La Iglesia trabaja ya en su próxima campaña de la renta, ‘Línea 105 Xtantos. Próxima parada’. Según el barómetro de religión y creencias, solo el 26% está de acuerdo con la casilla. Expertos y asociaciones laicistas apuestan por eliminar la asignación tributaria en coherencia con el compromiso de autofinanciación adquirido por la Iglesia en 1979.
Vista de la fachada de una iglesia, a 7 de mayo de 2024, en Madrid (España). La Iglesia recibió 359 millones de euros en la campaña de la renta de 2023 a través de la casilla X de la renta, un 11,8% más que el ejercicio anterior. En total, 7.640.051 declaraciones presentadas, correspondiente a 8,77 millones de contribuyentes, incluían marcada la casilla en favor de la Iglesia, según datos definitivos de la Campaña de la Renta realizada en la primavera de 2023 / Eduardo Parra / Europa Press ________________
Los obispos se reúnen esta semana y, entre otros asuntos, van a abordar su nueva campaña para captar fondos en la declaración de la renta, Línea 105 Xtantos. Próxima parada, según informaron en un comunicado. Las transferencias del Estado por la vía de la casilla del IRPF suponen un 23% de los ingresos totales de las diócesis españolas, según la Conferencia Episcopal. Es este un sistema, empero, muy discutido por parte de la doctrina jurídica, que solo sirve para financiar a la Iglesia Católica y no a otras confesiones y que la mayoría del país rechaza, según el Barómetro sobre Religión y Creencias, elaborado a finales del año pasado.
La pregunta que se hizo en ese estudio y que supone la principal referencia al respecto, según los expertos consultados por Público, fue: «¿Al hacer la declaración de la renta, se puede destinar el 0,7% de la cuota íntegra del IRPF al sostenimiento de la Iglesia Católica, estás de acuerdo?»
Solo el 26% de las 4.742 personas encuestadas respondió que sí, es decir, que apoya que exista la casilla, otro 7% estaría de acuerdo si se ampliase a otras religiones y no solo la Iglesia Católica recibiera esta asignación. Un 54% afirmó estar en completo desacuerdo y consideró que las religiones deben autofinanciarse. Un 6% estaría de acuerdo con otras formas de colaboración estatal con la Iglesia Católica. El resto, otro 7%, optó por no responder a la pregunta.
Sobre las subvenciones que la Conselleria de Educación y cultura (y más cosas) y la Diputación de Valencia han concedido a la Iglesia Católica.
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Eugenio Piñero Almendros, Nueva Tribuna, 22 de diciembre de 2025
Aún no se han apagado en mi cabeza los rescoldos de la indignación provocada por los más de 429 millones de euros de dinero público que recibieron los obispos por la declaración de la renta de 2024, cuando me salta en el móvil una noticia sobre las subvenciones que la Conselleria de Educación y cultura (y más cosas) y la Diputación de Valencia han concedido a la Iglesia Católica.
En una de las noticias del menú informativo que me ofrece diariamente el buscador que tengo instalado, leo que la Diputación valenciana ha concedido, entre 2024 y 2025 más de 1,2 millones de euros para reparaciones varias de edificios parroquiales propiedad de la Iglesia. Y que la Conselleria de Educación, cultura… ha adjudicado 1,8 millones para lo mismo, en el mismo periodo de tiempo. En total, 3 millones de euros para adecentar edificios eclesiásticos. Desde sustituciones de cubiertas hasta la reparación de fachadas, pasando por la restauración de la pintura o la recolocación de azulejos. Dinero de todos y de todas para la Iglesia, en un momento en el que los obispos declaran que las diócesis españolas tuvieron el año pasado un superávit de más de 133 millones de euros.
Rueda de prensa presentación Memoria 2024 _| Conferencia Episcopal Española _________________________
Eugenio Piñero, El Diario, 21 de diciembre de 2025
Los obispos católicos presentaron hace unos días su Memoria anual, en la que se felicitan porque han recibido de la Hacienda pública más de 429 millones de euros por la X de la Iglesia de la declaración de la renta de 2024. Se ha batido el récord. Los obispos, como es lógico, están muy contentos y agradecen a los españoles el gesto de haber marcado dicha casilla para que la Iglesia pueda seguir “con su labor”. Pero a quienes deberían realmente agradecerles su buena disposición es a todos los miembros del gobierno que, por acción y/o por omisión, están permitiendo que la Iglesia católica reciba dinero de todas y de todos los ciudadanos aún en contra de la voluntad de la mayoría de españoles, que no marcamos la X de la Iglesia. Y no somos pocos.
