El Seminario Galileo Galilei de la UGR, Granada Laica y UNI Laica han celebrado la sexta sesión de su IX ciclo de conferencias, de título global «Laicismo y memoria» con la conferencia de Darío Adanti, La libertad de Ofender: Sobre el delito de blasfemia y la libertad de expresión en la sátira», que tuvo lugar el jueves, 7 de mayo, en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada.
Darío Adanti, (Buenos Aires, 1971) es un historietista, ilustrador y animador argentino, afincado actualmente en Madrid. Considerado uno de los autores más renovadores de la historieta cómica en España; es, junto a Edu Galán, uno de los fundadores de la revista Mongolia, donde escribe y dibuja. La Fundación Española de Abogados Cristianos se ha querellado en repetidas ocasiones contra Mongolia por presuntos delitos contra los sentimientos religiosos, enfocándose en portadas como la del belén de 2022 y que han ido archivándose.
Los coeditores de la revista satírica han comparecido el martes 25 de junio otra vez en el juzgado por “ofensas a los a los sentimientos religiosos” pese a tres archivos en firme por la misma portada.
Los coeditores de la revista satírica Mongolia han ido a declarara como imputados de un presunto delito de “ofensas a los sentimientos religiosos” -es decir: ¡blasfemia!- el martes 25 de junio, a las 10 de la mañana en el juzgado número 4 de Mataró (Barcelona)por la portada de la publicación de diciembre de 2022, que, con motivo de las navidades representaba un singular belén con el estilo habitual de Mongolia.
La querella la interpuso la asociación ultraderechista Hazte Oír e inicialmente no fue admitida a trámite. Sin embargo, la Audiencia de Barcelona ha forzado la apertura de diligencias, a pesar de que hasta tres causas por la misma portada han sido ya todas archivadas y en firme.
“Nos habían contado que un principio básico de una democracia liberal es que no puede abrirse de nuevo un procedimiento ante ‘cosa juzgada’, salvo que aparezcan nuevos datos, pero da la impresión de que en este país los comandos ultracatólicos tienen algún tipo de bula; no tanto papal como judicial”, sostiene el humorista gráfico y coeditor de Mongolia Darío Adanti, quien se pregunta: “¿Quizá esta bula se explica por ejercer de fuerza de choque, como antaño las camisas negras, contra todo lo que huela a progresista o a librepensamiento en España?”
¿Nos creemos que el gobierno va a derogar por fin el delito de blasfemia?
Ilustración de Fito Vázquez / Fuente ______________________________
Santi Fernández Patón, El Diario, 20 de marzo de 2025
En España tenemos un juez que se hizo famoso en los años ochenta por detener a un centenar de mujeres que intentaban abortar (y decenas de empleados de las clínicas de interrupción del embarazo), que más adelante impidió la donación de órganos de una de las víctimas de Madrid Arena, que no vio nada raro en que Esperanza Aguirre arrollara la moto de un policía, que rechazó que Pedro Sánchez declarara por escrito en la causa contra su mujer y le obligó a hacerlo en persona en La Moncloa.
Es el juez, el magistrado, Carlos Valle, que a instancias de los cansinos de Abogados Cristianos le ha montado un juicio esperpéntico al humorista Héctor de Miguel (Quequé) por bromear en Hora Veintipico, su divertidísimo podcast, sobre dinamitar el Valle de los Caídos. Tan esperpéntico fue el juicio que el magistrado se permitió comparar esa broma con apedrear a homosexuales en la plaza Pedro Zerolo, situada en el barrio madrileño de Chueca.
En las instituciones públicas y a la hora de conformar el entramado legal que rige un Estado democrático solo vale la argumentación que se construye echando mano de términos razonables comunes, sin privilegiar como verdades incuestionables las creencias de un determinado colectivo religioso
Han querido las circunstancias que el enésimo «escándalo» de afrenta a los «sentimientos religiosos» en España haya coincidido con la conmemoración de los atentados sufridos por los trabajadores de Charlie Hebdo. Este pasado 7 de enero hizo diez años del terrible atentado contra la revista satírica francesa. Pocos días antes, en los minutos inmediatamente previos a las campanadas de medianoche, la cómica conocida como Lalachus mostró una estampita que ha levantado en pie de guerra jurídica por enésima vez al grupo de presión ultra católico de nuestro país. El mismo que lleva años acosando a una publicación española equivalente a la mencionada que atacaron los islamistas radicales en París. En España la revista Mongolia ha sido objeto de varias denuncias por parte de la fundación Abogados Cristianos que han tratado de coartar su libertad de expresión.
