios en una sociedad que intentaba avanzar, lentamente, hacia la democracia. En Roma, diez años atrás, había concluido el Concilio Vaticano II, que trató de poner a la Iglesia católica en hora con el mundo, pero los obispos españoles seguían con el reloj parado en 1953, momento en que el Régimen consagró la alianza entre la Cruz y la Espada que hizo posible la ‘Sagrada Cruzada’ (así llamaron los obispos en 1937 a la Guerra Civil).

Hoy, 44 años después, con Franco reinhumado en Mingorrubio, los obispos españoles continúan mirando con dificultad al futuro. Igual que sucediera tras el Concilio, pocos prelados se animan a seguir el impulso del Papa Francisco y acabar con una Iglesia clericalizada, que oculta en un armario los estigmas de los abusos de poder y sexuales, se afana en conservar privilegios anacrónicos y sigue sin darse cuenta de que hoy, en pleno siglo XXI, España ha dejado de ser católica y su influencia en la sociedad resulta prácticamente insignificante.

En muy pocos países de nuestro entorno la Iglesia católica (y sólo la Iglesia católica) recibe, sin dar nada a cambio, un porcentaje de los Presupuestos Generales del Estado, cuya finalidad no detalla con precisión.

Acabar con la herencia del dictador

Los obispos no se oponen a la exhumación de Franco, pero sí al fin de las prebendas que les dio el dictador. El nuevo Concordado (ahora llamado Acuerdos Iglesia-Estado), que se negoció a la par que la Constitución y fue aprobado ahora hace 40 años, continúa dotando a la Iglesia de múltiples beneficios fiscales, económicos, jurídicos y de presencia social.

La enseñanza de la Religión católica es de oferta obligatoria y sus profesores son designados por el obispo del lugar (que puede despedirlos sin dar razón alguna), pero pagados por la Administración. Con el personal religioso en hospitales públicos, el Ejército o las prisiones sucede tres cuartos de lo mismo.

Polémicas inmatriculaciones Lee el resto de esta entrada »


La Iglesia y el Estado, asignatura pendiente

octubre 11, 2019

La mención de la Iglesia Católica en el artículo 16 de la Constitución y los Acuerdos con la Santa Sede que se publicaron en el BOE el 4 de enero de 1979 son una herencia del régimen del general Franco que todavía gravita sobre la democracia española, como estamos pudiendo comprobar con la exhumación del dictador

El nuncio de la Santa Sede, Renzo Fratini, en una audiencia con el entonces rey, Juan Carlos I / EFE

El nuncio de la Santa Sede, Renzo Fratini, en una audiencia con el rey Juan Carlos I, ahora emérito. / EFE

Javier Pérez Royo, El Diario, 11 de octubre de 2019

Nada de lo que está ocurriendo con la exhumación del general Franco se explica sin volver al momento constituyente. La Iglesia católica consiguió ser mencionada expresamente en el artículo 16 de la Constitución y consiguió negociar con el Gobierno presidido por Adolfo Suárez unos Acuerdos a lo largo del año 78, es decir, al mismo tiempo que se estaba haciendo la Constitución. El contenido de dichos acuerdos estaba fijado antes de que la Constitución se publicara y entrara en vigor el día 29 de diciembre. Los Acuerdos, sin embargo, se publicaron el 4 de enero de 1979. Son por tanto unos Acuerdos materialmente preconstitucionales, pero formalmente posconstitucionales. La Iglesia sabía que esos Acuerdos no hubieran podido ser negociados una vez la Constitución estuviera en vigor y con un gobierno constitucional. Pero era importante que la publicación de los Acuerdos se hiciera después de la entrada en vigor de la Constitución, porque de esta manera gozaban de una presunción de constitucionalidad mucho más fuerte que la que hubieran tenido de haberse publicado antes.

Con estos Acuerdos, la Iglesia consiguió conservar parte de la situación de privilegio de la que había gozado durante el Régimen del general Franco. La Iglesia española, que había sido una pieza clave en la lucha contra la democracia antes de que se iniciara la Guerra Civil, continuó siendo una pieza todavía más importante durante la Guerra Civil y las décadas posteriores. Entendió perfectamente que no podría mantener íntegramente la situación de privilegio que había venido disfrutando desde 1936, pero sí supo maniobrar para intentar conservar lo más posible. Lee el resto de esta entrada »


¿Quién manda aquí?

octubre 10, 2019

Los Acuerdos existen y ofrecen una cierta verosimilitud a la posición del prior Cantera

Tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

Tumba de Franco en el Valle de los Caídos / SAMUEL SANCHEZ

Juan G. Bedoya, El País, 11 de octubre de 2019

Cuando Franco se vio forzado a abrir una cárcel en Zamora solo para curas, el ministro de Gobernación, Camilo Alonso Vega, planteó si no era el momento de romper con el Estado vaticano y tratar a la Iglesia católica como una simple religión. “Camilo, no te metas con los curas, que la carne de cura indigesta”, dicen que dijo el dictador a su jefe de policía. Corría el año 1969 y Franco llevaba tiempo irritado con los papas Juan XXIII y Pablo VI, y con el mismísimo Concilio Vaticano II, por su alejamiento del nacionalcatolicismo que tanto mimo y dinero había puesto en proteger. Tampoco el Vaticano se decía contento. Pero los dos estados estaban atados (y bien atados) por el Concordato firmado en Roma en 1953 y publicado en el BOE con este encabezamiento: “En el nombre de la Santísima Trinidad”.