Pabellón de mujeres del hospital psiquiátrico de Ciempozuelos _______________________
Fuente: Mar Sifre Rigol, Orgull, 28 de junio de 2025
«Conductas irregulares especialmente por sus tendencias homosexuales». «La joven presenta graves trastornos de conducta con tendencias homosexuales». «Sostiene relaciones ‘demasiado afectivas’ con otras compañeras». «Considero necesario que la joven sea reconocida por un psiquiatra, por presentar síntomas de tipo homosexual». «Debido a la intensificación de estas tendencias, se aconseja el traslado a un centro psiquiátrico para su mejor estudio psicopatológico y tratamiento». «Opinamos que debe ser trasladada a un Centro Psiquiátrico para su estudio y rehabilitación». Todas las frases han sido extraídas de informes del Patronato de Protección a la Mujer de entre 1965 y 1973, aunque la institución también ejerció violencia contra las mujeres durante la transición y los primeros años de democracia. Consuelo García del Cid, ex interna de centros del Patronato, ha cedido la documentación[1] a Orgull para poder realizar este reportaje.
Para el teólogo, pensador y profesor Juan José Tamayo, la irrupción de la cúpula de los obispos en política, con la petición de elecciones y alabanzas al rey, supone «una toma de postura partidista a favor del PP y de Vox intolerable, que demuestra una vez más más de qué lado político está la jerarquía católica y de manera especial su presidente, Luis Argüello, que está marcando a la Conferencia Episcopal Española una orientación política no compartida por un importante sector de la misma«.
Tamayo acaba de publicar un nuevo libro, titulado Cristianismo radical (Editorial Trotta), prologado por Leonardo Boff, uno de los grandes exponentes de la teología de la liberación. En él, Tamayo analiza lo que hoy -a partir de la raíz, de la figura de Jesús de Nazaret- implica ser cristiano y plantea, a lo largo del volumen, diversas soluciones a los dilemas éticos y morales del presente, para componer prácticamente un programa total, en el que se abraza la laicidad, el feminismo, la igualdad y el antidogmatismo, entre otros puntos clave.
En conversación telefónica con Público -acompañada de alguna respuesta por escrito- Tamayo, además de dar cuenta de los temas tratados en el volumen, responde también a las cuestiones de actualidad que le plantea este periódico.
La Ley de Vagos y Maleantes abrió la veda para que pudiera internarse a hombres no heterosexuales en prisiones donde eran sometidos a todo tipo de torturas, vejaciones y prácticas médicas cuyos efectos fueron, en muchos casos, irreversibles.
Antonio Vallejo-Nájera, a la izquierda, y una calle con su nombre en Madrid __________________
“La homosexualidad como un escape desesperado de una imaginación enferma, como un intento de comunicarse, eternamente condenado al fracaso, de un ser aterrado y solitario, que no sabe o no puede amar”. Así luce la introducción del libro Los homosexuales vistos por sí mismos y por sus médicos (1966), escrito por el doctor Lorenzo Frutos Carabias en pleno tardofranquismo. Un ejemplo paradigmático de la brutal maquinaria de propaganda homófoba que el fascismo puso en marcha durante años con la connivencia de médicos afines al régimen. Durante la dictadura, la sexualidad se encaminará exclusivamente a la reproducción social y a la perpetuación de la familia heteronormativa. De este modo, llegaron a proliferar gran cantidad de obras que aludían reiteradamente al carácter patológico de la homosexualidad. La construcción de una España “depurada” de desviaciones ideológicas, sexuales o identitarias contrarias a la estricta moral católica caminó necesariamente de la mano de la medicina psiquiátrica.
La reforma de la Ley de Vagos y Maleantes en 1954 introduce por primera vez la consideración de las personas homosexuales como sujetos peligrosos. Más adelante, esta legislación se redondearía con la Ley de Peligrosidad Social, con el fin de “modificar estados como los referentes a quienes realicen actos de homosexualidad, la mendicidad habitual, gamberrismo, la migración clandestina y la reincidencia”.
Courage Internacional, con sede en Estados Unidos, ofrece «acompañamiento pastoral espiritual a hombres y mujeres que sienten atracciones a personas del mismo sexo»
Se reúnen, al menos, una vez al mes. El día, la hora y la localización son confidenciales. Defienden que «un estilo de vida homosexual tiene grave riesgo médico y moral», y sus capellanes aconsejan a los padres «no ir» a una boda homosexual –aunque sea su hijo/a el que se case- para evitar «cooperar en las malas acciones de otras personas». Se llaman ‘Courage Internacional’, su sede está en Estados Unidos y, con la bendición de la Archidiócesis de Toledo, están presentes en España desde 2019.
