El Supremo Hacedor, en este artículo de Malgara García Díaz, se desvela como un «básico» que combina con la guerra, la patria, la economía, el poder y el supremacismo
Detalle (Dios) de La creación de Adán, de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina ______________
Sí, ya sé que este magazine no se ocupa de trapos, maquillajes, ni de complementos y que yo, específicamente, tampoco soy un buen ejemplo para hablar de imagen, ni de moda. No obstante, siempre me mantengo alerta para informar de aquello que, aunque parezca una fantasía, tiene su fundamento.
No voy a descubrir nada si digo que Dios es tendencia, porque en el Mundo hay varios miles de millones de personas que lo han elegido como guía y maestro en sus vidas. Así que digamos que Dios es un básico que combina con todo: guerra, patria, economía, poder, supremacismo… Pero, ¿qué digo? Si es que incluso funciona como un fondo de armario, ese al que puedes recurrir cuando no sabes muy bien qué ponerte.
Ya lo vimos en una imagen estremecedora de la Corte Imperial -siempre marcando estilo-, con una veintena de pastores y pastoras bendiciendo a Donal Trump desde todas las modalidades que el evangelismo acoge. Una para cada clase de oveja. Eso sí, todas de pura lana virgen.
Que las sociedades cristianas se hayan vuelto progresivamente más laicas no es mérito del cristianismo, sino de los agentes sociales que han limitado la injerencia de la religión en los asuntos públicos.
Francisco de Goya: Auto de fe de la Inquisición _________________
Me gustó Águilas de El Cairo, la película de Tarik Saleh que seleccionó Suecia para competir en la última edición de los Oscar. Una historia de intrigas palaciegas en Egipto, con el mundo del cine como escenario. Soy lo que antaño se llamaba un completista, así que busqué otros títulos del director (aunque, a qué engañarnos, buena parte del mérito de Águilas de El Cairo es de su protagonista, Fares Fares) y di con Conspiración en El Cairo, premiada en Cannes, que también va de intrigas y tensiones entre poderes, en este caso el del gobierno egipcio y el de la Universidad Al-Azhar.
La cosa iba bien, pero echaba algo en falta. No sabía decir qué era hasta que, transcurrida más de media hora de película, caí en la cuenta de que aún no había salido una sola mujer. Lo cual no es de extrañar, siendo el escenario una universidad islámica. Pero que el director de la película no hiciera el menor subrayado al respecto sí me pareció chocante. Era como ver una película protagonizada exclusivamente por niños. Como Bugsy Malone o El señor de las moscas. Solo que en estas hay niños haciendo de adultos, mientras que en Conspiración en El Cairo son adultos portándose como niños. Y me vino a la memoria la novela Sumisión, del pérfido Houellebecq, que imagina un futuro en el que un partido islamista gana las elecciones presidenciales francesas y legaliza la poligamia, derogando la igualdad entre hombres y mujeres.
De la guerra, de la paz y de las religiones, de necropolítica y necroliberalismo, de ecocidio y violencia de género…, de todo ello habló el teólogo y escritor Juan José Tamayo en su conferencia Guerra y paz. ¿De que lado están las religiones?
Ulpiano Álvarez, Juan José Tamayo y Luis Fernández | Gijón, Centro de Cultura Antiguo Instituto _____________
Asturias Laica, 7 de abril de 2026
«La paz es un bien preciado pero frágil y amenazado», así comenzaba Juan José Tamayo su conferencia, -tras una didáctica introducción-, este lunes en Gijón, en el Salón de actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto, un salón abarrotado y con personas sin poder entrar.
De la presentación del ponente, de la relación de todos los méritos y cargos que ostenta Juan José Tamayo, se encargó el presidente del Ateneo Republicano, Ulpiano Álvarez, acompañado en la mesa por Luis Fernández, presidente de Asturias Laica que intervendría brevemente.
El acto estuvo organizado, además de por las asociaciones cuyos presidentes acompañaron al conferenciante en la mesa, por el Ateneo Obrero de Gijón.
Teólogo, filósofo y escritor, Juan José Tamayo estará este lunes en Gijón para reunirse durante la mañana con los alumnos del Instituto Padre Feijoo de La Calzada y para ofrecer durante la tarde una conferencia en el salón de actos del Antiguo Instituto (19 horas) organizada por el Ateneo Republicano de Asturias, el Ateneo Obrero de Gijón y Asturias Laica.
