La izquierda española, al aceptar que la tribuna parlamentaria se convierta en un púlpito, ha abandonado definitivamente el laicismo como principio esencial de cualquier democracia
La anunciada visita del Papa a España no es un simple acto religioso. Es, sobre todo, una visita deseada por el Gobierno de España y, en parte, impulsada por el influyente lobby católico que existe dentro del PSOE bajo las siglas de “Cristianos Socialistas”. Este grupo está encabezado por la veterana política Rosa Aguilar, quien, desde sus distintas responsabilidades de gobierno -tanto en la alcaldía de Córdoba como en la Consejería de Cultura de Andalucía-, ha favorecido siempre los intereses de la Iglesia católica. Otro político alineado con estos intereses es el vicepresidente del Gobierno, Bolaños, que desde hace tiempo viene preparando este golpe de efecto: la visita del Papa, que ahora pretende presentar como un éxito político tanto ante su partido como ante el propio Gobierno.
En realidad, se trata de una operación de marketing político-electoral y de una clara traición al laicismo. El objetivo es proyectar la imagen de un gobierno moderado y centrado, ahora legitimado por la púrpura vaticana.
Todavía hay cosas anacrónicas en nuestro país que resultan intolerables conos la oferta del catecismo católico en todos los niveles de la educación obligatoria o el secuestro por parte de la iglesia católica de una gran parte de nuestro patrimonio histórico mediante el escándalo de las inmatriculaciones.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su encuentro con el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin. | @ Vatican Media. Vaticano – 11.10.2024 ____________________
Antonio Gómez Movellán, Nueva Revolución, 21 de noviembre de 2025
La conmemoración de los 50 años de la muerte de Franco nos ha servido para revisar históricamente la Transición y el estado de salud de nuestra democracia. No cabe duda que ese periodo fue uno de los de más movilizaciones sociales y huelgas de nuestra historia contemporánea y sin embargo esa fuerza social que expresaba unas aspiraciones democráticas radicales no conllevó una ruptura política histórica con el franquismo ya que se estableció un sistema político y constitucional con muchos déficits democráticos entre ellos la propia Constitución que no fue producto de ningún proceso constituyente ni de ninguna asamblea constituyente sino más bien de unos pactos de mesa camilla con un fondo de amplias movilizaciones sociales. La propia monarquía borbónica restaurada es un vestigio histórico del franquismo como ha señalado el mismísimo Rey Juan Carlos I en sus memorias.
El nacionalcatolicismo fue la ideología específica del fascismo español y eso dejo huella en la Constitución. En su artículo 16 la Constitución no hace una declaración de aconfesionalidad del Estado ni mucho menos de laicidad. En efecto, el articulo 16.3 reza lo siguiente: ”Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
Las Águilas Radio es una radio comunitaria, sin ánimo de lucro, que emite, desde 1984, en el barrio de Las Águilas, perteneciente al Distrito de Latina, al suroeste de Madrid y que depende de la Asociación de Vecinos de Las Águilas
En esta ocasión, con la participación de los miembros de Europa Laica: Esther Moreno Suárez, Antonio Gómez Movellán y Juan Antonio Aguilera Mochón, el debate en el programa «Conservando su memoria» de Las Águilas Radio, se centra en la «Ley Rhodes».
Ayer, organizada por Seminario Galileo Galilei de la UGR, Granada Laica y UNI Laica, tuvo lugar en Granada (salón de grados, Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada), la segunda sesión de su IX ciclo de conferencias, de título global «Laicismo y memoria», con la conferencia de Antonio Gómez Movellán, Historia del laicismo en occidente.
Desde la mítica Marianne de la Revolución francesa hasta el atentado de las Torres Gemelas esta conferencia pretende introducirnos en las raíces históricas del laicismo. Se adentra en las diferencias de las revoluciones angloamericanas y las revoluciones europeas y cómo la lucha por el secularismo y el laicismo ha durado siglos y como hoy se están erosionando, en muchos países, esas conquistas históricas. También se adentra en los jalones históricos de la intolerancia en el siglo XIX y de los hitos del laicismo en ese mismo tiempo.