Su misión en Toledo es, según la página web de la Archidiócesis, realizar un «acompañamiento pastoral espiritual a hombres y mujeres que sienten atracciones a personas del mismo sexo». Esa labor está coordinada por «un equipo de la Delegación de Familia y Vida de la Archidiócesis» toledana.
El «Manual para capellanes» de Courage, actualizado a finales de diciembre de 2020, y al que ha tenido acceso CASO ABIERTO, da directrices a los religiosos sobre cómo apoyar, orientar y servir de guía a personas que sienten atracción por otras de su mismo sexo. También explica cómo deben tratar a las familias.Incluye la participación de psicólogos, en momentos puntuales, pero no habla de terapias para homosexuales. Su «reparación» es siempre «espiritual». Su misión es asesorar de los «peligros reales» que trae la homosexualidad.
Las “heridas emocionales” por la “crisis de paternidad” se pueden “curar”, dice el cura ‘influencer’ Jesús Silva, que presentaba en una parroquia de la capital testimonios de superación de personas que “encontraron el camino”
Parroquia de San Isidoro y San Pedro Claver, Madrid _______________
Aunque las terapias de conversión de la orientación y la identidad sexual quedaron definitivamente proscritas este año en toda España con la aprobación de la ley trans, la Iglesia católica no termina de renunciar a reconducir a los ‘descarriados’. Como el propio papa Francisco opina en que ser gay no es delito, pero sí pecado, algunos párrocos se vienen apuntando a la estrategia de las charlas de motivación en sede eclesiástica: viejos pecadores arrepentidos relatan su experiencia de superación de los impulsos carnales a través de la fe y el cura certifica que con Dios todo es posible. Volvió a suceder el viernes en Madrid.
La web de la archidiócesis madrileña dio noticia el 12 de junio de la experiencia “Trans-formados”, que prometía “tres impresionantes testimonios” de estas conversiones en sendas sesiones después del rezo en una iglesia de Getafe y dos de Madrid. El primer evento capitalino se celebró en la parroquia de San Isidoro y San Pedro Claver, en el distrito de Hortaleza, presentado por el cura residente, Jesús Silva.
El Papa se ha asegurado de mantener a los gays católicos en su corral, recordándoles que, si bien tienen derecho a estar exentos de que los encarcelen o los aniquilen en la tierra, su fe les tiene preparado un castigo mayor, una condena infinita
El papa Francisco en la Basílica de San Pedro en el Vaticano / Giampiero Sposito (reuters) ____________
A veces, cuando salgo a correr, paso por delante de una parroquia de nombre curioso: Parroquia de Todos los Santos y Todas las Ánimas. Siempre imagino un cónclave de gente preguntándose: “¿Cómo le ponemos?”. “Santa Rita”, dice uno. “No, muy trillado”, dice otro. “¿Sagrado Corazón?”. “No, muy pretencioso”. Hasta que alguien da con el nombre que cubre el inmenso espectro de posibilidades: “Vamos con Todos los Santos y Todas las Ánimas, y quedamos bien con el paraíso completo”.
Ana Baragaña y José Antonio Naz tratan el tema de la homosexualidad en el franquismo y en la transición tomando como base el libro de Javier Ugarte Pérez: «Una discriminación universal, la homosexualidad bajo el franquismo y la transición«, con el que cuentan en el programa.
Cuando se habla de memoria histórica, no siempre se recuerda la represión que sufrió el colectivo LGTBIQ+ bajo la dictadura de Franco. Sin embargo, sufrió una marcada marginación y castigo porque la homosexualidad fue considerada a la vez delito, pecado y enfermedad.
Y es que el bando vencedor de la guerra civil no tenía capacidad para crear una ideología propia que justificará sus acciones, por ello dependió de la única institución que fue capaz de proporcionársela: la Iglesia Católica. Su unión y apoyo mutuo dio lugar a lo que el historiador HR Trevor-Roper ha calificado como «fascismo clerical«. La Ley se puso al servicio de la moral y caló hasta tal punto en la sociedad que los presos por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social no se beneficiaron de la amnistía del 76, tras la muerte del dictador.
