La Santa Sede ha ratificado la convención sobre la eliminación discriminación racial, la convención contra la tortura y la convención sobre los derechos del niño. No se ha sumado a los pactos de derechos civiles y políticos, ni a los relacionados con los derechos de la mujer. Tampoco a los que protegen a migrantes ni contra las desapariciones forzadas.
El papa León en la misa del jueves santo este 2 de abril de 2026 en Roma| Reuters/Vincenzo Livieri __________________
Hay, junto a la declaración universal de 1948, la piedra angular, nueve tratados fundamentales internacionales sobre Derechos Humanos, según la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas. La Santa Sede, que tiene un estatus particular en la ONU, de observador permanente, solo ha ratificado tres de ellos, la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial (1965), la convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (1984) y la convención sobre los derechos del niño (1989).
Así, la Santa Sede no ha expresado su consentimiento, según los datos publicados por la organización de Naciones Unidas (ONU), al pacto de Derechos Civiles y Políticos; el Comité de Derechos Humanos (1966); la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación sobre la mujer (1979); la convención sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (1990); la convención para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas (2006), y la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006).
El 8 de marzo me parece una fecha muy oportuna para reflexionar sobre uno de los patriarcados todavía más poderosos e influyentes: Me refiero al patriarcado de las religiones: Uno de los últimos bastiones en el mantenimiento de un tercer tipo de patriarcado: el de «Extremoduro»
El 8 de marzo me parece una fecha muy oportuna para reflexionar sobre uno de los patriarcados todavía más poderosos e influyentes en el imaginario social, en las orientaciones ideológicas de la ciudadanía y en el mantenimiento de las prácticas sexistas en la sociedad en general y en las actitudes, las mentes y las conciencias de las personas vinculadas directa o indirectamente a los diferentes sistemas de creencias. Me refiero al patriarcado de las religiones, que yo he definido como “Extremoduro”, tomando el nombre del grupo musical extremeño que se autodefine como “rock trangresivo urbano”.
El patriarcado es un sistema de dominación estructural y permanente de las mujeres, las niñas, los niños y de los sectores más vulnerables de la sociedad, basado en la masculinidad hegemónica, que constituye el fundamento del poder de los varones, del sometimiento a las mujeres, de la legitimación de la discriminación e incluso de la violencia de género. Considera al varón como referente de lo humano y de los valores morales. Utiliza el concepto “hombre” para referirse a los varones y a las mujeres con expresa exclusión de estas en el lenguaje y niega que dicho uso sea excluyente porque se entiende que es genérico.
Nueva Revolución publica hoy la entrevista realizada a Carmen Valiño sobre su libro As tolas que non o eran, (Las locas que no lo eran) una obra que rescata las voces silenciadas de las mujeres internas del manicomio de Conxo (Santiago de Compostela) entre 1885 y 1936.
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los psiquiátricos no eran lugares para cuidar la salud mental, sino espacios de reclusión y control social. Sobre todo, si eras una mujer. Madres solteras, alcohólicas o jóvenes que mantenían relaciones sexuales fuera del matrimonio eran candidatas idóneas para terminar recluidas entre sus muros, a menudo conducidas por sus maridos, padres o hermanos.
El manicomio de Conxo, situado en Santiago de Compostela (Galicia), fue una institución psiquiátrica fundamental en el siglo XIX y gran parte del XX. Inaugurado el 1 de julio de 1885 en el antiguo Monasterio de Santa María de Conxo, impulsado por el Arzobispo Miguel Payá y Rico y el Cabildo Catedralicio, con el objetivo de dar servicio de psiquiatría en Galicia. el hospital fue adquirido por la Diputación Provincial de A Coruña en 1969. Posteriormente, en 1993, fue transferido al Servicio Gallego de Salud (SERGAS).
Viñeta de Goval, artista de cabecera del programa _______________________
Fuente: Domingos Laicos-Paradigma Radio, 10 de noviembre de 2025
En el programa del domingo 9 (Domingos Laicos se estrena los domingos a las 12’00 horas en el 90.2 de la FM), Ana Baragaña y José Antonio Naz contaron con Nazanin Armanian, exiliada iraní en España desde 1983, licenciada en Ciencias Políticas, escritora y traductora, con la que han tenido la suerte y el honor de hablar de temas avanzados ya en el título, islamismo, feminismo y la izquierda.
Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) donde de 2009 a 2013 fue profesora de Ciencias Políticas. De 2007 a 2012 fue también profesora de cuestiones islámicas de cursos complementarios de la Universidad de Barcelona. Impartió la asignatura de Relaciones Internacionales en la UNED.Colabora en diversos medios de comunicación españoles con análisis político.
La Iglesia, el Estado y la Justicia protegieron a los autores de violaciones, asesinatos e infanticidios. La investigadora María Regla Prieto recupera la memoria de sus víctimas.
Ilustración crítica con los curas y la Iglesia publicada en el semanario El Motín _______________________
«Si la miraba un cura, estaba condenada». Sobre todo si la mujer era joven, soltera, pobre y analfabeta. Aunque, en realidad, «daba igual la edad y el estado de la víctima», pues «no se salvaron tampoco ni casadas ni viudas, ni las maestras del lugar, ni mucho menos las criadas de los curas«.
María Regla Prieto lleva tres décadas investigando la violencia ejercida por los sacerdotes. En sus trabajos deja claro que a lo largo de la historia ha habido infinidad de «curas buenos, frailes sabios y ministros eclesiásticos responsables». Sin embargo, no comprende que la Iglesia amparase a las «ovejas negras» ni que pidiese perdón por sus delitos.