Se van a cumplir 50 años de la muerte del dictador Franco, de la caída de sus 40 años de dictadura y de una de sus bases: el nacional catolicismo. Tres años después, se aprueba la Constitución, donde en el artículo 16.3 se establece que España es un Estado aconfesional.
Han pasado 45 años desde las elecciones municipales libres de 1979, y el alcalde Miguel Óscar Aparicio y su grupo socialista votan la propuesta del PP, apoyada por VOX, y con el voto negativo de Izquierda Unida, para declarar a la virgen local como “Patrona” de Azuqueca[1]
La Asociación Europa Laica denuncia este atropello en base a que, siendo de la opinión de que todo el mundo tiene el derecho a practicar la religión que quiera, no aprueba que “su” religión sea impuesta a los demás, como acaba de suceder. También defendemos que cada cual debe pagar sus creencias y no tengamos que ser el resto, a través de los impuestos, los que les sufraguen sus gastos.
En Madrid, una Fundación de la Iglesia católica (fundación Fusara), dependiente del arzobispado de Madrid, ha vendido unas 260 viviendas, repartidas en 14 edificios en los barrios más céntricos de la capital, a una empresa inmobiliaria en un operación muy sospechosa, dado que el precio de compraventa -unos 70 millones de euros- está muy por debajo del precio del mercado, y donde los únicos perjudicados serán los inquilinos que actualmente ocupan esos inmuebles con una renta moderada y que han acusado a la iglesia católica de corrupción, falsedad documental y estafa, ya que temen puedan ser desahuciados por los nuevos propietarios.
La Iglesia católica, sus órdenes, congregaciones, asociaciones, fundaciones, universidades y muchas otras formas y personerías jurídicas bajo las que se enmascara, constituyen una potencia inmobiliaria en nuestro país, además de poseer el grueso del patrimonio histórico que hace que monumentos como la mezquita de Córdoba o la Catedral de Burgos sean administrados y explotados económicamente por los arzobispados sin dar cuentas a nadie ante los ojos impasibles del Ministerio de Cultura y de la Dirección General de Patrimonio Histórico, que en vez de actuar y poner orden en nuestro patrimonio histórico se encuentra inmovilizada y ni siquiera negligencias como la cometida recientemente en la mezquita de Córdoba hace que se rompa ese hechizo del inmovilismo público.
El Grupo de Pensamiento Laico se fundó en 2017 por impulso de Pedro López López, miembro de Madrid Laica, y coordinado en ese momento por Juanjo Picó, quien posteriormente sería presidente de Europa Laica.
En una conversación, Pedro López propuso a Juanjo Picó, en aquel momento presidente de Europa Laica, la idea de conformar un grupo para publicar artículos de opinión en prensa que apoyara la causa del laicismo con autonomía respecto a la estructura de Europa Laica. Entonces se puso en contacto con Nazanín Armanian, Enrique J. Díez, Rosa Regás, Javier Sádaba, Waleed Saleh y Francisco Delgado. Posteriormente, a sugerencia de Javier Sádaba, se incorporó Ana María Vacas. Se estableció contacto con el diario Público informando de la iniciativa y el medio respondió con generosidad, publicando todos los artículos del grupo que se fueron generando.
Con motivo del 20º aniversario de la fundación de Europa Laica, se editó el libro Ética laica: pensar lo común, compilando los artículos publicados entre 2017 y 2021. En 2025 se ha publicado un segundo tomo recogiendo artículos publicados entre 2021 y 2024.
