Pactos con mil ausentes al fondo y una Manada en el redil

junio 22, 2019

La violencia de género incomoda a la derecha y a la Iglesia, porque los materiales que quedan sobre la mesa cuando se pasa esa violencia por la trituradora apelan enseguida a una sociedad desigual entre hombres y mujeres.

Foto Fernando Sánchez, El Diario.es / Manifestación feminista frente al Tribunal Supremo, 11 de junio de 2019

Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 22 de junio de 2019

Los números redondos tienen algo de remanso. Si las cosas que se suceden son algo que fluye, cuando se acumulan hasta juntar un número redondo parece que ese flujo se detiene en remolinos perezosos e invita a la recapitulación y la búsqueda de sentido. Se llegó a mil mujeres asesinadas desde 2003. Un número redondo, que se refuerza con unos pactos políticos en los que se discute si eso es una tragedia, un fastidio o solo cosas que pasan; y con un Supremo que tuvo que decidir si en España es legal violar.

Decir que PP y C’s están pactando con la extrema derecha a veces resulta demasiado abstracto. Concretemos. Están pactando negar que ese número redondo de mujeres muertas constituya un fenómeno del que haya que ocuparse. Pactan dejar de poner medios y esfuerzos para combatir la violencia machista. Por supuesto, nadie va a negar que esas mujeres murieron asesinadas. Lo que pactan es negar que esas muertes tengan algo de particular y que haya un patrón violento específico, negocian el abracadabra que hace desaparecer la violencia machista diluyéndola en hechos inespecíficos (la maldad, la locura, el crimen). Y le añaden algunas mezquindades para simular razonamiento.

Insisten en la obviedad de que es igual el asesinato de una mujer que el de un hombre, como si hubiera alguna ley que diga otra cosa. La violencia machista es muy distinta del terrorismo, en génesis y procedimientos. Pero, como son dos formas de violencia sistémica, el recuerdo del terrorismo ayuda a reconocer lo evidente. Un crimen siempre fue un crimen, lo cometiera ETA o un delincuente común. Cuando las leyes tipificaron cierta violencia como violencia terrorista, no agraviaron a unas víctimas respecto a otras. Simplemente, establecieron que se trataba de una violencia con un patrón diferente que no se podía enfrentar con los recursos normales. Si se hubiera negado la existencia del terrorismo y se hubiera pretendido enfrentar el problema con la vigilancia policial normal, ETA se hubiera hecho con el territorio en unos meses. Que una mujer mate a un hombre es delincuencia común a la que se hace frente con los recursos y procedimientos normales. Que se asesine a una mujer por su condición de mujer (por razones sexuales, de posesión, de dominio o similares), en la familia o fuera de ella, es la reproducción de un patrón muy complejo de violencia que necesita de una acción policial, legal, judicial y educativa específica. Tan crimen es uno como otro, pero uno es sistémico y necesita procedimientos y recursos especiales para ser enfrentado. Esto lo entiende hasta Toni Cantó. Lee el resto de esta entrada »


Antonio Aradillas: “El machismo de la Iglesia es inmoral”

enero 1, 2019

“En la iglesia católica hay más machismo que en cualquier otra institución”

Sansón, El Norte de Castilla / mayo de 2014

Antonio Aradillas, Religión Digital, 1 de enero de 2018

Es posible que en estos, como en otros temas, poner por testigo y tutor al diccionario de la RAE resulte lo más congruente y certero. Recurrir a los manuales de Teología Moral, con sus diversas escuelas y procedencias filosóficas, embrollaría y complicaría incomprensiblemente más, que limitarse a hacer uso de la terminología del pueblo registrada con autoridad y vigencia en los diccionarios.

Los términos claves en mi reflexión son estos: “Machismo” (“actitud o tendencia discriminatoria que considera al hombre superior a la mujer”); “Iglesia” (“comunidad formada por todos los que viven la fe de Jesucristo”) con prevalente mención para su jerarquía constituida por el papa, sacerdotes y obispos, y no también por seglares; “Inmoralidad”(“disconformidad con los valores establecidos y de las acciones, con los caracteres humanos respecto a su bondad o maldad, o relacionados con ellos”).

Desde tal perspectiva someramente semántica y gramatical, me limito a conquistar- reconquistar, entre otras, estas reflexiones:

En la Iglesia, y más en la católica, apostólica y romana, se registran notables cantidades de machismo. Muchas más que en cualquier otra institución de carácter civil, profesional, laboral, político y convivencial, sin olvidar que, por su condición de Iglesia y por cristiana, el relieve y la importancia son siempre superiores. Lee el resto de esta entrada »


Una menos

diciembre 22, 2018

La Voz de Asturias, 22 de diciembre de 2018

Se viene insistiendo estos días en la bajeza moral de quienes aprovechan una muerte violenta para sacar ventaja en pendencias políticas. A ello iremos después. Primero hay que decir que tan bajo es utilizar el impacto emocional de un cadáver injusto para emborronar debates como dejar que ese impacto emocional nos haga callar por un mal entendido duelo. Esta semana sí hay que hablar. Y hay que repasar razones con la intensidad con que los niños calcan las letras, como si quisieran agujerear el cuaderno en cada trazo. El edificio de desigualdad entre hombres y mujeres ruge como cuando braman los glaciares al agrietarse y romperse. Es una quiebra lenta, pero integral. El frente de la desigualdad está activo ante el cadáver de Laura Luelmo y ante los cambiadores de bebés en el baño femenino, ante los órganos directivos sin mujeres y ante el pavoneo bobo de parroquianos con las camareras.

La Iglesia lo llama ideología de género y dice que socava la familia y la sociedad. Y se equivoca en parte. El impulso de que hombres y mujeres sean iguales no es una ideología. La ideología de género es lo que se está derrumbando, porque no hay más ideología de género que el machismo, el que anida en la Iglesia, sin ir más lejos. Pero acierta en que esa lucha socava aspectos de la sociedad. La desigualdad de género no es un hecho aislado que pudiera cambiar dejando inalterado el orden social. Los distintos movimientos feministas, desde el movimiento MeToo a las manifestaciones del Día de la Mujer, son la agitación más amplia, más sentida y más clara en sus planteamientos de las que hay en nuestras sociedades. Inés Arrimadas sintió que la huelga feminista del 8 de marzo iba contra el capitalismo. Es una simpleza monumental (lo que ella representa sólo se puede expresar con simplezas), pero no es totalmente inmotivado. La agitación feminista es la protesta más articulada que compromete el orden social creado por la crisis de 2008.

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Mujer y religión

diciembre 14, 2016
Los orígenes de algunas de las causas del maltrato de género

 

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José Manuel Barreal, La Nueva España, 13/12/2016

Seguimos enmudeciendo ante la violencia hacia las mujeres, en sus diferentes secuencias; enmudeciendo no por asentimiento, sino porque es tal la barbarie que anula el razonamiento del comentario. De cualquier manera hay que hacerlo.

Son muchos los factores que entran en el “conflicto de género”. Uno, entre otros, es la relación entre mujer y religión. Comenzaré diciendo que las religiones, todas, no son amigas de las mujeres; en su seno llevan y tienen un “no sé qué” que las hacen ser enemigas del género femenino. La historia y la práctica de las religiones está interpretada y dirigida exclusivamente por hombres; interpretaciones en las que la misoginia se hace patente. Es aquí donde bebe el machismo y donde algunos hombres encuentran un buen sostén y justificación a sus actos de violencia de género y demás hacia la compañera-mujer. Lee el resto de esta entrada »