–’Guerra y paz. ¿De qué lado están las religiones? es el título de su conferencia. ¡Vaya pregunta!
–Tiene su dificultad, no es fácil encontrar respuestas.
–Estas guerras que vivimos: EE UU, Irán, Israel, Líbano. ¿Qué tienen de religiosas o son solo económicas?
–Fundamentalmente son guerras económicas para ocupar nuevas tierras con grandes beneficios, y también para intentar demostrar quién tiene la hegemonía, no solo económica sino también política, pero en el trasfondo hay una motivación religiosa. En el caso de Israel contra el pueblo palestino y el sur del Líbano la motivación es religiosa. Netanyahu, que se mueve en un ámbito de judaísmo ultraortodoxo, sigue defendiendo los principios de Israel como tierra prometida y pueblo elegido, por lo tanto cualquier concesión a los palestinos supone un retroceso en la realización del reino de Dios.
El 18 de marzo del año 2021 se aprobó en España la ley que regula la eutanasia. Ese día los poderes públicos soltaron todas las amarras que les ataban aún a la teología y la superstición religiosas y nos devolvieron el derecho a decidir sobre nuestra muerte, es decir, sobre nuestras vidas
Concentración de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) en la Puerta del Sol, a 25 de junio de 2021, en Madrid, (España) para celebrara la entrada en vigor de la ley de la eutanasia | Cézaro De Luca / Europa Press __________________
El día que murió mi abuelo Benigno yo tenía que preparar un examen de Historia. Mi hermana y yo sabíamos que nuestro abuelo estaba muy mal porque mis padres nos habían mandado a casa de mis tíos para poder estar todo el tiempo posible con él en el hospital, pero ninguna de las dos habíamos siquiera imaginado la posibilidad de que mi abuelo fuera a morirse. Hasta que llegamos de clase y mi tía nos contó con toda la delicadeza posible que mi abuelo había fallecido. Y para su sorpresa mi hermana y yo nos tomamos la noticia con calma y serenidad, y al rato las dos estábamos absortas en hacer los deberes y, en mi caso, preparar aquel examen de Historia que quería bordar.
Hasta que llegó la noche y a mi hermana y a mí se nos desbordó el dolor y, sobre todo, nos golpeó la certeza, aterradora, desgarradora, de saber que nunca más íbamos a volver a ver a mi abuelo Benigno. Porque Benigno ya no era. Y se desató el llanto y nos inundó una pena inconsolable pero también una desesperación animal de querer volver a verle, volver a oírle reír, escuchar su voz y sentir sus abrazos una última vez. Una desesperación irracional que coqueteaba también con la fantasía y el pensamiento mágico del «y si»: Y si no está muerto, y si en realidad se han confundido, y si y si…
La familia cree decidir por amor, la religión cree decidir por fe, la política cree decidir por principios, y entre todos terminan decidiendo por otro.
La eutanasia incomoda porque obliga a tomarse en serio la libertad. Mientras la libertad consiste en votar, en divorciarse o en cambiar de trabajo, la sociedad la celebra con entusiasmo, pero cuando la libertad alcanza el territorio de la vida y de la muerte, entonces deja de parecernos una conquista y empieza a resultarnos una amenaza. El caso de Noelia Castillo no reabre el debate de la eutanasia, reabre una discusión mucho más incómoda: decidir a quién pertenece una vida cuando esa vida depende de los cuidados de los demás y… del permiso de los demás.
España dispone de una ley de eutanasia. El Estado ha asumido la responsabilidad de regular la muerte asistida con un sistema de garantías extremadamente riguroso, de modo que la eutanasia no aparece como una improvisación ni como un capricho, sino como una decisión sometida a informes, evaluaciones y plazos de reflexión. Y aun así cada caso termina convertido en una batalla judicial, moral y política, como si la voluntad del interesado fuera el elemento menos importante de todos. O como si haber cumplido 25 años con «toda la vida por delante» –el ejemplo de Noelia– tuviera que aceptarse como un límite normativo inaceptable.
La religión está adquiriendo un papel relevante en la guerra de Irán. No puede ser de otra manera, podríamos añadir, si tenemos en cuenta que los dos principales contendientes, Israel e Irán, están dirigidos por sendos gobiernos de orientación religiosa, y que la tercera fuerza en presencia, la presidencia de los Estados Unidos, tiene en estos momentos una fuerte impregnación mesiánica.
