Ante las recientes declaraciones[1]del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, en las que ha tildado al Estado de «banda de ladrones» y ha reprochado una supuesta «falta de ética» en las instituciones públicas, Europa Laica quiere manifestar su más absoluto rechazo a la hipocresía institucional que arrastra la jerarquía católica en España.
Resulta un ejercicio de cinismo que la misma institución que se beneficia históricamente de un paraíso fiscal legalizado en nuestro país acuse de «ladrón» al Estado que la sostiene de forma millonaria. Si la Iglesia católica deseara un sistema más ético, renunciaría a prebendas económicas y fiscales que extrae anualmente de las arcas públicas, es decir, del esfuerzo de toda la ciudadanía, sea cual sea su conciencia.
Por todo ello, y manteniendo nuestra firme defensa de la separación absoluta entre las Iglesias y el Estado, Europa Laica reclama al Gobierno y a los representantes de la ciudadanía:
Estos días la noticia se llama ZP y otras cuestiones judiciales y mediáticas, además de la preocupante crispación política que paraliza políticas, pero no me resigno a volver con el eterno tema, una vez más y sin solución. De origen bíblico “predicar en el desierto” hoy, en el argot común, tiene varios significados: “esfuerzo inútil” y/o “nadie se da por aludido”.
Antes y posterior a la visita del jefe de las y los católicos a España, ningún político de todo sexo y colorín (salvo muy escasas excepciones) se daban/dan por aludidos, hacen oídos sordos. Es más, practican, institucionalmente, de forma muy generalizada un catolicismo cutre y casposo, más cercano a la época del nacionalcatolicismo que a un Estado de derecho y de democracia formal que la Constitución, remarca: “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Y en ello están la inmensa mayoría de alcaldes/as, concejales/as, presidencias de las CCAA diputados provinciales y autonómicos, cargos públicos estatales, ministras y ministros, con el presidente al frente.
La ciudadanía de este país hace tiempo que inició un proceso de normalización de determinadas propuestas y decisiones políticas que tan solo hace una década hubieran sido inaceptables y que hoy en día se perciben como hechos consumados y, por tanto, como una realidad inevitable. El electorado de derechas ya no se asusta cuando el PP pacta con VOX allá donde puede hacerlo para gobernar. Lo da por hecho, como lógico y natural (y no solo el electorado de derechas). Cuando escuchan a sus dirigentes políticos pactar la “prioridad nacional” (criterio para discriminar a las personas según su origen), los votantes de la ultraderecha aplauden y los de la derecha menos ultra asienten.
El resto de la sociedad se ha acostumbrado, y lo que hace unos años hubiera motivado la ocupación de las calles con la indignación contra esta propuesta xenófoba, hoy no produce más que un rechazo verbal acompañado de una gran dosis de resignación. Como sociedad, se está normalizando la idea de que entre personas que conviven, el ser español (español normativo, claro) se convierta en el criterio definitivo para beneficiarse de las medidas de protección que puede ofrecer este Estado. La derecha política está haciendo su propio camino y lo hace con éxito.
El Papa León XIV recibe un aplauso durante su visita al Congreso de los Diputados, a 8 de junio de 2026, en Madrid | Alberto Ortega / Europa Press _____________
Allá por los años 70 me llegó desde Italia una consigna que utilizaban las mujeres que se manifestaban por el derecho al aborto en aquel país. Si no recuerdo mal, decía algo así como «il mio corpo è mio e l’administro io». Es decir, mi cuerpo es mío y lo administro yo, aunque en castellano pierda la rima.
Volví a recordar esta consigna de las mujeres italianas durante los años en que, desde la asociación Derecho a Morir Dignamente, en concreto en mi caso desde Cataluña, luchamos denodadamente por la consecución de un nuevo derecho que, como asociación, llevábamos reivindicando desde el mismo momento de su fundación, en 1984. Nos ha costado años, pero podemos decir con alegría y espíritu de celebración que hoy en día disfrutamos de un derecho más en la disposición de nuestro propio cuerpo, a pesar de la oposición de un sector muy concreto e influyente de nuestra sociedad, la Iglesia Católica, que ha hecho todo lo posible por hurtarnos esa libertad y que, mientras lo ha conseguido, ha obligado a padecer un dolor insoportable, que no querían vivir, a tantas personas que no practicaban su religión.
El balance de la relación con la Iglesia de los Ejecutivos de Sánchez muestra avances en neutralidad religiosa y cesiones del episcopado, pero también compromisos abandonados
León XIV saluda al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al resto de autoridades en el aeropuerto de Barajas, este sábado |Álvaro García __________________
El martes hizo ocho años de una escena hasta entonces inédita. El 2 de junio de 2018, un presidente del Gobierno tomaba posesión del cargo sobre una mesa en la que por primera vez no había ni un solo símbolo religioso. Ni crucifijo, ni Biblia. Los obispos tenían motivos para la inquietud. Y no solo por aquel gesto de modernidad aconfesional. Nadie había llegado a La Moncloa con un catálogo tan grueso de objetivos laicistas. En los dos años anteriores, Pedro Sánchez se había comprometido a trabajar para hacer a la Iglesia pagar el IBI y autofinanciarse, sacar la Religión del horario escolar, suprimir la referencia a la institución católica de la Constitución y denunciar los acuerdos con el Vaticano.
Es decir, a atacar la posición de fuerza de la Iglesia en la sociedad española.
