La propuesta, marginal hasta hace poco, gana visibilidad en la América de Trump gracias a defensores como el pastor del secretario de Defensa, ‘influencers’ ultraconservadoras y líderes de la ‘machosfera’
El pastor Douglas Wilson en la Conferencia Nacional Conservadora en Washington, en julio de 2024 | ZUMA Press, Inc. / Alamy Stock Photo (Alamy Stock Photo) ____________________
El teólogo y pastor Doug Wilson lleva desde los años 70 predicando desde su rincón, literal y metafórico, de Estados Unidos. Es cofundador de su propia denominación cristiana, que lleva el nombre de Comunión de Iglesias Reformistas Evangélicas y cuenta con unas 170 congregaciones por todo el país. También es líder de un emporio de ideas ultraconservadoras que cuenta con una pequeña universidad y una escuela de primaria y secundaria, un servicio de streaming y una editorial. Todo ello lo maneja desde la localidad de Moscow, en Idaho, uno de los Estados más conservadores de la Unión.
Hay muchos predicadores como él en un país en el que la religión es también un suculento negocio, pero no todos cuentan entre sus feligreses con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que ha llegado a invitar a Wilson al Pentágono para que dé un sermón.
El periodista norteamericano publica una nueva traducción de ‘La Familia’, su libro sobre una organización religiosa fundamentalista tan poderosa como poco conocida. Este movimiento lleva años intentando minar la democracia estadounidense. «Y tal vez ya lo haya conseguido», advierte.
Jeff Sharlet, periodista y autor de ‘La Familia’ / Dartmouth College _________________
“Lo cierto es que en La Familia me equivoqué en algo fundamental”, escribe el periodista Jeff Sharlet (Scotia, Nueva York, 1971) en el prólogo a la nueva traducción española (Capitán Swing) de un libro que publicó en 2008 y que, en 2019, inspiró una serie documental en Netflix. “El movimiento religioso del que daba cuenta en el libro llevaba tanto tiempo minando la democracia estadounidense sin llegar a desplazarla totalmente, que yo creí que no llegaría a conseguirlo, que no sería capaz. Hoy, sin embargo, lo está intentando descaradamente. Es más, tal vez ya lo haya conseguido”.
Aunque las investigaciones de Sharlet que inspiraron el libro se realizaron hace dos décadas, no ha perdido un ápice de interés lo que revela sobre “La Familia” (o “la Hermandad”), una organización religiosa tan poderosa como poco conocida que opera desde una discreta casa suburbana en Virginia llamada Ivanwald.
Nikki Haley, política estadounidense del Partido Republicano, firmando unos proyectiles israelís / X _________________
Enrique Javier Díez Gutiérrez, Público, 6 de junio de 2024
El genocidio en Gaza y Cisjordania no es solo producto de una política de los dirigentes neofascistas y ultrarreligiosos extremistas de Israel. En primer lugar, porque este gobierno ha sido elegido por la población israelí que ha mantenido en el poder al jefe del partido de derecha radical Likud, Netanyahu, con tres investigaciones por corrupción abiertas contra él, quien gobierna con otros partidos ultraderechistas (Poder Judío, Sionismo Religioso y Noam), fundamentalistas y radicales, cuyos líderes se enorgullecen públicamente de ser supremacistas y racistas.
En segundo lugar, porque solo una minoría insignificante de esa población israelí se ha mostrado abiertamente contraria al plan colonial de saqueo, expulsión y erradicación sistemática de la población palestina de sus territorios que ha practicado el régimen israelí, gobernara quien gobernase, en los últimos 75 años.
En tercer lugar, porque este era un plan que ya estaba diseñado desde hace años, como lo muestran las declaraciones del propio Netanyahu en entrevista off the record en 2001 en la que expresa sus planes respecto de Gaza: «Lo principal es, ante todo, golpearles, no una sino varias veces, tan dolorosamente que el precio que paguen sea insoportable. Hasta ahora, el precio no es insoportable. [Me refiero a] un ataque a gran escala contra la Autoridad Palestina, haciéndoles temer que todo esté a punto de colapsar».
