Al igual que Trump que es bendecido por los pastores evangélicos en el despacho oval aquí se pretende una bendición papal en el Parlamento. Es una violación sin precedentes a la supuesta aconfesionalidad del Estado

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Antonio Gómez Movellán, Nueva Revolución, 1 de junio de 2026
La visita del Papa va a tener unas consecuencias que ya podemos fácilmente prever: los privilegios del catolicismo saldrán muy reforzados y el laicismo recibirá una derrota por décadas ya que prácticamente- con la honrosa excepción del Bloque Nacionalista Gallego y Podemos- todo el sistema político español va a rendir una pleitesía oficial al Papa que raya en la humillación de la sociedad que apuesta por impulsar el laicismo como marco de convivencia.
Esta visita ha sido propiciada por el principal partido de gobierno que ante la crisis estructural que viene arrastrando pretende, con esta operación, favorecer un perfil electoral más moderado ya que, indirectamente, en temas como la paz o las migraciones podría poner en apuros a la derecha política y de ahí el desasosiego-en un primer momento- de los partidos de la derecha que temen que ese monopolio electoral de la sociología católica pueda ser disputado. Pero la realidad es la que invitación cursada por la mesa del Congreso al Papa, por indicación del Gobierno, de participar en una sesión solemne de diputados y senadores para que reciban un sermón del Papa de Roma significa una intromisión de la religión en la política.
Al igual que Trump que es bendecido por los pastores evangélicos en el despacho oval aquí se pretende una bendición papal en el Parlamento. Es una violación sin precedentes a la supuesta aconfesionalidad del Estado. Aconfesionalidad que no es tal ya que la iglesia católica en nuestro país es financiada masivamente por el Estado como lo son también los colegios católicos, así como muchas de sus actividades en los negocios de la denominada caridad católica por no hablar del monopolio descarado del control católico de una gran parte del patrimonio histórico de nuestro país.
Esta pretensión de arroparse en la iglesia católica para ganar credibilidad social o electoral es un atajo que no lleva a ninguna parte. La iglesia católica va a movilizar, en esta visita, a los sectores más conservadores del catolicismo arropados por decenas de miles de jóvenes vinculados a los movimientos religiosos ultraconservadores y no por casualidad el coordinador de la visita del Papa es un destacado miembro del Opus dei; esta visita, además, tiene un fortísimo patrocinio público- privado. Piénsese que las donaciones pueden desgravar hasta un 90% del impuesto de sociedades, al ser declarada por el Gobierno como «Acontecimiento de Excepcional Interés Público”.
Por otro lado, los partidos republicanos del hemiciclo y los de la denominada izquierda plural han sucumbido a esta imposición del principal partido del gobierno rompiendo con la tradición laicista y republicana de muchos de ellos; la Iglesia católica saldrá reforzada en sus privilegios y el Papa aparecerá-falsamente- como una figura representativa de una superioridad moral por encima de la política y de la mundanidad corrupta. Y sin embargo cuando el Papa de Roma lance peroratas sobre la paz y no violencia , sus palabras sonaran huecas y vacías porque la iglesia católica todavía, en nuestro país, no ha reconocido su papel durante la guerra y en la dictadura fascista siendo , como fue, la principal institución ideológica del fascismo español ,imponiendo a toda la sociedad patrones represivos intolerables y lo mismo hizo en otras latitudes cono en Argentina, Chile o Paraguay por no hablar del papel de la iglesia en el genocidio de Ruanda. Así es que exijamos a la iglesia católica española un pronunciamiento claro de sus responsabilidades en la represión durante el fascismo español e igualmente exijamos a los legisladores que introduzcan esta realidad en la ley de memoria democrática.
Nuestro país debería caminar hacia el laicismo arropándose en las banderas del humanismo, la igualdad y la solidaridad social y no en el privilegio católico, la caridad o la segregación social escolar. La visita del Papa al Parlamento español es un blanqueamiento intolerable hacia los privilegios del catolicismo y tendrá unos efectos nocivos para el futuro ya que éstos quedarán legitimados y bendecidos, por cuasi todo el espectro político, en esa fotografía de la sesión solemne del 8 de junio de 2026 que captará la pleitesía del mundo político español al Papa de Roma.
Antonio Gómez Movellán, grupo de pensamiento laico-Europa Laica

