El 69,92% de los contribuyentes no hemos marcado su casilla, y cada vez somos más los que nos negamos a ello. Y, sin embargo, el dinero que han recibido los obispos también ha salido de nuestros bolsillos. ¿Cómo es posible? Sencillo. Da igual si eres ateo/a, musulmán, agnóstica, judía, jainista o simplemente es que pasas de financiar a una organización religiosa que se posiciona contra el derecho al aborto o al matrimonio igualitario y que su ideología y su estructura orgánica son profundamente machistas.
La Iglesia católica registró en 2024 un descenso en todos los sacramentos (bodas católicas, bautismos, primeras comuniones, confirmaciones y extrema unción), excepto en los bautizos de mayores de 7 años, que se incrementaron en un 12,6%.
El mayor descenso se registra en los matrimonios, que caen un 6,08%, pasando de 33.500 en 2023 a 31.462 en 2024; seguido por las primeras comuniones, que bajan de 162.580 a 154.677 (un 4,86% menos).
También cae un 3,97% el número total de bautizos, pasando de 152.426 en 2023 a 146.370 en 2024. Si bien, aumentan un 12,57% los bautismos de mayores de 7 años, que crecen desde los 11.835 en 2023 hasta los 13.323 en 2024.
La Conferencia Episcopal presume de datos mientras lidia con el primer caso de un obispo aparado por pederastia: en poco más de una década ha doblado la cantidad que recibe desde la casilla del IRPF, recibe una cifra récord en la asignación tributaria, más de 429 millones de euros
Pese a la crisis de abusos y vocacional, los datos económicos vuelven a demostrar el ‘músculo’ de la institución en nuestro país. El auge recaudatorio coincide con uno de los frentes más delicados de la Iglesia española: la reparación a víctimas de abusos sexuales (solo un 2% de las víctimas han sido reparadas según desveló El País en septiembre). Pese a ello, la Iglesia católica española parece inmune a los escándalos. Así lo demuestran las últimas cifras de la Asignación Tributaria, que revelan un nuevo récord en la recaudación de la Iglesia a través de la famosa casilla del IRPF en la declaración de la renta.
El pasado 3 de diciembre, la Conferencia Episcopal recibió los datos provisionales de la Asignación tributaria realizada a favor de la Iglesia católica correspondiente a 2024, declaración efectuada en la primavera de 2025. El número de declaraciones a favor de la Iglesia católica ha sido de 7.946.347, lo que supone un aumento de 106.363 declaraciones más que en 2023. La cantidad asignada ha ascendido a 429.335.080 euros con un incremento de 46.897.081 euros en relación al ejercicio anterior, lo que supone un aumento del 12%.
Una encuesta oficial muestra que solo un 47% de los que profesan la religión están de acuerdo con este sistema, clave para la financiación de la institución
Un sacerdote da misa en 2020, durante la pandemia de covid, ante las fotografías que le mandaron sus feligreses, que no podían asistir | Biel Aliño (EFE) ____________________
Pocas cosas hay más difíciles de medir que la religiosidad, la fe, las creencias, la espiritualidad y todo lo que las rodea. Pero ese es el empeño de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de Presidencia, con su Barómetro sobre Religión y Creencias en España, elaborado a partir de 4.742 entrevistas online realizadas en marzo y publicado ahora. Como adelantó EL PAÍS el sábado, el estudio muestra una sociedad profundamente secularizada, sobre todo entre los jóvenes. Menos de la mitad de la población se considera católica, mientras avanzan nuevas formas de espiritualidad. Pero el barómetro permite algo más que una primera toma de la —baja— temperatura religiosa en España. A lo largo de sus 152 páginas, que constituyen la primera entrega de una serie que Pluralismo y Convivencia quiere ampliar cada dos años, las respuestas dibujan una actitud hacia lo religioso llena de claroscuros.
Hace pocos días se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado (Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, disposición adicional séptima) una ley que permitirá disolver las asociaciones que hagan «apología del franquismo», bien (a) «ensalzando el golpe de Estado de 1936» o (b) «la dictadura posterior», o bien (c) «enalteciendo a sus dirigentes», cuando concurra (d) «menosprecio y humillación de la dignidad de las víctimas del golpe de Estado de 1936, de la guerra de España o del franquismo».