Ya ha pasado un año exacto desde la decisión del alto tribunal de los Estados Unidos que cedió a los estados la posibilidad de vetar o no el aborto en su territorio, de regular sus límites y condiciones y, en definitiva, de legislar sobre el cuerpo de las mujeres de su zona. La resolución de la Corte Suprema fue un revés para la doctrina que se había implantado cincuenta años atrás, a partir de la causa que ganó una joven de 21 años protegida de la ira y las represalias bajo el sobrenombre de ‘Jane Roe’ contra el fiscal de su Estado, Texas, que aplicaba su ley estatal y le impedía abortar pese a sus problemas anteriores con otros dos embarazos. Cuando ganó su caso en 1973 no solo obtuvo un respiro a su difícil situación personal, también extendió la doctrina a millones de mujeres que vieron así protegido constitucionalmente su derecho a la decisión sobre el propio cuerpo. Y esa libertad abrió una era que duró….50 años, exactamente hasta el 24 de junio de 2022.
Ha pasado un año, y los balances ya no son opiniones, casos aislados, un puñados de testimonios de aquí y de allá, de políticos de uno u otro bando, porque en el trasfondo del debate hay más tintes ideológicos que sanitarios. Es más, el discurso médico también ha tomado partido en cuanto ha puesto el foco solo en la vida como latido, y no en lo que significa su desarrollo, su bienestar, y el de su entorno familiar. La mujer, nuevamente, ha sido borrada de la ecuación sanitaria en una regresión sin precedentes. ¿No está la ciencia avanzando para poner remedio a enfermedades y dolencias con prevalencia femenina?¿No han salido ya del armario los malestares físicos propios de ser mujer, desde las menstruaciones dolorosas hasta las distintas sintomatologías de los infartos?
El Museo del Prado custodia un cuadro de Luca Giordano titulado ‘Lot embriagado por sus hijas‘, en el que las susodichas, temerosas de no encontrar más varón sobre la faz de la tierra, emborrachan a su progenitor para yacer con él y así propagar la estirpe (Génesis, 9, 31-35); primero, la mayor, al día siguiente la otra. Al fondo del lienzo, llamaradas de azufre devoran la ciudad de Sodoma, espectáculo que contempla paralizada la esposa de Lot, convertida en estatua de sal por desoír el mandato divino de no mirar hacia atrás.
La Biblia es un libro muy suyo, en efecto, literatura en estado puro, con todo el sexo y la violencia extrema que ha conocido la humanidad desde que se puso en marcha el contador. Los giros dramáticos de ‘El libro de Samuel’, por ejemplo, convertirían la serie ‘Juego de tronos’ en una aburrida partida de parchís, por no hablar de otros pasajes con truculencias varias (infanticidio, violación, mutilaciones genitales). Es por ello, por las escenas demasiado vulgares o violentas, que un distrito del estado ultrarreligioso de Utah ha vetado el texto sagrado en las escuelas de primaria y secundaria, amparándose en una norma estatal que prohíbe los contenidos «pornográficos o indecentes». Ahora van también a por ‘El Libro de Mormón’.
La marquesa de Griñón acudirá a México a la nueva edición del Congreso Mundial de las Familias, un encuentro internacional promovido por organizaciones religiosas conservadoras del que es habitual Ignacio Arsuaga y al que han acudido desde Matteo Salvini y Giorgia Meloni a Viktor Orbán.
Tamara Falcó participará a finales de este mes en el Congreso Mundial de las Familias que se celebrará en México. Este evento se ha convertido en un encuentro de referencia para el movimiento internacional ultracatólico. En las últimas ediciones, celebradas en Verona (Italia) y Budapest (Hungría), han acudido líderes políticos de formaciones de extrema derecha como el ex ministro italiano Matteo Salvini, la presidenta de Hermanos de Italia (Fratelli d’Italia), Giorgia Meloni; y el primer ministro húngaro Viktor Orban.
Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir, es un habitual de este evento. De hecho, la marca internacional de su organización, CitizenGo, es uno de los colectivos convocantes del Congreso Mundial de las Familias. Este lobbista español se ha convertido en uno de los actores más relevantes del movimiento ‘antigénero’ internacional, con campañas en contra de la ley del aborto y de los derechos LGTBI. Su organización está detrás del autobús que recorrió Madrid con el mensaje tránsfobo “los niños tienen pene y las niñas tienen vulva”.
En su intervención en la edición que se celebró en Verona en 2019, Arsuaga aseguró que “la familia natural está siendo atacada en todo el mundo”. Por lo tanto, para evitar esta situación animó a los asistentes a rezar. “Rezad por la familia natural, rezad por nuestras familias. Confiad en Dios y en la divina Providencia”. aseveró. Y sentenció: “Si Dios quiere, ganaremos la batalla cultural más pronto que tarde”.
Familiares y exmiembros de esta asociación investigada por el Papa e impulsora de un macrocomplejo religioso en la Comunidad de Madrid relatan su experiencia: “Se nos prepara mentalmente y físicamente para desapegarnos de nuestros padres porque podría costarnos la vocación”
Una disciplina marcial, una vida pautada por los superiores y poca transparencia con la gente que no formaba parte de la asociación. Así resumen antiguos miembros su paso por los Heraldos del Evangelio, una polémica organización religiosa investigada por Roma y que pretende crear en la Comunidad de Madrid un macrocomplejo religioso. “Se utilizaban mentiras para atraer a nuevos jóvenes. La finalidad última de todas estas actividades no se revelaba”, recuerda el chileno Michael Ulriksen, que recorrió varios países latinoamericanos como miembro de la congregación.
La separación y el desapego hacia las familias biológicas es otro de los asuntos sobre el que alertan los entrevistados. “No les dijeron la verdad”. Esta es la conclusión de Víctor sobre la información que los Heraldos del Evangelio facilitaban a sus padres cuando él participó en la organización, siendo menor de edad. “Hay muchas cosas que mis padres no saben. Ellos no querían que yo fuese uno de ellos”, indica ya fuera de la congregación. Con 15 y 17 años fue seducido por esta asociación católica y se “compinchó” con ellos para conseguir que sus progenitores le autorizasen a viajar en dos ocasiones a los centros que esta organización tiene en Brasil.
Como a la mayor parte de entrevistados por esta redacción, los Heraldos le fueron seduciendo con actividades lúdicas. Todo empezó con una visita a su instituto en el año 2005. En aquella época esta asociación daba clases en la Escolanía de Covadonga (Asturias) y a Víctor le gustaba cantar. Le ofrecieron formación en este campo. Los interesados tenían que rellenar un papel con sus datos.
El equilibrio de poderes entre Washington y los Estados se ve amenazado en EE.UU., donde la ultraderecha religiosa se ha unido a la élite conservadora para poner límites a unas libertades civiles que tachan de libertinaje
Norma McCorvey (izq.), quien fue Jane Roe en el caso Roe v. Wade de 1973, con su abogada, Gloria Allred, en 1989 / LORIE SHAULL
De los tres poderes –Ejecutivo, la espada; Legislativo; la cartera; y Judicial, los jueces–, el encargado de administrar justicia nació como el hijo tonto de la joven democracia estadounidense. Alexander Hamilton ya lo advirtió a primera hora: “el [poder] judicial carece de influencia sobre la espada o la cartera. No tiene capacidad de acción sobre la fuerza o sobre la riqueza de la sociedad, por lo que no puede actuar decididamente sobre ningún asunto de importancia”. Es decir: no puede imponer sus decisiones. Corría el año de 1789.
