Javier Sádaba, El Obrero (Vía Observatorio del Laicismo)
Desde una perspectiva que arranca del comienzo del franquismo una vez finalizada la Guerra Civil con la derrota de la República, se ofrecen diferentes etapas. Etapas que van en tobogán, suben y bajan al unísono de lo que pasa en España y en los países que la rodean. En el franquismo surge un potente nacionalcatolicismo. España es un país teocrático en donde el Estado y la Religión van en pareja. Bien estudiado por el jesuita Álvarez Bolado[1], la Religión todo lo domina. La Iglesia es todopoderosa y se incrusta en cualquier rincón de la sociedad.
La religiosidad es fuertemente eclesial. Se teme más a la Iglesia que a Dios. Se llenan los seminarios y los Obispos, políticos también franquistas, se enorgullecen de ello. Los curas ocupan las calles y es muy difícil escudarse contra esta marea ultracatólica.
Si la comunidad internacional no es capaz de obligar a Netanyahu a convivir con la idea de los dos Estados, el conflicto solo puede desembocar en una nueva tragedia para la población palestina
Desplazados palestinos viajaban el día 11 en camiones cargados con sus pertenencias cerca de Wadi Gaza, en el centro de la Franja | Jehad Alshrafi (AP) __________________
José Antonio Martín Pallín, El País, 21 de octubre de 2025
El 14 de mayo de 1948, el último de los soldados británicos abandonó Palestina y los judíos, liderados por David Ben-Gurion, declararon en Tel Aviv la creación del Estado de Israel, de acuerdo con el plan previsto por las Naciones Unidas. Atrás quedaba una larga historia de pertenencia al Imperio Otomano para dar paso a un conflicto permanente con los Estados árabes vecinos y los habitantes árabes de la tierra que se conocía como Palestina desde la época del Imperio Romano.
Como puede leerse en alguno de los comentarios a la obra clave del sionismo —El Estado judío, de Theodor Herzl—, el anhelo del pueblo judío de alcanzar nuevamente “su independencia y soberanía en la Patria de sus antepasados” no cesó en ningún momento desde que abandonó su solar milenario. Si el resto de la comunidad internacional no es capaz de exigir al Estado de Israel el abandono de sus ideas supremacistas, obligándole a convivir con la idea de los dos Estados, el conflicto solo puede desembocar en el exterminio y deportación de la población árabe.
El patriarcado religioso es el principal bastión del heteropatriarcado, Dios es hombre y sus representantes también. Las mujeres son excluidas del acceso directo a lo sagrado y eliminadas de los ámbitos donde se toman las decisiones que afectan a la comunidad religiosa. Son, de facto, consideradas seres inferiores que deben sumisión y servicio al hombre.
La religión, en cambio, eleva la masculinidad a sagrada, legitimando todas las actuaciones del varón, como representante y portavoz divino, por muy perversas que sean. Llegando a justificar, por ejemplo, el maltrato a la mujer.
Hoy, José Antonio Naz y Ana Baragaña, junto con sus invitadas, hablan de qué supone ser mujer en un estado teocrático y de que no podemos abandonar a su suerte a las mujeres afganas, iraníes, saudíes…
El Tribunal Supremo de Israel ha decidido por unanimidad que los estudiantes de la Torá han de servir en el ejército, como cualquier otro ciudadano. Hasta ahora, la comunidad ultra ortodoxa, estaba exenta de esta y otras obligaciones, como pagar impuestos municipales o educar a sus hijos en el sistema público.
La sentencia pone en evidencia el peso de la teocracia sobre el laicismo, del conservadurismo religioso sobre la modernidad de una sociedad que hace frente a profundas tensiones internas.
Los haredim, como se conoce en hebreo a estos ultraortodoxos, forman una comunidad aparte. Lograron su autonomía al apoyar, en 1948, la creación de un Estado laico.
Entonces solo eran 40.000, pero hoy son un millón, es decir, más del 13% de los siete millones de judíos israelíes. Viven en comunidades cerradas, educan a sus hijos en escuelas religiosas donde se evita enseñar ciencias y matemáticas, disponen de tribunales rabínicos, formados solo por hombres, con potestad para decidir sobre asuntos internos, incluidos los matrimonios.
