La secta de la censura

octubre 18, 2021

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Manifestantes durante la concentración convocada por diferentes asociaciones LGTBI+ para denunciar la pasividad de las instituciones madrileñas ante la ola de agresiones que sufren, este sábado en la Puerta del Sol de Madrid / EFE – Víctor Lerena

Ana Pardo de Vera, Público, 18 de octubre de 2021

Cuando los nazis, los fascistas, los franquistas o la Inquisición la tomaban, por ejemplo, contra los judíos, los comunistas o socialistas, los homosexuales o las ‘brujas’2356 (mujeres fuera de la norma católica), respectivamente, no era porque esa realidad fuera anormal o excepcionalmente maligna, sino porque su totalitarismo e intolerancia les hacía temer una realidad diversa que ellos no pudieran controlar. El miedo a lo desconocido, y por ello incontrolable, muchas veces es la antesala del odio.

La semana pasada conocíamos con lógica sorpresa (al menos algunas) que el juzgado de lo contencioso número 1 de Castellón retiraba de los institutos «32 libros sobre temática LGTBQIA+, géneros y orientaciones disidentes, relaciones sexo y/o afectivas fuera de la norma atendiendo a la solicitud de Fundación de Abogados Cristianos«.

La negación violenta de la diversidad que atraviesa al mundo es un síntoma de la enfermedad de la intolerancia, agravada en este siglo por el surgimiento de grupos y políticos de ultraderecha amparados y financiados (siempre) por movimientos ultrarreligiosos, que aspiran al poder absoluto. Vean la serie El Reino (Netflix) y me cuentan.

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Mamífera

agosto 16, 2021

Lo obsceno es apalear a un perro, desahuciar, permitir no vacunarse al libérrimo personal de una residencia geriátrica, prostituir a una niña, mantener en el código penal el delito de escarnio de confesión religiosa, aguar la leche

Cartel de la próxima película del director español Pedro Almodóvar ‘Madres Paralelas’ en la pantalla de un móvil. PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP

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Marta Sanz, El País, 16 de agosto de 2021

Mis pezones miran hacia abajo porque tengo 53 años. Ocupan el centro de una areola anaranjada recorrida por venas azules y lunares minúsculos. Mis areolas, con sus pezones cabizbajos, se contraen con el frío y el placer. De mis pezones nunca ha manado leche. No están agujereados por un piercing y, después de tomar el sol en piscinitas pacatas donde me obligan a cubrirme con la parte de arriba del bikini y no permiten bañarse a las “chicas de servicio”, son como pupila de un ojo cuya esclerótica coincide con la blancura del seno. Igual que en el cartel de Madres paralelas, pero sin lágrima lactante. Retrato aquí mis pezones, cabizbajos y estrábicos ―simpatiquísimos―, como acción política contra la censura y llamamiento a la descripción masiva de otros pezones de mujer. Los cuerpos femeninos no son sucios ni tan bellos que, en su sacralización, se transustancian en críptica hostia dentro del sagrario. Hay mujeres sin pezones y cantantes calvas. Una mujer nunca debería ser metonimia: vientre, pezón, cabellera…

Pero tenemos derecho a reinterpretar los símbolos con los que se nos ha representado secularmente. Lo obsceno a menudo es la tela y el tachón que traza la jefatura de Gobierno de la moralidad del mundo. Las tirillas que camuflan pezones infantiles sexualizan a las niñas con su anacrónico recato. La obscenidad la pone la legaña de quien observa con un miedo idéntico al que prohíbe el virginal cartel de Zahara. Entendámoslo: no hay pezones buenos y malos ―en Instagram salvan a los intelectuales pezones con intención artística―: hay pezones como hay rótulas y obscenísimos agujeros de la nariz donde se oculta el moco. Un pezón es tan importante que no tiene ninguna importancia; escatimarlo es un modo de hacer contrabando con él para venderlo a buen precio. Vender un pedazo del cuerpo femenino abre la posibilidad de especular con el cuerpo todo. No se ocultan los pezones de Esteso en Pepito piscinas.

