La organización Ending Clergy Abuse (ECA) pide al juez Daniel Rafecas personarse en la investigación por la captación para servidumbre de niñas y adolescentes en Argentina, advierte sobre el riesgo de prescripción y exige que se considere la situación de extrema vulnerabilidad de las víctimas
Imagen de archivo de algunas de las mujeres que han denunciado al Opus Dei por trata y explotación laboral vestidas como sirvientas ________________
Paula Bistagnino, El Diario, 9 de septiembre de 2026
La visita del papa León XIV a Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, no solo mueve la arena política en el país. La semana pasada, una organización internacional que lucha contra el abuso eclesiástico en todo el mundo, Ending Clergy Abuse (ECA), presentó un escrito ante la justicia argentina para pedir que avance la causa en la que se acusa al Opus Dei de trata y explotación laboral de al menos 43 mujeres como sirvientas religiosas de sus jerarquías, ante el peligro de que acabe prescribiendo.
“Una investigación diligente y sin demoras injustificadas es la única vía para evitar la impunidad y proteger los derechos humanos fundamentales de las víctimas”, señala el escrito de más de 30 páginas por el que ECA pide al juez Daniel Rafecas, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal N°3 y quien tiene la causa a cargo desde hace dos años, que la acepte como amicus curiae. Se trata de una figura que permite a un tercero, que no forma parte de un litigio, intervenir en él de forma voluntaria.
El Dicasterio de Doctrina de la Fe emite un decreto que deja fuera de la Iglesia católica al grupo ultraconservador, un día después de que celebrara por su cuenta cuatro ordenaciones episcopales
Los cuatro obispos consagrados por los ‘lefebvrianos’ el 1 de julio. De izquierda a derecha, Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier |Al fondo, el español Alfonso de Galarreta.Baz Ratner (AP Photo/Baz Ratner) ______________________
El Vaticano ha confirmado oficialmente a las 9.00 de este jueves que el grupo ultraconservador de los lefebvrianos ha incurrido en un cisma de la Iglesia católica al ordenar el día anterior a cuatro obispos por su cuenta, sin mandato del Papa, en una ceremonia celebrada en Suiza.
Un breve decreto del Dicasterio de Doctrina de la Fe, firmado por su prefecto, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández ha informado de que “a pesar de las advertencias dirigidas al superior general de la Sociedad Sacerdotal de San Pío X, el obispo Alfonso de Galarreta, al cometer un acto cismático mediante la consagración episcopal de cuatro sacerdotes, sin mandato pontificio y contra la voluntad del Sumo Pontífice, ha incurrido ipso facto en las penas previstas en los cánones 1387 y 1364 § 1″ del código canónico. Por lo tanto, concluye, tanto él como los cuatro obispos ordenados han caído de forma automática en la excomunión. Y también un segundo obispo de la entidad, Bernard Fellay, que concelebró la ceremonia.
A principios del mes en curso hemos vivido, en directo y con una insistencia desmesurada, nos gustase o no, la visita del jefe de Estado del Vaticano, a quien, en aplicación de la normativa internacional, se le han rendido honores de «jefe de Estado». Si bien nuestra Constitución recoge la aconfesionalidad del Estado español (artículo 16), lo que hace inviable el reconocimiento de la autoridad religiosa de cualquier líder de cualquier confesión —incluida la católica—, lo cierto es que, en la medida en que reconocemos al Estado Vaticano, dicho reconocimiento conlleva todas las consecuencias jurídicas que el Derecho internacional prevé en relación con las visitas de jefes de Estado.
No voy a entrar en el origen del Estado de la Ciudad del Vaticano (los Pactos de Letrán suscritos en 1929 entre la Santa Sede, representada por el cardenal Pietro Gasparri, en nombre del papa Pío XI, y el Reino de Italia, representado por Benito Mussolini, en nombre del rey Víctor Manuel III), ni en los acuerdos vigentes entre el Estado español y la Santa Sede, ni en la vigencia parcial del Concordato de 1953 suscrito por la dictadura franquista con la Santa Sede. Simplemente voy a aceptar que hemos tenido la visita de un jefe de Estado extranjero a quien, en un hecho bastante excepcional, se le ha invitado a intervenir en la sede de la soberanía nacional, el Congreso de los Diputados.
