Si la comunidad internacional no es capaz de obligar a Netanyahu a convivir con la idea de los dos Estados, el conflicto solo puede desembocar en una nueva tragedia para la población palestina
Desplazados palestinos viajaban el día 11 en camiones cargados con sus pertenencias cerca de Wadi Gaza, en el centro de la Franja | Jehad Alshrafi (AP) __________________
José Antonio Martín Pallín, El País, 21 de octubre de 2025
El 14 de mayo de 1948, el último de los soldados británicos abandonó Palestina y los judíos, liderados por David Ben-Gurion, declararon en Tel Aviv la creación del Estado de Israel, de acuerdo con el plan previsto por las Naciones Unidas. Atrás quedaba una larga historia de pertenencia al Imperio Otomano para dar paso a un conflicto permanente con los Estados árabes vecinos y los habitantes árabes de la tierra que se conocía como Palestina desde la época del Imperio Romano.
Como puede leerse en alguno de los comentarios a la obra clave del sionismo —El Estado judío, de Theodor Herzl—, el anhelo del pueblo judío de alcanzar nuevamente “su independencia y soberanía en la Patria de sus antepasados” no cesó en ningún momento desde que abandonó su solar milenario. Si el resto de la comunidad internacional no es capaz de exigir al Estado de Israel el abandono de sus ideas supremacistas, obligándole a convivir con la idea de los dos Estados, el conflicto solo puede desembocar en el exterminio y deportación de la población árabe.
Si el patriotismo es el refugio de los canallas (Samuel Johnson), el lema del pueblo elegido añade un plus genocida derivado en muchos casos de frases literales sacadas de textos bíblicos
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Pedro López López, Nueva Tribuna, 25 de septiembre de 2025
En estos tiempos del genocidio más obsceno de la historia, en el sentido de que lo estamos contemplando casi en directo, algo inédito, oímos de vez en cuando el discurso justificativo del derecho a la defensa, reforzado en torno al concepto de “pueblo elegido”. Este pertenece a ese grupo de expresiones y palabras que han justificado históricamente el atropello, saqueo y sometimiento de pueblos, en medio de asesinatos, torturas, humillaciones, violaciones, etc., ocurridos en nombre de la civilización, el progreso o la religión, y aquí tiene un papel fundamental la expresión “pueblo elegido”, dando carta blanca a abominables abusos que llegan hasta el genocidio.
¿Qué significa ser un pueblo o una nación elegidos?, ¿que dios elige a un pueblo sobre los demás y que este se cree con derecho a someterlos, perpetrando abusos y carnicerías horrendos? ¿Cómo puede ser un dios tan cruel, y encima querido por sus partidarios?
“No se debe tener piedad con los niños de Gaza, hay medidas (matar niños) que no queda otra que usarlas, así lo quiso dios. Si el creador nos bendice diciendo que hay que borrar la semilla de Amalek, hay que aniquilar desde el bebé al niño. Es una guerra total.”
Estas palabras repugnantes no las pronunció un iluminado solitario ni un loco sin púlpito. Las pronunció Meir Eliyahu, rabino sionista de gran proyección mediática en Israel, asesor ideológico de sectores ultrarreligiosos y cercano al partido Otzma Yehudit. No es marginal: su discurso circula en programas de televisión, en academias religiosas, en yeshivas castrenses y en las redes de los rabinos que asesoran al Tzahal, el Ejército israelí. Y no es nuevo.
El pretexto es de manual: el mandato bíblico de exterminar a Amalek. Una doctrina reinterpretada que, en boca de Eliyahu y de otros como él, justifica el asesinato masivo de la población palestina. El rabino lo dijo sin pestañear: no hay civiles en Gaza. Todo ser vivo, incluso los animales, debe ser aniquilado en una guerra total.
