A petición de las cofradías nuevos indultos gubernamentales. -uno de ellos para un condenado por la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Gijón, a petición de la Hermandad de Jesús Cautivo de Oviedo-, para condenados y condenadas por delitos de estafa (dos), contra la salud pública (otros dos), tráfico de drogas y lesiones.
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Fuentes: Eva Belmonte, Civio |El Comercio, María Báscones y Alberto Arce, 26 de marzo de 2026
El BOE de hoy recoge seis indultos a las puertas de la Semana Santa, como pasa cada año. Son para condenados y condenadas por delitos de estafa (dos), contra la salud pública (otros dos), tráfico de drogas y lesiones. En todos los casos, el indulto elimina la pena de prisión pendiente de cumplimiento.}
Imagen de archivo de el Papa León XIV saludando a los fieles durante la audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro en el Vaticano |DPA vía Europa Press _________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Público, 18 de marzo de 2026
La próxima visita del papa -líder supremo de un Estado y una Iglesia contrarios a los derechos de mujeres, LGTBI+ e infancia- debería aprovecharse para comunicarle el fin de los privilegios eclesiásticos en España. Su discurso-homilía en el Parlamento el 8J es una ofensa confesional que debe cancelarse
Unos días después de conmemorar el 45 aniversario del 23F, nos anuncian que el próximo 8J habrá un nuevo «asalto» al Parlamento. Esta vez será pacífico, con todos los honores de Estado, y protagonizado no por un guardia civil con tricornio y pistola, sino por el papa de Roma con solideo y crucifijo. Todo un «golpe» de efecto contra la laicidad y la democracia.
Se trata de recordar que un Estado democrático no puede supeditar los derechos de las personas a los dogmas de una institución religiosa, ni permitir que esos dogmas se filtren en los servicios públicos mediante figuras como la objeción de conciencia ilimitada y sin control. Porque cuando la objeción se convierte en un muro, lo que se vulnera no es la conciencia del profesional, sino la libertad y la dignidad de quien solicita una prestación reconocida por ley.
Una mujer camina con una pancarta a favor del aborto / INFORMACIÓN ____________________
José Ramón Martínez Riera, Información, 24 de noviembre de 2025
En los últimos meses se ha reavivado un debate tan viejo como pendiente, el de los listados públicos de profesionales que, amparándose en la objeción de conciencia, se niegan a realizar determinadas intervenciones garantizadas por ley en la Sanidad Pública. Un debate que no debería ser polémico, porque lo que está en juego no es una cuestión menor ni un capricho administrativo. Hablamos del derecho efectivo de la ciudadanía a acceder a prestaciones sanitarias reconocidas legalmente, como la interrupción voluntaria del embarazo o la eutanasia.
La primera pregunta, incómoda pero imprescindible, es si es realmente admisible que exista objeción de conciencia en el seno de un sistema público cuya razón de ser es garantizar derechos. Un servicio público no puede funcionar como un supermercado donde cada profesional elige qué presta y qué no presta según sus creencias personales.
Europa Laica calcula que en España «hay 312 alcaldesas perpetuas, la mayoría vírgenes, 58 alcaldes, la mayoría cristos, 103 medallas de oro y 28 títulos, honores o cargos civiles o militares a entes religiosos»
Juan Manuel Moreno Bonilla, con la Esperanza de Triana el 18 de octubre de 2025 | Europa Press _______________________
«No es algo habitual. Me siento muy honrado de presidir este momento», dijo entonces. El presidente destacó además «el fervor popular» y «las profundas tradiciones de gran calado que marcan la vida de los andaluces», según recoge Europa Press.
Los periódicos sevillanos publicaron también en esas fechas una fotografía de Isabel Rodríguez (PSOE), ministra de Vivienda, junto a la misma imagen. En su caso, según indicaron fuentes ministeriales a Público, se trató de una visita privada, fuera de su agenda oficial, a instancias de sus compañeros de partido, entre los que estaban el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, y el exalcalde de Sevilla, hoy líder de la oposición local, Antonio Muñoz.
