Cuando se matricula a un hijo en un centro concertado católico, la familia acepta un ideario educativo que, por ley, debe estar publicado en el boletín oficial correspondiente y ser claro, accesible y veraz. Lo que muchas familias desconocen es que en diversos centros, especialmente en Madrid, Valencia, Castilla-La Mancha y el Levante, el ideario real no coincide plenamente con el ideario formal: en la práctica, la orientación religiosa no es la general de la Iglesia católica, sino la de un movimiento concreto, el Camino Neocatecumenal, fundado por Kiko Argüello y Carmen Hernández en 1964 en Palomeras Altas.
El patrón organizativo: legal, pero no siempre transparente
El modelo que puede repetirse en los centros es el siguiente:
En el programa de esta semana, 1l 139, José Antonio Naz y Ana Baragaña nos hablaron de una organización dentro de la Iglesia Católica denominada Camino Neocatecumenal, popularmente conocida como “Kikos”, en alusión a su fundador, en los años 60 del pasado siglo, Kiko Argüello.
Muchas personas piensan que se trata un grupo de católicos muy místicos y con principios morales un poco estrechos. Hoy conoceremos mucho más, el funcionamiento y la organización, sus estatutos, las fórmulas para captar personas adeptas, los abusos y control sobre las mismas y muchas de las interioridades de esta secta, que se desarrolla bajo el amparo de la Jerarquía eclesiástica.
Javier Sádaba, El Obrero (Vía Observatorio del Laicismo)
Desde una perspectiva que arranca del comienzo del franquismo una vez finalizada la Guerra Civil con la derrota de la República, se ofrecen diferentes etapas. Etapas que van en tobogán, suben y bajan al unísono de lo que pasa en España y en los países que la rodean. En el franquismo surge un potente nacionalcatolicismo. España es un país teocrático en donde el Estado y la Religión van en pareja. Bien estudiado por el jesuita Álvarez Bolado[1], la Religión todo lo domina. La Iglesia es todopoderosa y se incrusta en cualquier rincón de la sociedad.
La religiosidad es fuertemente eclesial. Se teme más a la Iglesia que a Dios. Se llenan los seminarios y los Obispos, políticos también franquistas, se enorgullecen de ello. Los curas ocupan las calles y es muy difícil escudarse contra esta marea ultracatólica.
El expárroco Juan Manuel de Souza ha sido condenado a tres años y medio de prisión que no tendrá que cumplir si no delinque durante los dos primeros. Otros dos casos ya han prescrito y los afectados, que eran menores de edad cuando sufrieron las agresiones, no encontrarán reparación
Foto Lorena Sopêna / Europa Press ________________________
Ángela Torres Riera, El Diario, 8 de agosto de 2025
Sergio Lleó era monaguillo a mitad de los años noventa en la iglesia Mare de Déu del Roser de Vila (Eivissa). Su padre tenía un restaurante al lado del templo, en la esquina más cercana, y él le echaba una mano de vez en cuando. Los clientes habituales en el establecimiento que regentaba su progenitor eran policías -la comisaría está a tiro de piedra-, personal de Correos -ya que las oficinas estaban emplazadas a apenas una calle de distancia- y personas que trabajaban o acudían asiduamente a la Iglesia, una de las más céntricas de la ciudad. Fue así como conoció a Juan Manuel de Souza, cura de la congregación, ahora condenado por el Juzgado de lo Penal 1 de Eivissa a una pena de tres años y medio de cárcel que no tendrá que cumplir en caso de no delinquir durante los dos primeros años.
Los abusos se cometieron cuando Lleó era un niño de diez años, cuenta en primera persona a elDiario.es.
Tendencias como el Camino Neocatecumenal o Comunión y Liberación se han instalado sibilinamente en la escuela El Karmel de Terrassa, pero anteriormente lo hicieron en Rubí, Sant Cugat o Santpedor. El Gobierno de la Generalitat tendrá que explicar la semana que viene en el Parlament las acciones que piensa adoptar para frenar estos movimientos.
Escola Mare de Déu del Carme a Terrassa | G.E.-Fuente foto ______________________
Fuentes: El País (Ivanna Vallespín) / Cadena SER (Laura Gutiérrez), 2 de abril de 2025
Que las organizaciones ultrarreligiosas controlen colegios no es algo nuevo. Ya pasa con el Opus Dei o con Legionarios de Cristo, entre otros. Pero desde hace un tiempo otros movimientos les siguen los pasos y están poniendo un pie, aunque más sigilosamente, en las escuelas concertadas. Así como los dos grupos mencionados no esconden su afiliación en los colegios que controlan, estos nuevos movimientos como el Camino Neocatecumenal o Comunión y Liberación son más sibilinos. Pero las organizaciones religiosas no son las únicas a las que interesa hacerse un hueco en el mundo educativo; también nuevos partidos ultra como Aliança Catalana ven aquí un filón y ya se han hecho con el control de un centro en Osona.