Esta vez les ha tocado a Lalachus, David Broncano y José Pablo López como presidente de RTVE ser denunciados por la asociación ultra conservadora Hazte Oír.
Asociaciones como Hazte Oír y Abogados Cristianos defienden el poder del lobby católico conservador para condicionar la vida cultural y política de nuestro país.
Toro representando a San Lucas –fuente– / Toro de Gran Prix presentado por LalaChus ________________________________
«Entonces el sumo sacerdote [respondiendo a lo declarado por Jesús] rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte!….» (Evangelio de Mateo, 26:65-66)
Desde que lo vi en el mismo momento de su emisión en Televisión Española supe que las sectas ultracatólicas de este país se levantarían en pie de guerra jurídica. Hoy por hoy, afortunadamente, no pueden levantarse en armas como lo hicieran en el 36 con la bendición de su Iglesia (recuérdese el papel protagonista desempeñado por el cardenal primado de España Monseñor Isidro Gomá y Tomás en la Guerra Civil).
No hace falta ser un genio. Por sus hechos los conoceréis. Tenemos antecedentes de sobra para, haciendo un simple ejercicio de inducción, prever que iban a invocar una vez más su derecho constitucional al amparo jurídico para tratar de amordazar a quienes hacen uso del suyo para ejercer su oficio con libertad; tienen el dinero más que necesario para ello y cuentan con el conservadurismo idiosincrásico del gremio de los jueces españoles. En el caso de un artista cómico la plena efectividad de su derecho a la libertad de expresión es esencial a la hora de poder trabajar.
El código penal no puede amparar sentimientos de ofensa vinculados con dogmas teológico-religiosos
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Roberto R. Aramayo, Nueva Tribuna, 13 de octubre de 2024
¿Demandó en alguna ocasión un club militar a Gila por mofarse al teléfono de la guerra? Podrían haberse visto zaheridos en su pundonor, pero seguramente hasta les hacía tanta gracia como al resto de sus conciudadanos. La clase política podría haber demandado al guiñol de Canal Plus por su implacable sátira en todas direcciones, pero a nadie se le ocurrió nada semejante. Igual que hay licencias retóricas argumentativas o literarias, el humor también tiene su propia cancha de juego, cuyo arbitraje lo ejerce su audiencia. Lo zafio y chabacano se paga caro al perder televidentes, mientras que la sutileza y el ingenio se ven recompensados en esos mismos términos.
En un país que no es teocrático, sino aconfesional, donde conviven pacíficamente diversos credos religiosos e incluso quienes no profesan fe alguna y hasta han apostatado para no figurar en los censos del catolicismo, resulta pintoresco que una Asociación de Abogados Católicos demande a un humorista. Con ello anteponen sus creencias religiosas a su formación jurídica, que debería hacerles respetar otras cosmovisiones tanto como la suya propia, en lugar de utilizar el derecho como arma ofensiva contra quienes no comulgan literalmente con su credo.
Las iglesias, y no solo la católica, están interesadas en mantener este tipo de tipificación, aunque apenas se lleguen a aplicar, como una transposición simbólica del pecado al delito y por tanto la recepción de la moral religiosa en la moral pública
Arco de la villa, pueblo viejo de Belchite __________________
Antonio Gómez Movellán, Nueva Revolución, 28 de septiembre de 2024
Por enésima vez se ha anunciado la supresión del delito de blasfemia en España que, eufemísticamente, está tipificado como “ofensa a los sentimientos religiosos”. Que en el siglo XXI persista este tipo de tipificación penal pareciera que fuera un vestigio de la Edad Media pero no es así. Esta tipificación fue introducida, en España, en la reforma del código penal del año 1995 y que incluso endureció la tipificación del código del año 1973. En efecto, mientras en el código penal del año 1973 las penas de blasfemia se circunscribían a los lugares y actos de culto y solo se contemplaba multas para el resto de los casos, en el Código penal de la democracia la blasfemia se extendía a cualquier lugar o medio; las penas por blasfemia en el código penal de la democracia son sorprendentes: Articulo 525 “ 1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.”. La profanación-otro curiosísimo delito-, en los artículos 523 y 524, incluso están más condenada que la blasfemia con penas de ¡seis meses a seis años!
