El exministro Jaime Mayor Oreja defendió en una cumbre antiaborto en el Senado «la verdad de la creación frente al relato de la evolución».
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Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 16 de diciembre de 2024
Hace unos días, el exministro Jaime Mayor Oreja defendió en una cumbre antiaborto en el Senado (¡!) «la verdad de la creación frente al relato de la evolución». Este hombre es miembro destacado de varias organizaciones de ultraderecha que luchan contra derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI; concretamente, se oponen al aborto, a otros derechos sexuales y reproductivos, y a la eutanasia.
¿De qué me suenan estas posiciones? Ah, claro, coinciden con las de la Iglesia católica, expresadas continuamente por su varonil jerarquía (curas, obispos, papa) y recogidas fielmente en su Catecismo vigente.
Antonio Movellán y Juanjo Picó, expresidentes de Europa Laica y en su representación, se entrevistaron recientemente con altos cargos del Ministerio de Juventud e Infancia, para cambiar impresiones sobre el estado de la atención y educación de niños y jóvenes en nuestro país. Europa Laica agradeció la oportunidad de trasladar al ejecutivo su posición al respecto.
Lo que sigue es un resumen de nuestras reivindicaciones.
Educación y conciertos
La privatización de la educación se ha incrementado desde la promulgación de la ley Celaá (2020), sobre todo en educación infantil y en formación profesional. En esta última se han producido incrementos de matriculaciones de entre 30 y 50 % en apenas cinco años, y la misma tendencia existe en la educación infantil.
Nos parece necesario y urgente un plan gubernamental para reforzar la enseñanza pública y poner coto a la privada.
«Impartir la materia de religión en educación pública es incompatible con RGPD»
¿Qué hace Dios con todos estos datos de la oración? / Benjamin Schwartz _____________________
Resumen: Este post intenta plasmar la idea de su autor desde que pensó en combinar RGPD y educación: impartir religión en la educación pública es incompatible con RGPD. Es algo que ya había planteado como simple comentario en un post aparte Normativa webs, aplicaciones y protección de datos en educación pero que intenta desarrollar aquí, con el objetivo de llevar el tema a Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y al Comité Europeo de Protección de Datos (CEPD)
Fuente: Fiquipedia (Enrique García), 2 de septiembre de 2024
Impartir la asignatura de religión en centros públicos obliga a declarar sobre religión, cosa que no permite art 16.2 CE "Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias." Y eso creo que es un tema RGPD no trivial @AEPD_eshttps://t.co/sinHI9IvnY
— Enrique García (mastodon.social, bsky.social) (@FiQuiPedia) September 28, 2019
Incluso sin entrar en RGPD, hay una aparente colisión entre artículo 16.2 de la Constitución Española: Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias y y el derecho a recibir formación religiosa de acuerdo a convicciones de los padres en artículo 27.3 de la Constitución Española: Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Para mi la clave es que el artículo 27.3 no indica que esa formación religiosa se deba realizar en horario lectivo, mediante una materia de religión y en los centros educativos públicos (solo lo indican los acuerdos con religiones): los poderes públicos pueden garantizar el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa … en el ámbito privado (hogar, iglesia, sinagoga, mezquita o centro educativo privado). Si se argumenta que la elección de la materia de religión por los padres no contradice 16.2 porque no supone declarar sobre su religión, solo manifestar qué es lo que quieren que cursen sus hijos, es desvirtuar la argumentación de que se deba ofrecer religión en base a respetar sus convicciones según artículo 27.3.
Las obviedades a veces no lo son tanto, aunque parezca contradictorio. España, por ejemplo, es un estado aconfesional y muchos prefieren ignorarlo, los mismos que se levantan y se acuestan con la Constitución española en la mano y tachan de anticonstitucionalistas a los que no piensan como ellos.
Desde que se aprobó la Carta Magna en 1978 se ha incumplido permanentemente el artículo 16, el que recoge que ninguna confesión tendrá carácter estatal; y más aún el 16.3, que establece que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Durante años nadie se atrevió a cuestionar el monopolio de la religión católica en el sistema lectivo español por no reabrir heridas o simplemente priorizar otros asuntos sobre este que, al fin y al cabo, no levantaba demasiadas ampollas. 40 años de dictadura con la imposición de una única religión habían dejado el poso suficiente para no tocar un asunto que, en principio, era residual ante el tamaño reto que suponía consolidar la recién inaugurada democracia.
