La agrupación en defensa de este derecho, reconocido por ley desde hace cinco años, ha mostrado su preocupación por un «desequilibrio territorial» en su aplicación.
La presidenta de Derecho a Morir Dignamente, Loren Arseguet, y el vicepresidente de Derecho a Morir Dignamente, Fernando Marín (i), durante una rueda de prensa por los cinco años de la Ley de Eutanasia en España, a 25 de junio de 2026, en Madrid (España) | A. Pérez Meca / Europa Press ________________
La presidenta de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), Loren Arseguet, ha manifestado en el quinto aniversario de la ley de eutanasia que la muerte asistida «debe ser accesible, equitativa y eficaz», algo que, aunque la norma lo reconoce como un derecho, se «sigue sin cumplir», motivo por el que ha reclamado un protocolo asistencial para agilizar este proceso y evitar «obstáculos» en el mismo.
«Nos preocupa el desequilibrio territorial», por lo que «proponemos estandarizar la práctica de la eutanasia, que se implante un protocolo asistencial de eutanasia en todas las comunidades autónomas», ha indicado, al tiempo que ha concretado que «serían directrices estandarizadas para guiar a los profesionales en la tramitación de eutanasias».
La mayoría del tribunal avala, con condiciones, que los familiares de pacientes impugnen su muerte digna, mientras nueve magistrados firman un voto particular que considera la eutanasia un «derecho fundamental personalísimo»
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Fuentes: Cadena SER (Andrea Villoria) | El País (Oriol Solé), 24 de junio 2026
El Tribunal Supremo ha fijado doctrina sobre la eutanasia. Más concretamente, sobre quién puede recurrir una muerte digna ya avalada por los médicos. La sentencia del Alto Tribunal de este martes desarrolla el fallo anunciado el pasado 19 de mayo, y muestra la división de la Sala de lo Contencioso Administrativo.
Una mayoría de 23 magistrados avalan, con condiciones, que un familiar pueda impugnar una eutanasia. Por el contrario, nueve magistrados querían restringir el acceso de los familiares a la Justicia para combatir la eutanasia de un pariente, y reprochan a sus compañeros de Sala que validen “una injerencia injustificada” en el derecho a morir de un solicitante.
El Papa León XIV a su paso por el Congreso de los Diputados en el papamóvil, a 8 de junio de 2026, en Madrid | César Vallejo Rodríguez / Europa Press _________________
Isabel Valdés, El País FEM, 11 de junio de 2026
Señoras, qué hubo. ¿Vengo yo también a turrear con el Papa? Pues sí porque cómo no hacerlo después de verlo el lunes en el Congreso de los Diputados, y las Diputadas. Y quizás sobre todo por eso, por escucharlo tras ser recibido, boato mediante, en la cámara de representación del pueblo. De todo el pueblo. Ellas -25.286.835 españolas- y ellos -24.400.285 españoles-. Y se crea en Dios, en Alá, en el tarot o en los cristales o en nada porque entre otras cosas ese hemiciclo está para que aunque no creas nada o lo hagas en los cristales dé igual.
La democracia -se supone- te ama tal y como eres. Así es ella, ya en su mediana edad, nacida post muchos muertos asesinados y asesinadas y mucha represión y mucha obligación de creer en Dios y mierdas varias que han venido dándose de la mano siglos ha y solo han sobrevivido precisamente porque se la agarraron pero bien.
La asociación Derecho a Morir Dignamente de Cataluña (DMD-Cat) ha criticado las declaraciones del papa León XIV sobre la eutanasia y ha reclamado que no se cuestionen derechos consolidados como la prestación de ayuda a morir.
La entidad ha reaccionado así a las palabras pronunciadas por el pontífice durante su intervención ante las Cortes españolas, donde defendió que «toda vida humana debe ser reconocida y protegida desde la concepción hasta su ocaso natural».
DMD-Cat ha expresado su desacuerdo con esta posición y ha recordado que la legislación sobre la eutanasia es fruto de años de debate social y de un amplio consenso democrático.