«Esta sed de sangre está vinculada a un pasaje bíblico, el relatado en Josué, 6:21 sobre la conquista de Jericó: «Luego consagraron al exterminio todo lo que había en ella, pasando al filo de la espada a hombres y mujeres, niños y ancianos, vacas, ovejas y asnos»
Niñas palestinas se agolpan frente a un comedor social para recibir raciones limitadas ante la escasez de alimentos, en Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza, el 30 de mayo de 2025 / Haitham Imad / EFE _______________
Una reciente encuesta, encargada por la Universidad Estatal de Pensilvania y dirigida por Tamir Sorek para la empresa de sondeos israelí Geocartography Knowledge Group, ha dejado algunos datos inquietantes. El más impactante es el que habla de casi una mitad de judíos israelíes (concretamente el 47%) que está a favor de exterminar a todas las personas palestinas de Gaza. Esta sed de sangre está vinculada a un pasaje bíblico, el relatado en Josué, 6:21 sobre la conquista de Jericó: «Luego consagraron al exterminio todo lo que había en ella, pasando al filo de la espada a hombres y mujeres, niños y ancianos, vacas, ovejas y asnos». A juicio de una minoría significativa de israelíes, las Fuerzas Armadas de Israel deberían actuar de igual forma en Gaza, «matando a todos sus habitantes», según rezaba explícitamente una de las preguntas de la encuesta.
Según explicaba el diario Haaretz, la colección de preguntas fue cuidadosamente escogida para «provocar» a los 1.005 participantes. Son cuestiones que no suelen plantearse con esa franqueza en un sondeo sobre el conflicto palestino-israelí. Los resultados, quizás por eso, también son enormemente rotundos. Por ejemplo, el 82% de los israelíes está a favor de expulsar por la fuerza a los palestinos y palestinas de Gaza. Y el 56%, a favor de echar a todos los palestinos-israelíes, es decir, a los ciudadanos árabes con pasaporte israelí que viven legalmente en el país.
…Escribo esta columna mientras la fumata blanca asciende al cielo de Roma, en lo que se considera un cónclave corto, y la plaza de San Pedro se ha convertido en un espectáculo de pasacalles…Mientras, y disculpen si ahora les corto el rollo, Netanyahu afirma que «las reglas van a cambiar», en un escenario de sangre y muerte que ya se ha cobrado más de 52.600 víctimas palestinas desde octubre de 2023…
Miles de personas en la Plaza San Pedro esperando el anuncio del nuevo papa / Reuters, Alkis Konstantidinis ___________________
Yo, que soy un tipo de escasas liturgias, sigo admirando la capacidad que tiene el ser humano de convertir en apasionante una simple chimenea. En la era de la espectacularidad, del ritmo adictivo de los vídeos de TikTok, de esa consigna que repite «esto es televisión», para que queden claros ciertos códigos que tienen que ver con lo sensacional y lo dinámico, media humanidad permanecía expectante a un plano fijo de tejas de terracota y una chimenea de color óxido, de quita y pon, con el aspecto de una amanita muscaria de cuello jirafa. Creo que mi manera de describirlo es mucho más entretenida que el plano del que hablaban todas las radios y televisiones, durante dos días, como si se tratase de una secuencia apasionante de una película de Brian de Palma.
Escribo esta columna mientras la fumata blanca asciende al cielo de Roma, en lo que se considera un cónclave corto, y la plaza de San Pedro se ha convertido en un espectáculo de pasacalles al estilo Barnum. Mientras, y disculpen si ahora les corto el rollo, Netanyahu afirma que «las reglas van a cambiar», en un escenario de sangre y muerte que ya se ha cobrado más de 52.600 víctimas palestinas desde octubre de 2023.
El hotel King David de Jerusalén seguirá funcionando hoy con delicadeza, mientras no muy lejos se está produciendo un genocidio y caen las bombas indiscriminadas sobre Líbano y Gaza
Edificios bombardeados por Israel en Beirut, el 9 de octubre de 2024 / Scott Peterson (Getty Images) ___________________
Antes de empezar con este oficio de escribir, durante mi adolescencia yo tenía a los escritores y a los artistas como seres de otra naturaleza, tocados por la divinidad. Pero con el tiempo supe que desde siempre hubo poetas, pintores y músicos que además de tener la capacidad de crear toda clase de belleza eran auténticos facinerosos en su vida privada, empezando por los seres que pueblan la Biblia, libro sagrado, que contiene los crímenes más terribles, las batallas más sangrientas rematadas con degüellos de mujeres y niños, todo lo más sórdido del espíritu humano entreverado con los versos inmarcesibles del Cantar de los cantares, que inspiraron el Cántico espiritual a San Juan de la Cruz. Los delitos más nefandos cometidos por reyes y jueces de Israel se alternan con los consejos del Eclesiastés, que constituyen una profunda enseñanza sobre la fugacidad de los placeres, sobre la recompensa del esfuerzo, sobre las injusticias y la caducidad de la vida.
