El Tribunal de Cuentas fiscaliza por primera vez la financiación pública de las confesiones islámica, evangélica y judía

diciembre 9, 2019
  • La fiscalización del dinero público dedicado a la Iglesia incluye al organismo creado por Zapatero para subvencionar a las confesiones minoritarias.
  • La Comisión Islámica y las federaciones evangélica y judía han recibido más de 35 millones desde 2005, más de 2 millones de media al año
  • La auditoría revisa la justificación y liquidación de las subvenciones entregadas por la Fundación Pluralismo y Convivencia


Ángel Munárriz
, InfoLibre, 9 de diciembre de 2019

El histórico entrañamiento entre el Estado español y la Iglesia católica, articulado a través de múltiples mecanismos entre los que destacan los acuerdos bilaterales de 1976-1979, ha eclipsado la relación de colaboración de los sucesivos gobiernos democráticos con el resto de confesiones religiosas. Pero tales relaciones existen. Son constantes. Y tienen implicaciones económicas, que además ahora están siendo auditadas por primera vez por el Tribunal de Cuentas. La Fundación Pluralismo y Convivencia, perteneciente al sector público y objeto de atención de dicha fiscalización, ha dedicado desde su constitución en 2005 más de 35 millones de euros en subvenciones a las organizaciones representantes en España de islámicos, evangélicos y judíos. El promedio es superior a 2,3 millones al año.

El Tribunal de Cuentas, que actualmente está elaborando una auditoría de las relaciones económicas del Estado con las confesiones religiosas, también ha puesto en el punto de mira esta fundación. Es cierto que la auditoría se centra en la Iglesia católica. No en vano, esta institución consume anualmente 250 millones de euros de dinero público a través del IRPF, montante al que se suman exenciones fiscales, conciertos, ayudas y sueldos públicos. Se trata de una relación económica de miles de millones de euros al año, repartida en un amplio abanico de conceptos que cuestionan seriamente la aconfesionalidad del Estado. Es normal que una relación así deje en un segundo plano la existente con el resto de confesiones. Pero estas también reciben dinero público. La Fundación Pluralismo y Convivencia se encarga de ello. Ese es, de hecho, su objetivo fundamental.

“La labor de la fundación va dirigida a la normalización y acomodo del hecho religioso como elementos clave en la construcción de una convivencia adecuada e inclusiva. Por ello, además de la relación con las confesiones trabajamos activamente por una mejor gestión publica de la diversidad religiosa de forma que se avance en la garantía de un derecho fundamental”, señala Pluralismo y Convivencia en un escrito dirigido a este periódico.

Esta fundación nació en 2005, impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero. Europa Laica atribuye al que fuera presidente entre 2004 y 2011 un gran impulso a una política de “café para todos” en el terreno religioso que ha ido configurado una suerte de multiconfesionalismo asimétrico. La cursiva es obligada porque España es, constitucionalmente, un Estado aconfesional, sin religión oficial. No obstante, la referencia existente en el texto del 78 a la religión católica, sumada a la traducción del Concordato de 1953 al lenguaje y los estándares democráticos que supusieron los acuerdos de 1976-1979, con toda su carta de privilegios, ha mantenido a la Iglesia de Roma en una situación de privilegio en los terreno fiscal, simbólico y educativo. No hay que olvidar que, en virtud de aquellos acuerdos, en el BOE sigue incrustada una frase que dice: “La mayoría del pueblo español profesa la Religión Católica“. Al pie, las firmas del cardenal Villot y el ministro Marcelino Oreja. Lee el resto de esta entrada »