«Bolaños, en todos estos dossiers, ha venido jugando un papel de monaguillo de la iglesia católica y ahora se indigna en una carta abierta a la conferencia episcopal porque el presidente de la misma ha llamado al adelanto electoral para cambiar el gobierno»
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello conversa con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, en su primer encuentro para abordar las relaciones entre la Iglesia católica y las instituciones públicas, el año pasado / Conferencia Episcopal Española __________________
El Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha estado en varias ocasiones en el Vaticano siempre deshaciéndose en loas al Papa de Roma y ha sido un ministro muy bien valorado por la Conferencia episcopal y todo ello por los favores que el Gobierno ha hecho a la Iglesia Católica, en estos últimos ocho años, traicionando, desde el minuto uno, la agenda laicista en nuestro país.
En el caso los abusos a menores en la iglesia católica ésta ha salido muy bien parada ya que, a diferencia de otros países, aquí no existe ninguna obligación legal para reparar el daño causado y todo se ha quedado en extrañas comisiones de investigación y en informes ambiguos del Defensor del Pueblo e incluso en la ley Rhodes (de protección de menores sobre el abuso sexual) no se introdujo ninguna mención específica a la Iglesia católica.
Lo mismo ha sucedido en el asunto de las inmatriculaciones: el gobierno no ha hecho absolutamente nada; ni siquiera ha planteado modificar la ley de patrimonio histórico con el objetivo de desamortizar el patrimonio histórico español ahora, en gran medida, en manos de la Iglesia católica.
En nuestro país existe una izquierda alejada de lo que ha sido la tradición republicana y laica del progresismo español. La claudicación mas clara del alejamiento de su propia historia ha sido la renuncia a la escuela única, pública y laica
El entierro del Papa Francisco, en honor de jefes de Estados y de Gobiernos del mundo, hizo que se improvisara una especie de cumbre de jefes de Estado alrededor del baldoquinado vaticano y en la que, al modo de enfant terrible del momento, el fascista Donald Trump rompió el protocolo de luto en negro al tiempo que confesaba, en el centro de uno de los salones más nobles del Vaticano, al presidente de Ucrania, Zelenski, quien todavía parecía seguir disfrazado de traje de campaña. Y allí todos parecían más papistas que el Papa que acababa de morir. Por lo demás, la iglesia católica española ha sabido aprovechar el evento ya que ha incrementado sus cuñas publicitarias en las cadenas de radio para animar a marcar la famosa cruz en la casilla del IRPF, quizás aprovechando que el cuerpo todavía está caliente y así aumentar la recaudación.
También el mundo editorial y de la industria del cine ha sabido recoger esta ola papista y papanatista. La película “Cónclave” ha sido de nuevo reprogramada en los cines y plataformas y lo mismo ha ocurrido con el best seller del mismo nombre de Robert Harris y hasta, en nuestro país, el periodista Eric Frattini ha sabido aprovechar el momento publicando su enésimo libro sobre las conspiraciones vaticanas.
Tras la muerte del Papa Francisco se ha desatado una epidemia de papanatismo. Sé que la etimología de papanatismo no tiene nada que ver con el Papa de Roma, pero sirve para hacer el juego de palabras. La mayoría de periodistas u opinadores y todo el arco político ha eclosionado en un papanatismo y nos presentan al Papa como una persona con una autoridad moral indiscutible además de un gran reformador al interior de esa gigantesca y muy terrenal institución como es la Iglesia católica; el Gobierno de España – ¡cómo no! – ya ha decretado tres días de luto y el vicepresidente Sr Bolaños ha declarado que “el Papa es un hombre bueno “y un gran Papa. Pablo Echenique, de Podemos, al igual que el ministro Bustinduy se sienten plenamente identificados con el Papa Francisco y Yolanda Diaz le presenta como el adalid de la clase trabajadora y de los más vulnerables.
Es sorprendente como los discursos civiles de la izquierda o de centro izquierda se quieren arropar en una moral sacra para ganar en legitimidad; lo entenderíamos en los partidos de raíz demócratacristiana pero no lo entendemos en el caso de los partidos políticos de izquierda que hunden sus raíces históricas en el laicismo, el anticlericalismo y en el republicanismo.