Soy aragonesa, y tengo mis propias creencias religiosas, tan respetables como las de cualquiera. Entre otras diosas y entes mágicos, creo en los poderes milagrosos de Basaharau y Basandere, de Marigüena, de la Virgen del Pilar, de Chuan Ralla, de la Basa la Mora y el Moncayo, y también de Al-Mutaman y San Lamberto ¿contarán mis conocimientos sensoriales y experiencias personales con estos personajes míticos en la media del bachillerato aragonés?
La ultraderecha españolista con sucursal en Aragón no deja pasar ni un día sin regalar una portada para las buenas gentes de El Jueves o del Aragón Today. La última ha sido la decisión de PP-Vox-PAR de incluir la religión, la católica, apostólica y romana (que sólo nombran de tapadillo en su propuesta ¿serán los nuevos ultracatoliquitos cobardes?), en la media del Bachillerato para que compute “como una asignatura más”.
Y, claro, tengo varias dudas y una queja. La queja: limitar la equiparación de ciencia con superstición a una sola religión es tremendamente simplista e intencionadamente reduccionista. Nuestro país ha conocido decenas de religiones y cientos de dioses y diosas. Así, que propongo al duce, caudillo o cacique que corresponda que añada al currículo educativo aragonés y que computen para la media del Bachillerato, y de los Masters universitarios de cualquier disciplina (excepto para las dentistas, ¡ay, las dentistas que estudien más anestesiología, por Pyrene¡), además de los milagros católicos los de Hércules, Bébrix, Anayet y Gratal, cuyos méritos son, al menos, tan trascendentes como los del falso cojo del falso milagro de Calanda, que antes se coge a un obispo que a un cojo.
-La Conferencia Episcopal ultima la preparación de un congreso para reivindicar y «renovar» el papel de la Iglesia en la educación, su bastión de influencia ante el avance de la secularización.
-El 94,7% de los centros religiosos católicos son concertados, cuya financiación ha marcado un nuevo récord anual superando los 7.400 millones, un 28,5% más que hace una década. ____________________________________
En la mesa (de izda. a dcha.), cardenales Aquilino Bocos, Carlos Osoro, Juan José Omella, Antonio María Rouco y Antonio Cañizares / EP _________________
La educación es un ámbito «nuclear» para la Iglesia. Y un pilar «histórico». Y principalmente, señala también la Conferencia Episcopal Española, «por responsabilidad eclesial»: «Porque es una misión del propio Evangelio». Por eso la institución quiere ahora fortalecer su papel en este terreno, en el que además la mayor parte de su presencia está sostenida por fondos públicos. Del total de centros católicos que hay actualmente en España, el 94,7% son concertados, según sus propios datos. En paralelo, las personas que acuden regularmente a misa han descendido, en tan sólo un año, un 2,5%. El número de sacerdotes, un 2,8%. Y el de seminaristas, un 5,2%. Es decir, la espiritualidad pierde terreno, pero la Iglesia lo compensa ganando parte de él en la educación.
La concertada emerge como el gran bastión de la enseñanza religiosa en España y lastra la secularización de la escuela. El 85% de su alumnado cursa esta asignatura en primaria frente al 46,6% que lo hace en la pública.
Alumnado del colegio concertado Sagrado Corazón de Jesús, Ponrevedra, donde la iconografía católica es habitual en aulas y pasillos/ Gonzalo García – Fuente ____________________
El camino hacia la laicidad en las aulas del país durante la etapa de enseñanza obligatoria avanza con lentitud, lastrado sobre todo por el poder de los centros privados concertados, que son habitualmente católicos y están financiados con fondos públicos, y también, aunque en menor medida, de los privados.
