Durante la XIV legislatura no se dio ningún avance a favor de la laicidad de las instituciones del Estado, es decir de construir el Estado laico. Y eso que en el Congreso había una mayoría de escaños de centro izquierda. Evidentemente, a la vista del indecente (en materia de laicidad) acuerdo entre PSOE y Sumar, si llegan a constituir un nuevo gobierno, en esta XV legislatura que comienza a caminar, la situación será idéntica.
Recuerdo, que entre los muchos artículos que he escrito sobre esta materia, hace unos meses publiqué uno con el siguiente título: “Hasta que las ranas críen pelo”, haciendo hincapié en que la derecha política (incluida la nacionalista) lo tiene muy claro: –De laicidad, nada de nada. Y la (supuesta) “progresía” política, aunque no lo diga, lo hace: –Nada de nada sobre laicidad. Lo acaba de demostrar este acuerdo PSOE-Sumar recién firmado. En las 230 medidas y 48 páginas del documento dado a conocer NO aparece nada. Salvo la palabra “laicismo” una sola vez y vergonzosamente para ratificar lo que ya dice la confesional y privatizadora LOMLOE, “que la nota de religión no contará para la evaluación final del alumnado que de religión”. Tema ya establecido.
Francisco Delgado, Nueva Tribuna, 4 de octubre de 2023
La derecha política sigue apegada y sin complejos a una situación territorial asimétrica, fruto del Pacto de la Transición plasmada en el (quizá anacrónico, a estas alturas) Título VIII y transitoria cuarta de la Constitución de 1978.
En esta misma línea se ha venido situando durante estos 45 años el centro izquierda político de diferente ideología. Sin embargo, los partidos y grupos políticos denominados nacionalistas (ya sean de izquierdas, centro o derecha) vienen reclamando ciertas prebendas coyunturales, mayor nivel de competencias para sus respectivas CCAA, legislatura tras legislatura. Nivel de concesiones, mayores competencias y dinero que consiguen (con la izquierda y la derecha, en según qué momentos) a cambio de votos en el Parlamento, generalmente en detrimento del resto de las CCAA y, en ocasiones, podría ser hasta del Estado de Derecho.
El filósofo Henri Peña-Ruiz es uno de los más relevantes expertos en laicidad de Francia. Autor de una quincena de libros, entre ellos Dieu et Marianne: philosophie de la laïcité, fue uno de los veinte especialistas de la Comisión Stasi que, en diciembre de 2003, recomendó al Gobierno galo la prohibición de todo signo religioso en la escuela, origen de la reciente polémica desatada tras el veto a la abaya árabe.
Henri Peña-Ruiz es hijo y nieto de emigrantes españoles procedentes de la provincia de Burgos. «Me siento español y francés», proclama en un pulcro castellano al otro lado del teléfono. Algunos de sus antepasados se expatriaron por motivos económicos y otros son exiliados políticos de Franco. Todos ellos, eso sí, de espíritu republicano. «Son las dos fuentes de mi personalidad como español», se esfuerza en precisar.
Su bandera, tantos años después, sigue siendo la tricolor republicana porque «nació de las urnas», mientras que la monárquica de Juan Carlos I «nació de las armas». «Y eso es importante recordarlo», subraya.
Todavía recuerda los viajes que realizaba de joven a la tierra de sus padres y de sus abuelos en la conocida como entonces Castilla La Vieja. En los años crudos del franquismo, no se escondía para hablar sobre política ante el temor de sus interlocutores. «Henri, cállate, que las paredes tienen orejas», le imploraban. «Evidentemente, tenían miedo a Franco», rememora desde París.
Sr. Presidente: escribo esta carta abierta para rogarle que el día 8 de septiembre, Día de Asturias, no vaya, en representación de los asturianos y las asturianas, a los actos religiosos que se celebrarán en Covadonga.