El programa 93 de Domingos Laicos, con Ana Baragaño y José Antonio Naz, (miembros de Córdoba Laica), se dedica a la Revista humorística satírica Mongolia y sus conflictos con asociaciones ultracatólicas, como Abogados Cristianos, Hazte oír, Manos Limpias o Comunión Tradicionalista Católica. Estas cuatro presentaron querellas contra la revista, que tras ser admitidas por los respectivos jueces, fueron finalmente desestimadas.
Ahora, Mongolia ha llevado a cabo una campaña de recaudación de fondos (15.000€) para presentar una querella contra Abogados Cristianos.
El programa, como viene siendo habitual, se inicia con el análisis de la viñeta que Goval crea expresamente para el programa.
Y, tras ello, para hablar del tema de los conflictos de la revista con los ultracatólicos, de los ataques a la libertad de expresión y de la legislación que lo permite, entrevistan a Pere Rusiñol, periodista con una larga historia profesional en periódicos como Avui, el Periódico de Cataluña, el País y Público, actualmente muy implicado en la revista Alternativas Económicas y como socio y redactor de la Revista Mongolia; colabora también con eldiario.es y Al Rojo vivo, entre otros medios.
Presidente de Andalucía Laica desde hace tres años, rema contracorriente para combatir los privilegios de la todopoderosa Iglesia católica
Entrevista a José Antonio Naz, Presidente Córdoba Laica / Álex Gallegos ________________
Aristóteles Moreno, Cordópolis, 3 de septiembre de 2023
José Antonio Naz (Almodóvar del Río, 1954) dice que no tuvo niñez. A los diez años, su madre lo metió en el seminario de Santa María de los Ángeles, en plena serranía de Hornachuelos, con el propósito de formarlo para sacerdote. Durante décadas, el vetusto edificio ha exhibido su fantasmal porte de cemento y ladrillo en las estribaciones del río Bembézar. En los sesenta, ingresar en el seminario era una forma de escapar de la penuria y labrarse un futuro.
Naz no recuerda el día en que entró por la puerta de Santa María de los Ángeles. Hay cosas que se borran automáticamente del cerebro. Solo guarda en la memoria que la fila de su curso se organizaba por tallas y que él, debido a su temprana edad, era el primero. También recuerda que nada más levantarse todos los niños enfilaban para rezar. Y que, en materia de sexualidad, recibían una considerable matraca diaria.
PREGUNTA. No hay mejor manera de educar a un laicista que meterlo en el seminario.
RESPUESTA. No creo que tenga nada que ver. Mi conciencia laicista no ha sido una reacción al seminario. Para nada. Ha sido una consecuencia de haber vivido y haber reflexionado. De usar la razón.
P. En el seminario se utilizan los dogmas. No la razón.
R. Sí. Justamente por eso. Otro de mi promoción de ese curso, por cierto, era Félix Ortega [concejal de IU ya fallecido].
El Ejecutivo progresista terminó su mandato dejando casi intactos los privilegios de la jerarquía católica y con apenas tímidos avances en simbología religiosa, eutanasia y ampliación del aborto.
La nueva legislatura, que arrancará formalmente la próxima semana con la constitución del Congreso y el Senado, comienza con un amplio paquete de reformas laicas pendientes, que el anterior Gobierno progresista de coalición dejó sin abordar pese a las notables expectativas levantadas.
El Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez llegó a poner en marcha algunos cambios significativos, de evidente valor simbólico, pero ha guardado en el cajón gran parte de los desafíos laicos pendientes desde la Constitución de 1978, el más importante de todos la derogación de los Acuerdos con la Santa Sede.
Son las asignaturas pendientes de un eventual nuevo Ejecutivo socialista, aunque el juego de mayorías que puede articularse con la composición del nuevo Congreso, e incluso la posibilidad, aunque remota, de un gabinete de PP y Vox, hace temer a los expertos que estas reformas vuelvan a quedarse en el el tintero.
La organización Europa Laica y la Fundación Ferrer i Guardia han publicado recientemente sendos informes sobre los avances gubernamentales en materia de conciencia y laicidad del Estado, pero el balance no deja en muy buen lugar al Ejecutivo. Estos son las modificaciones afrontadas por el Gobierno y los olvidos de la agenda laicista.