El régimen iraní es una teocracia, nacida de la revolución islamista de 1979. Y en el Parlamento de Israel tienen un peso determinante diversos partidos religiosos que ofrecen un apoyo intermitente al primer ministro Benjamín Netanyahu. Los partidos religiosos presentes en el Gobierno israelí son expresión del fundamentalismo judío. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvirk, representa la línea de mayor intransigencia. Israel ha dejado de ser hace años el país laico, de marcada inspiración occidental, cuya dirección política intentaba mantener una cierta distancia del discurso explícitamente religioso.
La antropóloga hace un recorrido por las religiones del mundo en su ensayo ‘La imaginación en llamas’ y celebra que la actual búsqueda de espiritualidad no vaya acompañada de una recuperación de las instituciones clericales
La antropóloga Manuela Cantón, autora del libro ‘La imaginación en llamas’ | Foto cedida ____________________
Pablo Batalla Cueto, La Marea, 18 de marzo de 2026
«Un viaje antropológico por las espiritualidades contemporáneas» promete la portada de La imaginación en llamas (editado por Ariel), de la antropóloga Manuela Cantón, y el libro cumple: proporciona al lector un aventurero y fascinante periplo que salta del Haití del vudú al México de la Santa Muerte, y de las iglesias evangélicas gitanas a los salones mediúmnicos. Charlamos con ella sobre alguno de esos temas y el valor de la antropología como ciencia social.
Manuela, quería empezar a preguntarte, no por los temas concretos del libro, sino por la disciplina desde la que se escribe, por la antropología, esa ciencia, dices, «empeñada en no dejarse irritar por lo que no le cuadra». En un mundo como este, en el que tantísimas cosas no cuadran con los cuadros tradicionales, cobra un renovado valor, ¿no es así?
La historia del apoyo de las religiones a las mayores tiranías es larga y obscena
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Pedro López López, Nueva Tribuna, 16 de marzo de 2026
Como hemos visto, una veintena de líderes religiosos acompañaron hace una semana a Trump en el despacho oval con el objeto de rezar por él y sus victorias bélicas… a las víctimas no las alcanzaba su piadosa actitud. Bajo la invocación del pastor evangélico Greg Laurie apoyaron las letales aventuras de Trump en su curioso camino hacia el Nobel de la Paz, un camino que, igual que en la famosa 1984, nos quiere convencer de que “la guerra es la paz” sin la mínima prueba. Las fotos y vídeos mostraban a todos los reunidos en esa actitud compungida que tan bien casa con la hipocresía del fanatismo religioso.
La historia del apoyo de las religiones a las mayores tiranías es larga y obscena. Pudimos ver cómo la Iglesia católica apoyó la dictadura de Videla en Argentina, la de Pinochet en Chile o la odiosa travesía franquista en nuestro país durante cuatro décadas. Otras religiones no se han quedado atrás, pero centrándonos en las tres del libro, tanto el islam como el cristianismo y el judaísmo han apoyado igualmente regímenes tiránicos, guerras o genocidios.
El 8 de marzo me parece una fecha muy oportuna para reflexionar sobre uno de los patriarcados todavía más poderosos e influyentes: Me refiero al patriarcado de las religiones: Uno de los últimos bastiones en el mantenimiento de un tercer tipo de patriarcado: el de «Extremoduro»
El 8 de marzo me parece una fecha muy oportuna para reflexionar sobre uno de los patriarcados todavía más poderosos e influyentes en el imaginario social, en las orientaciones ideológicas de la ciudadanía y en el mantenimiento de las prácticas sexistas en la sociedad en general y en las actitudes, las mentes y las conciencias de las personas vinculadas directa o indirectamente a los diferentes sistemas de creencias. Me refiero al patriarcado de las religiones, que yo he definido como “Extremoduro”, tomando el nombre del grupo musical extremeño que se autodefine como “rock trangresivo urbano”.
El patriarcado es un sistema de dominación estructural y permanente de las mujeres, las niñas, los niños y de los sectores más vulnerables de la sociedad, basado en la masculinidad hegemónica, que constituye el fundamento del poder de los varones, del sometimiento a las mujeres, de la legitimación de la discriminación e incluso de la violencia de género. Considera al varón como referente de lo humano y de los valores morales. Utiliza el concepto “hombre” para referirse a los varones y a las mujeres con expresa exclusión de estas en el lenguaje y niega que dicho uso sea excluyente porque se entiende que es genérico.