«A quien no pueda entender que una persona que sufre una enfermedad grave e incurable y que padece un sufrimiento insoportable tiene derecho a pedir voluntariamente acabar con esa tortura, le pido respeto. Sólo eso»
En 2017 el realizador César Vallejo rodó un documental sobre Luis de Marcos al que tituló El viaje a Islandia. Cuando en Aspe recogí -en nombre de César- uno de los premios que ganó, me acompañaban mis hijos, y a ellos se lo dediqué diciéndoles que una vez que se conquistara el derecho a decidir sobre el final de la propia vida, ellos podrían dedicar su tiempo y sus fuerzas a luchar por otros derechos.
Ese derecho llegó hace cinco años en forma de ley orgánica: se aprobó el 18 de marzo y entró en vigor tres meses después, el 25 de junio de 2021. El camino recorrido hasta allí no estuvo exento de disgustos, abandonos inesperados, pedradas, abrazos envenenados e insultos. No conozco a nadie que disfrute oyendo que lo llaman asesino o monstruo, pero cuando te guías por el corazón esos calificativos no hacen daño, definen a quien los pronuncia. Y si además se tiene la suerte de conocer en ese viaje a personas muy valientes y comprometidas, que dan abrazos que son un regalo y un argumento contra la soledad, personas enamoradas de la vida y que por ello la defienden, que consideran que el derecho personalísimo a decidir sobre la propia vida es irrenunciable… si pasa todo eso, digo, una sólo puede sentirse muy afortunada.
Ayer en el Club de Prensa de La Nueva España en Oviedo tuvo lugar un coloquio sobre la eutanasia
Ponentes: por la izquierda, Ángel Álvarez, Juan Manuel Rodríguez, Pilar Cartón, Ángel Jiménez Lacave y Borja del Campo| Mario Canteli ________________
Asturias Laica, La Nueva España, 22 de abril de 2026
La noticia del «debate»
De la libertad de decidir al derecho a la vida, la eutanasia aviva el debate en el Club Juristas, biólogos y médicos priorizan aliviar el sufrimiento, mientras que la Asociación DMD defiende la utilidad de la normativa española La Nueva España
La aplicación de la Ley de Eutanasia en España (aprobada en 2021), encendió ayer el debate en el un Club abarrotado, en un debate abordado desde los condicionantes psicológicos, médicos, jurídicos y sociales de la normativa. El diálogo, al que siguió un intenso turno de intervenciones del público, puso sobre la mesa la tensión entre la autonomía personal y los marcos éticos, culturales y religiosos que condicionan las decisiones en situaciones límite. Desde la biomedicina hasta el derecho, pasando por la experiencia clínica y el activismo social, los participantes coincidieron en la complejidad del asunto, aunque divergieron en sus conclusiones.
El 18 de marzo del año 2021 se aprobó en España la ley que regula la eutanasia. Ese día los poderes públicos soltaron todas las amarras que les ataban aún a la teología y la superstición religiosas y nos devolvieron el derecho a decidir sobre nuestra muerte, es decir, sobre nuestras vidas
Concentración de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) en la Puerta del Sol, a 25 de junio de 2021, en Madrid, (España) para celebrara la entrada en vigor de la ley de la eutanasia | Cézaro De Luca / Europa Press __________________
El día que murió mi abuelo Benigno yo tenía que preparar un examen de Historia. Mi hermana y yo sabíamos que nuestro abuelo estaba muy mal porque mis padres nos habían mandado a casa de mis tíos para poder estar todo el tiempo posible con él en el hospital, pero ninguna de las dos habíamos siquiera imaginado la posibilidad de que mi abuelo fuera a morirse. Hasta que llegamos de clase y mi tía nos contó con toda la delicadeza posible que mi abuelo había fallecido. Y para su sorpresa mi hermana y yo nos tomamos la noticia con calma y serenidad, y al rato las dos estábamos absortas en hacer los deberes y, en mi caso, preparar aquel examen de Historia que quería bordar.
