Mujeres y Satán

septiembre 3, 2019

El PP demuestra una falta de respeto a la libertad de creación artística, somete el arte al dogma y se considera intérprete de los sentimientos religiosos de la mayoría de los cordobeses

La obra `Con flores a María` de la exposición `Maculadas sin remedio'.

La obra `Con flores a María` de la exposición `Maculadas sin remedio’ / SALAS EFE

Juan José Tamayo, El País, 3 de septiembre de 2019

La Delegación de Igualdad de la Diputación Provincial de Córdoba y la Fundación Botí organizaron el pasado mayo la exposición feminista Maculadas sin remedio. En ella se exhibía el cuadro Con flores a María, de la artista Charo Corrales, que representa a una mujer vestida como una virgen con ángeles alrededor, una corona de flores y tocándose los genitales bajo el manto azul. Es el autorretrato de la autora, de una fina y evocadora estética. El cuadro fue rajado de arriba abajo por una persona fanática y retirado de la exposición.

La reacción de la derecha y la extrema derecha contra el cuadro no se hizo esperar. El PP lo denunció a la Fiscalía de Córdoba por considerarlo “reprobable” tanto desde el punto de vista moral y jurídico como teológico-religioso, ya que hiere “los sentimientos religiosos de la mayoría de los cordobeses” y constituye “un escarnio a los dogmas de la religión católica”.

Con esta denuncia, el PP se arrogaba el derecho de definir lo que es moral y lo que no lo es, lo que es conforme a derecho, se injiere en cuestiones religiosas y teológicas y se cree autorizado para definir lo que es dogma católico. Con ello demuestra una falta de respeto a la libertad de creación artística, somete el arte al dogma y se considera intérprete de los sentimientos religiosos de la mayoría de los cordobeses y cordobesas. Lee el resto de esta entrada »


Pactos con mil ausentes al fondo y una Manada en el redil

junio 22, 2019

La violencia de género incomoda a la derecha y a la Iglesia, porque los materiales que quedan sobre la mesa cuando se pasa esa violencia por la trituradora apelan enseguida a una sociedad desigual entre hombres y mujeres.

Foto Fernando Sánchez, El Diario.es / Manifestación feminista frente al Tribunal Supremo, 11 de junio de 2019

Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 22 de junio de 2019

Los números redondos tienen algo de remanso. Si las cosas que se suceden son algo que fluye, cuando se acumulan hasta juntar un número redondo parece que ese flujo se detiene en remolinos perezosos e invita a la recapitulación y la búsqueda de sentido. Se llegó a mil mujeres asesinadas desde 2003. Un número redondo, que se refuerza con unos pactos políticos en los que se discute si eso es una tragedia, un fastidio o solo cosas que pasan; y con un Supremo que tuvo que decidir si en España es legal violar.

Decir que PP y C’s están pactando con la extrema derecha a veces resulta demasiado abstracto. Concretemos. Están pactando negar que ese número redondo de mujeres muertas constituya un fenómeno del que haya que ocuparse. Pactan dejar de poner medios y esfuerzos para combatir la violencia machista. Por supuesto, nadie va a negar que esas mujeres murieron asesinadas. Lo que pactan es negar que esas muertes tengan algo de particular y que haya un patrón violento específico, negocian el abracadabra que hace desaparecer la violencia machista diluyéndola en hechos inespecíficos (la maldad, la locura, el crimen). Y le añaden algunas mezquindades para simular razonamiento.

Insisten en la obviedad de que es igual el asesinato de una mujer que el de un hombre, como si hubiera alguna ley que diga otra cosa. La violencia machista es muy distinta del terrorismo, en génesis y procedimientos. Pero, como son dos formas de violencia sistémica, el recuerdo del terrorismo ayuda a reconocer lo evidente. Un crimen siempre fue un crimen, lo cometiera ETA o un delincuente común. Cuando las leyes tipificaron cierta violencia como violencia terrorista, no agraviaron a unas víctimas respecto a otras. Simplemente, establecieron que se trataba de una violencia con un patrón diferente que no se podía enfrentar con los recursos normales. Si se hubiera negado la existencia del terrorismo y se hubiera pretendido enfrentar el problema con la vigilancia policial normal, ETA se hubiera hecho con el territorio en unos meses. Que una mujer mate a un hombre es delincuencia común a la que se hace frente con los recursos y procedimientos normales. Que se asesine a una mujer por su condición de mujer (por razones sexuales, de posesión, de dominio o similares), en la familia o fuera de ella, es la reproducción de un patrón muy complejo de violencia que necesita de una acción policial, legal, judicial y educativa específica. Tan crimen es uno como otro, pero uno es sistémico y necesita procedimientos y recursos especiales para ser enfrentado. Esto lo entiende hasta Toni Cantó. Lee el resto de esta entrada »


De la moral de esclavas a la moral emancipadora de las mujeres

abril 27, 2019

Juan José Tamayo, Amerindia, 27 de abril de 2019 (Vía Laicismo.org)

Del 4 al 6 de abril se celebró en la Universidad Miguel Hernández, de Elche (Alicante, España), el I Congreso Internacional sobre Masculinidades e igualdad: en busca de buenas prácticas de masculinidades igualitarias desde el ámbito de la Universidad** con la asistencia de más de 300 personas. En dicho congreso fui invitado a pronunciar una conferencia sobre “Dioses varones, masculinidades sagradas y violencia contra las mujeres”, que contó con una excelente acogida. Uno de la momentos de mayor impacto de la conferencia fue mi reflexión sobre la moral que las religiones –o mejor, buena parte de sus dirigentes- imponen  a las mujeres, y la alternativa de la emancipación de las mujeres, que resumí en los dos decálogos siguientes y quiero compartir con las personas lectoras de este blog. Agradezco de antemano su interés y la difusión que me gustaría pudieran hacer del texto    

1. Decálogo de la moral de esclavas y subalternas, que imponen las religiones a las mujeres:

. Obedecer a los padres, maridos, patronos, hijos, etc.

. Someterse, como manda la Biblia leída fundamentalistamente (por ejemplo, la Carta a los Efesios), que legitima la periodista italiana Constanza Miriano en su libro “Cásate y sé sumisa”.

. Aguantar los insultos, los malos tratos, los desplantes, las agresiones físicas, los desamores, las traiciones…

. Soportar las cargas que le echen encima, como si fuera un animal de carga.

. Sacrificarse por los demás, sobre todo, por los hijos, esposos, etc. La expresión “qué sacrificada es esta mujer” es considera una virtud y un elogio, más que una humillación. Lee el resto de esta entrada »