Israel e Irán no son vecinos, por lo que no tienen conflictos fronterizos; tampoco existen razones históricas detrás de un choque que ya es militar. Israel fue fundado en 1948 como una teocracia judía (siendo, junto con Pakistán, los dos únicos Estados nacidos en base a una religión que no a una etnia, y ambos casi el mismo año y por la iniciativa de Gran Bretaña), mientras Irán «Tierra de los Arios» (que albergaba durante el Imperio Persa a las tierras palestinas como parte de su dominio), ha experimentado diferentes sistemas políticos. En 1978, por primera vez, Irán es gobernada por una teocracia chiita (TCHI) de extrema derecha, también instalada por potencias extranjeras, concretamente EEUU y Francia, para abortar la última gran revolución democrática del final del siglo XX, que estremeció el mundo de la Guerra Fría, en la mismísima frontera de la Unión Soviética.
En este marco, las relaciones de Irán con Israel han pasado por varias etapas:
Mujeres israelís toman la calle vestidas como personajes de ‘El Cuento de la Criada’ protestando contra el gobierno de Israel / Mareike Enghusen via X __________________
Cerca de un tercio de las 1200 víctimas de la Operación Al Aqsa de Hamás en Israel y unas veinte de las 137 personas tomadas como rehenes por el grupo palestino, el 7 de octubre del 2023, son mujeres. Según las autoridades israelíes, varias de las mujeres asesinadas habían sido violadas. Ninguna de las escasas medidas de la ONU para prevenir los crímenes de guerra, ataque a los civiles o la violación de las mujeres, han funcionada en ninguno de los numerosos conflictos armados que azotan el planeta. Que tanto el judaísmo (Deuteronomio 20:14) como el islam (Corán: 24: al Nisa) incluyesen a las mujeres entre el «botín de guerra» de sus hombres guerreros, obliga a los organismos internacionales a realizar una investigación a fondo sobre la agresión sexual en este largo conflicto colonial-religioso.
Por su parte, Israel, que no cumple la ley judía del «Ojo por Ojo» (heredada de Hammurabi, quien hace 3.700 años quiso civilizar al ser humano prohibiendo la masacre de comunidades enteras en venganza por el daño recibido por uno de sus integrantes), ha masacrado hasta hoy a cerca de 25.000 palestinos, el 70% de ellos mujeres y niños: 16 vidas palestinas por una judía.
Una mujer participa en una protesta contra el régimen islámico de Irán tras la muerte de Mahsa Amini, en Estambul, Turquía, el 10 de diciembre de 2022 / Dilara Senkaya / REUTERS _____________
Nazanín Armanian, Público, 17 de septiembre de 2023
El asesinato de la joven kurda iraní Mahsa Amini a manos de los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI), el 16 de septiembre, y bajo el falso pretexto de ser una bad-heyab («mal-hiyab»), no sólo dividió la historia de la Teocracia Totalitaria Islámico-Chiita (TTICH) en un «antes» y un «después», sino que manifestó la insuperable brecha existente entre el poder y la sociedad: una junta militar-clerical de extrema derecha y de corte medieval frente a un Irán con «espíritu de época» (el concepto hegeliano de Zeitgeist) que desde su Revolución Constitucional de 1905 -que le convirtió en el primer país de Asia en tener un parlamento-, no ha parado de luchar por un sistema moderno, justo, igualitario y democrático de gobernanza.
Este año hemos estado ante el movimiento de protesta geográficamente más amplio de la historia del régimen islámico, extendido a 138 ciudades en la totalidad de 31 provincias de Irán.
Para desmentir que era un régimen de asesinos y que ni habían tocado a Mahsa, los GRI mataron con disparos directos a al menos 600 iraníes que se rebelaron en protesta por aquel vil crimen (71 eran menores de entre 10 y 17 años), ahorcaron a diez hombres como pedagogía del terror, y encarcelaron y torturan a decenas de miles: a varios -como Esra Panahi, muchacha de 15 años, y Javad Ruhi, de 35 y condenado a muerte- los mataron bajo la tortura; a Nika Shakrami, de 16 años, con signos evidentes de violación «legítima», le tiraron en un descampado una semana después de su secuestro. Alegaron que no eran más que «enemigos» (¡cierto, del fascismo!), y fueron al «otro mundo» a causa de «infartos», «enfermedades crónicas» o «suicidio».
