El pasado jueves, dentro del ciclo «Laicismo y memoria» tuvo lugar en la Universidad de Granada, -salón de grados de la Facultad de Ciencias-, la conferencia «Memoria histórica democrática: educación y laicismo» a cargo de la historiadora, profesora, escritora y miembro de la Junta Directiva de Europa Laica, Isabel Alonso Dávila.
La charla, tercera sesión del IX ciclo de conferencias, ha sido organizada por el Seminario Galileo Galilei, la Universidad de Granada, Uni Laica y Andalucía Laica
Isabel Alonso Dávila (Salamanca, 1953), ha sido catedrática de Historia de Enseñanza Secundaria en centros educativos de Barcelona y de la Acción Educativa Española en el Exterior (Rosario/Argentina, Londres, Maglie/Italia y París). Ha participado, y participa, en proyectos de investigación educativa. Actualmente coordina la Comisión de Pedagogía de la Memoria de la Asociación Catalana de Personas Expresas Políticas del Franquismo (ACPEPF) y es vocal de memoria en la Junta Directiva de Europa Laica. (más datos biográficos, relación de obras, reconocimientos… en Wikipedia; algunos de sus artículos pueden leerse en Dialnet)
Durante la dictadura, el régimen fusionó ritos católicos con propaganda política, usando cruces como la de Caravaca para legitimar la Guerra Civil como ‘cruzada’ por Dios y España
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Lucio Martínez Pereda, Nueva revolución, 28 de diciembre de 2025
El Pasado
La Cruz de Caravaca no es únicamente una inocente cruz patriarcal de doble travesaño, venerada en Caravaca de la Cruz (Murcia) desde el siglo XIII. Su aparición milagrosa se vincula a la conversión de un noble musulmán: el milagro sirvió como símbolo para estimular el ánimo guerrero de la reconquista cristiana en la frontera con Granada. La Iglesia le concedió al símbolo culto de latría relativa en 1736.
Durante la dictadura, el régimen fusionó ritos católicos con propaganda política, usando cruces como la de Caravaca para legitimar la Guerra Civil como “cruzada” por Dios y España. En la extensa liturgia patriótico religiosa del franquismo, la Cruz de Caravaca ocupa un lugar singular, a medio camino entre la devoción popular y la manipulación política. Si el nacionalcatolicismo fue el cemento espiritual del régimen, la cruz- no cualquier cruz, sino aquella que la tradición presentaba aparecida milagrosamente en la frontera de la cristiandad- se convirtió en emblema de una España que el fascismo pretendía redimir a través de la fe.
Acto organizado por el Ateneo Republicano de Asturias
Ofrenda floral en la tapia del cementerio de Noreña, en la placa que recuerda a Flórez Estrada / Foto ARA __________________________
Asturias Laica, 17 de diciembre de 2025
El Ateneo Republicano de Asturias, en colaboración con el Ayuntamiento de Noreña, rindió ayer -un año más- homenaje al político y economista Álvaro Flórez Estrada que aunque nacido en Somiedo estuvo muy vinculado a la Villa Condal donde falleció un 16 de diciembre de 1853.
El acto programado en el 172 aniversario de su fallecimiento se desarrolló en dos escenarios distintos. Se iniciaba a las 13:00 h. en la Casa de la Cultura de Noreña con la conferencia de la profesora Marta Friera Álvarez Asturias y Álvarez Estrada y la intervención de la alcaldesa de Noreña. Y continuó después con la colocación de una corona de laurel en la placa que, en la tapia del cementerio, recuerda a Flórez Estrada.
