El último capítulo del debate sobre el aborto y los registros de objetores de conciencia han motivado a las organizaciones que impulsan esta ofensiva a abrir recogidas de firmas, recurrir a la Audiencia Nacional o impulsar una plataforma de médicos liderada por un miembro del Opus Dei
Una mujer, con una cruz, durante una marcha antiaborto en Madrid | Alejandro Martínez Vélez / Europa Press _________________
La batalla contra el aborto nunca se fue, pero de vez en cuando quienes la lideran se ven impulsados a intensificarla con su mismo objetivo de siempre: acabar con él. A veces lo que les empuja es una noticia que les refuerza, como el fallo que en Estados Unidos acabó con la sentencia que lo garantizaba, y otras veces se rearman para oponerse a un avance. Este octubre se han puesto manos a la obra ante el nuevo capítulo en el debate sobre el aborto, que empezó con el falso ‘síndrome posaborto’ y siguió con la propuesta del Gobierno de incluirlo en la Constitución y la rebeldía de Isabel Díaz Ayuso ante el registro de objetores de conciencia.
Es precisamente frente a esta medida obligatoria desde 2023 ante la que los antiabortistas han iniciado su última ofensiva. La organización Abogados Cristianos, conocida por llevar a los tribunales casos de “ofensa” a la religión, acaba de pedir a la Audiencia Nacional la suspensión del registro, concebido para que los abortos puedan realizarse en la sanidad pública. El recuso se dirige contra la resolución y el protocolo que el Ministerio de Sanidad acordó hace casi un año con las comunidades, con todas ellas, incluida Madrid a pesar de que ahora su presidenta haya reabierto el debate.
A través del Opus Dei, HazteOír, CitizenGo, la Red Política de Valores del exministro Mayor Oreja y Vox, la ultraderecha española desempeña un papel clave en la difusión global de la agenda antiderechos, según un informe de la Asociación de Derechos Sexuales y Reproductivos
El fundador y presidente de HazteOír Ignacio Arsuaga | Eduardo Parra / Europa Press _______________________
En 2010, mientras Argentina debatía la ley que convertiría al país en el primero de la región en aprobar el matrimonio homosexual, las calles se llenaban de pancartas con el lema “los chicos tenemos derecho a una mamá y un papa”. Detrás de las consignas resonaban ecos conocidos: los de la cruzada ultraconservadora que cinco años antes había intentado frenar el mismo derecho en España.
Entonces, entre sus puntas de lanza estaba el fundador de HazteOír Ignacio Arsuaga, que con la experiencia a sus espaldas viajaría a Buenos Aires para sumarse a la ofensiva. Desde allí llegó a afirmar: “Si nosotros participamos en esta batalla cultural y llegamos a las conciencias y corazones de la gente, la mayoría seguirá posicionándose a favor de la vida, la familia y las libertades”.
Nos adentramos en la organización religiosa más influyente de Washington con Jeff Sharlet autor de ‘La Familia’
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Pablo_Morán-L. Riera, Cadena SER, 21 de agosto de 2025
Se ven a sí mismos como los elegidos de Dios en el mundo para librar una guerra espiritual y mueven millones de dólares a través de corporaciones libres de impuestos. ‘The Fellowship’, también conocidos como ‘La Familia’, son la organización cristiana más antigua, influyente y políticamente comprometida de Estados Unidos. Hay congresistas de ambos partidos que están bajo su paraguas, pero sus tentáculos son globales porque su objetivo último es imponer un capitalismo bíblico en el planeta.
Su equivalente español podría ser el Opus Dei en una versión evangélica protestante. El paralelismo lo pone Jeff Sharlet, autor del libro ‘La Familia. Las raíces invisibles del fundamentalismo en Estados Unidos’ que inspiró la serie de Netflix. “Lo que la diferencia del resto de grandes organizaciones cristianas de derechas es que no buscan publicidad. No tratan de salvar a las masas. Tienen una idea teológica particular que busca convertir a quienes llaman hombres clave, a la élite, a personas que ellos creen que pueden desarrollar la sociedad que tienen como ideal. Y el resto, nosotros, podremos vivir en ella sin más”, añade.
Tercer reportaje de la serie de investigación sobre asociaciones que llevan años personándose como acusación popular en todo tipo de procedimientos judiciales, la «Brunete legal» ultra, dedicado a la asociación señalada como tapadera de la secta integrista El Yunque, que comparte protagonismo con el pseudosindicato y Vox en las causas contra la mujer de Sánchez, el fiscal general del Estado o Ábalos.
