Las cruces del IRPF y del Aneto en un Estado llamado aconfesional | Daniel Raventós

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Cima Aneto | Fuente
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Daniel Raventós, Sin Permiso, 28 de abril de 2026

A lo largo de las últimas semanas han coincidido al menos dos noticias en el Reino de España relacionadas con cruces. La primera es que el 8 de abril empezó la campaña de la declaración del IRPF correspondiente al ejercicio de 2025, la segunda es que, a mediados del mismo mes, alguien observó que la inmensa cruz que está desde hace décadas en la cima más alta del Pirineo, el Aneto (3.404 m s. n. m.), había desaparecido. Y esta cruz pesa más de 100 quilos y mide unos 4 metros, por lo que se necesita una buena organización para poder despejar la cima de tan aparatoso objeto.

El negocio católico del IRPF

Lo hemos repetido varias veces en esta revista, pero no va mal un recordatorio sobre el gran beneficio de la iglesia católica con el IRPF y lo que debe hacerse para minimizar un poco el caudal de dinero que va a esta institución privada. Cuando los contribuyentes en el Reino de España presentan la declaración anual del IRPF, tienen la opción de destinar un 0,7% de su cuota a la iglesia católica al marcar la correspondiente casilla con una cruz. Esta decisión permite a la institución religiosa recibir fondos directamente. En el 2020 recibió por este concepto 250 millones, actualmente pasa de largo de los 300. El porcentaje de cruces a esta institución privada oscila en los últimos cinco años entre el 34 y el 35%.

Pero si se marca la casilla “otros fines sociales” la iglesia también gana porque tiene organizaciones que reciben dinero por esta vía. Se calcula que en los últimos años ha recibido de forma ascendente de 20, hace un lustro, a los más de 50 millones actuales. El porcentaje de casillas marcadas para “otros fines sociales” es muy pequeño, hay años que no ha llegado ni al 1%. El recordatorio es que si se quiere minimizar el río de financiación que va a esta institución privada, no se marque ninguna casilla. Que ya es el porcentaje mayoritario de lo que hacen los contribuyentes. No marcar ninguna opción es la mejor manera de evitar que la iglesia católica reciba fondos por esta vía del IRPF.

Por otras vías, el caudal de dinero y de recursos que recibe la iglesia por parte del Estado es muy grande. Entre financiación pública directa, beneficios fiscales, exenciones de facturas de agua y luz, ayudas a proyectos sociales, subvenciones para escuelas concertadas y hospitales… reciben unos 18.000 millones anuales (10-12.000 millones de forma más o menos directa y 5-6.000 millones por la financiación de escuelas y hospitales gestionados por la iglesia). Y no se cuentan en estos números el expolio de las inmatriculaciones. Toda esta situación de privilegio ha sido permitida o alentada por los gobiernos del PP y del PSOE. Recuérdese que fue un Gobierno del PSOE, el de Zapatero, que en el año 2006 subió al 0,7% la aportación del IRPF a la iglesia. Un supuesto laico, el señor Zapatero, que subió el 33% la aportación vía IRPF de dinero público a la iglesia católica. Si no llega a ser laico… Como dejó apuntado Ángel Munárriz en Iglesia, SA el PSOE es más laico cuando está en la oposición. Más laico y más tantas cosas cuando está en la oposición… Como también se dice en este mismo libro, tanto con PP como con PSOE “el Estado no confesional ha acabado siendo al Estado laico lo que el Estado de las autonomías al federal: una aproximación, un remedo, una imitación sin sustancia”.[1]

La cruz del Aneto y el «respeto a las ideas»

