Pedro María Fernández Sandino, Euskadi Leikoa, 31 de agosto de 2026
La portada de El Correo del 25-08 ofrecía una imagen que, para muchos bilbaínos, forma parte de la tradición y de la memoria sentimental del Athletic, jugadores y representantes del club en la Basílica de Begoña. El pie de foto resumía la escena con una frase contundente: «El Athletic se encomienda a la Amatxu».
No pretendo discutir esa tradición, ni mucho menos cuestionar la libertad religiosa de quienes participan en ella. Tampoco pretendo enfrentar al Athletic con la religión, ni al fútbol con la Iglesia. Sería absurdo. El Athletic tiene una historia, unas costumbres y unos vínculos con Bilbao que merecen ser conocidos y respetados.
Mi reflexión es otra y tiene que ver con algo más general, la necesidad de distinguir entre una tradición religiosa, la creencia personal de quienes participan en ella y la representación de una institución que pertenece a una sociedad plural.
En una sociedad cada vez más laica y en un fútbol globalizado, los actos oficiales con tintes religiosos resisten el paso del tiempo
Los componentes de los dos equipos y jóvenes aficionados, en el altar de la Basílica de Begoña en la ofrenda a la Virgen / Athletic Club ________________________
No era una visita cualquiera. Después de cuarenta años sin poder ganar un título, el lunes, el Athletic cumplió con un compromiso que llevaba marcado en rojo en el calendario de los despachos de Lezama desde que la Copa volviese a Bilbao subida en La Gabarra. No faltó nadie. Como cada año, jugadores, cuerpo técnico y miembros de la junta directiva acudieron a entregar una ofrenda floral y, en esta ocasión, a ofrecer el título a la Basílica de Nuestra Señora de Begoña. La relación entre ambas instituciones es muy estrecha. Una costumbre llena de simbolismo y espiritualidad que conecta a la Patrona de Vizcaya con el club que hace vibrar a ‘La Catedral’ del fútbol.
“Es tradición. Para algunas personas puede incluso confundirse con algo religioso, pero no lo es, es sagrado. Es muy importante. Esto provoca una mezcla que en Begoña se da de una manera muy especial porque aquí se la denomina la Amatxu, que en euskera quiere decir: la madre querida”, apunta el sacristán Enrique Franco. Una protección maternal que llega hasta el rincón más íntimo del vestuario rojiblanco, donde una estampa de la Virgen acompaña al equipo de Ernesto Valverde y al femenino antes de cada partido. Aun así y como les cuenta su sacerdote, hay ocasiones en las que el esfuerzo y el buen juego son el único camino para llegar a la victoria: “Cuando viene les suele decir que la Virgen no hace milagros, que también hay que entrenar y jugar bien”.
El arzobispo Sanz Montes azuza esa bicha escondiéndose en la obviedad: no caben todos los inmigrantes aquí. Quién va a negar esa evidencia… Se parapeta en lo obvio para decir barbaridades, para ayudar a la ultraderecha a cizañar grupos humanos y erizar odios, miedos y prejuicios contra los inmigrantes….
Algunas obviedades las carga el diablo. Las carga el diablo porque, siendo verdaderas (si son obviedades, no pueden ser falsas), muchas veces son el refugio desde el que se pueden predicar horrores sin dar la cara. En no sé qué canal británico le preguntaron a Aznar en su día si era partidario de bombardear otra vez Irak. Dijo que, si era necesario, sí. La condicional convierte la frase en una obviedad. Es raro decir que, si es necesario hacer tal cosa, entonces no hay que hacerla. Decir que haríamos algo si es necesario, es el tipo de obviedad con el que el Gato orientaba a Alicia: todos los caminos llevan a alguna parte si caminas lo suficiente. Desde una obviedad siempre puedes esconder la mano después de tirar la piedra. Arrecia el discurso del odio racial ante las elecciones europeas.
El arzobispo Sanz Montes azuza esa bicha escondiéndose en la obviedad: no caben todos los inmigrantes aquí. Quién va a negar esa evidencia. Pero no se habla para Infovaticana para decir lo obvio. Se parapeta en lo obvio para decir barbaridades, para ayudar a la ultraderecha a cizañar grupos humanos y erizar odios, miedos y prejuicios contra los inmigrantes. Barbaridades. Sanz Montes hace honor a dos rasgos del estilo eclesiástico: la hipocresía y la cobardía. Es muy de la Iglesia hacer una cosa fingiendo otra, encubrir sus miserias terrenales ofreciendo vida eterna. Y también es muy eclesial el frotamiento de manos, los circunloquios empalagosos para fingir que no se está diciendo lo que se está diciendo. El activismo ultra de Montes le añade a ese estilo un cinismo poco habitual en la Iglesia. El cinismo es la ostentación desvergonzada de la quiebra de normas ajenas, un hermano menor de la provocación. Montes hace flotar el cinismo en la hipocresía como el aceite en el agua, quiere más molestar que convencer, es más intenso su odio al pensamiento ajeno que su apego al propio. Junta lo peor de la Iglesia con lo único de los fachas.
«¿En qué se parece el fútbol a Dios? —se preguntaba Eduardo Galeano— En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales». Los romanos hablaban de pan y circo; los marxistas del opio del pueblo, y los fanáticos idolatran a sus estrellas como auténticos santos o deidades. He aquí algunos ejemplos.
‘Seminario de Madrid’ (1960), de Ramon Masat
David Bizarro, Agente provocador, 27 de septiembre de 2022Franquismo
La famosa fotografía de Ramón Masats que encabeza este artículo fue tomada en el Seminario Conciliar de Madrid. El que chuta abandonó sus estudios; el otro, que recibió el gol, aún es sacerdote y sigue pensando que sin sotana habría parado el balón. Corría el año 1959 y el Real Madrid de Di Stéfano y Puskás se enfrentaba al Barcelona FC de Kubala en el primer partido televisado. Unos meses antes se había inaugurado el repetidor de La Muela, que permitía por primera vez enviar la señal a las dos ciudades. Ganaron los merengues con un gol de Herrera en el minuto 78, pero el Barça acabó arrebatándole esa Liga, con cuatro puntos de ventaja. Y la Copa, tras eliminarlos en semifinales. Por su parte, el Madrid ganó su cuarta Copa de Europa consecutiva. «Así también se hace patria, que decía el Caudillo». En cuanto a la fotografía de Masats, conocida comoSeminaristas jugando al fútbol, sigue expuesta en el Moma de Nueva York.
Expuesto el marco, centrémonos en la foto. La apropiación dictatorial de los éxitos de la selección y de los clubes españoles en competiciones internacionales, el uso coordinado de todos los medios de comunicación para transmitir a través del balompié una narrativa franquista de la nación española y el empeño por proyectar en el extranjero la imagen de una España unida, ordenada y feliz bajo la batuta del dictador, fueron las principales vías de instrumentalización por parte del régimen. Pero aquí lo importante es la sotana.