El presidente de HazteOír, Ignacio Arsuaga / Europa Press ___________________
«Un mundo mejor, más humano, desde una concepción cristiana del hombre y la sociedad». Es el objetivo por el que lucha HazteOír, según explicaba su presidente, Ignacio Arsuaga, en una entrevista publicada por el digital Catholic.net en 2015. Para conseguirlo, decía, la asociación ultracatólica usaba internet «como instrumento básico de acción». «Nos valemos básicamente de las nuevas tecnologías», resumió. Sin embargo, HazteOír se ha forjado su fama con métodos bastante analógicos. Los autobuses con mensajes contra los transexuales –»Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen»– o contra el presidente del Gobierno –»El capo dimisión. La Famiglia»–, además de las lonas que colocaron frente al Congreso, también con eslóganes contra Pedro Sánchez, metieron a la asociación en los telediarios e incluso en los juzgados.
Éste es el tercer reportaje de la serie de investigación sobre las asociaciones que llevan años personándose como acusación popular en todo tipo de procedimientos judiciales, 10 entregas que se publicarán a lo largo del mes de julio y describe y analiza esta alianza de intereses y nombres en lo que bien podría definirse como una Brunete legal ultra.
Vox y otras fuerzas extremistas refuerzan su ofensiva contra “el ‘lobby’ gay” y la “ideología de género” con una obsesiva alerta de pedofilia
Un manifestantes portando la Biblia protesta en contra de la marcha del Orgullo de Budapest, el sábado 28 de junio / ZUMA vía Europa Press ___________________
¡Los niños están en peligro! ¡Les roban su inocencia! El grito se repite en la extrema derecha española. Es el grito de Vox, cuya portavoz adjunta en el Ayuntamiento de Madrid, Carla Toscano, proclamaba la semana pasada: “El adoctrinamiento LGBTI de los niños es corrupción de menores y lleva a la pederastia”. También es la alarma que pulsa la presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, que aseguraba en una reciente entrevista en OKdiario que en Castellón han enseñado a críos de 11 años a “cocinar con semen”. “Absolutas barbaridades”, se escandalizaba.
Este discurso no es nuevo, pero este año viene con fuerza porque la Hungría de Viktor Orbán, inspiración de Santiago Abascal, prohibió la marcha del Orgullo invocando la protección de los menores, una medida que agitó el debate en España y lo llevó al Congreso. Allí Vox respaldó el mes pasado el veto a la manifestación. Orbán, solemnizó la diputada Rocío de Meer, cumple con su “deber” de “proteger a los niños”.
El ascenso en el círculo del presidente de la telepredicadora Paula White encumbra una corriente religiosa que vincula la fe con el éxito económico
La pastora Paula White es desde febrero directora de la Oficina de la Fe de la Casa Blanca. La foto es durante un acto, Evangélicos por Trump, en Raleigh, Carolina del Norte, en octubre de 2020 / Bob Karp (ZUMA Wire / Alamy / Cordon Press) ____________________
La escena fue estrafalaria incluso para los estándares del excéntrico universo trumpista. Acababan de celebrarse las presidenciales de 2020. El recuento ya apuntaba al triunfo de Joe Biden y Donald Trump empezaba a denunciar fraude. En Florida, un grupo de fieles republicanos se reunieron para rezar por su líder. Por el ambiente, más parecía que lo hacían por su mesías. Tomó la palabra una mujer de cabello rubio y gafas caídas casi hasta la punta de la nariz. Mejillas arreboladas, al borde del trance, se enzarzó en unas letanías sobre “el Señor”, “los rincones del cielo” y la “confederación demoniaca” que quería robar las elecciones. Luego empezó a hablar en un idioma ignoto, como si la divinidad la hubiese dotado de don de lenguas. Parecía poseída. Lanzó una advertencia: una legión de “ángeles” viene de camino para ofrecer refuerzo celestial a Trump.
El vídeo se viralizó, claro. Y a los pocos días se olvidó. Así es el trumpismo: un histrión pronto es eclipsado por el siguiente. ¿Quién podía pensar que aquella exaltada merecía mayor atención? Pero la merecía.
El ‘lobby’ ultraconservador recibió más de seis millones de euros en 2024. En los últimos diez años, las aportaciones de dinero a este grupo a nivel internacional superaron los 34 millones de euros.
El abogado de Hazte Oír, Javier María Pérez Roldán, en una foto de archivo / Alejandro Martínez Vélez / Europa Press ____________________
Las cuentas del lobby ultraconservador Hazte Oír atraviesan su mejor momento. En 2024, CitizenGO –la red internacional promovida por este grupo que opera en varios países– recibió donativos por un importe superior a los 6,5 millones de euros, lo que supone la cifra más alta de ingresos en los últimos diez años.
Esta inyección económica llegó en un momento clave para la organización que dirige el abogado Ignacio Arsuaga. A día de hoy, Hazte Oír actúa en varios frentes judiciales con el objetivo declarado de tratar de tumbar al Gobierno que dirige Pedro Sánchez.