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La plaga de los ofendiditos

agosto 12, 2021

«Este no es un problema de carteles y de tuits sino de la apropiación del espacio desde una supuesta moral pública en la que los ofendiditos, que son la plaga de este tiempo, deciden qué se puede decir y cómo».

ZaharaPoster

Fragmento del cartel promocional del concierto de Zahara retirado en Toledo tras protestas de VOX

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12 de agosto de 2021

El nombre de la cantante Zahara fue noticia ayer después de que se conociera que el cartel promocional de su concierto en Toledo había acabo siendo retirado después de que la portavoz de VOX en el consistorio toledano lo considerara «ofensa extrema a la Virgen», exigiera su retirada y la cancelación del concierto.

La respuesta del Ayuntamiento (PSOE) no se hizo esperar, el cartel se retiró de los espacios públicos. Según informa RTVE, En una nota de prensa, el Ayuntamiento de Toledo -gobernado por el PSOE- ha trasladado al promotor privado que organiza el ciclo de conciertos el malestar suscitado por varios ciudadanos y colectivos en torno a dicho cartel promocional, que finalmente ha sido retirado y sustituido por uno nuevo. En dicho comunicado, el Ayuntamiento ha manifestado su pleno respeto y comprensión a todas las personas que han podido sentirse ofendidas por la difusión de este cartel promocional, entendiendo que se trata de un ejercicio de libertad de expresión de la propia artista.

Sobre esto versa el comentario de Pedro Blanco en la Cadena SER

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«Rocío», el documental censurado en democracia

junio 1, 2020

En un año en que el coronavirus ha obligado a suspender la romería de el Rocío, puede ser oportuno recuperar y revisar el documental que sobre el fenómeno del Rocío en Andalucía fue dirigido por Fernando Ruiz Vergara en 1980 y que tuvo «el honor» de ser la primera película secuestrada por un juez en democracia. Versión íntegra.

Un instante de ‘Rocío’ (1980), documental de Fernando Ruiz Vergara / El País

1 de junio de 2020

Cada año, los habitantes de Almonte, en Huelva, y seguidores de la virgen vuelven a saltar la valla del Rocío para sacar la estatua en procesión. Este año el  coronavirus ha obligado a suspender la romería ; puede ser buen momento para revisar y recordar el documental que tiene «el privilegio» de ser la primera película prohibida en nuestro país una vez eliminada la censura: Rocío

Rocío, dirigida por Fernando Ruiz Vergara con guión de Ana Vila, fue rodada entre 1976 y 1978 y estrenada en 1980. Seleccionado por el Ministerio de Cultura para el Festival Internacional de Cine de Venecia de 1981,  se alzó con el premio en el Certamen de Cine Andaluz (el único a concurso) ​ de la primera edición del Festival de Cine de Sevilla, en 1980,​ en la categoría de 35 mm.

El triunfo en el festival de Sevilla permitió que se estrenara  en Madrid en 1981, pero pronto encontró serios problemas de exhibición ante las presiones de poderes eclesiásticos y conservadores.

El documental interpretado, como recogía el cartel, «por hombres, mujeres y niños del pueblo andaluz», es un intento de explicar la romería desde un punto de vista social, histórico y antropológico, por lo que recurre a las opiniones de expertos, algún sacerdote, miembros relevantes de las hermandades rocieras y vecinos de Almonte, como una mujer que narra en primera persona un milagro de la Virgen: la curación de un sarcoma.

Contiene, claro, imágenes de gran potencia visual, muchas tan osadas que hoy serían imposible grabar, como la cercanía de las camareras con la Virgen («Eres guapísima, eres encantadora, eres la reina almonteña», le susurra una de ellas) o la descripción que el catedrático José Hernández Díaz realiza sobre la mutilación de imágenes sagradas para adaptarlas al culto o al gusto de la feligresía. Fernando Ruiz Vergara ilustró este hecho con el desmontaje en un convento sevillano de una talla muy modificada de la Virgen de la Merced. Lee el resto de esta entrada »