Paco Robles, referencia en Memoria Democrática, nos ofrece un certero retrato de la simbiosis entre la dictadura y la Iglesia Católica, que amparó y legitimó el franquismo
El dictador Francisco Franco, bajo palio, junto al obispo Eijo Garay | Fuente foto ________________
La relación entre la dictadura franquista y la Iglesia católica en España es uno de los capítulos más significativos de la historia contemporánea del país. A lo largo de casi cuatro décadas, la Iglesia no solo respaldó ideológicamente al régimen, sino que también se convirtió en su principal fuente de legitimación tras la caída de los regímenes fascistas europeos al final de la Segunda Guerra Mundial. Esta alianza permitió que el franquismo se presentara ante el mundo como el baluarte del catolicismo frente al comunismo, mientras en el interior del país la represión seguía su curso. La imagen de Francisco Franco paseado bajo palio es quizá la más representativa de esta fusión entre el poder político y religioso, una simbiosis en la que la tragedia y la comedia parecían entrelazarse en una España marcada por la represión y la imposición de una moral única.
Javier Sádaba, El Obrero (Vía Observatorio del Laicismo)
Desde una perspectiva que arranca del comienzo del franquismo una vez finalizada la Guerra Civil con la derrota de la República, se ofrecen diferentes etapas. Etapas que van en tobogán, suben y bajan al unísono de lo que pasa en España y en los países que la rodean. En el franquismo surge un potente nacionalcatolicismo. España es un país teocrático en donde el Estado y la Religión van en pareja. Bien estudiado por el jesuita Álvarez Bolado[1], la Religión todo lo domina. La Iglesia es todopoderosa y se incrusta en cualquier rincón de la sociedad.
La religiosidad es fuertemente eclesial. Se teme más a la Iglesia que a Dios. Se llenan los seminarios y los Obispos, políticos también franquistas, se enorgullecen de ello. Los curas ocupan las calles y es muy difícil escudarse contra esta marea ultracatólica.
Ayer, organizada por Seminario Galileo Galilei de la UGR, Granada Laica y UNI Laica, tuvo lugar en Granada (salón de grados, Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada), la segunda sesión de su IX ciclo de conferencias, de título global «Laicismo y memoria», con la conferencia de Antonio Gómez Movellán, Historia del laicismo en occidente.
Desde la mítica Marianne de la Revolución francesa hasta el atentado de las Torres Gemelas esta conferencia pretende introducirnos en las raíces históricas del laicismo. Se adentra en las diferencias de las revoluciones angloamericanas y las revoluciones europeas y cómo la lucha por el secularismo y el laicismo ha durado siglos y como hoy se están erosionando, en muchos países, esas conquistas históricas. También se adentra en los jalones históricos de la intolerancia en el siglo XIX y de los hitos del laicismo en ese mismo tiempo.
La Iglesia, el Estado y la Justicia protegieron a los autores de violaciones, asesinatos e infanticidios. La investigadora María Regla Prieto recupera la memoria de sus víctimas.
Ilustración crítica con los curas y la Iglesia publicada en el semanario El Motín _______________________
«Si la miraba un cura, estaba condenada». Sobre todo si la mujer era joven, soltera, pobre y analfabeta. Aunque, en realidad, «daba igual la edad y el estado de la víctima», pues «no se salvaron tampoco ni casadas ni viudas, ni las maestras del lugar, ni mucho menos las criadas de los curas«.
María Regla Prieto lleva tres décadas investigando la violencia ejercida por los sacerdotes. En sus trabajos deja claro que a lo largo de la historia ha habido infinidad de «curas buenos, frailes sabios y ministros eclesiásticos responsables». Sin embargo, no comprende que la Iglesia amparase a las «ovejas negras» ni que pidiese perdón por sus delitos.
Después de publicar cinco libros sobre el tema, ahora se centra en la violencia contra la mujer, víctima de la «incontinencia sexual» de un cura que la violaba. Rechazada por la sociedad, «era frecuentemente asesinada»; el mismo destino corría el bebé si se quedaba embarazada y no había abortado. Además, sería cómplice de infanticidio.