Es cierto que, al ser España una nación aconfesional, pero no laica, no existe ninguna razón legal que le impida asistir, como presidente de nuestra comunidad autónoma, a la misa en la basílica, pero supondría un buen testimonio de coherencia que un gobernante progresista como usted comenzara a dar pasos, sin ambigüedades, hacia un Estado laico. Además, hay muchas personas asturianas que son miembros de otras confesiones religiosas no católicas que se pueden sentir, con razón, discriminadas por su presencia en este acto y no en los de ellas. Y hay, aún más, muchos asturianos y asturianas que no están adheridos a ningún credo religioso y no encuentran sentido a su asistencia, en nombre de ellas y ellos, a una ceremonia marcadamente confesional el día de la fiesta principal de Asturias. Y, también, me consta que hay muchas personas católicas que apoyan y defienden los argumentos de quienes desean un Estado laico y, por tanto, piensan que sus representantes políticos solo deberían acudir a actos religiosos a título personal.
El Ejecutivo progresista terminó su mandato dejando casi intactos los privilegios de la jerarquía católica y con apenas tímidos avances en simbología religiosa, eutanasia y ampliación del aborto.
La nueva legislatura, que arrancará formalmente la próxima semana con la constitución del Congreso y el Senado, comienza con un amplio paquete de reformas laicas pendientes, que el anterior Gobierno progresista de coalición dejó sin abordar pese a las notables expectativas levantadas.
El Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez llegó a poner en marcha algunos cambios significativos, de evidente valor simbólico, pero ha guardado en el cajón gran parte de los desafíos laicos pendientes desde la Constitución de 1978, el más importante de todos la derogación de los Acuerdos con la Santa Sede.
Son las asignaturas pendientes de un eventual nuevo Ejecutivo socialista, aunque el juego de mayorías que puede articularse con la composición del nuevo Congreso, e incluso la posibilidad, aunque remota, de un gabinete de PP y Vox, hace temer a los expertos que estas reformas vuelvan a quedarse en el el tintero.
La organización Europa Laica y la Fundación Ferrer i Guardia han publicado recientemente sendos informes sobre los avances gubernamentales en materia de conciencia y laicidad del Estado, pero el balance no deja en muy buen lugar al Ejecutivo. Estos son las modificaciones afrontadas por el Gobierno y los olvidos de la agenda laicista.
Un «cordón sanitario» colocó la concentración a más de 50 metros del pórtico de la iglesia
50 metros, mínimo, nos separaban del pórtico de la iglesia y del lugar donde se celebra el rito católico de «bendición de las aguas» ______________
30 de junio de 2023
Ayer, 29 de junio, festividad de San Pedro patrón de Gijón, con Foro, PP y VOX gobernando la ciudad, volvió a convocarse la concentración -innecesaria durante el anterior gobierno local-, para recordar a las autoridades que en un país aconfesional no cabe una presencia institucional en actos religiosos.
Como en años anteriores, en esta ocasión también estuvieron ausentes de los actos religiosos PSOE, Convocatoria por Xixón (IU-Más Asturies-IAS) y Podemos. Y es que durante los cuatro años de gobierno local de PSOE con IU, la defensa del aconfesionalidad institucional, la separación entre los actos festivos para toda la ciudadanía y los religiosos se había llevado a cabo escrupulosamente. Así, en esta fecha, como gobierno local se asistía a la entrega de las medallas de la ciudad, acto público que se celebra en el Teatro Jovellanos, y no se participaba en la ceremonia religiosa en la iglesia de San Pedro.
La norma, aprobada en abril, regula la “aconfesionalidad y neutralidad religiosa” del Ayuntamiento pero no prohíbe a ningún concejal asistir a título personal a los actos religiosos que desee.
Acto de VOX ayer en Gijón / Juan González-EFE ____________
El pasado mes de abril Gijón se convertía en la segunda ciudad de España, junto con Rivas-Vaciamadrid, en contar con un reglamento de laicidad. Una norma que para sus principales promotores, Asturias Laica, era poco normativa pero un paso de gigante en la regulación de la “aconfesionalidad y neutralidad religiosa” del Ayuntamiento.