«Ninguna autoridad tendrías sobre mí, si no te fuera dada de arriba» (Juan 19:11). «Hoy nuestros principales adversarios son los racionalistas» (León XIII: Providentissimus Deus, 1893)
Cúpula de la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano _______________
José María Agüera Lorente, Rebelión, 27 de junio de 2026
En plena resaca de la visita del papa tropiezo con la web de RTVE. Escribe en ella Antonio Montero, director de Pueblo de Dios, el programa propagandístico católico de la televisión pública: «Sueño cumplido». ¿De quienes? De los católicos imagino. Pero ¿y los que no lo somos? «Final de una exitosa visita apostólica que, de seguro, ha calado en católicos y escépticos, con mensajes válidos para todos».
Yo soy uno de esos «escépticos», pero los mensajes del señor Prevost no han calado en mí. ¿Cómo iban a hacerlo? ¿Cómo me podía parecer válido el mensaje en contra de derechos legalmente reconocidos en nuestro país mediante procedimientos democráticos? ¿Cómo puede alguien que tenga en la racionalidad, en la democracia y en los derechos humanos sus referentes éticos conceder validez a los mensajes de quien habla a partir de un sistema de creencias que nada tienen que ver con aquellos? ¿Cómo considerar que pueden ser «válidos para todos» –es decir, tener la categoría de universalidad– los que dicta el jefe de una asociación de creyentes en un catálogo de supuestas verdades de muy dudosa base histórica y factual, susceptibles de interpretaciones de toda índole y que lo mismo permite justificar una guerra etiquetándola de “cruzada” –como se hizo con nuestra guerra– que condenarla, como parece que es ahora la moda vaticana? Los papas van y vienen, más o menos progres, más o menos fachas, más o menos simpáticos; pero la institución queda, inamovible, como ancestral estructura de poder.
La reciente visita del Papa a España ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que, lejos de ser anecdótico, afecta directamente a la relación entre religión, política y uso de recursos públicos en nuestro país. Las imágenes difundidas por los medios mostraron multitudes, aplausos y una gran movilización ciudadana en torno al líder de la Iglesia católica. Miles de personas acudieron a verlo, a escucharlo y a rendirle homenaje, siendo recibido no solo como líder religioso, sino también con honores propios de un jefe de Estado.
Sin embargo, hay otra realidad que apenas apareció en las cámaras: la de una mayoría silenciosa de ciudadanos/as que no estuvo en ninguno de los actos, que no participó de esa exaltación y que contempla con preocupación el enorme despliegue institucional y económico que ha acompañado esta visita.
Al final, lo que queda de esta semana no es un mensaje, no es una doctrina, no es siquiera una promesa concreta. Lo que queda es una producción. Un despliegue técnico de primer nivel mundial
El Papa se dispone a celebrar la última Santa Misa en el Puerto de Santa Cruz, al concluir su Viaje Apostólico a España | Fuente @Vatican Media-Vatican News ___________________
Fuente Txema García, Lo Que Somos, 15 de junio de 2026
Hector Sole-Bradshaw es un técnico británico especializado en grandes producciones de espectáculos. Su currículum incluye algunos de los eventos más mediáticos del planeta. La cadena pública catalana 3Cat lo contrató como consultor para retransmitir la ceremonia del Papa en la Sagrada Familia. La tecnología que desplegaron —llamada “Cinema Live”, una combinación de producción televisiva y efectos cinematográficos— apenas se había usado antes en Estados Unidos para el espectáculo del descanso de la Super Bowl. Para una misa. Para una misa papal en Barcelona lo que se montó fue, en su factura técnica y en su ambición escenográfica, exactamente lo mismo que para el show de medio tiempo del partido de fútbol americano más visto del mundo. Si alguien todavía tenía dudas sobre qué era realmente este viaje, ahí tiene la respuesta.
Hemos pasado una semana entera -siete días completos- con León XIV como monotema absoluto de la vida pública en esto que se llama Estado español.
Europa Laica expresa su más enérgico rechazo ante la asistencia del Gobierno de España a un culto religioso católico en representación de toda la ciudadanía. La presencia del presidente Pedro Sánchez y catorce de sus ministros en la misa oficiada por el papa León XIV, en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, supone una flagrante vulneración del principio de neutralidad religiosa del Estado y una inaceptable confusión entre las funciones públicas y los ritos privados.