Aún hoy son mayoría quienes cursan religión católica en España en los colegios e institutos. En primaria, de 6 a 12 años, el 58,27% del alumnado total recibió esta materia en el curso 2021-2022 (el último con datos oficiales y accesibles del Ministerio de Educación) frente al 40,6% que no la escogió. Y en secundaria, de 12 a 16, aunque se reduce un poco el porcentaje, también son más quienes optan por la doctrina católica: el 54,89% frente al 44,74% que eligen una alternativa.
Los poderes públicos y los partidos que los sostienen son los encargados de taponar cualquier proyecto encaminado a avanzar hacia un modelo republicano de escuela pública, única y laica.
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Francisco Delgado, Nueva Tribuna, 29 de enero de 2024
Estos días, el Sistema Educativo ha salido a la “palestra política” como consecuencia de una propuesta del PSOE para implementar, en su día a través de los PGA, una cantidad de quinientos millones de euros cara a que las CCAA (en sus respectivas competencias) y Ceuta y Melilla (territorio MEC) puedan reforzar las matemáticas y la comprensión lectora, como consecuencia de los informes PISA (OCDE). También con la polémica, entre las CCAA gobernadas por el PP y el PSOE (Ministerio de Educación) por los exámenes de la EBAU. Por último, con la propuesta de restricciones/prohibición de los dispositivos móviles, por parte del alumnado, en los cetros escolares. Además de la visita del presidente Sánchez al Consejo Escolar del Estado.
El gobierno/PSOE hace unas propuestas para tratar de mejorar la comprensión de las matemáticas y la lectura, basadas, inicialmente, en ampliar refuerzos educativos extraescolares, mejorar los instrumentos pedagógicos del profesorado, desdoblar clases que sean numerosas y/o dotar, en el caso de las matemáticas, de un instrumento enseñanza-aprendizaje que han denominado “matemáticas socio afectivas” (?).
La visita que el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, tiene previsto realizar este jueves a centros educativos públicos del municipio de Benamejí quedará restringida al alumnado de Religión como marca la normativa, después de que una denuncia pública del sindicato Ustea y Andalucía Laica criticara las visitas que el obispo ha realizado a otros colegios públicos de la provincia interrumpiendo el horario lectivo del conjunto del alumnado.
En concreto, padres y madres denunciaron “reiterados incumplimientos” de la normativa en las visitas del obispo de Córdoba a centros escolares de la provincia, como las realizadas en los últimos días a colegios públicos del municipio de Rute. Los días 10, 11 y 12 de enero, el obispo visitó los colegios de Educación Infantil y Primaria (CEIP) de la localidad de Rute – CEIP Ruperto Fernández Tenllado y CEIP Fuente del Moral-, “incumpliendo nuevamente las instrucciones educativas de la Delegación de Córdoba al respecto, para garantizar que dicha visita se realizara respetando los derechos de todo el alumnado, que vio cómo sus horas lectivas de clase quedaban interrumpidas por la visita del obispo”.
Enrique Javier Díez Gutiérrez, Público, 22 de enero de 2024
Todos los centros educativos, desde infantil hasta la Universidad, sean públicos, privados o privados financiados públicamente (concertados) deben educar laicamente.
La religión es una cuestión vital, no un contenido de examen. Creer es una decisión responsable, no una imposición catequética. La trascendencia es una opción personal, no una decisión obligada. Por ninguna institución: ni la familia, ni la escuela, ni la sociedad. No hay ninguna otra cuestión en la que podamos reclamar tanta libertad personal como en esta.
No tengo que ser católico, judío, musulmán o hindú porque mi familia lo sea. Porque me lo imponga. Ni porque decidan que es lo que más me conviene. Ni porque en mi contexto social sea lo habitual. Ni mucho menos porque en la escuela haya una asignatura al respecto, impartida por catequistas o creyentes en esa determinada religión.
Los hijos y las hijas no son propiedad de los padres ni de las madres. Ni pueden elegir ni decidir la religión de sus hijos e hijas porque consideran que es «lo que más les conviene». Tienen que alimentarlos, vestirlos, cuidarlos para que se desarrollen, explicarles sus convicciones o sus principios, pero no pueden obligarles ni elegir por ellos una opción tan personal y trascendental como es la trascendencia.