Los archivos del Ayuntamiento de Gijón, el Militar de Ávila, el Muséu del Pueblu d’Asturies o la hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España descubren cómo se construyó la leyenda de los soldados franquistas, que trataron de acabar con la República y fueron derrotados, en agosto de 1936 en el gijonés cuartel de Simancas [hoy colegio de la Inmaculada; colegio concertado de los jesuitas que mantiene el monumento a los «Héroes del Simancas»]
Milicianos republicanos disparando desde la verja del cuartel | Foto Constantino Suárez _____________________
La sublevación de Francisco Franco también fracasó en Asturias. Los militares del cuartel de Zapadores y del Simancas lo intentaron, pero las fuerzas republicanas de Gijón sometieron la réplica del Golpe de Estado: “Cien, doscientos cañonazos, día y noche, sobre los objetivos señalados por telecomunicación. El Cervera [buque de guerra, Almirante Cervera], dueño del mar, se iba haciendo también amo en tierra, porque en su afán de colaborar con la obra colosal de los defensores de Zapadores y Simancas, pudo acercársenos tanto, que hasta llegó a hacer fuego de ametralladora sobre la costa. El chulo del Cantábrico lo llamaban los periódicos rojos, adjudicando la máxima categoría al vocablo plebeyo”. Esta crónica fue publicada por el periódico falangista Voluntad, casi un año después de la invasión de Gijón por las fuerzas franquistas, el 21 de octubre de 1937.
Simancas se convirtió de inmediato en un símbolo de honor, patria y homenaje franquista. Cinco días después de la llegada de las tropas rebeldes, el alcalde provisional, Alberto Menéndez Setién, lanzó un bando en el que hizo saber a la población que “el regimiento de Simancas escribió una página de heroísmo, letras de oro de la historia de nuestra España”.
Autoridades religiosas y políticas combatieron el cómic desde el nacimiento del género. La actual ola reaccionaria libra una nueva ofensiva en los países occidentales para excomulgarlo
Páginas de «Desfase», cómic de Antonio Altarriba y Luis Royo. Historieta que figura en un listado del Opus Dei de obras «prohibidas o dudosas» | Fuente __________________
Desde el nacimiento del cómic en la primera mitad del siglo XX, autoridades religiosas y políticas en países como Estados Unidos, Francia y Brasil impulsaron campañas para prohibir historietas consideradas inmorales, heréticas o subversivas. Se elaboraron listas de obras censuradas y se promovieron legislaciones restrictivas. Cien años después, los miles de títulos aparecidos en las últimas décadas, el paso definitivo a la edad adulta y el tratamiento de una amplia gama de temas sociales y políticos son sin duda una prueba de la salud del cómic. Pero los nubarrones que se ciernen sobre este florecimiento de álbumes no son en absoluto insignificantes. La censura ha perdido algunas batallas, pero no la guerra. La cultura de la cancelación sigue viva, impresionante en América del Norte, amenazante en Europa.
Malditas historietas
El cómic, en su forma moderna, surgió en Estados Unidos durante la década de 1930 como una industria emergente vinculada al entretenimiento popular. Apenas quince años después, este medio relativamente joven se convirtió en objeto de fuertes críticas y campañas de censura que marcarían su evolución.
Prosigue la Escuela Republicana de Zaragoza con su incansable esfuerzo en favor de la difusión didáctica y crítica de nuestra Historia. Fue el turno ayer, día nueve del corriente mes de octubre, de Don Francisco Javier Ramón Solans, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza y en colaboración con la Universidad de París. Su charla versó, como indica el título de esta crónica, acerca de los usos políticos de la Virgen del Pilar. Permítaseme recordar que dicha charla ha sido impartida, nada menos, que en pleno corazón de la capital aragonesa y durante las fiestas que responden al mismo nombre. Ahí es nada.
His rebus dictis, el ponente apoyó elegantemente su discurso en sus investigaciones doctorales, que había tenido a bien reflejar en la senda publicación de dos libros: El primero recibe el título de “La Virgen del Pilar dice… Usos políticos y nacionales de un culto mariano” mientras que el segundo se denomina “El Pilar, identidad y mito”.