Mientras que en democracias plenas los actos estatales se disocian de forma escrupulosa de los ritos eclesiásticos, el Ejecutivo central prefiere arrastrarse ante la jerarquía católica. Su objetivo es instrumentalizar políticamente los mensajes del pontífice en un burdo intento de rentabilizar su agenda partidista en el altar, amplificando mediáticamente sus mensajes más solidarios… ocultando los más reaccionarios. La defensa de los derechos humanos, las migraciones o la paz se ejerce en los parlamentos y mediante leyes, no rindiendo pleitesía a un líder religioso.
La democracia no es ceder ese espacio hoy a los católicos, mañana a los evangélicos y pasado mañana a los musulmanes: es no cedérselo nunca a ninguno de ellos.
La actualidad informativa conoce sacudidas periódicas, sobresaltos que el público tiende a saludar con el ánimo cotilla de quien padece una catástrofe y sabe que nada se puede hacer para evitarla. Como cuando pasa un tifón: una vez superado el terror, una vez asumida la inevitabilidad del duelo por las víctimas y las pérdidas materiales, llega el momento de interesarse por detalles triviales que hacen la herida más llevadera. Así los escándalos políticos, con la salvedad de que, en el fondo, por muchos aspavientos que hagamos, hieren a muy poca gente, y a casi nadie de gravedad. Otra cosa son sus consecuencias, o mejor aún: sus causas. Pero ni unas ni otras llegan a la primera página de los diarios ni a los reels de Instagram.
Lo que sí llega es el ansia de saber más. De atracarse con datos y noticias. Dónde comió la diputada el día de la primera comunión de la nieta del juez mientras el fiscal jugaba al pádel con el ministro. ¿Cómo puede uno dormir con semejante laguna en la agenda pública? Los pueblos ágrafos inventaban continuamente episodios con los que rellenar esos huecos en las vidas de los héroes, haciendo crecer las epopeyas hasta adquirir las fabulosas dimensiones con las que han llegado hasta nosotros y en la feliz ignorancia de que un día Christopher Nolan las convertiría en potitos.
A la atención de la Presidencia de la Corporación RTVE, del Consejo de Administración y de la Oficina del Defensor del Espectador
Desde Europa Laica, como asociación que agrupa a ciudadanas y ciudadanos comprometidos con la libertad de conciencia y la laicidad institucional, manifestamos nuestro más profundo rechazo ante el desmesurado despliegue mediático, ideológico y económico que RTVE ha dedicado a la visita del papa León XIV a nuestro país.
Durante estos días, tanto las emisiones de TVE (en especial La 1, Canal 24 Horas y TVE Internacional) como las de Radio Nacional(sobre todo RN1 y RN5),así como sus correspondientes páginas web (con “seguimiento minuto a minuto” de la agenda papal), han dejado de pertenecer al conjunto de la ciudadanía para transformarse, de facto, en el canal oficial de propaganda de la Conferencia Episcopal y del Vaticano.
José Antonio Naz Valverde, Europa Laica, 12 de junio de 2026
Estas palabras pronunciadas por el papa a las pocas horas de haber dado un discurso a congresistas y senadores, con representación de los poderes del Estado, mostraban el júbilo del jugador que ha sentenciado el partido. El lunes 8 Prevost, con el sermón del Congreso en el que se erigió en referente moral de los poderes del Estado español, aplaudido hasta la extenuación por todos ellos, marcó un golazo por toda la escuadra derecha a la democracia y a la aconfesionalidad proclamada en la constitución. Ese gol marcó la victoria del catolicismo y de su Iglesia sobre derechos humanos como la libertad de conciencia y la no discriminación ni privilegios por razón de creencias. El gol ha sido tan magnífico que dejó hundido y humillado al equipo de la laicidad del Estado, de la soberanía popular representada en los legisladores, de la separación de poderes y de la separación del Estado y las religiones.
En la jugada se han impuesto todos los argumentos del equipo visitante: la supeditación de las leyes a la supremacía moral; el ataque a la legislación sobre libertades sexuales, sobre los derechos reproductivos, sobre el derecho a una muerte digna; la libertad de las familias para exigir el adoctrinamiento a su gusto de los menores, pagándolo con dinero del común.