La vista del número uno de la First St NE de Washington D.C. es imponente: primero la escalinata flanqueada por dos estatuas: a la izquierda una mujer, Contemplation of Justice; a la derecha, una figura masculina, The Guardian or the Authority of Law, también llamado The Executor of Law, ambas obras de James Earle Fraser. Después, las dieciséis columnas corintias que sostienen el frontón; y finalmente impresas sobre el arquitrabe, cinco palabras: Equal Justice Under the Law. El Tribunal Supremo de Estados Unidos (SCOTUS en sus siglas en inglés) ocupa este impresionante edificio desde 1935, 146 años después de que fuera establecido como máxima autoridad judicial de la nación mediante la ratificación de la Constitución de los Estados Unidos en 1789.
La instalación de este elemento de hierro, que procesionará por las calles de El Puerto el 8 de mayo, reivindica los valores cristianos y representa la reparación de todas las cruces destruidas en España
Cruz del Valle de los Caídos en Madrid, en una imagen del pasado verano, que tendrá su réplica más pequeña en la Sierra de San Cristóbal / MANU GARCÍA
Jóvenes católicos de El Puerto se han unido a un movimiento nacional llamado España Cristiana que promueve la instalación de una cruz en cada provincia de España a modo de reparación por cuantas cruces has sido destruidas o derribadas en el país al mismo tiempo que reivindican los valores cristianos de la sociedad y la unidad nacional en la Cruz. El Puerto ha sido la ciudad elegida en la provincia de Cádiz por el tesón de un gran grupo de cristianos católicos portuenses comprometidos con su fe.
El acontecimiento tendrá lugar el domingo 8 de mayo, en conmemoración del inicio del III Concilio de Toledo en el año 589 que marcó el nacimiento de España como nación, consagrando su unidad territorial y espiritual. La cita contará con una serie de actos que empezará con la celebración de la Santa Misa a las 9.00 horas en el Castillo de San Marcos, en la Capilla donde se venera desde la reconquista de El Puerto en 1260 por Alfonso X El Sabio la imagen de Santa María de España. Posteriormente la cruz procesionará desde la plaza de Cristóbal Colón (El Puerto) hasta la el lugar donde se va a alzar definitivamente en la Sierra de San Cristóbal, en plena Vía de la Plata del Camino de Santiago.
La organización política Tradición, Familia y Propiedad (TFP), de Brasil, con filial en España, fue el germen de la asociación religiosa Heraldos del Evangelio, cuyo proyecto para levantar en una parcela protegida de Sevilla la Nueva un monasterio, una iglesia gótica, un colegio y una hospedería ha abierto un frente entre el Ayuntamiento del PP y los vecinos.
Formación de mujeres pertenecientes a la rama femenina de la asociación Heraldos del Evangelio / Heraldos del Evangelio
La comunidad ultracatólica Heraldos del Evangelio aún no ha edificado la ciudad religiosa de sus sueños en Sevilla la Nueva, cuyo proyecto se está tramitando ahora ante la Comunidad de Madrid, pero ya señala en su web que ese municipio madrileño alberga su sede en España.
Como ya informó Público, el macroproyecto religioso se ha ganado la oposición de los vecinos de la Urbanización Los Cortijos de Sevilla la Nueva, donde los Heraldos cuentan con una parcela de 198.000 metros cuadrados en la que proyectan levantar una iglesia gótica, un monasterio, un colegio y una hospedería, con 488 plazas de aparcamiento. Todo ello, en una zona catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), por lo que la altura máxima de edificación es de siete metros, siendo la altura planeada para las torres góticas de 70 metros.
Los vecinos se oponen a una futura ciudad religiosa al lado de sus casas porque se incumpliría la normativa sobre altura, pero también porque consideran que no es el lugar adecuado para semejante proyecto, planificado por los propios Heraldos como un futuro destino de peregrinaje, similar a Lourdes, en Francia.