Ya entonces sabían que el resultado electoral del 28 de mayo podía frenar el desarrollo de su articulado y no se equivocaron en el pronóstico. Cuando se cumple un mes de la cita con las urnas, uno de los partidos del gobierno municipal, Vox, ya ha anunciado que quiere anular la norma.
Lo han hecho a través de un comunicado firmado por la portavoz del partido de ultraderecha en la corporación, Sara Álvarez Rouco. El documento arranca anunciando que tanto Rouco como Oliver Suárez, el otro concejal del grupo de Vox, acudirán este jueves, día de San Pedro y fiesta patronal en Gijón, a la tradicional misa y la bendición de aguas que se celebra en la ciudad.
Repasamos los programas para las elecciones autonómicas de 2023 en Asturias centrándonos en algunos de los grupos políticos que tenían representación en la Junta en la pasada legislatura: PSOE, PP, Podemos Asturias e Izquierda Unida.
Hemos prestado atención en ellos al reconocimiento de la independencia de las Administraciones Públicas respecto a las confesiones religiosas, a la defensa de una escuela pública y laica, a la no discriminación -por motivos religiosos incluido-, financiación de centros privados con fondos públicos…
De los programas revisados, únicamente los de Convocatoria por Asturias (IU-Más País Asturies-IAS) y Podemos Asturies hacen alguna referencia a la laicidad de las Administraciones o a una educación pública y laica
Una vez aprobada la Constitución de 1978 que rompía con cuatro largas décadas de negación del constitucionalismo y de las libertades, el nuevo texto (tras la última de 1931) daba a la libertad de conciencia, en lo teórico, un tratamiento más que digno, dentro de los límites de un nuevo Estado producto de una «Transición» pactada que imponía la corona y dejaba impune a un vetusto nacionalcatolicismo totalitario. Algunos estamentos de la dictadura quedaban impolutos, al igual que quedaban sin condena las atrocidades de las cuatro décadas de dictadura. Hechos que, hoy, pesan fuertemente en el devenir de nuestra historia, a pesar de los muy tímidos gestos que se han venido haciendo en estos últimos años. Otra cosa es reflexionar si, en ese momento, cabían otras soluciones.
En lo formal, el nuevo texto constitucional, y en lo que respecta al título primero «de los derechos y libertades fundamentales«, se equiparaba a constituciones al uso en estados de larga trayectoria democrática. Sobre todo, los artículos 9.2, 10.2, 14 y el 16, también y -en parte- el 27 posibilitaban caminar en la senda del derecho a la plena libertad de conciencia de cada persona sin distinción y obligaba a los poderes públicos no sólo a desarrollarla y aplicarla de forma positiva, sino a cumplirla, además de garantizar que «ninguna confesión tendrá carácter estatal» (es decir, institucional).
Hace 92 años, una gran parte de la ciudadanía y de quienes encabezaban la política española que trajo la II República tras las elecciones municipales de abril de 1931, soñaban con un estado laico.
Las elecciones generales a Cortes constituyentes del 28 de junio ratificaron un inapelable triunfo de la conjunción republicano-socialista frente los partidos de la derecha, disponiéndose a debatir y elaborar una Constitución que, finalmente, se aprobaría el 9 de diciembre de 1931.
Sería éste el texto constitucional más laicista de cuantos ha habido en la historia de los estados del planeta, incluso por encima de la ley francesa de separación de la iglesia y el Estado de 1905, sancionado por el presidente de la república francesa otro 9 de diciembre.
De ahí que esta fecha, la del 9 de diciembre, haya sido declarada internacionalmente como del «laicismo y de la libertad de conciencia» por iniciativa de Europa Laica.
En 1931 se pretendía «pasar página» a siglos de un enorme dominio católico de las instituciones y de la vida pública y privada y que más allá de las creencias «impuestas» históricamente a «sangre y fuego» a cada persona a título individual, se pretendía que las instituciones del Estado fueran realmente laicas, poniendo un especial énfasis en la Educación, como un instrumento garante de formar personas libres de todo tipo de ataduras.