Ya en el año 1920 se clavó una cruz de hierro en esta bonita cima. A lo largo de los años se han ido produciendo modificaciones de esta primera intrusión. En 1985 se instaló una cruz de acero. Las cruces metálicas como la actual, que hasta el momento se halla desaparecida desde hace pocos días como se ha dicho, representan un peligro adicional, como algunos montañeros han denunciado desde hace tiempo, en caso de tormenta eléctrica, fenómeno no precisamente poco habitual en estas montañas. La cruz está hecha de metal, que es un buen conductor de electricidad. Durante una tormenta eléctrica, es probable que un objeto metálico, como una cruz, actúe como un pararrayos natural, atrayendo los rayos hacia su punto más alto. Al estar ubicada en el punto más elevado del Aneto, la cruz de acero se convierte en un objeto fácilmente alcanzable para los rayos. Esto significa que, en caso de una tormenta eléctrica, hay un riesgo significativo de que un rayo impacte directamente en la cruz y afecte a los presentes a poca distancia. Además, la cima del Aneto no es excesivamente amplia y no permite por lo tanto alejarse de forma sencilla de la cruz. Desde 1990 ha habido 15 muertes en el Aneto por causa de rayos.

En la vía normal a esta cima, se asciende y se desciende por el paso horizontal de unos 40 metros llamado de Mahoma que es uno de los sitios donde más muertes (se calcula que unas 30, unas 20 solamente en los últimos 25 años) ha habido en los Pirineos, no por su dificultad, que no es mucha si bien la caída es con alta probabilidad mortal, sino por la masificación. Paso (antes Puente) de Mahoma, otra referencia religiosa y directa: para supuestamente llegar al paraíso hay que cruzar un puente tan afilado como el filo de una cimitarra. No hace falta añadir que es una de las cimas más concurridas por el atractivo de ser la más alta de los Pirineos y la única que supera los 3.400. Cada año intentan ascenderlo entre 30.000 y 40.000 personas, la inmensa mayoría en verano, aunque lo consigue un 60% aproximado, es decir, unas 20.000-25.000. 4 de cada 10 persones no lo consigue.

Cruz en el Aneto (desaparecida recientemente) | Fuente
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Que haya cruces en las cimas es una anomalía que en el año 2026 parece extraño tener que argumentar. Quienes defienden que estos símbolos religiosos deben estar en la montaña utilizan variaciones básicamente de dos motivos: el respeto por las ideas religiosas y la tradición. Veámoslo un poco más de cerca.

Normalmente, con “las ideas deben respetarse” se quiere decir “no deben discutirse” porque, algunas al menos, deben acatarse, obedecerse o creerse sin más. Hay buenas razones para rechazar de plano esta impostura. Son las personas las que merecen respeto, no las ideas. Las ideas están para discutirse. Todas, las religiosas en pie de igualdad con todas las demás, no deben tener ningún privilegio. Si puede discutirse la idoneidad de ciertas variantes de la proporción de calcio en la cría del caracol, debe poder discutirse también la pretensión de la existencia de entidades sobrenaturales de las que no hay la menor prueba empírica fuera de la imaginación más o menos calenturienta de algunos. Evidentemente, hay ideas muy bien fundamentadas, otras que son extremamente mediocres y débiles, pero discutirse merecen ser discutidas todas. Y en la selección, digamos natural o mejor racional, unas se mostrarán muy superiores a otras. La idea de que la Tierra es plana no se aguanta 10 segundos ante las evidencias empíricas disponibles. La idea de que la Tierra es un esferoide está inmensamente mejor fundamentada. No se puede tener el mismo “respeto” por ambas ideas a la vez. La homeopatía es una patraña, como hace muchos años que venimos defendiendo en estas páginas (y ahora el Ministerio de Sanidad acaba de constatarlo ¡por fin!). No tiene el mismo grado de credibilidad la idea de que la homeopatía sirve para curar y la contraria según la cual es una engañifa. Las ideas religiosas merecen el mismo respeto que cualquier otra en un sentido muy preciso: hay que discutirlas. No están exentas. Y en la competición de la discusión racional de ideas no son las religiosas las que están mejor clasificadas. Más bien están en un mal lugar de la tabla. La selección racional y empírica no hace prisioneros. Primer argumento, aparcado.