Hasta que llegó la noche y a mi hermana y a mí se nos desbordó el dolor y, sobre todo, nos golpeó la certeza, aterradora, desgarradora, de saber que nunca más íbamos a volver a ver a mi abuelo Benigno. Porque Benigno ya no era. Y se desató el llanto y nos inundó una pena inconsolable pero también una desesperación animal de querer volver a verle, volver a oírle reír, escuchar su voz y sentir sus abrazos una última vez. Una desesperación irracional que coqueteaba también con la fantasía y el pensamiento mágico del «y si»: Y si no está muerto, y si en realidad se han confundido, y si y si…
La familia cree decidir por amor, la religión cree decidir por fe, la política cree decidir por principios, y entre todos terminan decidiendo por otro.
La eutanasia incomoda porque obliga a tomarse en serio la libertad. Mientras la libertad consiste en votar, en divorciarse o en cambiar de trabajo, la sociedad la celebra con entusiasmo, pero cuando la libertad alcanza el territorio de la vida y de la muerte, entonces deja de parecernos una conquista y empieza a resultarnos una amenaza. El caso de Noelia Castillo no reabre el debate de la eutanasia, reabre una discusión mucho más incómoda: decidir a quién pertenece una vida cuando esa vida depende de los cuidados de los demás y… del permiso de los demás.
España dispone de una ley de eutanasia. El Estado ha asumido la responsabilidad de regular la muerte asistida con un sistema de garantías extremadamente riguroso, de modo que la eutanasia no aparece como una improvisación ni como un capricho, sino como una decisión sometida a informes, evaluaciones y plazos de reflexión. Y aun así cada caso termina convertido en una batalla judicial, moral y política, como si la voluntad del interesado fuera el elemento menos importante de todos. O como si haber cumplido 25 años con «toda la vida por delante» –el ejemplo de Noelia– tuviera que aceptarse como un límite normativo inaceptable.
Avalada por el Supremo y el Constitucional, la Generalitat ve retirado el último obstáculo legal de la entidad ultracatólica y el padre de la solicitante para proceder sin más demoras a su muerte digna tras más de año y medio de litigio.
La presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, durante una rueda de prensa | Europa Press-Archivo _________________
Oriol Solé Altamira, El Diario, 24 de marzo de 2026
A la Generalitat de Catalunya se le acaban las razones legales para no aplicar ya la eutanasia a la joven N. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha rechazado las medidas cautelares para impedir la muerte digna planteadas por la entidad ultracatólica Abogados Cristianos, que representa al padre de la solicitante de muerte digna.
Según ha podido saber elDiario.es, la sección quinta del TEDH, el pasado 10 de marzo, rechazó las cautelares que Abogados Cristianos había incluido en su demanda. La entidad había emprendido la vía europea una vez el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional cerraron el paso a sus recursos.
El oncólogo admite “preocupación” de los profesionales por la ofensiva de Abogados Cristianos en el ‘caso Noelia’ y pide celeridad a la justicia para evitar el “sufrimiento” de los solicitantes
Albert Tuca, presidente de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, fotografiado en el Hospital Clínic de Barcelona | Massimiliano Minocri ____________________
Jesús García Bueno, Jessica Mouzo, El País, 15 e marzo de 2026
El oncólogo Albert Tuca preside la Comisión de Evaluación y Garantía de Cataluña (CGAC) desde su creación en 2021. El caso de Noelia, la joven parapléjica cuyo padre se opone a que reciba la eutanasia, ha puesto en la diana a los miembros del organismo, que vela por la correcta aplicación de la ley. Abogados Cristianos, que ha logrado paralizar durante año y medio la prestación de ayuda a morir reconocida a la joven, se ha querellado además contra la abogada y el médico que verificaron su caso, lo que ha causado inquietud en la comisión. En la primera entrevista que ofrece desde que se hizo público el caso, Tuca (Barcelona, 68 años) pide celeridad a la justicia para evitar sufrimientos innecesarios e incide en la necesidad de respetar la autonomía de los pacientes.
Pregunta. Usted no creía que la ley de la eutanasia, de 2021, se fuera a aprobar en España. ¿Por qué?