Isidro Gomá y Tomás, Cardenal Primado de España (i) junto a obispos, sacerdotes y militares. Santiago de Compostela, 1937 / Fuente foto _________________
Juan Antonio Aguilera Mochón, Lo que Somos, 8 de julio de 2025
Dejando a un lado mis dudas siempre que se trata de restringir la libertad de expresión y pensamiento, ese BOE me ha llevado a preocuparme por la futura situación legal de la Iglesia católica, ya que, haciendo memoria histórica, compruebo que (a) ensalzó y apoyó el golpe de Estado de 1936 y (b) la dictadura posterior, (c) enalteció a sus dirigentes, y (d) menospreció y humilló a las víctimas. Claro que todo eso fue con el nacionalcatolicismo, la ideología del régimen franquista que quedó refrendada en el Concordato con la Santa Sede de 1953, todo ello ya acabado.
Aunque, un momento, ¿seguro que ha acabado? ¿No es cierto que el Concordato franquista nunca se derogó ni revocó, sino que se revisó en los Acuerdos con la Santa Sede de 1976 y 1979, que siguen proporcionando privilegios extraordinarios de carácter nacionalcatólico a la Iglesia, incompatibles con un Estado verdaderamente aconfesional?
«La Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades», se lee en los pactos de 1979. Desde entonces, no se ha avanzado.
El crucifijo de la iglesia Santa María del Mar, en Barcelona / Archivo. Europa Press _____________________
Los acuerdos de 1979 entre España y la Santa Sede recogen una cláusula que jamás se ha aplicado a través de la que la Iglesia católica se compromete a autofinanciarse. Este es un escenario que se ha convertido en una auténtica quimera. Por el contrario, el dinero que cada año destina el Estado a través de la, así llamada, asignación tributaria, al sostenimiento del clero católico y de los asuntos terrenales de la Conferencia Episcopal -que supone casi un cuarto, un 23%, de sus ingresos totales, según se recoge en sus memorias- es cada vez mayor y no tiene fecha alguna de caducidad.
«La Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades. Cuando fuera conseguido este propósito, ambas partes se pondrán de acuerdo para sustituir los sistemas de colaboración financiera […] por otros campos y formas de colaboración económica entre la Iglesia católica y el Estado».
La proporción de contribuyentes que marcan la X se ha estancado en mínimos históricos. Pese a ello, como se declaran más ingresos, la Iglesia Católica cuenta con más recursos
Cientos de cofrades durante una procesión en Zamora, en 2023 / Emilio Fraile (Europa Press) _________________
Yolanda Clemente (Gráficos)-Pablo Sempere, El País, 16 de mayo de 2025
Cada año, al enfrentarse a la declaración de la renta, millones de contribuyentes se topan con una decisión tan breve como simbólica: marcar o no la casilla de la Iglesia católica. Marcar esa X no implica pagar más ni recibir menos, pero el gesto tiene algo de reflejo ideológico, tradición heredada, acto de fe o simple inercia. Desde hace casi cuatro décadas, esa casilla es una especie de termómetro de la relación entre religión y la sociedad española. Al principio, la marcaban el 22% de los declarantes. Hoy, apenas lo hace el 10%.
El pasado 21 de marzo, Europa Laica hizo pública una denuncia contundente contra la Conferencia Episcopal Española por el injustificable tratamiento económico privilegiado que recibe la Iglesia católica del Estado español. Desde 2007, según revela el informe elaborado por Eugenio Piñero Almendros, la jerarquía eclesiástica ha absorbido cerca de 4.500 millones de euros procedentes exclusivamente de la casilla destinada a la Iglesia en la declaración del IRPF, dinero público extraído directamente del bolsillo de toda la ciudadanía, independientemente de sus creencias.
Solo en 2023, esta cantidad ascendió a 382,4 millones de euros. La falacia que se mantiene año tras año es que estos fondos provienen únicamente de quienes marcan voluntariamente la casilla correspondiente en su declaración. Sin embargo, Europa Laica subraya que esta afirmación es una burda manipulación. En realidad, la casilla solo determina el importe que se entregará a la Iglesia, pero dicho dinero se sustrae directamente del erario público, afectando por igual a contribuyentes que optan por no marcar ninguna casilla.