Volviendo a la cruz del Aneto. Si este símbolo católico no ha de ser privilegiado, ¿por qué no, puede sugerir alguna mente bienintencionada, poner símbolos de todas las religiones que sus creyentes quieran? Y un símbolo para los ateos, ya de paso. Entonces la cima (o las cimas) parecería cualquier cosa menos una cima, se asemejaría más a un vertedero metálico. ¿Solución? Sí, que no haya nada, como mucho unas cuantas piedras amontonadas y nada más. Recuerdo la primera vez que llegué a la cumbre del Montblanc, y la sensación tan majestuosa de que no había más que nieve (y poco oxígeno, por cierto) y más arriba solamente el azul de la atmósfera que no del cielo. Ninguna cruz, ninguna escultura, ningún hierro, ningún objeto artificial que perturbase aquella vista excepcional, ni afease el blanco de la nieve.

Sobre el segundo “argumento”: la tradición. Más que argumento es más bien una filfa. Es el mismo cuento que se esgrime contra las propuestas de prohibición de espectáculos de tortura animal como las corridas de toros, o contra los que luchan por abolir espectáculos degradantes de las fiestas de algunos pueblos, o contra los que quieren posibilitar la participación de mujeres en determinados actos (en determinadas cofradías religiosas, por ejemplo), o contra los que quieren suprimir símbolos o monumentos fascistas. Si por tradición fuera, la Tierra sería plana y las especies habrían sido creadas por alguna divinidad, ¿no creyó la humanidad durante muchos más años estas “ideas” que no las que sabemos ahora que han sido defendidas hace menos años que aquellas? La tradición no justifica nada: hay tradiciones que merecen ser conservadas (en general, las culinarias, por ejemplo) y otras que deben ser suprimidas (muchas).

Así que, en cuestión de cruces, mejor no poner el mínimo rastro de ellas en lugar alguno. Ni en el IRPF ni en el Aneto.

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Nota del autor

[1] ¿Estado laico? A años luz del estado español. Un recordatorio sobre lo que sería un estado laico: “En un Estado laico no se imparten enseñanzas religiosas en las escuelas públicas, aunque se permita la enseñanza religiosa en instituciones privadas pagadas por sus propietarios. (…) Igualdad fiscal en un Estado laico. No se otorgan exenciones fiscales específicas para propiedades religiosas. Todas las organizaciones, religiosas o no, están sujetas a las mismas leyes fiscales. (…) Separación institucional total en un Estado laico. No existe representación oficial de ninguna religión en el gobierno o las instituciones del Estado, asegurando que todas las ceremonias oficiales sean laicas”. Lo dicho, a años luz.

Página oficial de la Generalitat de Catalunya. El colmo del escarnio acerca de la “Separación institucional total en un Estado laico”. En la agenda del 23 de abril, día del libro, podemos leer, no es broma: “09:00 Misa de Sant Jordi. Palau de la Generalitat | Barcelona (Barcelonés). El presidente Illa asistirá a la misa de Sant Jordi presidida por el cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, y cooficiada con el prior de la capilla, Mn. Josep Maria Turull. El consejero de la Presidencia, Albert Dalmau; la consejera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon; el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler; la consejera de Derechos Sociales e Inclusión, Mònica Martínez Bravo; el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper; el consejero de Unión Europea y Acción Exterior, Jaume Duch, y el consejero de Deportes, Berni Álvarez, también asistirán. La homilía se realizará a puerta cerrada”. Un titular de El Periódico decía el 24 de abril refiriéndose al programa oficial de la Generalitat para el Día del Libro del 23: “Misa y chocolate para todos”. Que incluía, por esperpético que parezca es verdad, «bendición de rosas». A años luz de un Estado laico, pero es que no se acercan ni a lo que dice la Constitución que tanto venera esta gente que autodefine al Estado como “aconfesional”.

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