Palestinos transportan a heridos y fallecidos tras un ataque aéreo israelí contra varias viviendas en Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, el 1 de mayo de 2025 / Anas-Mohammed/Shutterstock _________________
En los orígenes del sionismo no había profecías, ni revelaciones, ni promesas divinas: había necesidad. Era una idea moderna, racional, profundamente secular. Una respuesta ilustrada al antisemitismo europeo.
Sin embargo, hoy Israel navega en una tensión evidente: su proyecto nacional ha sido reabsorbido, en parte, por una narrativa teológico-política que convierte lo territorial en sagrado, lo jurídico en providencial y lo militar en redentor.
Israel fue concebido como refugio, no como profecía. Sin embargo, parte de su aparato político se ha alineado con una lógica bélica brutal que convierte la historia en destino sagrado.
Entender esta transformación es clave para repensar no solo el futuro de la región, sino los riesgos de toda forma de nacionalismo que recurra a lo eterno para justificar lo inmediato.
Los acontecimientos en Gaza siguen sucediéndose y nada ni nadie parece querer poner fin a la violencia que Israel ha desencadenado de una forma intensa y cruel desde octubre de 2023. Pero con las siguientes líneas no quiero reincidir en los juicios de valor ni en el posicionamiento que ya he manifestado en otros artículos que he escrito para este mismo medio, tales como Hamas ¿terroristas?; o Memoria democrática, más allá del franquismo. Únicamente utilizaré esta tribuna para tratar de despertar la reflexión particular de cada lector a partir de un pasaje bíblico que considero fundamental conocer en este momento y que dice así:
Cuando el Señor tu Dios te haya introducido en la tierra donde vas a entrar para poseerla y haya echado de delante de ti a muchas naciones: los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, siete naciones más grandes y más poderosas que tú, y cuando el Señor tu Dios los haya entregado delante de ti, y los hayas derrotado, los destruirás por completo. No harás alianza con ellos ni te apiadarás de ellos. Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tus hijas a sus hijos, ni tomarás sus hijas para tus hijos. Porque ellos apartarán a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira del Señor se encenderá contra ti, y Él pronto te destruirá. Mas así haréis con ellos: derribaréis sus altares, destruiréis sus pilares sagrados, y cortaréis sus imágenes de Asera, y quemaréis a fuego sus imágenes talladas.
La administración Trump ha ordenado a los empleados del Departamento de Estado que informen sobre cualquier caso en que sus compañeros de trabajo muestren “sesgo anticristiano”
El Secretario de Estado, Marco Rubio / Jacquelyn Martin/AP ___________________
Fuentes: Politico ( Robbie Gramer y Nahal Toosi) / Religión Digital (José Lorenzo)/ 12 de abril de 2025
Comienza la particular caza de brujas de la Administración de Donald Trump. Los funcionarios del Departamento de Estado, que dirige el católico Marco Rubio, de orígenes cubanos, podrán ser denunciados si son encontrados responsables de actitudes anticristianas.
El departamento, según una copia de un cable interno obtenido por POLITICO, creó un grupo de trabajo de toda la administración para recopilar información “que involucre sesgo antirreligioso durante la última administración presidencial” y recopilará ejemplos de sesgo anticristiano a través de formularios de informes anónimos de empleados.