Decenas de personas se han concentrado el pasado día 4 en la Plaza Juan Goytisolo, frente al Museo Reina Sofía de Madrid, para exigir un Estado laico ante la visita del Papa León XIV a España, que se desarrollaentre el 6 y el 9 de junio. La movilización, convocada bajo el lema «Exigimos un Estado laico», ha reunido a organizaciones laicistas, sindicales, memorialistas y de derechos civiles, y ha tenido como telón de fondo el anuncio de que el pontífice intervendrá ante las Cortes Generales en sesión solemne el próximo 8 de junio, un acto sin precedentes en la historia democrática española.
Una protesta en continuidad con la campaña laicista
La concentración no es un hecho aislado. Se enmarca en la intensa campaña que ha impulsado Europa Laica y decenas de organizaciones asociadas en las últimas semanas. El pasado 27 de mayo, una primera movilización frente al Congreso de los Diputados reunió a activistas y representantes de más de 60 entidades para registrar en la cámara elManifiesto por la derogación de los Acuerdos con la Santa Sede, respaldado ya por más de 60 organizaciones y más de 140 personalidades de la sociedad civil.
Entre el 6 y el 12 de Junio León XIV, jefe de la Iglesia católica, realizará en nuestro país una visita «Apostólica». Según la conferencia episcopal es, ante todo, un acontecimiento de fe. Viene a reforzar la fe de los creyentes y a evangelizar a la sociedad española, anunciando a Jesucristo «en las familias, en las parroquias, en la cultura y en el servicio a los más vulnerables». Según las propias palabras del papa, viene a remover las conciencias de los fieles para que eleven la mirada (el eslogan es «alzad la mirada») hacia la fe, pero se comprometan en la misión en la tierra, para extender la fe a su alrededor. Se trata de un plan de reconversión al catolicismo de un país que está cada vez más secularizado y el 40% de la población se declara no creyente.
Si esto es así, ¿qué pinta el Gobierno y las distintas Administraciones de un Estado aconfesional preparando, promoviendo, apoyando por todos los medios este viaje? Y lo que es más sangrante, ¿a cuento de qué la mesa del Congreso y del Senado, por unanimidad, invitan al papa a dar un discurso a congresistas y senadores en sede parlamentaria?
El Parlamento, reverenciando a una figura que rechaza abiertamente leyes democráticas consolidadas en el propio Parlamento, como las del matrimonio igualitario, la eutanasia o el aborto
León XIV en la reunión con participantes en la Asamblea Plenaria para el Dicasterio de la Fe | Fuente foto _________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 4 de junio de 2026
El próximo 8 de junio, las Cortes Generales vivirán una jornada inédita e histórica: la intervención del papa León XIV ante la sede de la soberanía popular y altas autoridades del Estado.
Es Caperucita rindiendo honores al lobo. El Parlamento, reverenciando a una figura que rechaza abiertamente leyes democráticas consolidadas en el propio Parlamento, como las del matrimonio igualitario, la eutanasia o el aborto, a las que califica como “pecados”, “aberraciones” o “crímenes abominables”.
Es el mundo al revés. El autócrata jefe de un Estado teocrático que no respeta derechos humanos, incluidos los de naturaleza política (y muy especialmente los de las mujeres, que son excluidas), da un repaso moral a los representantes de un Estado de derecho cuyos principales déficits democráticos se deben, precisamente, a la subordinación de parte de su soberanía a los intereses del Vaticano.
Entrevista al presidente de Ateus de Catalunya, una de las entidades que impulsa la campaña ‘Jo no t’espero’ a raíz de la visita del papa León XIV a Barcelona.
Albert Riba, presidente de Ateus de Catalunya |Públic ________________
La asociación Ateus de Catalunya, la Fundació Ferrer i Guàrdia y Europa Laica son las tres entidades que impulsan la campaña Jo no t’espero, que suma la adhesión de decenas de organizaciones para denunciar que la inminente visita del papa León XIV, jefe de la Iglesia católica, «sea tratada por las instituciones como una visita de Estado, con el despliegue de recursos públicos que ello implica» y no como un viaje de un líder religioso a un Estado aconfesional.
La campaña tendrá como acto culminante una concentración a las 19h del martes 9 de junio -el primero de los dos días que León XIV estará en Barcelona- en el paseo del Born de la capital catalana. Nos encontramos con el presidente de Ateus de Catalunya, Albert Riba, para hablar de la iniciativa y de las diversas demandas que hacen sus impulsores, como la derogación de los acuerdos del Estado con la Santa Sede.
El II Congreso de Europa Laica, celebrado del 17 al 19 de abril de 2026, ha marcado un punto de inflexión en la historia de la principal organización del movimiento laicista iberoamericano.
Asistentes al II Congreso de Europa Laica ___________________
Europa Laica– Observatorio del laicismo, 25 de mayo de 2026
Europa Laica -en su Congreso del 17 al 19 de abril de 2026 bajo el lema «25 años de laicismo. Por la libertad de conciencia»- aprobó una Carta Programática renovada en la que, frente al auge de los movimientos antidemocráticos y la persistencia de los privilegios religiosos, exige la reforma constitucional, la derogación de los Acuerdos con la Santa Sede y el reconocimiento pleno de la libertad de conciencia como derecho humano primero.
La organización laicista, además, dio un paso histórico al impulsar la creación de una Fundación que pretende ser un espacio de referencia y encuentro en el movimiento laicista iberoamericano y europeo.
Con el lema «25 años de laicismo. Por la libertad de conciencia», la asamblea aprobó una Carta Programática actualizada, nuevos Estatutos y Reglamento de Régimen Interior, y una ambiciosa propuesta para la creación de una Fundación dedicada a la promoción del laicismo y la libertad de conciencia.