El programa que realizan José Antonio Naz y Ana Baragaña aborda el tema de las terapias de conversión.
Desde 2016, la práctica generalizada e impune de ECOSIEG (Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual e Identidad y Expresión de Género) o las mal llamadas «terapias de conversión» se ha convertido en uno de los principales temas de preocupación y denuncia en la defensa de los derechos humanos del colectivo LGTBIQ+.
Sin embargo, a nivel político y legal, todavía estamos muy lejos de que exista un consenso sobre qué son, en qué consisten y cómo deberían atajarse.
Desde hace poco más de un lustro, la práctica generalizada e impune de las mal llamadas ‘terapias de conversión’ se ha convertido en uno de los principales temas de preocupación y denuncia dentro del activismo LGTBIQ+ español. Sin embargo, a nivel político y legal, España está todavía muy lejos de que exista un consenso sobre qué son, en qué consisten y cómo deberían atajarse estas pseudoterapias –también conocidas como ECOSIEG (Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual, Identidad o Expresión de Género)– desde un prisma normativo y sociopolítico. Esta problemática ha absorbido gran parte del trabajo que Saúl Castro, abogado y fundador de la Asociación Española Contra Las Terapias de Conversión, ha realizado en los últimos tres años y que ahora plasma en su libro ‘Ni enfermos ni pecadores’. Hablamos con el autor sobre lo que supone un fenómeno tan escandaloso como arraigado en nuestro país.
¿En qué consisten realmente esas prácticas pseudocientíficas de las que hablas en tu libro?
En España, las terapias de conversión se practican, principalmente, siguiendo los llamados ‘enfoques psicoterapéuticos y enfoques de fe’. Estos enfoques se basan en la idea de que la diversidad sexual y de género es inherentemente mala, pecado o contraria a la moral, o bien en la idea de que la diversidad LGTBIQ+ deriva en heridas emocionales o eventos traumáticos que han ocasionado una falta de maduración de la identidad que se entiende como normal (la cis heterosexual). Partiendo de estas premisas, absolutamente desacreditadas por los estándares y consensos científicos, los promotores y perpetradores de terapias de conversión hacen distintas prácticas y ejercicios, entre los que se incluyen la obligación de mantener periodos de abstinencia sexual y castidad (entre 270 días y un año), el control masturbatorio, ejercicios de diario (donde se tienen que ir escribiendo todos los eventos que activan el deseo sexual, el número de veces que uno se masturba), etc…
Saúl Castro, autor del libro ‘Ni enfermos ni pecadores’ sostiene que “en España, los principales perpetradores de las llamadas ‘terapias de conversión’ para homosexuales son agrupaciones de fe vinculadas a la Iglesia católica, aunque no están oficialmente reconocidas por esta institución” y clama por llevarlas al Código Penal
Imagen de la marcha del Orgullo Crítico de Madrid / EP
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Fuentes: Infolibre (Sabela Rodríguez Álvarez) / El Diario (Jesús Bastante), 8 de julio de 2022
Cuando Carlos (nombre ficticio) creyó que algo en él iba mal, hizo lo que muchos hoy acostumbran a hacer: buscar soluciones en internet. Criado en un entorno conservador de profunda raíz católica, el joven vivía en constante conflicto. «Era gay, no había salido del armario y no sabía qué hacer. Mi fe me decía que aquello no podía ser», dice al otro lado del teléfono. En su desesperación, encontró una página web con una suculenta promesa: curarse. No fue hasta muchos años después que pondría nombre a aquello: terapia de conversión.
Las terapias de conversión pueden asemejarse a una historia de ficción o quizá a una práctica remota, por desfasada y por geográficamente lejana. Son cosas que ya no pasan, o si acaso ocurren en otros países, pero no en democracias avanzadas. Carlos fue entrando de lleno, casi de manera rutinaria, en la red de las terapias de conversión. Primero a través de una asociación bien arraigada en suelo español, Es posible el cambio, que pautaba los pasos hacia su supuesta curación. Lectura de textos, contacto con otras personas de su mismo perfil y encuentros grupales en distintas ciudades. «Decían que en un máximo de tres años no tendría ningún tipo de ansia«, recuerda en conversación con infoLibre. Fue a raíz de esos encuentros que le invitan a «entrar en una comunidad», ligada a la Parroquia San Juan Bautista, en Madrid. Carlos habla del control extremo al que estaba sometido por el grupo e incluso recuerda la celebración de exorcismos.