El cable se envió a embajadas de todo el mundo bajo el nombre del secretario de Estado Marco Rubio. Las instrucciones también se publicaron en un comunicado a todo el departamento. En él se anima a los empleados del Departamento de Estado a denunciarse entre sí mediante un formulario de denuncia que puede ser anónimo. «Los informes deben ser lo más detallados posible, incluyendo nombres, fechas y lugares (por ejemplo, la oficina de correos o la oficina nacional donde ocurrió el incidente)»
Manolo Saco con el primer ejemplar de su nuevo libro / Fuente foto ____________________
10 de junio de 2024
En el programa 97 de Domingos Laicos Ana Baragaña y José Antonio Naz hablan con Manuel Saco sobre su recomendable libro «No hay Dios (probablemente)», una recopilación de artículos escritos en estos últimos treinta años en diferentes periódicos sobre lo divino y lo humano, en los que reflexiona «sobre la colosal industria de las religiones cuyo poder ha modelado la historia humana desde sus albores hasta hoy mediante el abuso criminal, la mentira y el terror».
El libro, escribe en su blog Martínez Soler, «mezcla humor y terror (no sé en que orden) y rezuma sabiduría, gracia y valor […] Este libro es una fiesta para los ateos, agnósticos y librepensadores y, quizás, una pesadilla, con «duelos y quebrantos», para los creyentes o medio creyentes.
Hay que comprarlo antes de que la Inquisición, tan amante de las hogueras, lo queme. Es una joya. Decía mi admirado Melville en Moby Dick que «la fe, como las hienas, se alimenta alrededor de las tumbas». Pues eso. El miedo a lo que no hay después de la muerte sobrevuela por las páginas provocadoras y sabias de este libro. No te lo pierdas»
El colmo del cinismo, que en literatura se conoce como gatopardismo -por la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa-, se expresa en esta cita: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Parece contradictorio, pero suele ocurrir. La cita en italiano es más elegante: “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”. No hay que descartar que los obispos y el ministro Bolaños la reciten en latín, con sonido vaticano, pero acaban de dar una muestra excelsa de gatopardismo. Resumo la estrategia: Extendiendo (en realidad, dispersando) algunos poquitos privilegios a otras religiones, apenas ocho, damos la impresión de estar quitándoselos a la Iglesia romana.
No es verdad. Los privilegios del catolicismo español están regulados por un Tratado Internacional con rango especialísimo (al mismo nivel que una Ley Orgánica). Se trata de los Acuerdos (un concordato en toda regla, aunque queme el término), negociados en Roma 1976 y 1978 y aprobados por las Cortes en 1979. Ningún llamado “canje de notas” entre el ministro de Cultos y el Nuncio del Pontífice romano puede modificarlos.
Terminada la turra interminable de procesiones de Semana Santa ocupando los espacios de las cadenas públicas, cabe volver a preguntarse si España es realmente un Estado aconfesional
Según el último estudio de la Fundació Ferrer i Guàrdia, el número de no creyentes alcanza ya el 40% de la población española (multiplicando por cinco el porcentaje de hace 40 años), el 90% de los matrimonios en Catalunya son civiles y solo uno de cada 10 contribuyentes marca la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta. La desafección religiosa general es imparable, pero curiosamente no está en consonancia con el lugar que todavía ocupa la religión, por ejemplo, en la televisión pública.
Porque terminada por fin la turra interminable de procesiones de Semana Santa ocupando machaconamente los espacios de las cadenas públicas estatales y autonómicas, cabe volver a preguntarse si España, como reza su Constitución, es realmente un Estado aconfesional. La pregunta es retórica: en la práctica, evidentemente, no lo es. Porque televisiones como TVE y un sinfín de autonómicas se han lanzado estos días a cubrir las procesiones en programaciones especiales de más de cuatro horas exaltando a veces el fanatismo religioso como si se tratara de una final de la Champions. Mención especial merece la transmisión de Canal Sur del desembarco de la Legión en Málaga el Jueves Santo por la mañana. La Legión que un día fundó el golpista Millán-Astray aparece en la televisión pública andaluza cantando el siniestro ‘El novio de la muerte’ y llevando en brazos al Cristo de la Buena Muerte mientras suena el himno de España. No parece que escandalice a nadie esta exaltación parafascista donde se abrazan la religión, el ejército nostálgico y la unidad de España en directo por un canal público como si fuera la cosa más natural del mundo.