Alguien muy sabio ha escrito: “Si un día sientes que tu agnosticismo flaquea, lee la Biblia y desaparecerán todas tus dudas”.
Nikki Haley, política estadounidense del Partido Republicano, firmando unos proyectiles israelís / X _________________
Enrique Javier Díez Gutiérrez, Público, 6 de junio de 2024
El genocidio en Gaza y Cisjordania no es solo producto de una política de los dirigentes neofascistas y ultrarreligiosos extremistas de Israel. En primer lugar, porque este gobierno ha sido elegido por la población israelí que ha mantenido en el poder al jefe del partido de derecha radical Likud, Netanyahu, con tres investigaciones por corrupción abiertas contra él, quien gobierna con otros partidos ultraderechistas (Poder Judío, Sionismo Religioso y Noam), fundamentalistas y radicales, cuyos líderes se enorgullecen públicamente de ser supremacistas y racistas.
En segundo lugar, porque solo una minoría insignificante de esa población israelí se ha mostrado abiertamente contraria al plan colonial de saqueo, expulsión y erradicación sistemática de la población palestina de sus territorios que ha practicado el régimen israelí, gobernara quien gobernase, en los últimos 75 años.
En tercer lugar, porque este era un plan que ya estaba diseñado desde hace años, como lo muestran las declaraciones del propio Netanyahu en entrevista off the record en 2001 en la que expresa sus planes respecto de Gaza: «Lo principal es, ante todo, golpearles, no una sino varias veces, tan dolorosamente que el precio que paguen sea insoportable. Hasta ahora, el precio no es insoportable. [Me refiero a] un ataque a gran escala contra la Autoridad Palestina, haciéndoles temer que todo esté a punto de colapsar».
Europa Laica advierte de la función del fanatismo religioso como combustible para los conflictos de todo tipo, así como de la importancia de las libertades de pensamiento, expresión e información, esta última seriamente dañada por la propaganda que acompaña a todas las situaciones bélicas.
Bandera humana de Palestina en Zaragoza, contra el genocidio de Israel, el pasado domingo 25 de febrero ______________
Europa Laica, organización que lucha por la libertad de conciencia y, por tanto, por el laicismo como principio indispensable para la convivencia, quiere sumar su voz a las miles que se están alzando contra el genocidio que está teniendo lugar desde hace más de dos meses contra la población palestina.
La Corte Internacional de Justicia ya pidió en enero a Israel que tomara medidas inmediatas para que su ejército no viole la Convención sobre el Genocidio, petición que ese Estado ha ignorado deliberadamente. Pero no solo ha despreciado a este órgano internacional, Israel ha atacado verbalmente al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, intenta desacreditar a la ONU y a órganos como la UNRWA (agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos) y a cualquiera que critique su guerra masiva contra una población desarmada, y acusa de antisemitismo a periodistas, intelectuales, políticos, artistas… y a todo aquel que levante la voz contra su ataque contra la población civil.
Raquel Martí ayer en la charla que dio en el Salón de Actos de la Antigua Escuela de Comercio de Gijón. De izquierda a derecha, Blanca Martínez, Ana Mª García y Raquel Martí _________________
17 de febrero de 2024
Raquel Martí, directora ejecutiva para España de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), estuvo ayer en Gijón invitada por la Asociación Paz y Solidaridad de Comisiones Obreras en Asturias, para hablar de la situación que se está viviendo en Gaza.
Raquel Martí en su intervención no se centró solo en la situación actual, que describe como extremadamente alarmante, sino también en el contexto, en la situación en Palestina antes del 7 de octubre con la ocupación israelí de un territorio y una población a la que se han negado todos sus derechos.
Gaza, explicaría, cuenta con 365 kilómetros cuadrados (similar a la Gomera) con más de dos millones de habitantes, -casi la mitad menor de 18 años- y el mayor índice de paro del mundo y absolutamente todo, luz y electricidad incluidas, dependen de Israel. Tras el triunfo de Hamás en 2007, el bloqueo a Gaza se intensifica cerrando todos los pasos fronterizos, y Gaza es considerado «territorio hostil». El 85% de la población pasa a depender de la ayuda humanitaria. Además, ya antes de este 7 de octubre, los bombardeos y los ataques a Gaza eran casi continuos.