La asociación está involucrada como acusación popular en el denominado caso Koldo, así como en la causa relacionada con Begoña Gómez o en la que se tramita contra el hermano de Pedro Sánchez. Su abogado es Javier María Pérez Roldán, ex secretario general de Comunión Tradicionalista Carlista (CTC), una pequeña formación política de ultraderecha.
El periodista norteamericano publica una nueva traducción de ‘La Familia’, su libro sobre una organización religiosa fundamentalista tan poderosa como poco conocida. Este movimiento lleva años intentando minar la democracia estadounidense. «Y tal vez ya lo haya conseguido», advierte.
Jeff Sharlet, periodista y autor de ‘La Familia’ / Dartmouth College _________________
“Lo cierto es que en La Familia me equivoqué en algo fundamental”, escribe el periodista Jeff Sharlet (Scotia, Nueva York, 1971) en el prólogo a la nueva traducción española (Capitán Swing) de un libro que publicó en 2008 y que, en 2019, inspiró una serie documental en Netflix. “El movimiento religioso del que daba cuenta en el libro llevaba tanto tiempo minando la democracia estadounidense sin llegar a desplazarla totalmente, que yo creí que no llegaría a conseguirlo, que no sería capaz. Hoy, sin embargo, lo está intentando descaradamente. Es más, tal vez ya lo haya conseguido”.
Aunque las investigaciones de Sharlet que inspiraron el libro se realizaron hace dos décadas, no ha perdido un ápice de interés lo que revela sobre “La Familia” (o “la Hermandad”), una organización religiosa tan poderosa como poco conocida que opera desde una discreta casa suburbana en Virginia llamada Ivanwald.
-EL NUEVO. El vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, fue el último líder internacional en reunirse con el papa Francisco. El encuentro fue breve. En total, entre pitos y flautas –gregorianas–, Vance estuvo solo 17 minutos en el Estado Vaticano. Hay calippos que han durado más. En el encuentro, el Papa hizo entrega a Vance de tres huevos Kinder, una corbata y un rosario reglamentario homologado. Es decir, lo que uno pilla en un kiosko –vaticano– cuando se le olvida un cumple. Lo que es un indicio de que el encuentro fue puro trámite papal. Un trámite tranquilo y desapasionado. Lo contrario que el anterior encuentro –bueno, no fue un encuentro, fue un encontronazo– entre el Papa y Vance, el pasado febrero, cuando Francisco calificó como “atentado contra la dignidad humana” los planes del Gobierno Trump para la deportación masiva de inmigrantes y Vance le contestó con una feroz crítica, a través de una carta a los obispos USA. Unos días después, Vance reculaba, no en sus opiniones, pero sí en su tratamiento al Papa. Para ello se definió como “un católico en formación”, por lo que “hay muchas cosas de la fe que no conozco”.
Y, en efecto, Vance es nuevo en el catolicismo. Se convirtió en agosto de 2019. Su conversión no es, por cierto, un exotismo. Se engloba dentro de una tendencia conservadora al respecto en EEUU, llamativa. La razón: esta mañana a primera hora existe un proyecto católico en EEUU –“iliberal”, “postliberal”, lo llaman sus ideólogos; en breve se los presento–, alentado por una gran oleada de conversiones al catolicismo de élites conservadoras y adineradas.
La historia demuestra que el apoyo de los evangélicos a Trump no era una mera transacción, sino que responde a un ideal combativo que pone a la masculinidad blanca en cabeza. Su influencia no se limita a EE UU
Líderes evangélicos locales rezan por el expresidente de los Estados Unidos Donald Trump, en una misa celebrada en Miami, el 3 de enero de 2020 / Getty Images _________________
Kristin Kobes Du Mez, El País, 10 de febrero de 2023
Solo unas semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, los expertos políticos y los líderes religiosos se sentían confusos: ¿cómo era posible que los cristianos evangélicos traicionaran sus valores para apoyar a un hombre como Donald Trump? ¿Cómo era posible que la autoproclamada “mayoría moral” votara a un hombre divorciado dos veces que presumía de sus agresiones a mujeres, se burlaba de sus rivales, mentía con frenesí, disfrutaba siendo vulgar y se jactaba de su “virilidad” en la televisión nacional?
A lo mejor no era más que una relación con fines pragmáticos, aventuraron algunos. Al fin y al cabo, Trump había prometido “proteger el cristianismo” y dar prioridad a los intereses evangélicos. Pero la historia demuestra que el apoyo de los evangélicos a Trump no era una mera transacción. Durante el último medio siglo, los evangélicos blancos conservadores han defendido un ideal combativo de masculinidad y han instado a los hombres cristianos a defender con agresividad “la América cristiana”, un orden religioso y político que es patriarcal, jerárquico y, en el fondo, antidemocrático. El apoyo evangélico a Trump no supuso en absoluto traicionar estos valores, sino, al contrario, materializarlos.