Después de publicar cinco libros sobre el tema, ahora se centra en la violencia contra la mujer, víctima de la «incontinencia sexual» de un cura que la violaba. Rechazada por la sociedad, «era frecuentemente asesinada»; el mismo destino corría el bebé si se quedaba embarazada y no había abortado. Además, sería cómplice de infanticidio.
Ana Bernal Triviño, Público, 24 de septiembre de 2025
Las mujeres no deberían votar. Son las palabras de un pastor que el secretario de Defensa de Estados Unidos compartió hace unos días. «Eva fue creada después». Con esta frase un partido calvinista en Países Bajos veta a las mujeres en sus listas electorales para octubre, porque si escriben leyes se le da «demasiado poder». Charlie Kirk defendía que «la ley perfecta de Dios dice que los homosexuales deben ser apedreados hasta la muerte», además de burlarse de mujeres solteras y decir que lo mejor es que sean amas de casa. Y por aquí tenemos a algunos con podcast, que sostienen que la mujer debe estar callada porque así está escrito en Corintios y que toman sus decisiones conforme a la Biblia.
Vamos por partes. Que estemos en sociedades aconfesionales o laicas, no quita que la batalla cultural vaya por otro camino. Esto no se desarma solo rechazando una cuestión de fe, pues la libertad religiosa es un derecho democrático, sino usando esa religión para desautorizarlos.
El patriarcado religioso es el principal bastión del heteropatriarcado, Dios es hombre y sus representantes también. Las mujeres son excluidas del acceso directo a lo sagrado y eliminadas de los ámbitos donde se toman las decisiones que afectan a la comunidad religiosa. Son, de facto, consideradas seres inferiores que deben sumisión y servicio al hombre.
La religión, en cambio, eleva la masculinidad a sagrada, legitimando todas las actuaciones del varón, como representante y portavoz divino, por muy perversas que sean. Llegando a justificar, por ejemplo, el maltrato a la mujer.
Hoy, José Antonio Naz y Ana Baragaña, junto con sus invitadas, hablan de qué supone ser mujer en un estado teocrático y de que no podemos abandonar a su suerte a las mujeres afganas, iraníes, saudíes…
El próximo 27 de marzo, a las 19:00 h, en el Salón de Actos de la Antigua Escuela de Comercio en Gijón, tendrá lugar la conferencia ¿Odia Dios a las mujeres? Religión, laicismo y derechos de las mujeres, a cargo de la periodista y escritora italiana Giuliana Sgrena. La conferencia está organizada por la Tertulia Feminista Les Comadres y Asturias Laica. La presentación y moderación correrá a cargo de Silvia Benussi, Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de Cagliari (Italia).
La conferencia, cuyo título hace referencia a unos de sus libros Dio odia le donne (Dios odia a las mujeres), versará sobre cómo las principales religiones monoteístas, coartadas del patriarcado, tienen un patrón común, socavan los derechos de las mujeres y son determinantes en esa condición de inferioridad legal y social que las mujeres han sufrido a lo largo de la historia y que, incluso hoy, la «ley de la religión» reproduce la subordinación de la mujer al «primer sexo», con el riesgo añadido de confundir la tolerancia hacia las creencias ajenas con la indulgencia hacia movimientos que niegan a las mujeres dignidad humana y derechos fundamentales.
El martes 4 de marzo tuvo lugar en Córdoba (Centro Social Rey Heredia) la conferencia Dios y Franco contra las mujeres impartida por Llum Quiñonero.
Llum Quiñonero (Alicante 1954) es licenciada en Historia. Periodista y activista se formó en el CEU (Centro de Estudios Universitarios) de Alicante, embrión de la actual Universidad. Sus primeros pasos reivindicativos en el mundo de la política se pueden seguir a través de la documentación que ella misma ha donado al Archivo para que formen parte del proyecto del Archivo de la Democracia y sirvan el estudio de una época tan convulsa. Su clara oposición a la dictadura y su defensa de los derechos de la mujer hizo que fuera detenida y sancionada en 1973.
Fue una de las impulsoras del Grup de Dones d’Alacant, grupo feminista muy activo en la provincia de Alicante durante la Transición. En los años ochenta, se trasladó a vivir a Madrid, donde trabajó de periodista y participó en diferentes movilizaciones e iniciativas feministas, como la Comisión por el derecho al aborto.
La Iglesia católica orquestó una operación para enviar a cientos de mujeres a trabajar como empleadas domésticas, aunque ellas desconocían sus intenciones ocultas.
Mujeres emigrantes del Plan Marta, organizado por la Iglesia católica y el franquismo / Archivo gráfico Carta de España __________________
¿Eres una mujer joven, católica y soltera? ¡Bienvenida a Australia! Casi 800 españolas emigraron a las antípodas entre 1960 y 1963 con el propósito de trabajar en el servicio doméstico y prosperar en la vida. Sin embargo, antes de subirse al avión desconocían que su destino era casarse con compatriotas que trabajaban en la zafra.
Habían sido engañadas por la Iglesia católica y el franquismo.
Bautizado como Plan Marta, sus objetivos eran ocultos para las protagonistas, aunque quizás recuerden a las martas de El cuento de la criada, cuyo nombre remite a Marta de Betania, hermana de Lázaro («levántate y anda»), descrita en la Biblia como servicial y hacendosa, hoy patrona de cocineras, sirvientas, lavanderas y amas de casa.
Siete de marzo de 1960. Once españolas embarcan en el primer avión de las novias, donde también viajan italianas y griegas, algunas casadas por poderes. Esto es lo que ignoran: