Los editores de Mongolia defienden ante la jueza la libertad de expresión tras la cuarta querella por «mofarse del belén»

Los coeditores de la revista satírica han comparecido el martes 25 de junio otra vez en el juzgado por “ofensas a los  a los sentimientos religiosos” pese a tres archivos en firme por la misma portada.

Revista Mongolia
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Fuentes: Mongolia / El Diario (Oriol Solé Altamira) / Público, 26 de junio de 2025

Los coeditores de la revista satírica Mongolia han ido a declarara como imputados de un presunto delito de “ofensas a los sentimientos religiosos” -es decir: ¡blasfemia!- el martes 25 de junio, a las 10 de la mañana en el juzgado número 4 de Mataró (Barcelona) por la portada de la publicación de diciembre de 2022, que, con motivo de las navidades representaba un singular belén con el estilo habitual de Mongolia.

La querella la interpuso la asociación ultraderechista Hazte Oír e inicialmente no fue admitida a trámite. Sin embargo, la Audiencia de Barcelona ha forzado la apertura de diligencias, a pesar de que hasta tres causas por la misma portada han sido ya todas archivadas y en firme.

“Nos habían contado que un principio básico de una democracia liberal es que no puede abrirse de nuevo un procedimiento ante ‘cosa juzgada’, salvo que aparezcan nuevos datos, pero da la impresión de que en este país los comandos ultracatólicos tienen algún tipo de bula; no tanto papal como judicial”, sostiene el humorista gráfico y coeditor de Mongolia Darío Adanti, quien se pregunta: “¿Quizá esta bula se explica por ejercer de fuerza de choque, como antaño las camisas negras, contra todo lo que huela a progresista o a librepensamiento en España?”

Ante el juzgado de instrucción 4 de Mataró han declarado Pere Rusiñol y Rapa Carballo, coeditores de la revista, después de que la Audiencia de Barcelona estimara el recurso de los ultracatólicos de Hazte Oír y reabriera el caso al considerar que la portada de la revista satírica de diciembre de 2022 en la que se mofaba de un belén “pudiera perseguir ofender los sentimientos religiosos de la confesión religiosa cristiana (y no solo católica)”.

Y han reiterado lo que ya habían contado: que la sátira de un belén en la portada de su revista se encuadra en la libertad de expresión y no busca ofender a los católicos. En el escrito, al que ha tenido acceso EFE, la defensa aduce que «no hubo ánimo de hacer escarnio, sino de crítica legítima a una confesión, la católica», ya que el escarnio ha sido interpretado por la jurisprudencia como «no mera critica que pueda resultar ofensiva, sino como acto de hostigamiento que dificulte el ejercicio de la actividad religiosa».

Según fuentes jurídicas, tanto Rusiñol como Carballo, que han rechazado contestar a las preguntas de Hazte Oír, han insistido ante la jueza en que la portada no tenía como objetivo ofender a los católicos, sino burlarse y criticar “políticamente” a la Iglesia como institución. La declaración del tercer editor de la revista, Darío Adanti, se ha suspendido, aunque la defensa de Mongolia ya ha pedido a la magistrada que archive de nuevo el caso.

La defensa de la revista insiste en la “falta de contenido penal” del caso. “No hay delito cuando se usa la libertad de expresión para expresar discrepancia y críticas satíricas contra una confesión religiosa cuyos símbolos se apartan del criterio lógico o racional y tienen sobre sus espaldas un largo historial de crímenes y otros actos contra los valores del propio género humano”, remarca el escrito.

Antes de Hazte Oír, la misma portada ya había sido protagonista de tres querellas de otros grupos ultraderechistas, Manos Limpias, Abogados Cristianos y una entidad carlista. Todas las causas ya se habían archivado, lo que no ha evitado el uso de la Justicia contra la revista (que tiene que destinar fondos a abogados y procuradores aunque el caso termine en nada), además de suponer un efecto contrario a la libertad de expresión en general al constatar el peligro de que grupos ultras utilicen los juzgados contra contenidos que les molestan.

El caso por el que sido imputada Mongolia ha vuelto a poner sobre la mesa el uso interesado de la Justicia por parte de asociaciones ultras, que emplean delitos decimonónicos como la ofensa a los sentimientos religiosos (un tipo penal que numerosos juristas consideran desfasado y contrario a la libertad de expresión) para perseguir opiniones contrarias a la suya.

La mayoría de querellas por “ofensas a los sentimientos religiosos” -un delito de los tiempos del franquismo en los años de nacional-catolicismo que increíblemente sigue formando parte del Código Penal vigente en 2025- suele acabar en archivo, aunque no todas. Sin embargo, tanto Amnistía Internacional como otras organizaciones de derechos humanos -que han mostrado apoyo a la revista- y de periodistas advierten de que el objetivo de estas querellas no es tanto lograr una condena sino amedrentar provocar en última instancia la autocensura para evitarse problemas con litigios que se prolongan durante años y que siempre exigen disponer de recursos económicos para poderlos afrontar con garantías.

Con el objetivo de frenar futuros intentos de censura y de salvaguardar la libertad de expresión, Revista Mongolia presentó el pasado mes de diciembre una querella contra la asociación Abogados Cristianos. La iniciativa legal busca poner fin al acoso judicial y mediático que, según denuncia la publicación satírica, esta organización mantiene de forma sistemática contra voces críticas y disidentes. La demanda se enmarca en un contexto de creciente hostigamiento a la sátira y al pensamiento no alineado, y pretende sentar un precedente en defensa del derecho a la libertad artística, ideológica y de prensa.

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