“Una mujer sin el velo lava el cadáver de la teocracia islámica”. Es la respuesta del caricaturista iraní Mana Neiyestani al auto de un Tribunal Islámico de Teherán, que condena a una mujer a lavar cadáveres en la morgue durante un mes por negarse a llevar el velo. __________
Nazanin Armanian, Crónica Libre, 3 de agosto de 2023
Diez meses después del anuncio del desmantelamiento de las patrullas de Ershad («Orientación hacia el buen camino», y no se refiere precisamente mediante “consejos” y “razonamientos” para luchar contra la corrupción, robos, los malos tratos, las injusticias sociales, etc.), la teocracia totalitaria islámica (TTI) vuelve a llenar las calles del país con los agentes talibanes, femeninos y masculinos, para seguir con su política de pedagogía del terror contra una nación decidida a devolverle a las tumbas de la Edad Media, profanadas por el imperialismo durante la Guerra Fría en su “santa Alianza” con la extrema derecha de todas las religiones, en contra las fuerzas progresistas y de izquierda del mundo.
Dichas patrullas que nunca se fueron, pues paseaban camufladas bajo otras denominaciones, ahora se dedican a atacar ya no a las mujeres con “mal velo”, sino a las que tras el histórico levantamiento de Mujer, Vida, Libertad y la quema de los velos en las hogueras, simplemente se niegan a llevar lo que es que la bandera del fascismo religioso como si fuera la esvástica en el uniforme nazi.
La TTI ha añadido a los antiguos castigos a las mujeres rebeldes- como: enganchar el velo con chinchetas en la frente de la mujer para que no se lo suba, golpearla con cadena de acero y puño americano, bofetadas y patadas, asestarle de 75 a 100 latigazos ordenados por la Sharia para los desobedientes, limpiar los labios pintados y teñirlos con la sangre (pues, el maquillarse también está prohibido-, unas nuevas, para humillarlas aún más:
La actual revolución laica y anticlerical de Irán derribará a la teocracia, impactará al mapa del mundo, y también devolverá al chiismo a sus orígenes.
Jomeini durante un discurso el 5 de febrero de 1979 / AFP _________
Nazanín Armanian, Público, 21 de noviembre de 2022
La primera vez que la casta clerical chiita toma el poder, y encima lo hace gracias a los G4, sucede en Irán en 1978, y sin duda será la última. Pero, ¿por qué durante 1400 años de su existencia nunca llegó a gobernar?
Veamos: El chiismo, la corriente minoritaria del islam (con cerca del 15% de la población musulmana), se separó del sunismo «El Tradicionalismo» básicamente por la lucha por el poder, y abogar por su transmisión hereditaria y además exclusivamente dentro de la familia de Mahoma, empezando por Alí bin Abú Taleb (hacia 600-661), primo y yerno del profeta. El término Chiismo, «Partidarios» se aplicó sólo a los leales de Alí. Mientras, sus oponentes seguían apostando por la fórmula del califato: la designación de uno de los hombres de la élite como gobernante por los jefes de las tribus árabes.
El chiismo, si bien comparte con el resto de los credos abrahámicos, -el sunnismo, el judaísmo y el cristianismo-, los fundamentos de la filosofía dualista zoroastriana (la creencia en un Dios y un Anti-dios, la resucitación de las almas tras la muerte para celebrar un Juicio Final, que les enviará al Cielo o al Infierno, la existencia de los ángeles alados, etc.), al contrario del sunnismo, toma prestados otros elementos de esta creencia persa: que en el periodo entre la muerte de Zaratustra (alrededor del s. X a.C.) y la «aparición» en un futuro lejano de El Salvador Sushiyans, por la concepción virginal de un descendiente de este profeta, serán los sacerdotes Mogh (los supuestos Reyes Magos), ayudados por 12 ángeles, mitad del sexo femenino y mitad masculino, quienes dirijan la comunidad.