El caso más sonoro de la expansión de movimientos ultrarreligiosos es el colegio Mare de Déu del Carme de Terrassa, que estas últimas semanas está siendo el protagonista de la polémica a raíz a la denuncia de un conjunto de familias de un viraje ideológico de la escuela. Los problemas, explica este grupo de padres, surge a raíz del cambio en el equipo gerente del centro, que se mantiene en manos de la orden de los Padres Carmelitas, pero se incorpora como Lluís Seguí como coordinador pedagógico y Nuno Pitta como representante de la titularidad, seguidores de dos movimientos católicos como Comunión y Liberación y el Camino Neocatecumenal, conocidos como Kikos.
Este movimiento de jóvenes católicos fundado por José Pedro Manglano, sacerdote anteriormente vinculado al Opus Dei, congrega hasta 7.000 jóvenes en sus conciertos.
Parte de los miembros de Hakuna en concierto _____________________
«Me he hecho tantas preguntas / Intentando entender / Me he lanzado a buscarte / Sin saberte ver / Me he asomado al abismo / Me he atrevido a saltar y caer». Esto podría ser el inicio de una canción pop al uso de esas que suenan en cualquier emisora convencional. Sin embargo, es Huracán del grupo de pop cristiano, Hakuna Music Group, que es capaz de llenar el palacio de Vistalegre y que llena aforos más rápido que Taburete, según contó el alcalde de Boadilla del Monte a eldiario.es.
Más allá de esto, hay todo un movimiento religioso detrás con sedes en toda España y que congrega a miles de jóvenes.
Hakuna acomula más de 12,3 millones de reproducciones con sus cinco canciones más escuchadas en Spotify y congregaron a más de 60.000 personas en la Fiesta de la Resurrección de Madrid este mismo mes de abril. Pero hace un par de años eran poco más que «las juventudes» del Opus Dei.
Este grupo de jóvenes no solo toca, sino que comparte una filosofía que podría compararse con la de los jesuitas, los seguidores del Camino Neocatumetal (conocidos como Los Kikos). Eso sí, todo mediante una estética boho y una filosofía que puede acercarlos a cualquier plataforma con frases motivacionales o de autoayuda como «Baila y déjate de historias».
«Siempre me he sentido obligado a ir al Camino Neocatecumenal, en mi casa no había otra opción», afirma José González, un chico de 25 años que vive en Almería. En su familia son 14, sus dos padres y sus 12 hermanos. Todos han pertenecido en algún momento de su vida al Camino Neocatecumenal, más conocido como losKikos, pero solo los que siguen viviendo con sus padres permanecen en él.
En España se estima que unas 100.000 personas pertenecen a grupos ultracatólicos o ultraortodoxos como por ejemplo: el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o Comunión Liberación.
José estuvo en el camino durante más de 8 años y tras comunicar a sus padres que no quería seguir, tuvo que irse a vivir al extranjero. Muchos de los miembros de estas organizaciones son hijos de familias que nunca han tenido la libertad para decidir por ellos mismos si querían pertenecer esa comunidad católica o no. Una situación que cada vez es más común y que acaba con muchos de ellos fuera de sus casas y de sus familias.
Nacidas en los barrios marginales de Madrid durante los años sesenta de la mano de Kiko Argüello y Carmen Hernández, las comunidades neocatecumenales se asentaron en la Región de Murcia veinte años más tarde, donde han ido cobrando un verdadero protagonismo
Misa ‘neocatecumenal’ en la parroquia de Santa Eulalia, Murcia | E. R.
“Esto sí que es una verdadera fiesta y no pasar el fin de semana en la playa para subir fotos a Facebook”, proclama uno de los catequistas kikos al comienzo de la eucaristía que celebran en la parroquia murciana de Santa Eulalia un sábado de mitad de julio. Al finalizar el encuentro religioso, sobre las once de la noche, el representante laico también riñe a los jóvenes que ocupan la mayor parte de los bancos para que la próxima semana no hagan tanto ruido a la entrada de la iglesia situada en plena zona de ‘tascas’de la capital murciana. El comienzo de la eucaristía del ‘camino neocatecumenal’ -a las 21.30h- coincide con el final de la misa habitual de la parroquia los sábados por la tarde, a la que asisten, en su mayoría, personas mayores. A cada grupo neocatecumenal le corresponde una particular etapa del ‘camino’ y tiene su misa en locales diferentes la noche de los sábados, que, dentro de la visión hebrea de la religión, es considerada ya domingo.
Nacidas en los barrios marginales de Madrid durante los años sesenta de la mano de Kiko Argüello y Carmen Hernández, las comunidades neocatecumenales se asentaron en la Región de Murcia veinte años más tarde. Esta sección más ultra del catolicismo ha ido cobrando un verdadero protagonismo en el centro de la ciudad de Murcia, hasta convertirse en uno de los lugares de España donde mayor presencia tienen los kikos, especialmente en las parroquias de Santa Eulalia, San Pablo y San Bartolomé.